Neo Vampiros 87: Amanecer de los Muertos

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Neo Vampiros 87
Amanecer de los Muertos
Por: Darío Valle Risoto

Volver a aquellas imágenes no era bueno, el tipo lamiéndole los pechos con esa saliva hedionda, el olor a mugre de su cabello siempre permanecerá en sus peores recuerdos, pero está viva y eso es lo importante.
Paula llegaba rápidamente a Montevideo recorriendo las rutas con unas ansias inaguantables de encontrarse con Lorena, la extrañaba tanto que la garganta se le cerraba. Era su amiga del alma esa extraña y diminuta chica más poderosa que el hierro y más triste que la muerte.

El ómnibus interdepartamental se detuvo en san José de Mayo, bajó a estirar las piernas, era media mañana y tenía hambre, la gente conversaba a los gritos como suelen hacerlo las gentes del campo, encontró un bar y se sentó y pidió un Capuchino.

En la radio comentaban sobre la inminente derogación o anulación de la ley de caducidad de la pretensión punitiva del estado, ella hacía tan solo un tiempo que comenzaba a sentir en su propia carne la tremenda dimensión de la historia reciente de un país que esconde cosas demasiado fuertes como para que no asomen sea el tiempo que sea.

¿Cómo hubiera sido la vida de Lorena si hubiera vivido con sus padres?

La agobió el retorcido sentimiento de que gracias a la desaparición de los padres de su amiga durante la dictadura había sobrevenido el vampirismo y por consiguiente que se cruzaran. Por lo pronto era estremecedora la idea de que gracias a esa terrible ausencia en la vida de ella, el futuro de Paula hubo cambiado para siempre.

Se sintió mal, se sintió una verdadera rata, pero acaso: ¿Sus padres no la habían criado sin que le faltara nada?

Se rió a solas mientras agradecía el humeante vaso con el capuchino y le agregaba azúcar abriendo los pequeños sobres, al revolver supo una vez más que eran demasiado parecidas, a Lorena la dictadura le había quitado a sus padres y ella tenía unos lejanos progenitores en alguna parte de Europa que solo le habían dado dinero.

¿Cuándo fue la última vez que se había abrazado con ellos?

Una interminable fila de empleadas domésticas, nanas, cuidadoras, institutrices y todo para terminar cogiendo con maricones adinerados y jalando coca en discotecas de primera, los salones vips eran su vida y todo estaba hundido en las tumba de la frivolidad.

El ómnibus hizo sonar su bocina anunciando que se terminaba la pausa, dejó unos billetes en la mesa y terminó de un trago su bebida caliente, al salir a la calle un sol cálido la envolvió en un fulgor dorado que hizo reflejo en sus cabellos. Podía darse aún después de todo el tremendo lujo de salir a la luz del día y encima sentirse bien.
Cuando iba a subir al vehículo escuchó que dos personas comentaban sobre lo que habían escuchado en la radio, el tema de la ley que había soterrado la verdad no siempre era bien entendida por gentes incultas o lo que era peor: Sin sentimientos.

__ Que dejen todo quieto, eso es venganza.
Un hombre viejo le decía a una mujer muy gruesa que empujaba a un niño que lloriqueaba, todos subieron delante de Paula que casi intervino pero prefirió buscar su asiento y mirar a las calles
En ese momento sonrío recordando alguna conversación con Lorena, en esas ocasiones en la enorme casona del Prado dónde intercambiaban pareceres de diversos temas, pero había uno recurrente.

__ Creo que a veces el odio y la venganza son malos consejeros. __Había dicho Paula.
__ ¿Qué tiene de malo vengarse?
__ ¿Lo decís en serio?
__ Este mundo pacato aún sigue perpetuando la estupidez de dar la otra mejilla, el que hizo algo que pague, llamémosle justicia o venganza, poco me importa pero que paguen carajo.

Lo recordaba como si lo pudiera ver, Lorena se había levantado del sofá para servirse vino, estaban escuchando a Depeche Mode en el estéreo y Paula hacía horas que debía haber ido a dar un examen en la facultad de humanidades pero lo había olvidado completamente subyugada por la conversación.

__ ¿Realmente te sentís bien cuando aniquilas a uno de esos… torturadores, milicos….?
Lorena se ensombreció, trajo dos copas con vino que dejó en la amplia mesa de cristal, era invierno y las llamas de la enorme chimenea calentaban el lugar, las sombras de los bajo relieves del techo recorrían lejanas paredes a sus espaldas con ángeles y gárgolas.
__ Siento especialmente un gran alivio y cada vez que le rompo el cuello a uno de esos hijos de puta me parece escuchar los lamentos de sus torturados, los gritos desesperados de las mujeres que violaron, los llantos de los niños que robaron y regalaron por ahí.

La carretera poco a poco se acercaba a Montevideo, cerca del mediodía o poco después llegaría a su confortable casa de Carrasco, era una lástima no poder comunicarse por celular con su amiga, pero pronto podría abrazarla y tal vez decirle que la comprendía, Leticia Luna sin estar presente le había enseñado algunas nuevas cosas en esos días.
Juicio y Castigo.

 

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Neo Vampiros 86: Tiempo de desquites

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Neo Vampiros 86
Tiempo de Desquites
Por: Darío Valle Risoto

Volvió a caer la noche, el fin del día es para muchos el comienzo de nuevas oportunidades, las putas salen a trillar la calle, los policías a buscar maleantes y los solitarios a cargar sus soledades. Los chicos seguían riendo y bebiendo en la plaza cuando Henrich regresó frente al hotel y se quedó en silencio absoluto tratando de escuchar mucho más allá de donde llega cualquier oído viviente.

Piedrafina le había llamado, se había enterado de la llegada del inglés y había tratado de disuadirlo de que no lo elimine, no quería líos pero por sobre todas las cosas se notaba en su voz la preocupación por su amigo. Henrich sabía muy bien que no hay cárcel humana que pueda detener a un vampiro pero de todas formas sabía cuidar a la gente apreciada y de ninguna manera les iba a comprometer ni a él ni a su mujer.

Entonces escuchó un débil sollozo, una especie de angustia soterrada por un terror que hace que el peor miedo no se manifieste en gritos, sintió el olor al semen seco sobre la seda de una cama de hotel y el del licor regado sobre una piel joven.
__ Anoche entraron llevando a una chavala. __Le dijo Marcos.
__ ¿Anoche?
__ Bueno, casi era el amanecer y tú te habías ido pero nosotros siempre nos quedamos hasta que el sol nos echa o la pasma o se termina el licor. __Sonrió el joven que había conocido hace unas horas.
__ ¿Otra puta?
__ Probablemente, pero era muy joven, tal vez alguna sobrina, ¿Quien lo sabe?
Henrich miró a los chicos que habían vuelto al atardecer, tenían mucho en común, de alguna manera también eran muertos vivientes. Estaba la que lo había llevado al callejón, por suerte había evitado morderla, aún así lo quería con todas sus ansias pero pronto volvería a alimentarse, pensó, mientras miraba a las ventanas con postigos del hotel.
__ Muchachos, voy a entrar, denme quince minutos y luego llaman a la policía desde aquel teléfono público, les recomiendo que luego se alejen lo más posible porque va a haber muertos de forma… algo violenta.

Los chicos se estremecieron, el pálido extraño que vestía de negro como ellos y bebía a su mismo paso mostró unos colmillos blancos como la misma luna llena que iluminaba los cielos oscuros de la calle Boquería.

Poco después había sorteado el recibidor del hotel, le bastó con mirar a los ojos a uno de los conserjes para que este le diga inmediatamente la habitación donde se encontraba el hijo de puta.
Aumentaron los sonidos del miedo, no necesitaba entrar para comprender que tenían a una adolescente atada y ultrajada en la habitación, había cuatro latidos diferentes, tres de ellos correspondían a los del inglés y sus guardaespaldas.
Sus mano giró abriendo la puerta, que esta estuviera bajo llave no evitó que entrara mientras las astillas saltaban como una pequeña explosión y dos enormes tipos sacaron sus armas de sus sobaqueras, mientras el inglés en calzoncillos trataba de que una joven atada en una silla le practicara una fellatio.

Ni siquiera pudieron disparar, eso era bueno para no crear demasiada alarma, Henrich decapitó a uno con sus propias uñas y al otro le quebró el cuello saltando sobre su espalda cuando intentó escapar aterrado. Era curioso cuando hombres enormes de dos metros de altura lloraban de terror y miedo.

La erección del inglés acabó tan rápido que pareció un sueño, la niña estaba ensangrentada, desnuda y atada con cuerdas de cortinas.
__ Era cuestión de tiempo Inglés.
__ No me hagas nada, yo te voy a pagar.
__ ¿Cómo se llama?
__ ¿Quién?
__ ¿Qué importa? __ Pronunció, mientras le atravesaba el pecho pálido y lampiño con su propio brazo sintiendo como le explotaba el corazón, las costillas y los pulmones en una gran lluvia de sangre y otros fluidos.
Bebió de esa sangre traidora hasta que quedó tan saciado que comenzó a pensar en lo hermoso de su condición sobrehumana, la chica seguía allí como un pequeño muñeco abandonado.

Fue hasta el baño y haciendo uso de una toalla mojada la limpió lo más posible mientras desde la calle se escuchaban las sirenas policiales.
__ Natalia, me llamo Natalia.
Dijo la chica y si Henrich hubiera sido humano hasta habría llorado con ella.

Juicio y Castigo.

 

Neo Vampiros 85: Venganza de sangre

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Neo Vampiros 85
Venjança a la Sagnant Barcelona
Por: Darío Valle Risoto

Algo que los Catalanes guardan con recelo es la amistad pero cuando la otorgan es un premio para quién se la gana. Henrich lo comprende cuando Piedrafina y Nora lo ayudaron a recuperarse luego de que el inglés…

Pero esa noche comienza un verano donde este no muerto definitivamente se encuentra en toda su plenitud, Piedrafina y su mujer han demostrado ser amigos realmente insustituibles.

Por lo tanto esa noche se retira solo porque ha recibido la pista de que el inglés volvió a la ciudad y se hospeda en el Hotel Condal muy cerca de Las Ramblas en la calle Boquería. El hotel es un viejo edificio que le trae ciertos recuerdos de Montevideo. Siempre recordará sus años en Uruguay donde buscando alejarse de Europa, hizo lo que nunca planeó hacer: crear a una vampira.

Evitó preguntar por el inglés y prefirió sentarse en una plaza cercana donde no pasaba del todo desapercibido aunque había varios “darks” tomando licor con botellas escondidas dentro de bolsas de papel o simplemente escuchaban sus I Pods.
Una chica de largo saco negro se le acercó y le habló en catalán.
__ Parla’m en espanyol preciosa, si us plau
__ Bueno, pero te haces entender bien tío, ¿De dónde eres?
__ Vivo en Boston si a eso te refieres, pero nací en Austria, en Graz.
__ No tienes aspecto de turista, ¿Me prestas un duro?

Henrich sintió la presencia del inglés antes de que este se bajara de un lujoso auto con chofer acompañado de dos de sus guardaespaldas, seguramente pagados del dinero que le había robado por aquella estatua que resultó una estafa pero… ¿Por qué razón le había disparado a la cabeza?
__ ¿Qué te pasa en los ojos? __preguntó la joven mientras el hombre de aspecto delgado y ropas oscuras trataba de evitar la transformación en un ser de la noche que podría saltar fácilmente sobre el escaso tráfico y decapitarlos.
__ Estoy cansado. __Dijo restregándoselos, uno de los amigos de la chica llegó y le convidó con licor.
__ Esos tíos que bajaron del taxi tienen mala estrella, deberían estar muertos.
__ ¿Por qué? __Les preguntó y no era que no pensara lo mismo.
__ Me llamo Marcos, hace unas noches ese tipo y sus secuaces fueron a por putas a las ramblas, resulta que maltrataron mucho a una tía que es amiga mía, me dijo que eran unos sádicos hijos de puta y mira que esta amiga mía ya tiene mucho trecho en el oficio, así que imagínate.
__ Me lo imagino. __Contestó escuetamente mientras recordaba un gran borrón rojo cuando le borraron media cabeza de un certero disparo, luego despertó en el hospital y escapó mientras su condición de no muerto lo reconstruía poco a poco.
__ Deberíamos darles una lección muchachos, ¿Cuento con su ayuda?

El joven llamado Marcos era de baja estatura pero grueso, llevaba una remera blanca debajo de un saco de cuero negro, botas militares y unas gafas oscuras, sonreía y tenía los dientes maltratados por la mariguana.
__ Cuenta con nosotros pero la pasma nos tiene un poco acosados por esto de andar bebiendo en las plazas, a veces debemos salir corriendo de ellos o nos la liamos a pedradas pero ya sabes, inevitablemente terminamos en la delegación.

Henrich sonrió, eran unos chicos buenos a pesar de sus aspectos góticos y fúnebres.
__No se preocupen, hoy se me hace tarde, pero mañana al caer la noche intentaremos ver como sacamos a ese tipo del hotel, a mí me debe una deuda de honor y me la va a pagar.

Era ya tarde y hacía calor, de todas formas no quería llamar mucho la atención, el chofer se había llevado el auto del inglés al garaje el que seguro subió por una puerta interior. Una de las chicas se acercó y le tocó el rostro.

__ Estás demasiado frío para el calor que hace, ¿Te sientes bien?
__ Tú podrías darme el calor necesario. __Le sonrió mientras ella le tomaba la mano y le llevaba como a un niño rumbo a un estrecho callejón junto a una posada.

Unos minutos después la penetraba tras rasgarle la ropa interior por debajo de su pollera y le besaba el cuello tratando de sofrenar el hambre que comenzaba a acuciarle. Era una chica de cabellos rubios y cortos con atractivas pecas en las mejillas y nariz algo desproporcionada lo que le agregaba cierta esencia atractiva a sus apenas quince años.

Sus colmillos blanquearon a la luna y sus ojos se volvieron unas profundas cuentas de color carmesí pero Henrich era un vampiro ducho en las lides de combatir sus instintos bestiales.
Juicio y Castigo

 

Neo Vampiros 84: Melodía en rojo mayor

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Neo Vampiros 84
Melodía en Rojo mayor
Por: Darío Valle Risoto

Lorena se despidió de los chicos, no pudo evitar sentir nostalgia por una juventud que si bien iba a gozar para siempre era claramente antinatural.

A cientos de kilómetros de allí ocurría otra separación, Leticia lamentó decirle a Paula que quería seguir hacia el norte, que se iba al Brasil porque ya no iba a soportar seguir en cautiverio.
__ Probablemente encuentres que soy una mujer extraña, me gustaría conocer a mi prima, pero hay algo profundo en mí ser, tal vez: instinto animal que me obliga a poner distancia entre nosotras.

Paula detuvo el vehículo cerca de un cruce de caminos donde terminaba Salto y comenzaba el departamento de Rivera, aún había humedad en el aire pero parecía que las terribles lluvias e inundaciones por fin se terminaban de todas formas en algunas zonas altas aun había gente pernoctando en carpas.

Y se fue sola, caminando sin equipaje y apenas miró atrás para hacerle una guiñada cómplice, iba descalza pero se notaba resuelta a seguir adelante a un futuro de seguro no exento de aventuras.

Lorena llegó a un hotel cuando el amanecer aparecía como una línea roja en el horizonte, un rojo sangriento y letal que la obligó a ser bastante directa con el conserje, casi correr a la habitación y tras asegurar la puerta meterse dentro del ropero.

El nuevo día vino con un sol doloroso mientras las aguas de los ríos se iban retirando dejando las casas tras la inundación llenas de mugre y alimañas, la gente retornaba como espectros a limpiar y tratar de volver a sus quehaceres cotidianos, mientras en el mundo fuerzas sobrenaturales se asomaban cual sombras.

Los vampiros raramente sueñan, al menos no como los seres vivos, sus sueños suelen ser conformados por imágenes que a veces ponen en riesgo de olvidar su condición diferente, hubo casos de vampiros que salieron a la luz del día en medio de una pesadilla o una fábula onírica donde se sintieron tan humanos y vivos que eso mismo les llevó a quemarse sobre sus propios pies tratando de ver el sol.

Lorena regularmente soñaba con sus padres y tenía imágenes de su prisión y tortura durante la dictadura uruguaya lo que era por demás extraño porque era muy pequeña en esos terribles momentos de dolor. Inevitablemente Henrich completaba una trilogía junto a ellos. El había sido el redentor, el liberador y a su vez el portador de una deliciosa maldición sobre su existencia. También le había dado el mejor sexo de su vida y el renacimiento junto con la posibilidad de vivir la justicia teñida de venganza sobre los avatares de la impunidad.

Pero había una cuarta pata en esa mesa que sostenía el festín sangriento de sus noches, se llamaba Paula y tenía el rol de ser su amiga, su hermana y la única persona realmente viva en su existencia plagada de desapariciones.

Pero también la vio a ella: a su prima, a la prima de su madre, a Leticia Luna caminando al sol en una pradera cubierta de rocío, con sus hermosos y delineados pies descalzos pisando la grama mojada, hundiendo sus dedos en la tierra fresca y tan viva, pisando microscópicos insectos y acariciando la brisa con sus largos cabellos castaños.

Sintió el terrible vacío de la distancia porque supo que Leticia se iba al norte que ya no iba a soportar más las internaciones y los eternos sedantes, que se iba a reencontrar definitivamente con su ser licántropo y animal para dilucidad por fin cual ere el rol que tenía en la vida, de todas formas en la oscuridad del ropero le envío sus cálidos deseos de que tenga una buena vida.

Paula miró al vehículo de sus secuestradores y se sintió culpable pero feliz que estuvieran muertos esos hombres escoria, esos violadores y borrachos, un escalofrío fue el premio de esos pensamientos inesperados. ¿Se estaba volviendo despiadada acaso?

En un pueblo desconocido dejó el auto y tomó un ómnibus interdepartamental a Montevideo, por suerte pudo sacar dinero de un bancomat y tras comprarse algo de ropa y lavarse en la estación, desayunó y emprendió el regreso. También compró un teléfono celular y le avisó a la empleada que volvería en unas horas, preguntó por sus padres pero no había noticias sobre su regreso.

__ ¡Qué hijos de puta! __Dijo, mientras miraba el interminable paisaje que dejaba a tras de sí, aún le deparaban muchas horas del monótono verde del campo uruguayo.

Lorena sintió su presencia a pocos kilómetros de donde se recogía en su sueño diurno y sonrió en la oscuridad, hacía tiempo que esas coincidencias no eran coincidencias sino la absoluta presunción de que sus caminos iban a cruzarse por el resto de sus vidas.
Para bien o para mal.

Juicio y Castigo.

 

Neo Vampiros 83: El grito de la sangre joven

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Neo Vampiros 83
El grito de la Sangre Joven
Por: Darío Valle Risoto

Entraron a la casucha con evidente zozobra ante un ser desde todos los puntos de vista fantástico, el olor a humedad fue vencido por el sonido de tres corazones latiendo tan fuerte que Lorena tuvo que casi morderse los labios para no saltar sobre ellos.

Lorena se había sentado, en un intento por recobrar fuerzas pensó en salir y buscar alguna víctima, antes de matar a los chicos era preferible hacerlo con un desconocido. Olfateó algo familiar en la mochila de la jovencita que la miró a los ojos.

__ Déjennos solas un momento. __Les dijo la joven a sus amigos que salieron a regañadientes.
__ ¿Sangre? __Mariana sacó una bolsa de sangre de la mochila, le eran familiares los envases de la Salud Pública a la chica de Montevideo, ella se los compraba a un tipo para tener reservas en caso de no contar con ningún hijo de puta para eliminar.
__ Mi madre trabaja en el dispensario médico de un barrio de Fray Bentos, no te preocupes, vive borracha y ni se va a dar cuenta de la falta, esta tarde pasé por allí y le robé esta bolsa, ¿Te alcanza?

Lorena ni siquiera la abrió, la apretó entre sus manos y le clavó los dientes, tragando hasta la última gota de vivificante y espesa sangre. Comenzó a recobrar sus sentidos, las voces de los chicos temerosos afuera, las aguas turbias del río Uruguay chocando contra las costas pedregosas, el lejano sonido del tráfico sobre el puente.

__ ¿Te sentís mejor?
Lorena observó a la flacucha de unos catorce años y señas de una infinita ternura en la mirada, era una chica bella dentro de la sencillez de las gentes del lugar, sus cabellos castaños estaban atados por una cinta roja, vestía un conjunto Jean decolorado.
__ ¿En serio sos una vampira de verdad?
__ Como en las películas pero de verdad, no me matan las cruces o el agua bendita y si me reflejo en los espejos. Si, podemos decir que soy una vampira, pero no se preocupen tus amigos o vos, esta noche antes de que amanezca me voy a mi casa, solo que me cuesta recordar como terminé cayendo al río.

José y Rodrigo entraron a la cabaña, ambos observaron a Lorena con la boca ensangrentada acariciándole el pelo a Mariana y se estremecieron pero rápidamente su amiga se acercó a ellos mientras la chica pálida que habían encontrado les sonreía con un brillo diferente en la mirada.

__ Mi padre me contó que mataron a unos milicos jubilados en Rosario, que les encontraron sin sangre y que se especula que hay una enfermedad o una cosa que se parece a un animal que ataca a la gente…

__ No digas bobadas Rodrigo, hace años que joden con cosas raras sobre todo desde que comenzó esta historia de la contaminación, la semana pasada salió en la Gazeta que había un hombre lobo matando a la gente que escapaba de las inundaciones en el norte. __Les corrigió Mariana intentando alivianar la situación.

Lorena volvió a recordar fragmentos de su escape del chalet donde había eliminado a varias personas antes de que llegara la policía, en su huída había chocado con una patrulla costera y le habían disparado a la cabeza con balas de grueso calibre pero ya no tenía más que parte de su campera destrozada, su piel ya estaba completamente sana.

Rodrigo le miraba los colmillos con los ojos desorbitados, José le tomó las manos a Mariana y le preguntó si estaba bien, Lorena comprendió que ambos chicos estaban enamorados de su amiga y que ella lo sabía, más sintió algo de tristeza al imaginar que ese grupo de jóvenes sencillos y sanos se iba a romper por causa de una inevitable rivalidad.
__ ¿Hombres lobo?
__ ¿También existen? __Respondió preguntando Rodrigo temblando aterrado ante la pregunta de la chica.
__ Los vampiros pueden convertirse en Lobos, lo vi en una película, a menos que sea como los espejos y las cruces.
__ En este caso es cierto Mariana, nos podemos metamorfosear en varias criaturas o niebla, pero en este caso no se trató de mí y me temo que conozco muy bien a la persona…, bueno al Lobo que cometió estos asesinatos.

La imagen difusa de su prima Leticia la obligó a recordar su letargo y ese pedido mental para que proteja a Paula, el solo hecho de memorizar a Paula la hizo estremecerse como un gato que se despierta de su siesta. Los chicos abrieron una botella de vino y Mariana la convidó con Marihuana, hacía largo tiempo que no fumaba pero era bueno para usar sus pulmones regularmente inmóviles.

Cuando los jóvenes fueron a mear afuera, le preguntó a la chica si estaba enterada de que ambos la deseaban.
__ Lo sé, pero aún no me decido.
__ ¿Por qué no los dos? __Le preguntó mientras le devolvía el canuto.

Juicio y castigo

Neo Vampiros 82: Lo que trajo el río

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Neo Vampiros 82
Lo que trajo el río
Por: Darío Valle Risoto

Algo oscuro había traído la corriente, tal vez fue la deriva o también pudo ser una extraña forma de suerte. Pero estaba allí la silueta semihundida en la oscuridad del río. Fue una lengua de luna estirada desde el margen Argentino que llegó hasta los jóvenes que jugaban en los pedregales de una orilla de Fray Bentos, detrás de ellos a unos doscientos metros la enorme estructura iluminada de la planta procesadora de pasta de celulosa Finlandesa.
__ ¡Es una mujer!
__ Es un tronco idiota.
Mariana se acercó antes que sus dos amigos, José el más atrevido fue superado por la chica muy flaca que se metió al agua y los miró con ojos aterrorizados.
__ ¡Es una muerta que trajo el río!
__ Hay que sacarla. __Dijo Rodrigo mientras se metía más adentro e intentaba tomar a esa forma iluminada por la luna que en verdad era una pálida silueta a merced de las aguas del río Uruguay. Cuando la iba a tomar de uno de sus brazos sus ojos se abrieron.
__ ¡A la mierda!, ¡Está viva!, ¡Qué susto!
Sacaron a la joven que a pesar de estar inmensamente pálida y al parecer sin latidos en el pecho seguía con vida, les miró a los tres casi niños que sobre su cabeza con la luna por detrás parecían duendes nocturnos.
__ Mariana, anda a llamar a la policía, a la ambulancia que esta muchacha está helada. __Dijo Rodrigo.
Una imprevista mano atrapó el pié de la chica y Mariana se calló en la arena lanzando un pequeño grito ahogado, Lorena estaba desfalleciendo y con el rabillo de sus ojos enrojecidos divisó una débil línea de sol en el horizonte.
__ ¡Nooo!, ¡Llévenme a un lugar lejos del sol, a la oscuridad, no llamen a nadie o se van a arrepentir!

Como un viejo grito del pasado, como un alarido salvador provino de las profundidades de su mente confusa un lejano y vago recuerdo de las palabras de Henrich sobre la capacidad de persuasión de los vampiros, como tantas cosas eran capacidades difíciles de explicar, pero así también habían formado parte de los trucos que los seres de la noche habían utilizado desde milenios para mantener a los humanos bajo el hechizo de la ignorancia.

Por eso cuando los tres chicos la cargaron hasta una vieja cabaña cercana y la metieron en un pequeño cuarto, vio antes de que despuntara el alba como tapaban la única ventana con unas viejas frazadas y absortos contemplaron como se arrastró hasta debajo de la única cama, cuando el más osado de los tres asomó la cabeza vio su rostro pálido con los colmillos que apenas asomaban de sus carnosos labios de color gris.
__Es, es… una vampira. __Dijo José que se tuvo que sentar mientras los otros bajaban las cabezas para mirar también.
__Esta muerta. __Aseguró Mariana, las piernas le temblaban y no era por el frío de estar empapada cuando la madrugada se ponía fresca.
__ ¿Qué hacemos?

Algo se sobrepuso a la aventura de salir corriendo e ir a por las autoridades, algo inexplicable hizo que los tres amigos volvieran a sus casas solo para recibir algunos de ellos los regaños de sus padres por no haber vuelto del baile más temprano. Supuestamente habían ido al baile de cumbias pero habían optado a último momento por ir a la playa a tomar cerveza y fumarse unos canutos sin imaginar que iban a encontrarse con un cuerpo a la deriva.
Con los sentidos agudizados Lorena entró en el letargo diurno de los vampiros, aún así sus oídos y su olfato permanecieron alerta casi todo el transcurrir del día que se hizo hecho eterno hasta que sus instintos le indicaron que volvía a morir el sol para que ella renazca como desde aquél tiempo lejano en que se transformó en una no muerta.

Mariana no fue primera en llegar, en vez de ir a clase de inglés había rodeado la fábrica de pasta de celulosa y había llegado a la vieja cabaña que pertenecía a sus padres, estaba a unos cien metros del río entre unos pastizales, recordaba que habían recogido a una chica en la noche anterior pero algunos detalles se le iban de la cabeza.
__ ¿Ustedes que hacen acá?
José y Rodrigo permanecían sentados junto a una aljibe deteriorada fumando en silencio, tenían el aspecto de haber asistido a un velorio.
__ Se debe estar por despertar.
__ En una de esas ya se fue.
Lorena los escuchaba claramente mientras dejaba su improvisado refugio, se sintió mejor porque se percató que sus palabras habían sido obedecidas por los jóvenes.
Comenzó a sentir una tremenda sed.

Juicio y Castigo.

Neo vampiros 81: Regreso

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Neo Vampiros 81
Regreso
Por: Darío Valle Risoto

Lo que más la molestó fue su soberbia, era cierto que había luchado como un valiente el hijo de puta. Nadie diría que ese pedazo de mierda tenía sesenta años pero era cierto. Lorena le había seguido durante tres meses, el tipo había sido uno de tantos torturadores del plan Cóndor, luego los asesores norteamericanos lo habían dejado a cargo de darles clases a las nuevas generaciones de “patriotas”

Se había cambiado el nombre y hasta con los años la vejez le había dado cierto brillo cansado en la mirada, hasta que Lorena lo encontró en ese chalet en las afueras de la hermosa ciudad de Rosario en la Argentina.

__ ¿Cómo entraste gurisa? __Le preguntó mientras daba vuelta las achuras del asado en el enorme parrillero, no muy lejos unos amigos conversaban animadamente detrás de una pared de esteras a unos metros de la cancha de tenis.
__ ¿Se refiere a los guardaespaldas que acabo de matar o a los perros que decapité? __Le preguntó lamiéndose la sangre que le cubría las manos, cuando se puso a la luz, el tipo sintió un escalofrío. Lo que veía era en realidad casi una niña pero nada había de angelical en ese cuerpo menudo vestido absolutamente de negro.
__ Si quiere que sus amigotes sigan viviendo es mejor que me acompañe adentro de la casa.
__ ¿Quién sos? __Le preguntó pensando en su Smith and Wesson, se le notaba la canana en el bolsillo derecho interior.
__ Me llamo: Lorena Luna y me encargo de limpiar el mundo de basura como usted.
__ Yo soy un viejo nomás. __Dijo disimuladamente dando un paso al costado tratando de imaginar su salto para tomar el arma, ella sonrió y tragó algo más de sangre, observó sus manos ahora totalmente limpias, tenía una buena lengua.
El salto del viejo ex militar pudo haber sido sorpresivo, pero para que nos vamos a engañar, Lorena tenía ganas de jugar, los estampidos de tres disparos pasaron junto a ella que saltando se retorció en el aire sintiendo el calor de una de las balas muy cerca de su mejilla izquierda.
Los amigos de Amilcar Doddero no demoraron en llegar corriendo, varios de ellos ex militares y viejos políticos locales, la mayoría armados.

Lorena desapareció entre el humo de los disparos y la batahola de los que entraron corriendo desde el otro lado del quincho. Se les había arruinado el asado.
__ ¡Dónde estás hija de puta! __Gritó el veterano con la mano temblándole y el arma sostenida como un relicario salvador.
__ ¿Qué pasó Amílcar? __Preguntó uno de sus camaradas.
Otro llegó corriendo desde la calle con los ojos desencajados.
__ Los muchachos, los perros, todos… hay mucha sangre, las cabezas, los brazos.
__ ¿Qué mierda está pasando? __Nueve hombres veteranos se movían mirando arriba y abajo, nadie más que ellos alrededor y el frío del miedo comenzó a sobreponerse a una cálida noche de asado y vino.

Lorena los miraba desde los altos techos de la casa, achatada, recogida sobre sus brazos y piernas, sostenida por un imperceptible sentido del equilibrio que la hacía parte de lo que era, un ser sobrenatural. Los escuchaba claramente intentar darle algo de orden a una noche que ella se había encargado de destruir.

Pronto llegarían demasiados policías, uno de ellos llamó al 911, otro se separó buscando no se sabía bien qué en los jardines enormes del chalet, caminando por los senderos, mirando en la cancha y en la piscina.

__Linda tu casa Amílcar, debiste afanar mucho cuando luchabas por la patria.
De nuevo, silenciosa y casi invisible estaba la chica frente al hombre grueso que levantó el arma y un microsegundo después ella la tenía en la mano, la muchacha era pequeña, pálida de cabellos cortos negros y una mirada que hacía años Amílcar no veía.
__ ¿Te gustaba torturar a comunistas y Montoneros?
__ ¡Te voy a romper el culo guacha de mierda!

Le tiró un golpe que ella no recibió porque saltando sobre él se encargó de quebrarle el cuello a uno de sus veteranos amigos que se había percatado de la pequeña conversación, hay gente atrevida que se mete donde no debe, pensó.
__ ¡Padre Antonio!, ¡Mataste al padre Antonio!
__ Lo siento si hubiera sabido que era un cura lo hubiera hecho sufrir un poco más, ¿Te parece que vine a comer asado viejo facho? … vine a matarte.

El resto de los tipos se sumó al lejano sonido de las patrullas, Lorena se ingenió para matarlos a todos dejando a Amílcar como dolorido testigo de la muerte de cada uno de sus viejos camaradas hasta que parada sobre un charco de sangre y restos humanos lo vio caer de rodillas.
__ ¡Por dios!, ¡Déjame vivir, yo era muy joven, no sabía!
__ Yo también soy joven, pero sé lo que hago. __Le dijo antes de sacarle la cabeza de un tirón.

Juicio y Castigo