Celdas de vidrio (poema)

 

Wallpaper Magic 202 (13)Celdas de vidrio
Por: Darío Valle Risoto

Inadaptado me voy acomodando
A un mundo de seres de vidrio
Que compran en cuotas al hombre
Como parte de su aplicación.

Veo en el espejo de mi dispositivo
A un pobre ansioso de diversión
Que choca contra la vidriera
De una ignorancia desinformada.

Intercambio frases huecas
Estériles deseos de amor y odio
Trolleandome la vida camino
Temiendo quedarme sin batería
Y la muerte tecnológica devora
Mis horas de preciosa existencia.

Consulto clima, historia y muerte
Efemérides de idiotas desconocidos
Y de héroes prefabricados
Entre novias de látex y botox
Saco selfies de mi pobre decrepitud
Fotos que a nadie le importan
Y así viralizo mi inexistencia.

Me despierto y me levanto
Siguiendo el plan del juego
Hoy gané menos puntos que ayer
Y quizás mañana me apaguen
O me actualicen la idiotez
Desde un laboratorio extranjero.

Estás muerta (Poema)

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Estás muerta
Por; Darío Valle Risoto

En la hondonada fría del inusitado adiós
Precipicio cruel del abandono total
Oscuridad de tumba que cae con dios
Ser imaginario que no nos va a ayudar.

En un cielo absorto de tormenta gris
Cuando la lluvia nos puede mojar
Y en la deriva de la desesperanza
Nos morimos con tristeza de humedad.

En la carne fría de la muerte hostil
Fría la cama helada del metal
Allí estaba el hielo de tu cuerpo vil
Olvidado por la inmortalidad

Fui a reconocer un cadáver hoy
Era tu silencio en la sala cerril
Con su mortaja de hielo cruel
Camine a verte en la morgue gris

Sin embargo llama tu ser fantasmal
Quiere verme de nuevo, quiere regresar
Y se mueve vivo, me quiere besar
Para que olvidemos lo que estuvo mal.

Ya no quiero verte no voy a desenterrar
Cadáver de tu pasado y soledad de hoy
Quédate en tu hades no te quiero ver
Porque solo una vez todo puede terminar.

Todo tiempo pasado: ¿Fue mejor?

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Todo tiempo pasado… ¿Fue Mejor?
Por: Darío Valle Risoto

Esta época donde la consigna parece ser que todo sea “divertido” y que la felicidad radica en llenarse especialmente de todo tipo de objetos, artefactos y tecnología, es notorio como personas de cierta edad añoran un tiempo pasado que parece fue mejor.

Hace unos días en razón de evocar aquellos viejos almacenes Montevideanos donde la relación con el almacenero era casi familiar, algunos recordaban aquella cosa de servirnos casi todos los productos que venían a granel y por lo tanto cosas como: harina, yerba, azúcar, etc. se compraban por peso, el almacenero las sacaba con unas particulares palitas de unos enormes cajones y el mismo las colocaba con gran habilidad dentro de papeles de estraza que cerraba con esas particulares “orejitas” a los costados.

Por lo tanto no era raro ver que las mismas palitas servían para despachar diferentes productos y que la forma de limpieza era golpearlas contra algo lo que no evitaba que por ejemplo compremos harina y tenga pequeños restos de yerba. Esto no sería nada pero recuerdo que se solían guardar los productos dentro de cajones de madera con sus tapas y esto no era muy higiénico ya que abundaban las ratas y ratones en aquellos viejos almacenes generalmente atendidos por un “gallego” no muy habituado a la higiene personal.

Cerca de mi casa teníamos el “almacén de Luís”, el “del Patilludo” y “El de Víctor”, cada uno con sus características propias: el primero era el más sucio, el segundo al que yo iba más seguido no solo era más limpio sino que el hombre de las patillas atendía rápido y hablaba poco con la gente el citado estaba en la esquina de Felipe Sanguinetti y Avellaneda si mal no recuerdo, el último era al que iba menos, porque Víctor era un chusma malicioso que hablaba pronto y mal de todas las mujeres del barrio y si caía algún tipo “rarito” también. Cierta vez mi madre fue a reclamarle porque me vendió un litro de vino en mal estado y el tipo le dijo que yo no lo había comprado allí porque compraba en frente y mi madre le aconsejó de forma bastante violenta que se dedicara a hacer bien su trabajo y no moralizar sobre las putas del barrio.

Volviendo al tema del pasado, creo que todos tendemos a idealizar otras épocas porque éramos más jóvenes o niños y es mucho mejor recordar más lo bueno que lo otro y si bien eso es terapéutico no es cierto de que la vida era mejor sino bastante peor, porque no podemos negar que en este tiempo tan complicado si hay algo bueno, es que tenemos mucho más confort en nuestras vidas, claro, si podemos pagarlo.

Aun así no era lo mismo ser pobres antes que ser pobres ahora porque la tecnología hoy es mucho más barata y por ende más accesible que antes. Nunca olvidaré los enormes sacrificios que pasó mi padre para comprar aquella primera televisión Columbia de 24 pulgadas a plazos a un vendedor judío de esos puerta por puerta ni tampoco que nuestra primera heladera fue una General Electric enorme comprada usada a unos conocidos de mi padre que duró casi veinticinco años con solo una rotura cuando nos mudamos. Hoy me parece mentira que voy por mi quinto televisor y tercera heladera que si es cierto, durarán menos pero son mucho más eficientes que aquellos armatostes.

Añoramos cuando jugábamos en la calle, cuando era posible conversar con otra persona sin distracciones Y cuando había valores como: la lealtad la honestidad y la discreción. Todo ello sigue existiendo hoy aunque no lo creamos pero quizás de nosotros depende encontrarlo en los demás tras cultivarlos en nosotros mismos.

Otra enorme añoranza que ya cité en un artículo anterior era que podíamos dormir con la puerta abierta sin ser robados y me consta que no era tan así, más aquella cosa casi provinciana de que todos nos conocemos y por lo tanto nos respetamos se ha ido perdiendo por la simple razón de que la dinámica de la ciudad nos va volviendo extraños que pueden vivir cerca pero raramente se conocen.

Que el tiempo pasado fue peor o mejor es un concepto subjetivo y depende de lo que deseemos recordar, en mi caso creo que estoy viviendo el mejor tiempo de mi vida aún con montones de cosas que me desagradan pero también recuerdo las grandes carencias de mi niñez que hoy día son impensables, que en este país tras largos años de dictadura y diversos gobiernos de diferentes perfiles y aún con injusticias es posible tratar de mejorar entre todos para no seguir añorando sino planeando mejorar cada día más, para que nuestros hijos y descendientes puedan pensar que viven bien sus propios tiempos.

Enredados en las redes sociales: Distraídos y suicidas

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Enredados en las Redes sociales
De distraídos y suicidas
Por: Darío Valle Risoto

Ayer al regresar del trabajo crucé como lo hago habitualmente un cruce de semáforo donde debo ser el único que lo hace como se debe de frente a la acera y no en diagonal de espaldas al tránsito como la mayoría de la gente ya que este cruce tiene la característica de no estar bien en la esquina porque es parte de cinco calles que se encuentran y es mejor que esté donde está, para bien de los que cruzamos bien, claro.

Aparte de ello solamente dura el tiempo de cruzar unos treinta segundos y me percaté al pasar que un chico lo hizo mirando su celular todo el tiempo, continuó así y cruzó la otra calle en rojo sin darse siquiera cuenta de si venían vehículos o no. Estuve a punto de decirle que podría tener un accidente si no miraba por donde caminaba pero desistí bajo la idea de que probablemente recibiera un insulto o el consejo de meterme en aquello que me compete aunque no me agrade mucho que atropellen a un pelotudo cerca de mí por aquello de que las salpicaduras de sangre y sesos son difíciles de lavar después.

El caso es que como veterano que nací sin esta maravillosa cosa de los dispositivos móviles me estoy dando cuenta de que la gente está verdaderamente alienada y suelo preguntarme a menudo si tienen contactos o temas que tratar o estudiar tan importantes como para no esperar a llegar a casa o tratarlos en sitios donde no corran peligro.

En el colectivo cuando me toca sentarme del lado del corredor me mosquea bastante que las personas que van paradas estén mirando y tecleando sus celulares prácticamente cerca de mis ojos y como uso lentes, más de una vez los miro para ver si se dan puta cuenta de que me están invadiendo mi espacio personal, muchas veces he pensado en decirles que si me rompen los lentes se olviden de sus malditos celulares porque van a volar por la ventana a la calle.

A esto sumémosle el pequeño detalle de que van en un colectivo lleno, mal parados porque generalmente además de llevar su importante relación con el celular llevan cuantiosas mochilas y a veces hasta termo y mate, con todo esto tratan de conservar el equilibrio en un servicio de transporte Montevideano que no se caracteriza precisamente por su suavidad. Debe ser una maravillosa época para los carteristas me imagino con decenas de zombies distraídos wassapeando en un transporte lleno donde moverse por el corredor es un acto propio del Circo du soleil.

El otro día en el cine le tuve que decir en la oscuridad a una señora que se dejara de joder con el celular porque lo prendía en la oscuridad de la sala para mirar la hora, de verdad creo que la gente está perdiendo la chaveta con este tema y trataré de explicar lo que al menos a mi me parece obvio.

Para comenzar, a menos que no estemos esperando noticias de vida o muerte o importantes de trabajo lo que llega a nuestro celular queda allí y puede esperar, los intercambios de saludos y conversaciones vía voz o texto en su gran mayoría se trata de intercambios absolutamente intrascendentes como una señora que viajó más o menos media hora en el colectivo explicándole al marido que comida le había dejado en la heladera y de que forma.

Miren que sigo pensando que estos dispositivos son maravillosos y que lo importante de ellos radica precisamente en hacernos la vida más confortable y no más peligrosa o pasible de que un tipo como yo un día pierda la chaveta y te rompa el celular al medio porque se lo metiste entre los ojos mientras le escribías: “Te quiero” a tu novio.

Que el paisaje de las ciudad ha cambiado es notorio, caminar por cualquier vereda significa tener que esquivar o chocarse con gente que está atendiendo sus celulares mientras camina y a menudo con auriculares puestos, todo un ejemplo de “estar regalados” al accidente y a los asaltantes. Quizás mi problema es que la gente no me gusta demasiado, no solo no tengo whassap sino que tampoco suelo mantener muchos contactos en Facebook ni enviar muchos mensajes de texto porque si, al punto de que todos los meses me sobran enormes cantidades que se pierden por no usarlos dado mi contrato.

A todo esto cuando tengo que enviarle un mensaje o llamar a alguien en la calle, me paro en un lugar donde no moleste y lo hago tranquilo, luego sigo mi camino. Generalmente voy escuchando música, discos completos que cambian automáticamente de uno a otro o una emisora de Linkein sin necesidad de andar buscando canciones. En el colectivo aunque vaya sentado prefiero no sacar salvo muy raras ocasiones mi celular y si por casualidad alguien me llama le digo que cuando baje lo llamaré yo porque detesto que la gente escuche lo que digo tanto como escuchar a los demás sus conversaciones personales. Si, usted dirá: “este tipo es un obsesivo o algo peor” y puede que tengan razón pero fui educado en algo que se llama ser discreto y de bajo perfil y por sobretodas las cosas en cuidarme cuando ando a la intemperie sobretodo en épocas tan violentas como nos tocan vivir.

Spiderman: de vuelta a casa

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Spiderman de regreso a casa
Por: Darío Valle Risoto

Recién ayer la fui a ver y asumo que la mayoría de ustedes ya lo hicieron, de todas maneras no se preocupen porque no les voy a contar nada que devele algunos secretos bien guardados en Internet de esta muy buena película sobre Spiderman.

Para comenzar el agregado del título tiene la doble lectura del regreso de Peter Parker luego de su breve aventura con Los vengadores en Alemania y también por el retorno al ceno de Marvel aunque aún el personaje para el cine le sigue perteneciendo a Sony. Solamente el fracaso de la última película protagonizada por Andrew Garfield hizo quizás que estos estudios cedieran a reincorporar a arañita al universo al que pertenece.

Y Dave Holland es probablemente el mejor protagonista de todos para este personaje, sin pretender menospreciar la fabulosa trilogía de Raimi, pero tanto Tobey Mcguire como el mencionado Garfield estaban bastantes pasados de edad aunque el segundo parecía más chico, los dos tenían 27 años al tomar sus papeles, lo que ahora es subsanado poniendo a Spiderman justo en los quince cuando recibió sus poderes y afortunadamente la película no vuelve a mostrarnos el origen que tan bien fue narrado en el primero de Raimi y luego absurdamente deformado en las otras.

La película es fabulosa y quizás lo que tiene de particular es toda esa asociación con Tony Stark y por ende con los vengadores, así como los criminales que recolectan armas dejadas por los aliens que atacaron nueva York durante “The Avengers” o perdieron en los sucesos de Zocovia. Esto entra muy bien en la historia pero juega dejando en determinados momentos a Peter Parker en un segundo plano lo que se subsana con suficientes momentos de su vida adolescente que realmente forman un todo compacto y sin desperdicios, aún cuando no se porque Hollywood persiste en cambiar a muchos protagonistas caucásicos por gente asiática, negra o India para parecer más correcta o “inclusiva”, así que por ejemplo tenemos a un Flash Thompson que es cualquier cosa y a una supuesta Mary Jane absolutamente opuesta al comic.

Miren que hago estas pequeñas críticas no para desmerecer la película sino por algo que ya me tiene bastante mosqueado por aquello de por ejemplo presentarnos un dios nórdico en Thor: ¿De raza negra?…Bien, a lo nuestro: Spiderman Homecoming es formidable aún con esto porque Dave Holland, Michael Keaton y una excelente puesta en escena la salvan de toda duda, además de ello se nos muestra a un héroe juvenil con todo lo que esto implica y que solo Marvel lo supo hacer desde aquel formidable año 1962 que cambió para siempre el concepto de los encapotados.

Buen ritmo y acción trepidante, dos villanos: El shocker y El Buitre, además de la inclusión de Iron Man que no aparece tanto como leí en la web que algunos criticaban; un horror aparte es la sensual tía May… ¡Que carajos les pasó!…

La gran ausencia de J.J.Jameson como en las dos de Garfield se hace notar y creo que por aquello de que JK Simons fue absolutamente soberbio en el papel pero aún sin el mal encarado editor de La Trompeta, tenemos a Spiderman de nuevo en casa y parece que para rato, no la dejen de ver porque vale la pena. Y como hemos comparado diré como dije con The Amazing Spiderman, la primera con Andrew Garfield: es igual de buena que la primera de Spiderman de Raimi, esperemos que no le pase como con la segunda que en definitiva hizo que Sony volviera a Marvel con el caballo cansado, de todas maneras Sam Raimi nos dejó una trilogía de colección que no me canso de ver.

Sexta película en serio sobre Spiderman, mejor olvidar aquella de 1979 con Nicholas Hammond que fue el piloto de una pésima serie y esperemos que el retorno dentro de poco con una segunda en solitario sin tanto avenger alrededor.
PD: El traje donado por Tony Stark si bien es ocurrente por momentos llega a cansarnos a aquellos que añoramos al superhéroe arácnido solitario y con un mínimo de tecnología.

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Penthouse: De Gangsters y damas

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Por: Darío Valle Risoto

Acabadas de ver todas las de la serie de The Thin Man que les mencionara unos post más atrás encontré otra película de mi amada Myrna Loy, en este caso con otro partenaire pero que es una verdadera joya en un cine de gangsters, amoríos y noches de Nueva York, solamente le faltaba la participación del gran Carlos Gardel para completarla.

Si bien no soy muy fan de las películas sobre gángsters esta es como el arquetipo que buscan sus cultores con asesinatos, misterios y personajes tan misteriosos como atractivos sin olvidarnos de Myrna, claro.

La historia parte como siempre de un seguro culpable de asesinato que es inocente, un gangster que protege al protagonista que es el abogado que lo salvó de “ser frito” en la silla eléctrica y una serie de contratiempos que nos irán metiendo en ambiente de forma fabulosa sin olvidarnos de Myrna Loy, claro.

penthouse 1933 lobbyPor lo pronto aquel cine se inspiraba en una visión de los delincuentes que solían tener ciertos códigos que hoy parece que han olvidado, al menos eso dicen quienes opinan sobre la delincuencia, pero se me ocurre que esto no es cosa de los tiempos sino de que hay y hubo hombres, digamos: “Con hache y sin hache” por no decir otra cosa.

Por lo tanto les invito a buscarla y disfrutarla porque es una especie de molde para todo un género de cine que sin olvidarnos a un Humphrey Bogart o James Cagney entre muchos otros, dejaron estampados en generaciones los arquetipos de hombres duros, honestos, deshonestos pero con un atractivo para las cámaras francamente indudable y por supuesto una serie de mujeres que siempre terminaban siendo las víctimas, victimarias, simples cantantes en clubes nocturnos o adornos para historias sin desperdicio.penthouse

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Asfixia (Poema)

07Asfixia
Por: Darío Valle Risoto

Llega inexorable el ferrocarril
Tronar de fuelles oxidados
Y un sentimiento de ahogo
Que me deja al borde
Del precipicio de mi cama.

Tengo en la boca una reja
Y una soga de ahorcado
Que pugnan por quitarme
El aire que me resta.

Acciono el disparador
Y trato como el pez sin agua
De buscar el aire salvador
Cuando todo se precipita
A una decadente humedad.

Pulmones de fierros viejos
Y ventana abierta a la noche
Mirar a la ciudad impune
Mientras recupero la vida
Y trato de volver a mi lecho.

Mañana tal vez mañana
Vuelvan la asfixia y el terremoto
De rasguñar entre las nubes
Un oxígeno tan lejano
Que me roba la vida
Como si la muerte
Fuera una aspiradora.

Asmático y casi viejo
No me falta ninguna figurita
Para llenar el álbum
De los alientos de mi desgracia.