71: Estado de Sitio

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71 Estado de Sitio
Mis 100 Películas
Por: Darío Valle Risoto

Estado de Sitio es una película francesa rodada mayoritariamente en Chile en 1973 donde se narran los acontecimientos en torno a secuestro y posterior muerte del ciudadano de los estados unidos: “Michael Santore”, nombre ficticio que en realidad refiere al agente del gobierno yanqui: Dan Mitrione y que veremos en la película había llegado al Uruguay a principios de los años sesenta como asesor en “Comunicaciones”, un enorme eufemismo para un instructor en técnicas policiales que comprenden: estrategia, interrogatorios, y desde luego que torturas.

Si bien la historia se centra en su secuestro veremos también los acontecimientos reales y que vivió este país durante el gobierno de Pacheco y que fueron los pasos previos a la dictadura cívico militar de este país, tomemos en cuenta que al momento digamos “oficial” de la disolución de las cámaras en el parlamento el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros ya había sido derrotado, más la dictadura permaneció hasta 1985 con la generosa ayuda del departamento de estado de los Estados Unidos que supo tener hasta oficinas en la propia jefatura de policía de Montevideo.

Hay momentos muy elocuentes en la película como el allanamiento a la universidad de la república y esos ridículos agentes tratando de romper los altavoces por donde se difundía: “Hasta siempre” o el cobarde asesinato de los ocho comunistas en la puerta de la veinte, a pocas cuadras de donde escribo esto y que quedó como relato imperecedero de lo que puede hacer el terrorismo de estado cuando la mayoría del pueblo se duerme.

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En lo particular si bien desde niño escuchaba sobre esta película fue recién de adulto que pude conseguirá lamentablemente traducida en España lo que no es de todo aconsejable sobretodo en estos temas, más ahora por suerte tengo la versión en francés subtitulada y el volver a verla ha significado muchos pensamientos sobre esta historia reciente que curiosamente aún en este país muchos pretenden esconder y lo que es peor modificar al gusto de ese mismo pensamiento fascista que logramos decodificar en el filme.

Con Yves Montand en el papel de este “patriota” usamericano la película de Costa Gavras es absolutamente fiel a todo lo sucedido y afortunadamente hace unos días fue exhibida en el cine universitario y disparó en mi las ganas de verla por más que al terminarla subyace ese mal sabor de boca sobre todo por lo antedicho, aun en el Uruguay hay sectores de la población que comulgan con el totalitarismo más detestable y hasta tenemos un reciente partido militar irónicamente llamado: Cabildo Abierto.

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El Desierto Rojo de Antonioni

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El Desierto Rojo
Por: Darío Valle Risoto

Una amiga de facebook me pedía su opinión sobre esta película porque según ella en su tiempo tuvo cierta controversia sobre diferentes visiones de esta obra del famoso director Antonioni del año 1964.

Lejos estoy, muy lejos de ser crítico de cine, simplemente soy cinéfilo desde que iba al cine intermezzo en la barriga de mi madre, más hay obras que exceden mi poder de captar sus valores artísticos que seguro “El desierto Rojo” los tiene, por algo en su tiempo ganó el primer premio en el festival de Venecia lo que no es ninguna bobada.

Pero como dijo el caníbal: “Vamos por partes”, desde el punto de vista de su fotografía puedo arriesgar que la película tiene tres porciones fácilmente detectables: Un inicio que yo llamo: “Contaminado” donde la protagonista encarnada por Mónica Vitti se mueve entre desechos industriales, humo y toda esa cosa que ya en el 64 el progreso nos regalaba, luego el entorno mejora en una última parte donde cambian las imágenes con algún cuarto todo rosa o la habitación roja aún en la porción inicial pero con cierto mensaje que se me escapa y una orgía entre cuatro mujeres y cuatro hombres que nunca se consuma. En medio tenemos la porción: “De la playa rosada” sobre una historia que esta protagonista le cuenta al hijo y que está muy por fuera de todas estas imágenes antes compartidas de deshechos y habitaciones raras.

Richard Harris es el otro protagonista, un industrial que queda prendado de esta mujer esposa de un colega, la que tuvo un accidente de automóvil y no quedó con la cabeza muy clara por lo que anda por toda la película errática y con el cabello hecho un asco. Se me ocurre que si tomáramos solo esta actuación de la famosa Mónica Vitti la verdad que deja mucho que desear pero supongo que tuvo mejores trabajos.

En síntesis y hablando en criollo la película es: “Tremendo plomazo” y perdóneme señor Antonioni por esta coproducción Franco-Italiana que bien parece hecha sin argumento soltando a la loca para que camine y tenga absurdos diálogos como aquel en que le pregunta al tipo si es de izquierda o de derecha y luego…nada.

Muy probablemente yo sea un bruto energúmeno que solo entiende películas de superhéroes o dibujos animados y no haya comprendido El Desierto Rojo, más si el cine esencialmente se trata de entretenimiento, esta película llegó a aplanarme tanto que temí sucumbir ante la presencia ignominiosa de esta mujer absurda y un guion que sencillamente no dice absolutamente nada.

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El Pianista

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El Pianista
Por: Darío Valle Risoto

Esta excelente película dirigida por Roman Polansky y protagonizada por Adrian Brody ya tiene varios años de estrenada pero la verdad que recién ayer la vi completa ya que siempre la cazaba en el cable y veía por lo tanto generalmente los tramos finales.

Se trata pues de la historia desde luego que trágica de un pianista judío polaco que termina obligado a vivir en el gueto de Varsovia en los terribles días de la segunda guerra mundial y por lo tanto deberemos ser espectadores tal como lo es él de la tremenda barbarie humana perpetrada por los nazis.

Hay momentos de extrema y gratuita violencia hacia personas pacíficas: mujeres, niños, ancianos que ponen los pelos de punta y les puedo decir que si uno llega a ver esta película con total abstracción fácilmente puede contagiarse del miedo, el desosiego y la vulnerabilidad de este hombre que nada puede hacer ni por su familia ni por sus amigos porque parece que toda esa abrumadora maquinaria del terror nazi era imparable.

Hay muchas películas que narran lo que le tocó vivir a los judíos en esos días, sabemos que no fueron las únicas víctimas de estos miserables soldados de la destrucción pero inevitablemente  nos damos cuenta de que fueron el foco de esa retorcida cuestión del espacio vital que generó millones de muertos y aquí se narra particular y específicamente cada momento de este barrio de Varsovia que de pronto se convirtió en un campo de concentración y que en un momento resistió como nadie lo imaginaba contra los criminales nazis.

El pianista sobrevive pero es elocuente el momento final en que vuelve a su antiguo trabajo como músico de la radio y se reencuentra con un viejo compañero, también hay un nazi en particular que al final de la guerra le da una mano aunque eso no lo exonera de nada y nos enteramos que murió en un campo de prisioneros Ruso hacia el final. Cosa que me parece formidable.

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Lo seguirán llamando: Trinity

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Lo Llamaban Trinity
Por: Darío Valle Risoto

Imborrable me quedó aquel recuerdo de la primera escena de “Trinity” donde aparece tirado en uno de esos sistemas creados por los indios (Parihuelas) para que los caballos llevaran cargas allá en tiempos del viejo oeste usamericano.

Terence Hill y Bud Spencer de allí en más nos alegraron en infinidad de películas pero tanto en esta como en su secuela: “Me siguen llamando Trínity” creo que dejaron una huella imborrable para aquellos que fuimos niños ávidos de lo que se daría en llamar los westerns spaghettis.

Desde luego que las historias eran inverosímiles y solamente una excusa para el destaque de estos dos italianos con nombres anglosajones supongo que con el fin de encajar mejor en estas interpretaciones fabulosas del viejo continente sobre el far west que en algunos aspectos superó en realismo a las películas autóctonas. Al menos los cowboys italianos lucían mugrientos y no limpitos y peinados perfectamente como en las cintas yanquis. Cosa que de seguro se parece más a lo que fue en realidad.

Hubo muchos personajes de este tipo de cine europeo para todas las audiencias en el lado del cine sobre vaqueros, tuvimos a Django, Gringo y muchos y desde luego a la fabulosa trilogía del dólar interpretada por el yanqui de verdad: Clint Eastwood, pero cuando se trataba de Terence Hill y su hermano: “chico” sabíamos que nos iba a doler la panza de risa.

La secuela: “Me siguen llamando Trinity” es igual de buena, curiosamente ambas fueron rodadas el mismo año: 1971 y me arriesgaría a decir que son como una larga película en dos partes porque no hay prácticamente diferencias entre ambas con sus malos que reciben cachetazos del enorme e impertérrito Bud Spencer o los certeros disparos y también golpes de Terence Hill. Un cine que jamás volverá a ser el mismo pero que por suerte nada nos impide volver a ver una y otra vez.

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