Neo Vampiros 26: Naufragio de Sangre

El arte de Toon Hertz (21)

Neo Vampiros 26
“Naufragio de Sangre”
Por: Darío Valle Risoto

Tener la menstruación puede ser algo normal para la mayoría de las mujeres o una verdadera tortura para algunas, ese era el caso de Paula. Una vez por mes pasaba casi cinco días en cama con imponentes dolores en el bajo vientre, un carácter terrible y mucha desilusión frente a la vida. Solo fuertes analgésicos lograban calmarla, según su terapeuta debía afrontar el hecho de ser mujer y tratar de vivir con lo que la naturaleza le había deparado.
__ ¡Vos porque sos hombre hijo de puta! __Le contestó y el doctor permaneció impertérrito, cuatrocientos dólares la hora bien valen un insulto.

Lamentaba no haber nacido con huevos, los tipos no se inmutan por nada, parecen no sufrir, se la llevan de arriba y encima alardean cuando penetran por primera vez a una mina como si fuera una especie de hazaña.
Paula a tomó cuatro Noveminas y caminó fuera de la habitación, se dio un baño viendo los hilos de sangre que le bajaban por las piernas cuando un nuevo dolor, como un mordisco interno la hizo sentirse desgajada.
__ ¡Lorena, a vos esto no té pasa! __Gritó llorando e inmediatamente comprendió que si no paraba la iban a internar.
La empleada entró alarmada. Le dijo que no era nada mientras se vestía, casi no le quedaban toallas femeninas y mucho menos paciencia, así que luego de vestirse subió al Nissan rojo y tomó rumbo al Prado.

La radio informaba de la muerte del veterano policía Romeo García por motivos pasionales, pero ella no creyó una sola palabra de los periodistas en referencia al móvil del asesinato desde el primer reporte de la mañana.
__ ¿Lo mataste por mí?
Lorena permanecía sentada en silencio en el sótano, la había escuchado llegar a la casa y esperaba que entrara a su recinto privado tal como lo hizo, sintió una marea de sangre contenida, fruto del ciclo menstrual de su amiga y se aferró tan fuerte a los candelabros de bronce que los dobló.
__Yo no lo maté, te dije que cuando menstrúes no vengas a verme. __Le dijo mostrando sus ojos lobunos y dos imponentes colmillos blancos.

Paula movida por su sentido de supervivencia subió corriendo la pequeña escalera de caracol hacia la planta baja, en el camino su crucifijo cayó sobre los escalones alfombrados. Lorena lo levantó, si no se sintiera tan sedienta hubiera sonreído por la ingenua religiosidad de su amiga.
Paula casi se cae al pisar la alfombra del living, pensaba que Lorena la iba a atacar cuando la vio aparecer como una exaltación animal dispuesta a saltar sobre su cuello. Trastabilló aterrada, le pareció enorme e inmensamente remoto el recinto de pisos brillantes, la araña pendiendo del techo solemne e impertérrita frente al inminente ataque depredador.

Lorena saltó unos siete metros sin hacer ruido y arrancó de cuajo la puerta secreta que ocultaba las bolsas de sangre que guardaba para casos urgentes, mordió una vaciando el vital elemento sintiendo que poco a poco sus manos recuperaban la tersura y sus garras volvían a ser uñas. Cubierta de rojo líquido volvió a tomar de otra hasta que apretando el recipiente vacío se apoyó en una de las columnas. Paula seguía junto a la puerta de calle apretándose el abdomen y llorando.
__ ¿Lo mataste por mí?
__Te dije que no, no seas niña, ya me calmé, no vuelvas a jugar con la sangre porque estás ofreciendo tu vida por nada.
Se fue caminando hasta el espacioso baño y la ducha automática se abrió para que la hemoglobina que le cubría el pecho drenara hacia las tuberías, aún sentía con sus finos oídos el sollozo de Paula al borde del histerismo.

__ ¡Cómo nueva! __ Dijo poco después abriendo los brazos al salir de su habitación, tenía un vaquero negro y un buzo Hering blanco como únicas ropas, aún seguía descalza y Paula junto a la puerta continuaba petrificada.
__ ¿Lo mataste por mí?
__Felicia Morrigan se llama la asesina, llegué antes que la policía y la olfatee, es como yo, más bien como Henrich pero mucho más fuerte, te pido que si por casualidad la llegas a ver que huyas lo más lejos posible de ella porque no tendrías posibilidades de sobrevivir a su ataque.
__ ¿Y al tuyo?
__Acabas de ver que nunca te atacaría pero antes de irte por donde viniste recuerda lo siguiente.
__ ¿Qué? __Preguntó sollozando.
__Que los animales a veces no reconocen a sus víctimas.

Juicio y Castigo

El último hombre honesto

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El último hombre honesto
Por: Darío Valle Risoto

Creo que fue en el invierno de 1974 cuando mi padre lo vio por última vez, me dijo que frecuentaba aquel café que se encontraba en la esquina de Munar y Ocho de Octubre, ahora ya no existe ese Bar donde los parroquianos se conocían todos y se saludaban como amigos o se convidaban como hermanos, tampoco existe aquel hombre al que me quiero referir.

Mi padre pudo haber sido también uno de la misma raza que aquel caballero de mirada despierta y rostro apacible más no exento de esas arrugas que marcan los trajines del alma. Pero mi padre murió en mil novecientos ochenta y tres y este hombre solía verlo yo caminando como transparente por el barrio hasta más o menos el noventa y dos. Puedo equivocarme en las fechas más si tengo clavadas en la memoria algunas frases de mi viejo que parecían como escritas sobre piedra.

Debería dejarles una lista y sería inútil, mejor prefiero anotar que aquel hombre cincuentón no tenía familia pero descollaba en sus acciones la falta de amor que la vida le había dado, lo equilibraba muy bien porque era maestro de una escuela rural donde se transformó en el mentor y segundo padre de todos los gurises y como una luz para aquel pueblo perdido de la mano de dios si es posible que haya dios y que las tenga. Notemos que las gentes sencillas parecen estar de verdad vidas en claro contraste con nosotros los citadinos que vivimos embriagados por el humo del consumo estéril y siempre destructivo.

Tenía dos trajes aquel hombre, fumaba como mi padre cigarrillos negros y siempre abría la escuela rural a las siete en punto de la mañana y al izar la bandera algunos manifestaronme años luego, que se notaba en su mirada cierto desconsuelo. Quizás porque le tocó vivir momentos duros y sin doblegarse se arrepintió con cada golpe eléctrico de pertenecer a la humanidad donde los hombres se vuelven salvajes por cualquier tontería.

__ La patria es la familia, los amigos, un trozo de pan caliente, las manos acariciando un gato, la patria es el amor, sin el no es nada, ni patria ni mierda. __Así le enseñó a los gurises aquel día en que la escuela bajo un chaparrón recordaba la gesta emancipadora de los criollos contra la madre patria española.

Bueno, esta suma de palabras quizás inciertas son algunas de las frases que mi padre recordaba sobretodo luego de tomarse unas grapas con limón en algún barsucho sobreviviente, ya tenía cáncer y solía despedirse en silencio de las cosas rememorándolas como suelen hacer todos los hombres que saben que les queda poco. Bueno, espero que no sea mi caso…

Aquel hombre honesto jamás solía pedir algo que sintiera merecer o echarle en cara a la vida las cuentas en franca pérdida de afectos, sin embargo solíamos sentir su tristeza como un perfume cuando pasaba a nuestro lado. Mi padre cierta vez me lo presentó y al darle la mano noté una energía que no podía pertenecer a esta tierra.

Lo vimos alejarse bajo la lluvia y mi padre me dijo que era el último de los hombres honestos que ya no trae más este mundo que se va consumiendo como si nos cayéramos en un hondo pozo, asfixiados por las cosas.

Con los años creí reencontrarme con mujeres y hombres tan honestos como este hombre anónimo y gris pero siempre fueron como los espejismos en un desierto de edificios grises y rostros perdidos. Mi viejo me lo había advertido pero aún me resisto en creerlo y es que hubo una vieja estirpe de hombres completos, de verdad y llanos que ya no vendrán más a mejorar esta tierra.

La niña palida

Landscapes 4 (11)La Niña pálida
Por: Darío Valle Risoto

Mi abuelo tenía una hermosa casa en el barrio Sayago, yo iba de niño a eso de los once, doce años a pasar muchos domingos, era una casa hecha por él de un solo cuarto con galpón pegado al fondo donde mi abuelo hacía vino, una cuadra de campo bien cultivado era todo su orgullo donde plantaba algunas vides, tomates, maíz y otras verduras.

Cierta vez, creo que fue un verano por los años setenta me dijo disgustado que un animal le estaba matando las gallinas, pensó que era un perro o un gato pero por más trampas que puso seguían faltándole plumíferos.
Su gallinero era uno de sus orgullos, era pequeño y muy cuidado, todo un hotel para las ponedoras que eran cerca de cincuenta más el gallo que se llamaba Toto.

Yo no tenía teléfono así que el abuelo se comunicaba conmigo cierta veces llamando a una vecina de la cuadra de casa, aquel día la señora Soledad me vino a decir que el abuelo me necesitaba lo antes posible. Mi padre me dio dinero para un taxi pensando que tal vez estuviera enfermo y fui solo porque en aquellos días madre, su hija, estaba enojada con él porque la había tratado mal en nuestra última visita. Gallego duro y torpe el abuelo Cosme era buen tipo pero a veces se extralimitaba siendo duro con mi madre sobretodo porque apreciaba tanto a mi padre que lo defendía hasta lo indefendible.

Afortunadamente lo encontré bien aunque preocupado, feliz de que fuera su único nieto me recibió con un gesto de nerviosismo porque al fin había descubierto que “el animal” que le mataba las gallinas, se trataba de una niña.

Y para mi sorpresa la tenía atrapada en el altillo sobre el galpón donde hacía el vino, era una jovencita de unos doce años que encontró casi desnuda tomándole la sangre a una gallina recién muerta.

Nunca esperé que me crean esta historia pero fue verdad y el abuelo tanto como yo nunca supimos de donde salió María y ni siquiera si se llamaba así, porque apenas hablaba. Eran épocas de dictadura así que pensamos, más bien él pensó, que se trataba de alguna hija de desaparecidos.
Tenía la piel extremadamente blanca, era una niña por demás delicada de cabellos color trigo que temblaba de frío y estaba casi desnuda con un vestido raído cuando el abuelo la encontró de rodillas alimentándose de la sangre de una de sus queridas ponedoras.

No se porque el abuelo la crió desde entonces, María nunca creció, cuando yo cumplí veinte años luego de regresar de Canadá donde nos habíamos ido a vivir con mis padres la volví a encontrar cuidándolo porque el abuelo se moría.
Mis padres siempre creyeron que era la hija de algún paisano amigo del abuelo pero de verdad nunca supimos su verdadero origen y aunque comenzó a hablar nunca lo contó, lo que si descubrimos era que en realidad esa niña era un vampiro.

No se como se alimentó todo esos años sin crecer ni un poco, pero tenía un gran amor por el abuelo al que llamaba “padre” y heredó la casa luego de que él murió, cuando fue necesario María desapareció para siempre y para mi siempre será un misterio esa extraña niña que alguna vez fue el único consuelo para un hombre viejo y solo que casi no tenía mayor contacto con el mundo que su nieto y su dedicación a su pequeña huerta y bodega.

Domingo, 3 de febrero de 2013

Neo Vampiros 25: Adiós García… Hola Morrigan

El arte de Toon Hertz (20)

Neo Vampiros 25
“Adiós García… Hola Morrigan”
Por: Darío Valle Risoto

Romeo García aceptó caliente las amonestaciones de su superior al mando, no le estaría permitido seguir con la investigación de las muertes que extrañamente afrontaban los ex torturadores o sus amigos.
__Mire García, le faltan dos años para jubilarse, así que no me rompa los huevos, este tema está en asuntos de la Interpol, cuando usted se mete a averiguar que hace un ciudadano austriaco en este país esto comienza a molestar arriba y no me diga que no pidió datos sobre su casa en Montevideo.
__Si señor, lo siento.
__ ¡No diga nada y vaya a llenar formularios!
Cuando se retiró del despacho, una mujer rubia, alta y de tez pálida salió desde una habitación lateral y se acercó al jefe Echenique.
__Aquí tiene los dos mil dólares que le prometí, siempre es bueno encontrar colaboración internacional entre nosotros.
__Señorita Morrigan, a las órdenes, la policía uruguaya tradicionalmente está dispuesta a colaborar con la Interpol, si necesita apoyo… __Dijo mirando la imponente curva de su vestido que parecía una pintura negra sobre sus nalgas__ Si necesita apoyo, no tiene más que llamarnos.
__Como le dije, este es un asunto confidencial que involucra drogas y contrabando de antigüedades, cualquier intromisión puede hacer que no localicemos a los verdaderos cabecillas de esta banda internacional.
__ ¡Seguramente son comunistas! __Dijo golpeando su escritorio y escupiendo. Desde la pared el rostro pintado de Artigas pareció avergonzarse.
__Obviamente __Dijo ella y se despidió.

Romeo García fue a hacer todo lo que podía dadas las circunstancias, agarrarse un buen pedo en su acostumbrado Bar en la Unión de la calle Rousseau y Carlos Crocker, el gallego Manolo le arrimó la séptima caña con pitangas cuando todos los parroquianos se volvieron para mirar a una mujer que penetraba en absoluto silencio y con total libertad pese al tugurio.
Felicia Morrigan sucumbió al embriagador ambiente de ese Bar sostenido en la realeza de una mugre antigua, tan Montevideana y pletórica de banderines de Peñarol, olor a orínes saliendo del único baño y una mesa de Casin donde dos tipos absolutamente contrahechos jugaban una partida.

__ Sírvame lo mismo y yo pago todo lo que el señor…
__García, Romeo García para servirle.
El aliento alcohólico del policía era más fuerte que el olor a su sangre vieja y más rancio que todo el lugar, Morrigan pensó en que estaba más que justificado el exilio de su otrora amante Henrich Funke, en esa ciudad detenida al borde del mismo infierno.

Media hora después entraban los dos al angosto corredor de apartamentos donde vivía el viejo hombre de la ley, cuando hicieron el amor fue para Romeo como si volvieran sus años mozos de los kilombos de la ciudad de Mercedes, para ella tan solo era el ritual de darle un poco de alegría a una de sus futuras víctimas.
No sintió asco cuando él le lamió los pechos dejándole una baba espesa y plena de efluvios exóticos, el alcohol mezclado con el tabaco llenó la habitación, ella se movió sentada sobre él y lo miró a los ojos. Un segundo antes de ser mordido salvajemente por la vampiro Gómez comprendió que los milagros tienen un precio.
Fue un chorro de sangre inagotable, ella saboreó, tomó y tragó todo lo que pudo, se convulsionó en un orgasmo abismal hasta proferir un gruñido ancestral propio de aquellos vampiros que pertenecen a las razas, a los clanes más antiguos.

Lorena se levantó exaltada del sofá, había estado mirando una película de Goddart sin mucho entusiasmo hasta que sintió una fuerte presencia en el aire.
__ “Vas a experimentar nuevos sentidos, vas a incrementar tu oído y olfato, vas a tener la vista de un Lobo y hasta su apariencia si así lo deseas, son algunos de los dones de esta condición de ser vampiros” __Le había dicho aquella lejana ocasión Henrich, mientras terminaba de vampirizarla.
Se quedó sentada mirando sin mirar a la televisión, hacía unos días Morrigan se le había escapado en el cementerio, Henrich le había pedido que la localizara pero extremando la precaución, luego el tema de los milicos que andaban demasiado cerca y el miedo de Paula la habían distraído de la única misión que Henrich le había encomendado.

__ “Felicia Morrigan es una antigua enemiga, es una vampiro natural, una antidiluviana, mucho más fuerte que yo inclusive, desde que me capturó en los campos nazis estoy detrás de ella pero siempre se me escapa, un detective de Boston me ha dicho que viajó al Uruguay, yo estoy en Barcelona, por el momento me es imposible alcanzarla, por favor localízala, no la pierdas de vista”. __Así terminó la conversación telefónica con Henrich, su creador y padre espiritual.

Juicio y castigo

Cuentos de Robots 2. Cap: 15: Sexo limpio

manga robots (19)

Cuentos de Robots 2
Sexo limpio Cap: 15
Por: Darío Valle Risoto

Kimi le sonrió cuando él penetró a la bañera desnudo, o él creyó adivinar cierto gesto de satisfacción en la joven que lo enjabonó todo su cuerpo hasta la cabeza con absoluta ternura, le ardieron los ojos y ella lo enjuagó con la esponja, ambos rieron a carcajadas como dos niños que juegan en un patio de maravillosos sueños.

Supo Nick que el mundo había dado un salto hacia una adelanto que superaría toda la imaginación posible, el hombre había inventado a dios que creaba hombres pero el hombre si era de verdad ahora un creador, un artífice de algo que era indiscutiblemente mejor que el ser humano. Incapaces de enfermarse, de odiar o de destruir los bioandroides eran la perfección inventada por la más imperfecta de las criaturas.

¿Kimi era japonesa?
¿Kimi era una máquina?
¿Podría golpearla hasta partirle la cabeza y decir que se había caído?
¿Sería un asesinato?
__ En que piensas, preguntó ella mientras se secaba los pechos de aureolas oscuras y pezones erectos.
__ Perdóname, estoy cansado, no, no es por bañarme contigo, estoy cansado de sentir confusiones en torno a esto de ser un ser vivo de carne y hueso que ahora hizo el amor con una…
__ ¿Máquina?, Se que nos llaman así, pero no lo somos. __ Dijo bajando la cabeza con tristeza.

Le alcanzó ropa seca, ella comenzó a vestirse, era diminuta pero de formas perfectas, aún tenía el pelo húmedo y perfumado.
__ No sos una máquina: una máquina es un automóvil, una máquina es la procesadora de alimentos, una máquina es ese político que vive de la ignorancia de todos nosotros, una máquina es este mundo que sigue fabricando odio mientras millones mueren de hambre.
__ ¿Hambre? ¿Por qué el hambre si ahora hay mucho menos población para consumir alimentos, ha decrecido la natalidad? ¿Porque el hambre?
__ No soy un experto en geo política mi querida Kimi, pero creo que así se dominan mejor los países productores de alimento.
Kimi permaneció silenciosa…pensando. Se quedó limpiando el baño, Nick fue a la sala y encendió la vieja televisión, daban un concierto patético de un Argentino sobrevalorado por sus inmundas rimas sobre drogas y conservas de tomate.

Un débil zumbido provino desde el baño que se fue apaciguando y Nick de un salto fue a ver que pasaba. Encontró a Kimi en posición totalmente petrificada con las manos al costado y la mirada perdida en la lejanía como si estuviera ciega.
__ ¿Te pasa algo?

No contestaba como si acabara de sufrir un infarto. Pensó en llamar a la compañía pero una fuerte intuición le instaba a esperar. El zumbido provenía de su cuerpo y cuando trató de tocarla notó una leve carga eléctrica que la recorría.
Pensó en que ese podría ser el desperfecto que debía notificar y por lo tanto para eso estaba a prueba de su evaluación pero le resultaba por demás extraño, también le pareció suficientemente descabellada la idea de que por hacerle el amor bajo el agua la haya descompuesto, todo era un derroche de su imaginación.

La tomó en brazos, no pesaba demasiado aunque un poco más de lo que una chica de su aspecto y tamaño pesaría, la llevó al living, su cuerpo estaba aún bastante tieso cuando el zumbido comenzó a aumentar un poco y se apagó rápidamente.

Cuando abrió sus ojos Nick sintió que el alma le volvía al cuerpo.
__ ¡Donde estoy? __Preguntó mirando a su alrededor y al joven como si lo viera por primera vez.

Continuará.