A quien le gusto: Batman vs Superman?

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Por: Darío Valle Risoto

Pasaron muchos años para que Batman y Superman se encontraran en la pantalla grande por primera vez y su último encuentro dirigido por Snyder nos dejó a muchos con sabor a poco en la boca. No fue por la ausencia de acción ni buenos efectos sino por un guión absolutamente errático cuando no estúpidamente infantil por un lado y absurdamente realista por otro, no olvidemos que son personajes de cómics.

De todas formas la película no es mala sobretodo porque Ben Affleck la salva haciendo quizás la mejor interpretación de Batman desde Michael Keaton a la fecha, el resto es una suma de rasgos mal tomados de cómics que van desde: Superman las cuatro estaciones hasta el regreso del Caballero Nocturno de Batman, todo aderezado con la muerte de Superman esta vez enfrentado a un Doomsday pésimo.

Lex Luthor fue un mal chiste, la secuencia de ¡Martha! una muy mala idea y seguimos con esa tendencia de que los héroes no tengan prácticamente personalidad secreta, todos parecen saber que Clark Kent es Superman y para colmo también que Bruce Wayne es Batman, eso lo seguiremos sufriendo en la película de La Liga de la Justiciadonde Bruce va a buscar a los demás héroes con un cartelito luminoso en la frente que reza: Yo soy Batman.

Por alguna parte Snyder trató de explicar la razón de que Lois Lane debia conocer la identidad de Superman para hacerlo más ¿Verosimil?, eso se parece demasiado a los cristianos que no creen en la astrología, los unicornios ni en las artes adivinatorias pero si en un tipo que caminó sobre el agua y transformó la misma en vino, las alteraciones que van desde los shorts rojos del uniforme del kryptoniano a que los héroes tengan no tengan personalidad secreta, etc son al menos para mi muy estúpidas. Y que solo nosotros los lectores y muy pocos personajes sepan que cuando Clark o Bruce se cambian la ropa son parte del pacto entre el arte y sus consumidores.

Lamentablemente la DC en el cine deja mucho que desear y si bien las dos primeras terceras partes del Escuadrón Suicida son muy buenas la película se va a pique peor que los calzoncillos de Aquamán, una verdadera lástima, esperemos que la inminente Wonder Woman apunte a mejores logros ya que si la Liga de la Justicia es tal como muestran los avances ni me molestaré en ir a verla al cine.

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Demasiado políticos y casi correctos

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Demasiado Políticos y casi Correctos
Por: Darío Valle Risoto

Mi amigo Juan me dijo un día que iba a llegar la época donde se encarcele a la gente por fumar cigarrillos en la calle o en las plazas, en relación a que comenzaba a regir la ley contra el consumo del tabaco en lugares cerrados. Eso fue hace muchos años y Juan ya no está vivo, pero creo que coincidiría conmigo en sentir una suerte de malestar por esta época de lo políticamente correcto sobretodo en las redes sociales.

Últimamente escucho por aquí y allá: “Todas y todos” y “Madres y padres” en un intento absurdo de contemplar a los dos sexos porque se supone que el idioma es sexista ¿? cuando en realidad: “Todos” y “Los padres” se refiere a un conjunto (Grupo indiferenciado de hombres, mujeres o lo que sea) de personas la primera frase y la segunda de los progenitores, por ejemplo de los alumnos de una escuela sin distinción de si son los padres, madres, inclusive entrarían los tutores.

Y cuando hablamos de “Los niños” genéricamente no nos referimos a los varones sino a todos los niños y por lo tanto: “Las niñas y niños” es tratar de explicar de forma innecesaria lo que ya estaba implícito en el conjunto de personas que están dentro de la etapa de la niñez, en todo caso nos referiríamos a “Los niños varones” de tratarse de algo que solo sería para convocar a los machitos.

Un hombre es “una persona” y una mujer es “un ser humano” sin necesidad de decir barbaridades por ejemplo como que un hombre es un “persono” y una mujer una “¿Sera humana?”. Presidente e intendente no tienen femenino y se aplica la diferencia en el pronombre: La presidente de la Argentina o La Intendente de Colonia, por citar dos ejemplos, el diccionario también admite presidenta e intendenta para ciertos países de Sudamérica dado que el idioma es cambiante aunque me temo que estamos frente a una época donde esto es apenas el principio.

Hay una clara tendencia que es muy positiva de terminar de una vez por todas con el abuso hacia el sexo femenino en todos los ámbitos sociales, pero que cambiemos nuestra forma de comunicarnos manipulando la economía del lenguaje en este aspecto no modifica sustancialmente el tema y solo aporta más confusión, los derechos de las mujeres no dependen de esto sino de algo mucho más importante que implica acabar con una larga historia donde los hombres nos creímos superiores a ellas.

Otro caso paradigmático es el tema de los nativos americanos que tradicionalmente fueron denominados: “Indios” porque Colón se confundió al llegar a América y creyó que estaba en Asia, históricamente fue así hasta que algunos pretenden no ofender con el término “indios” a los sobrevivientes (No se porque sería una ofensa) de las razas autóctonas de América por más que se siga denominando: “América” al continente e “Indígenas” a los nativos de estas tierras en otros ámbitos. Nativo americano parece el término correcto pero es curioso lo de ambas palabras juntas porque si vamos a la raíz del tema: este continente debería llamarse como lo denominaron sus nativos… ¿Y como fue? ¿Incas, mayas, Charrúas y Fueguinos entre muchos otros lo llamaban igual?

Hay  un deseo de no ofender a través del idioma y se toma como despectivo por ejemplo el término: “Negro” por pertenecer a la raza negroide y esto erróneamente se ha cambiado por “Afrodescendiente”, lo que en realidad no significa más que es un descendiente de un continente con un 70% de su población de raza negra y un 30% aproximadamente de raza blanca o caucásica si se me permite. Así que presumimos que es una persona de piel oscura e intentamos llamarlo con esta larga palabra: Afrodescendiente para no decirle negro.

El idioma se supone que debe ser ante todo claro y práctico pero estos no son el caso.
Volviendo a la realidad: todos somos Afro descendientes ya que la vida se originó en ese continente.

El uso del humor sobretodo aquel que se mofa de las minorías comenzó a transitar terrenos delicados cuando aparecieron los vigilantes de las redes morales prestos y rápidos en acusar de: homo fóbicos, racistas, xenófobos y hasta de carnívoros a aquellos que arriesgan un chiste que antes hacía reír y hoy ofende. Los tiempos cambian y parece ser que la gente se ha vuelto muy susceptible.

De allí a ser: Fachos, nazis y hasta malas personas solo un paso y avatares de la salvaguarda de los derechos de todos en sociedades paradójicamente polarizadas donde nos recluimos en nuestros espacios personales estancos con nuestros celulares y ordenadores tratando de ser ecológicos, democráticos y solidarios regalando un dedito para arriba a enfermos terminales, mascotas heridas y amores imposibles.

El lenguaje y la palabra evolucionan, hay formas nuevas de comunicarse pero todo depende sustancialmente de los intercambios sociales por medio de la relación de sus integrantes, de sus relaciones de producción, su arte y su creatividad tanto en el trabajo como en el tiempo de esparcimiento, pero si nos limitamos a lo que es político y correcto para tratar de no ofender a nadie, cosa absolutamente imposible sobretodo porque hay gente extremadamente sensible en las redes: algo nos estamos perdiendo.

Bienvenido sea este mundo donde cuidamos cada vez más el medio ambiente y tratamos de acomodar décadas de errores con el tema de la polución, la contaminación y el cambio climático, bien por proteger a las especies animales pero sin llegar al paroxismo de volvernos todos vegetarianos o defender hasta el derecho de los mosquitos. Todo tiene una medida, un tiempo y un proceso: No nos volvamos estúpidos.

A los Ciudadanos y Ciudadanas

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Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas
Fuente: Academia Española

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad.

La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

Las Veinte Cartas

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Las Veinte cartas
Por: Darío Valle Risoto

En el silencio de los campos solos
En la bruma que se levanta en el mar
En aquella luna de hebras de plata
Todo era un sueño o una emoción.

Estábamos hambrientos de codicia
Y la felicidad se iba guardando
Oculta detrás de las máscaras
Y tal vez Jugábamos mal
Por creernos tan importantes.

El viento despeinó al bosque desnudo
Y amábamos tus pies descalzos
Que retiraste al pisar la hierba mojada
Con el rocío del último amanecer.

El universo cabía en tus ojos negros
Cuando me mirabas bajo la luna inocente
Y jugabas a que no podríamos vernos
Más que al caer la medianoche
En aquella vieja casa de Capurro
En la que escondimos las veinte cartas.

Éramos fantasmas o seres poseídos
Y te conté mi último secreto
Antes de derramar el vino frío
Sobre las lozas del cementerio.

Invocando tal vez a la muerte
O a una inútil musa herida
Alguien repartió los naipes
Y escondió la mano de vida.

Las cartas nada me importaban
Solo vos y tu adulta forma de creer
Que son posibles los milagros
Allá donde el tiempo derribó las paredes
Y desplomó la casa antigua
Sobre las malditas veinte cartas
Donde escribimos demasiados…
Te extraño
Te quiero
Te amo.

 

El tío Lucas (Cuento)

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El tío Lucas
Por: Darío Valle Risoto

Cuando el tío Lucas vino desde Salto, de un pueblito cerca de la capital del cual no recuerdo el nombre, inmediatamente se ganó todo mi cariño y admiración. Yo tenía unos diez años cuando lo conocí. antes hablaban de el en casa, casi siempre en voz baja mi madre con mis tías mientras mi padre tomaba mate y movía la cabeza como enojado con gran parte o todo de lo que escuchaba.

Cuando mis tías Nora y Beba se retiraban mi padre se acercaba a mi vieja, le acariciaba el pelo, señal de que iba a decirle algo importante y comenzaban a comentar cosas sobre el tío Lucas, en realidad hermano de crianza de mi abuelo Alfredo el padre de mi madre que murió cuando yo tenía apenas dos años.

Mi casa de la niñez estaba en la aguada, era un caserón de esos grandes con un largo corredor con cuatro cuartos enormes a la izquierda y dos mas chicos adelante con la cocina y el baño al fondo pasando el patio interior donde teníamos muchas plantas y flores rodeando una aljibe que estaba tapiada.

El tío Lucas era morocho, flaco, alto y de modales muy cuidados, bigotito fino y aspecto de tanguero, más bien aspecto de lo que era porque tocaba tangos y milongas en los quilombos de Salto. En ese momento le pregunté a mi padre y me dijo que los quilombos eran como clubes de barrio pero nunca me aclaró si era como el club de bochas Aguada o como el club de basquetbol.

Mi madre no lo recibió muy contenta que digamos, mi padre le cedió el cuarto chico de adelante que el se dedicó a limpiar no bien se mudó a casa aquel primer Lunes de turismo del año setenta y tres, lo recuerdo bien porque fue el mismo año en que según mi padre: “Hubo golpe de estado”. Yo tampoco entendía bien a quien habían golpeado pero ahora si lo sé.

Al tío Lucas le costó conseguir trabajo, mi padre quiso meterlo en AFE para limpiar los ferrocarriles pero eran tiempos difíciles y el capataz tiraba la pelota para adelante sin darle esperanzas. Pero como buen hombre de campo que era sabía de todo y poco a poco mi madre tuvo que reconocer que había en pocos días reparado las ventanas del frente, arreglado el galponcito del fondo que tenía el techo vencido y pintado casi todas las puertas y ventanas con un verde muy lindo que había encontrado entre tanta cosa del bendito galpón.

Fue allí que muchas veces me enseñó cosas de electricidad, carpintería y como inflar la pelota de cuero con un inflador de bicicleta, así como también me esperó cierta vez al salir de la escuela porque quería saber como eran esos matoncitos que me la tenían jurada desde que se habían enterado que yo era hincha de nacional.

El tío Lucas era un hombre que sabía de todo, competía con mi padre en cosas sobre el cine o los radioteatros de Julio César Armi con quién había colaborado en la puesta en escena cierta vez que habían hecho unas presentaciones en los teatros de Salto y Artigas con la obra: “El lobo del pajonal”.

El tío Lucas era un hombre tranquilo y con alguna tristeza que tomaba mate por las tardes debajo de la claraboya abierta si hacía calor y siempre miraba al cielo y alguna lágrima creo que le vi secar con el dorso de su mano. Con el tiempo esta actitud me explicó parte de su secreto de vida en aquellos tiempos tan raros de un país que a medida que fui creciendo dejó de ser mi país para transformarse en otra cosa.

Cuando mi padre fue despedido de AFE por sus pensamientos subversivos según mi madre y por tener “los huevos bien puestos” según él, nos vimos con los pasajes para irnos a Suecia y fue la última vez que vi al tío Lucas que debió tomar su propio camino porque mis viejos vendieron la casa y el se fue a Buenos Aires.

Y como dios no sabe de casualidades una noche estaba yo con mis treinta y pico de años sentado en un hermoso café de Paris a escasas cuadras de la torre Eiffel y me lo encuentro viejo si pero igual de flaco caminando con otro señor por la Rue de Grenelle.

Por supuesto que no me reconoció, yo ya era adulto y estaba muy cambiado, habían pasado más de veinte años y viendo al tío con su rostro surcado por innumerables arrugas de la mano de otro hombre y visiblemente enamorados comprendí al final de que trataban aquellas discusiones entre mis padres.

Todavía lamento no haberlo saludado pero fue grato saber que el mundo al menos en ese aspecto ha mejorado aunque no en muchos otros.

FIN

Neo Vampiros 70: Palabras para Paula

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Neo Vampiros 70
Palabras para Paula
Por: Darío Valle Risoto

“Querida amiga, como suelo hacerlo y ya estarás acostumbrada, he decidido alejarme por un tiempo, si antes lo hice para fracasar amargamente por el atentado contra Henrich en España, hoy lo decidí porque no te quiero ver lastimada luego de mi tremendo error con ese muchacho.

No te alarmes, podré volver en cualquier momento pero se acerca el fin de año y no sé porque en estas fechas me siento aún más triste, será porque solo conservo aquellas Navidades con mi abuela escuchando las conversaciones en voz baja de los parientes que me miraban como a la hija de los subversivos que se llevaron presos. Será porque ya te lo he dicho demasiadas veces, vos sos la única persona que me separa del animal que liberó mi querido amigo, cuando me dio esta dolorosa inmortalidad.

Paula, yo te quiero mucho, te debo tanto que a veces me duele estar a tu lado y no poder cumplir tu deseo de que te vuelva una como yo, pero creo que mereces una vida normal y por más que odies a tus corruptos viejos, al menos están allí, en alguna parte, en Europa o en el Caribe, pero a veces vienen y los podes oler y putear, hasta odiar a tu manera pero los tienes.

Yo no me volví un habitante de la noche cuando Henrich cogió conmigo y me mordió el cuello en el ochenta y siete, pero mucho antes me volví un ave nocturna cuando noté que el mundo caminaba en el sentido opuesto de mis pasos y de que en realidad estaba sola y solo yo misma me podía defender.

Nunca te lo conté pero a los diez años me expulsaron de la escuela católica de la calle Bulevar Artigas porque le clavé un compás en una mano a un cura que tocaba a los niños, mi abuela me fue a sacar y me defendió como siempre lo hacía, con su alma gallega dura y curtida en plena guerra civil, mi abuela siempre entendió que yo había nacido para ser un demonio nocturno.

Por lo tanto yo te veo: rubia, hermosa, culta, perfecta, adinerada y a la vez tan frágil que siento que te hago daño por más que me agradezcas haberte abierto los ojos a tantas cosas, pero: ¿Qué derecho tengo?

Estimada amiga, te dejo esta carta porque me voy por un tiempo pero no quiero que te alarmes ni te preocupes por las noticias de más muertes ya que no cejaré en la misión para la que espero todos los días metida en mi caja esperando la noche en que mis poderes son casi insuperables.

Como siempre cuentas con las llaves de la casa que también es tu casa y espero que pases el cambio de año en la compañía de tus amigos que abandonaste demasiado por culpa mía, ya lo sabes, soy intolerante con demasiadas cosas pero así soy yo.
Un beso grande y allí estaré si me necesitas

Lorena

30 de Diciembre 2009

 

Hortensia y el muchacho del tren (Cuento)

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Por: Darío Valle Risoto

Su concha era una cosa increíble, Ismael se quedo mirándola largos minutos como extasiado, no había igual ni en los cuadros de Van Gogh ni en las majestuosas obras de Miguel Ángel. Su concha era la filosofía de la vida, la cornucopia de la fecundidad, la novela prohibida de Henry Miller, lo que nunca encontraremos en las putos libros de auto ayuda o en las rubricas ansiosas de las novelas Pulp. Su concha era el centro de un universo que olía a aceites romanos y clavos de olor griegos, a almizcle canadiense y a salvia de frutas aromáticas de las islas Seychelles.

Pero había cierto irónico equilibrio entre esa mata de vellos negros y lo rosado de sus labios anchos como las fauces de un tiburón esotérico presto a morder con ansias los frutos del placer que Ismael estaba dispuesto a regalarle. Ella hacia el amor frenéticamente pero con culpa, la insólita culpa de una mujer casada que tomó un café con aquel desconocido que le habló por lo bajo en el tren diciéndole que su culo apretado era lo mejor desde que el hombre había inventado el fuego.

__Soy una mujer casada y usted es un atrevido señor.
__ Bajemos en la próxima estación para revolcarnos en un hotel dulce señora, le apuesto mis cojones que jamás tendrá orgasmos como los que puedo producirle.

Ella lo miró, estaba de espaldas a él y se volvió cuando atrevido le hizo esa asquerosa proposición, a ella, a la señora Montiel, una dama de su casa con cuarenta años muy bien llevados y con una década o más de abstinencia sexual.

Lo siguió con la cabeza dándole vueltas, su marido estaba por una semana en Londres y ella otra vez sola aunque tampoco lograba en la compañía de Arthur más que un lamentable sucedáneo de placer que solamente llegaba a buen fin si se masturbaba llorando sola en el baño luego de que su marido eyaculaba febrilmente y siempre de forma precipitada.

__Hay una sola vida y mi pene está a punto de salir de mi bragueta y gritar como una anguila desatada a por usted. __Le dijo antes de bajar juntos y ella no supo por qué pero sonrió.

Fue lo último que Ismael le dijo, el también se estaba precipitando por ese hermoso abismo que lleva a todos los amantes del mundo a conocer un segundo la eternidad tan prohibida a los mortales. Ella se dejó llevar, bajaron en Doulón, un pueblito blanco y desaprensivo donde encontraron en su único hotel un cuarto que olía a naftalina pero importaba un soberano carajo.

___Me llamo Hortensia. __Le dijo cuando él le sacaba los zapatos, le bajaba la bombacha y subiéndole el vestido hundía su cabeza entre sus piernas aún temblando y ya en medio mojadas de desde antes de dejar el tren.

Hubo un caleidoscopio que compartieron ambos cuando el sol de la tarde pasó por una sucia ventana confundiéndose con unas cortinas con margaritas estampadas sobre fondo azul. Ella gimió y lloró cuando el quitó su rostro y lo pudo ver con esa barba cuidada, sus ojos pardos y su cabello ensortijado.

__Esto no puede estar pasando…soy una mujer ca…
Ismael sacó unos finos puros de Portugal y le ofreció uno, no bien habían hecho el amor por dos veces su cuerpo blanco estaba desnudo sobre la cama, transpirando y erótico tanto que ya no tenía cuarenta ni veinte ni catorce, era el de una niña de mármol de apenas cuatro dulces años.

Hacía años que Hortensia no fumaba pero lo aceptó, hubiera aceptado cualquier proposición desde ser penetrada por un rinoceronte a dejarse violar por doscientos esclavos negros. En ese momento estaba felizmente derrotada.

Ismael se sentó también desnudo, tenía poco pelo en el cuerpo, un pene de dimensiones normales y manos de pianista, ella se detuvo jugando con sus pezones, los de el, que desde luego eran pequeños pero estaban duros.
__No se nada de ti. ¿A que te dedicas?
__Soy asesino profesional… el mejor.

Ella rió a carcajadas, tanto que tosió y se sentó en la cama, sus pies era fabulosos, sus arcos perfectos y sus cuidadas uñas pintadas de carmesí le produjeron a Ismael una sensación de estar viendo un cuadro en movimiento justo cuando la tarde daba sus últimos estertores recibiendo a la noche.

De espaldas a ella manoteó la sevillana que en algún momento había deslizado debajo del colchón y la abrió.
Ella no tuvo tiempo de sorprenderse, fue un segundo en que el asesino le separó la garganta y dejó que la sangre fluya y el cuerpo se sacudiera tratando de conservar su vida.

Se vistió lentamente, ella aún sin vida era hermosa. Cuando dejó el hotel ya de noche luego de pagar, se fue meditando en que debía pensar en cambiar de trabajo porque comenzaba a involucrarse personalmente y sobretodo porque la concha de Hortensia había sido lo más espectacular que había visto en su vida.

__ No quiero que sufra, si es posible mátela sin que se de apenas cuenta, quiero que muera feliz, si es posible. __Solicitó su marido al contratarlo.

FIN.