Feliz noche de Brujas Muertevideanos

Feliz noche de Brujas
Por: Darío Valle Risoto
 
Aunque todavía quedan algunos que sostienen que esta es una festividad importada (¿Navidad no lo es?), a mí me parece interesante esta costumbre esencialmente anglosajona que por una noche nos pone frente a las fronteras del terror y los horrores más abominables… como estas brujitas que comparto con ustedes y que realmente espero que se vengan por casa antes de las doce. Bueno, menos la de la portada, claro. Brrrrr. 
 

The Walking Dead

The Walking Dead
La Serie de TV
Por: Darío Valle Risoto

Un excelente primer capítulo cumple dignamente con la ansiedad despertada a razón del anuncio de que iban a filmar esta serie inspirada en un cómic del que a la fecha no tengo conocimiento.
Lo que me asombra a estas alturas es que a nadie se le haya ocurrido antes hacer una serie sobre zombies, las hay de vampiros y las hubo de todo tipo de terrores, de hombres lobo, de misterios tipo: Archivos X, etc.; pero una serie específica de muertos vivientes no.

Ahora bien, debo reconocer que salvo la saga de Resident Evil y la super excelente Shaun of the dead, no me llaman mucho la atención esas criaturitas hambrientas de carne fresca con una cierta jodida movilidad (menos mal).
La serie trata de un sheriff que queda en estado de coma y se despierta con el mundo un poquito cambiado y desprolijo, desde luego que cualquier cinéfilo avispado recordará “28 días después” pero  de todas maneras esta serie tiene una impronta propia además de una muy buena fotografía y excelentes maquillajes, algo sustancial si se trata de mostrar a gente un tantito putrefacta tratando de comernos las nalgas.
El argumento podríamos pensar que no daría para mucho pero en el capítulo piloto se dan dos o tres situaciones que nos aclaran no solo el panorama sino también que a nivel técnico este capítulo inicial cuenta con una soberbia dirección y un guión creíble. (Dentro de lo posible claro).
Desde luego que sigo sosteniendo que el cine usamericano me tiene harto con esa constante tendencia a meternos de héroes a policías, detectives, soldados y toda suerte de elementos fascistas, pero habrá que soportarlo ya que a estas alturas forma parte de esa cultura tan “democrática” que comparten gentilmente con nosotros. ¿No podría ser el héroe un carpintero o un empleado de video club?
Aún así es una serie que promete estar buena amén de que se trata de un subgénero del terror infravalorado por algunos y sobrevalorado por otros muchos. De todas maneras os aconsejo no estar comiendo nada que se parezca a carne asada o espaguetis con albóndigas mientras la miran porque…
 
Una foto familiar

Gracias a Zardoz por el enlace a los comics que inspiraron esta serie

Noticias Literarias?

Continuamos como todos los sábados
Por: Darío Valle Risoto

Acabo de reeditar un afiche que había hecho por aquellos años medio en broma sobre mi novela o fanfict que estoy colgando todos los sábados por capítulos en I Believe Superman, claro que ahora que la releo le encuentro algunos defectos y atrocidades idiomáticas pero ya está registrada así por lo que tal vez si hago alguna vez una segunda parte le agregue las anotaciones pertinentes o no, todavía tengo pendiente digitalizar mi otra novela sobre el universo Star Trek: “Los Guerreros del viaje” pero la verdad que no me da el tiempo para nada, luego de estar de pie nueve horas trabajando uno ya no regresa con muchas ganas de digitar y quedarse más miope frente a este monstruito tan querido.
Por otra parte estoy continuando con Cyber Robots y a propósito de eso Zardóz me envió el enlace a una serie japonesa de animes y también una película tituladas: Saikano que se parecen bastante a esto que voy escribiendo, la próxima vez voy a tratar de no contarles mis historias a mis amigos japoneses porque después me las andan plagiando.
Bueno ahora me estoy congelando de frio porque abrí las ventanas para que entre aire y no está muy veraniego que digamos, de tarde parece que el tiempo va a acompañar a la reunión de blogueros en el Parque Rodó y trataré de ir, parece que mi socio Cesar Ureta me acompañará, así que probablemente tengamos algunas fotos digitales de mucha gente rara, fea y nerviosa aparentando tener caras de gente normal, linda y tranquila, eso si, si se pasan de horrorosos serán publicados en Neo Vampiros, claro.
También estoy esperando que me envíen la confirmación de las Crónicas de las guerras Tretiak que dejé para registrar y a menos que el señor Spok se oponga, seguiremos publicándolas para beneplácito de Zardoz que es el único en toda la web que les da pelota.

Un saludo a todos, no es muy usual que editorialice pero a veces me pasa…

Me olvidaba: si quieren leer el fanfict de cuando fuimos superheroes entran por I believe Superman o hacen clic en el afiche a tamaño grande de abajo.

Nota: Bueno, fuímos con Cesar Ureta a la convocatoria de bloguers y nos aburrimos esperando como una hora donde supuestamente era la convocatoria, ni siquiera un gordito con un distintivo o algo, nos pudrimos y volvimos a mi casa, por lo pronto cuando BLO! intente hacer algo así que no cuente conmigo, me toman el pelo una sola vez. Si los asustó el viento son unos blandos y si no fue nadie será que solo a mi se me ocurre cumplir con mi palabra.

La Argentina de luto

La Argentina de Luto
Por: Darío Valle Risoto
Siempre me sorprenderán las contínuas referencias a dios de los Argentinos, tal parece que es un país muy religioso y paradojicamente donde yo nací que se supone es una nación laica, me insulta los ojos y el estómago esa apestosa cruz de Bulevar Artigas y Avenida Italia… y la tengo que ver a diario.
Perdonen…, es difícil tratar de equilibrar las expresiones populares con acontecimientos tan naturales como la muerte y a la vez tan insospechados en este tipo de situaciones, lo triste me parece que aún con el cadaver caliente se comiencen a evaluar candidaturas, etc. Habrá tiempo y como se dice: “Cuando el camión se mueve, los melones se acomodan”. Esperemos que Argentina de una vez por todas sea una patria de hermanos entre si, si el ejemplo de estos días puede servir para algo no será cosa de dios sino de los hombres.
 
 
 
 
 

Myrna Loy: Una de las más bellas del cine

Myrna Loy
Según Wikipedia

Myrna Loy (Radersburg, 2 de agosto de 1905 – Nueva York, 14 de diciembre de 1993) fue una actriz estadounidense. En 1938, fue elegida como la “Reina de Hollywood” , como pareja de Clark Gable, el “Rey”.

Myrna Adele Williams nació en Radersburg (Cerca de Helena, Montana), hija del ranchero galés David Franklin Williams, y su mujer Della Mae. El primer nombre de Loy se debe a la estación de tren favorita de su padre. David Williams también fue banquero y el hombre más joven que había sido elegido como senador en Estado de Montana. Su madre estudió música en el American Conservatory of Music en Chicago.

Myrna Williams haría su debut como actriz a la edad de 12 años en el Helena’s Marlow Theater, en el número musical llamado “The Blue Bird” que ella misma diseñó para la Rose Dream Operetta. Ella se tralsadaria a Palms Springs de Los Ángeles con 13 años, después de la muerte de su padre. Allí estudiaría en el Westlake School para chicas y posteriormente en Venice High School, de Venice (California), donde empezaría a intervenir en producciones locales.

En 1921, posaría para una estatua de Harry Winebrenner, llamado “Spiritual”, que aún se conserva delante del Venice High School y que se puede ver en la escena inicial de la película Grease (1978).

Carrera
Una noche que actuaba fue contemplada por el gran divo del cine mudo Rodolfo Valentino, apoyo esencial para su entrada en el mundo del cine a mediados de los años 20. Natacha Rambova, la segunda mujer de Valentino, la probó en un casting pero no fue elegida. De todas maneras, continuó presentándose a audiciones hasta que en 1925 sería elegida para su primer papel en una película What Price Beauty? junto a Rambova y Nita Naldi.

Durante los años del cine mudo, los papeles a los que accedía Myrna Loy eran de exóticas mujeres, debido a su tez y su cabellera morena. Durante esos años, la actriz fue encasillada en ese estereotipo de lo que muchos productores y directores creían que era la imagen perfecta de la femme fatale, y que era capaz de poco más. Así, participó en películas como Ben-Hur (1925) de Fred Niblo, Don Juan (1926) de Alan Crosland o De carbonero a gran señor (The Caverman) (1926) dirigida por Lewis Milestone.

De todas maneras, Loy supo superar el difícil paso de la entrada del sonoro, apareciendo incluso en la primera película sonora de la historia: El cantor de jazz, como chica de coro. En 1929, probó con un acento extranjero para cantar y bailar en el primer musical de la Warner Brothers’, The Desert Song (1929). Loy se aprovechó de este éxito y fue elegida para diferentes películas del género musical como Arriba el telón (The Show of Shows) (1929), The Bride of the Regiment, de John Francis Dillon (1930) y Under A Texas Moon (1930), de Michael Curtiz. Loy se convertiría en la estrella del género y dejaba atrás su imagen de mujer fatal del cine mudo.

Salto al melodrama
Una vez consolidada la imagen actriz todo terreno, Myrna Loy afrontó papales más ambiciosos. Así, a principios de la década de los 30, protagonizaría películas de tan diferente registro como la comedia Un yanqui en la corte del rey Arturo (A Connecticut Yankee ) (1931) de David Butler o Emma (1932) de Clarence Brown, Ámame esta noche (Love Me Tonight) (1932) de Rouben Mamoulian o la película de terror La máscara de Fu-Manchú (The Mask of Fu Manchu) (1932) de Charles Brabin.

En 1934, aparecería en una de las películas referente de su filmografía: El enemigo público número uno (Manhattan Melodrama) de W.S. Van Dyke con Clark Gable y William Powell. Cuando el gángster John Dillinger fue muerto a balazos, la productora aprovechó ese filón para publicar que Myrna Loy era la actriz favorita del gángster, cosa que no gustó a la diva.

Después de aparecer junto a Ramón Novarro en The Barbarian (1933), Loy rechazaría el papel de Sucedió una noche (1934) por el papel que le haría ser la actriz más cotizada del momento: la de Nora Charles en La cena de los acusados (The Thin man) (1934). El director W. S. Van Dyke eligió Loy porque había notado en la actriz una sensibilidad y un sentido del humor que no habían sido mostrados hasta entonces por los otros directores. En una fiesta de Hollywood, Dyke empujó a Loy a la piscina para probar su reacción, y le impresionó el aplomo y el manejo que hizo la actriz de esta situación bochornosa. Louis B. Mayer rechazó en principio el nombre de Loy, creyendo que era una actriz de drama únicamente, pero Van Dyke insistió. Mayer accedió con la condición de que la película estuviera hecha en tres semanas. La cena de los acusados se convertiría en el éxito del año en la taquilla norteamericana y sería nominada a los Óscar a la mejor película. Loy recibió excelentes críticas y fue aclamada por su vis cómica.

Ella y su pareja en la pantalla William Powell se convertirían en una de las parejas más populares y rentables de la época y aparecieron en 14 películas juntos, convirtiéndose en la más prolífica pareja de la historia de Hollywood. Entre ellas, destacan Una mujer difamada (Libeled Lady) (1936), con la que comparten cartel con Spencer Tracy y Jean Harlow, El Gran Ziegfeld (1936), I Love You Again (1940) o Mi marido está loco (Love Crazy) (1941). La pareja también alargó la saga de los acusados con una serie de títulos más como Ella, él y Asta (After the Thin Man) (1936), Otra reunión de acusados (Another Thin Man) (1939), La sombra de los acusados (Shadow of the Thin Man) (1941), El regreso de aquel hombre (The thin man goes home) (1944) y El adiós del hombre delgado (Song of the thin man) (1946).

Myrna Loy rentabiliza el éxito
Después de su éxito en El enemigo público número 1 y La cena de los acusados, la carrera de Loy dio un giro de 180 grados. La actriz era llamada en las producciones más importantes de la época y le dieron la oportunidad de explotar su faceta más cómica. Así, actuaría en comedias como Entre esposa y secretaria (Wife vs. Secretary) (1936) con Clark Gable y Jean Harlow y Adán sin Eva (Petticoat Fever) (1936) con Robert Montgomery. Loy también compartiría créditos con Clark Gable en tres películas más: Parnell (1937), de John M. Stahl, Piloto de pruebas (Test Pilot) (1938) de Victor Fleming y Sucedió en China (Too Hot to Handle) (1938) de Jack Conway.

Durante este período, Loy fue una de las más grandes y mejor pagadas actrices de Hollywood, en 1937 y 1938 lideró la lista anual de las actrices más rentables de la industria, votación realizada por los exhibidores de todos los Estados Unidos.

Pero durante ese tiempo, Loy también interpretó papeles en comedias románticas, con su deseo de demostrar su habilidad en todos los terrenos. Así llegaron Vinieron las lluvias (The Rains Came) (1939) junto a Tyrone Power, Third Finger, Left Hand (1940) with Melvyn Douglas.

Con el parón de la Segunda Guerra Mundial, Loy abandonó su carrera de actriz para centrarse en los esfuerzos de la ayuda civil y más concretamente de la Cruz Roja. Ella atacó tan duramente a Adolf Hitler que su nombre apareció en la lista negra de macarthismo.

 

Los mejores años de la vida de Myrna
Myrna Loy volvería a la gran pantalla con Los mejores años de nuestra vida (The Best Years of Our Lives) in 1946, donde haría el papel de la mujer que espera el retorno de la guerra de su marido (Fredric March). En sus últimos años, Loy consideró su actuación en este film como uno de los mejores que había realizado en su vida.

En la segunda mitad de los 40, Loy participaría junto a Cary Grant y Shirley Temple en la película de David O. Selznick El solterón y la menor (The Bachelor and the Bobby-Soxer) (1947)o Los Blandings ya tienen casa (Mr. Blandings Builds His Dream House) (1948) nuevamente con Grant y con Clifton Webb en Trece por docena (Cheaper by the Dozen) (1950).

En 1951 se casaría con Howland H. Sergeant, con quien estaría conviviendo nueve años. En 1960 se divorciarían y nunca más Myrna volvería a contraer matrimonio. En cuanto a su vida profesional, Myrna sufriría el normal declive comercial que toda gran estrella padece con el paso de los años, interviniendo en escasos y poco memorables títulos cinematográficos y encontrando acomodo principalmente en producciones televisivas. En 1960, aparecería en títulos como Un grito en la niebla (Midnight Lace) o Desde la terraza (From the Terrace) o Los locos de abril (The April Fools) (1969). Después intervendría en la década de los 70 en pequeños papeles en películas como Aeropuerto 75 (1975) o Dime lo que quieres (1980). En los últimos años, destacó por su papel influyente como directores del Consejo nacional por la discrimación de la mujer. Entre 1949 hasta 1954, trabajó para la Unesco y fue un miembro destacado del Partido Demócrata. Su biografía, Myrna Loy: Being and Becoming, fue publicada en 1987.

El 14 de diciembre de 1993, después de luchar contra un cáncer de pulmón moriría. Sería incinerada y sus cenizas enterradas en el cementerio de Forestvale, en Helena, Montana.
Loy no tendría hijos, aunque se comenta que estuvo muy cerca del niño de su primer marido. “Soy la mujer perfecta,” dijo una vez de sí misma, “Me he casado cuatro veces, me he divorciado cuatro veces, no tengo hijos y no sé cocer un huevo.

Premios
En 1965 ganaría el Sarah Siddons Award por su trabajo en el teatro en Chicago. También recibiría el Lifetime Achievement Award que concede el Kennedy Center en 1988.
Aunque Loy nunca fue nominada a los Óscar, recibió en su casa de Nueva York, el Óscar honorífico de la Academia en 1991 por toda una carrera, con un corto agradecimiento: “Me habéis hecho muy feliz. Muchas gracias.” Sería su última aparición en público.
Mryna Loy tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood situado en el 6685 de Hollywood Boulevard.

El Abuelo Emo y su novia estrafalaria (Cuento)

El Abuelo Emo y su novia estrafalaria
Por: Darío Valle Risoto

__Les dije que lo dejen tranquilo, no se puede ser así, el viejo no molesta a nadie.
__ Andá a su cuarto y mirá lo que hizo a ver si te parece tan “en onda” tu abuelito. __Le dijeron casi al unísono la tía Elba y su madre.
Matías dejó su mochila sobre la mesa de la cocina y antes de que protesten tomó una tostada que su hermana había acabado de cubrir con mermelada y masticándola enfiló para el fondo, más allá del terreno estaba la vieja pieza que antes había sido un galpón y desde hacía unos años era la vivienda del abuelo Efraín.
__Está escuchando Led Zeppelin, al menos dejó un ratito a Motorhead. ___Dijo en voz alta antes de golpear.
__ Pasá Matías, ya te vi llegar por la ventana.
__ ¡Abueloooo!
__ ¡Vos también carajo!
Matías le dio un beso y se alejó para mirarlo mejor, después de todo el pelo teñido de negro y su nuevo corte de pelo no le quedaban tan mal, claro que si tuviera unos cincuenta y cinco años menos le irían mejor hasta las uñas pintadas de violeta.
__ ¿Querés una cerveza?
__ Dale, pero no le digas a mamá que tiene miedo que me vuelva alcohólico. ¿Las uñas también?, A vos te van a internar viejo.
El abuelo bajó un poco el volumen de su tocadiscos, justo “Stairway to heaven” volvía a saltar sobre su tradicional ralladura.
__ ¿Te conté como se me ralló este disco?
__ Doscientas cincuenta mil veces.
__ Me estaba cogiendo a Maruja, la vecina porteña de la calle Callao, ¿Te acordás? Y entonces cuando.
__ ¡Abueloooo!
__ Sabes que esta mañana me desperté con ganas de cambiar mi imagen y se me ocurrió hacerme Emo, como los amiguitos de tu hermana, esos…
__ ¿Putos?
__ Ahh, ¿Son maricas ché? Y… ¿Te la chupan?
__ ¡Abueloooo!, No, son afeminados, depresivos, oscuros, desanimados por la tristeza del mundo, están en contra de la violencia y además son vegetarianos.
__ Tan chiquitos y con tantos problemas; a su edad yo solo pensaba en pajearme a toda hora… bueno, ahora también, pero ya sabes que no ando bien de la presión.
__ Y tomás alcohol.

El abuelo Efraín miró su vaso de cerveza y le hizo una guiñada, el pelo teñido de negro había cubierto por completo su platinado y además llevaba sus caravanas, pero esas eran de antes.
Se levantó y  apoyó una de sus añosas manos sobre la rodilla de Matías que trataba de dilucidar en que nueva cosa andaba el viejo temiendo que las viejas amenazas de meterlo a un asilo geriátrico se cumplan.
__ Conocí a una mujer que está re fuerte.
__ ¡No me jodas!, ¿Y cuantos años tiene?
__ No es muy joven, lo sé, pero creo que ya es hora de madurar pibe. ___Dijo sonriendo mientras servia dos nuevos vasos de cerveza Quilmes.
__ ¿Cuántos?
__ Unos cincuenta y cinco, cincuenta y seis, por ahí. __Dijo con cara libidinosa y levantando sus cejas.
__ Le llevas más o menos unos veinticinco años viejo, bueno, comparando con la vecina de la ralladura del disco de Led, andamos bien.
__ Se llama Elizabeth y es enferma siquiátrica.
__ ¡Queeee!
__ Nadie es perfecto pibe, está internada en una clínica para gente con el coco jodido pero ella esta muy bien, divaga un poco porque la matan a drogas y esas cosas, hasta me regaló pastillas. ¿Querés?
__ No viejo, no, pero ¿Cómo la conociste?
__ Tu tía va a ver a su terapeuta en ese lugar, como me repudría de esperarla salí al patio y entonces…un flechazo acá mismo, en medio de los huevos.
__ Se supone que debe ser en el corazón viejo.
__ No, corazón tienen las mujeres, los machos roqueros y cogedores, tenemos cojones, carajo.
__ ¿Y ahora?
__ Bueno, supongo que esperaremos a que le den el alta y después nos encamamos si consigo Viagra, dicen que eso te levanta cualquier muerto, ¿Vos la usaste?
__ No abuelo, todavía no preciso, bueno, vuelvo a la casa, trata de llevarla tranquilo que con ese pelo así la tía y mamá en cualquier momento lo meten a usted en el sanatorio para locos del coco.
El abuelo Efraín sacó el disco de Led Zeppelin y puso uno de Pink Floyd, en esa tarde se sentía especialmente romántico.
Matías entró a la casa y trató de convencer a tres mujeres de que no era tan grave la cosa, después de todo uno con casi ochenta tiene derecho a volverse loco. Sino ¿cuando?

FIN

La Mirada Salvaje (Poema)

La Mirada…
Salvaje
Por: Darío Valle Risoto

Pierdo a veces la conciencia
y me arrastro inmóvil y liso
por superficies inexactas,
tengo el consuelo de los solitarios.
La risa fácil y las palabras soterradas.

A veces me muero de frío
y extraño los instantes familiares,
las manos cálidas, las sabanas protectoras
y la sopa caliente que hacía mi madre.

Vuelvo constantemente en mi memoria
a querer embarcarme en mi pasado
para preparar a mi padre por su muerte,
decirle que no fume, que se cuide
o morirá con cincuenta y siete años.

Entonces me ataca la mirada salvaje
esa diosa de la codicia y las horas
la gata que me saltea el tiempo
y que la juventud me roba.

Me persiguen los fantasmas desnudos
de mis jóvenes amantes y mis terribles novias
tampoco he tenido la esclavitud de los hijos
o la libertad de verlos crecer,
tampoco me he quejado de la vida
porque aún queda un poco…
de precioso tiempo.