El Solterón Domado 1980

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El Solterón domado 1980
Por: Darío Valle Risoto

A pesar del enorme proteccionismo del cine de los Estados Unidos a nuestro Uruguay allá por las décadas de los sesentas, setentas y parte de los años ochentas llegaban muchas películas del cine italiano que por aquellas épocas contaba con una enorme cantidad de actores y actrices con un carisma a prueba de balas. Adriano Celentano tuvo un enorme éxito en el Uruguay con una película llamada: “Cómo viene la mano” la que aún no he podido encontrar en la web pero que seguiré buscando. Por otro lado en esta película que nos convoca ahora contamos nada menos que con Ornella Muti en el papel de “La chica” y con esta dupla explosiva está garantizado el éxito.

Pero estamos en este caso tratando de comedia a la italiana con todo lo que representa con un humor que a los latinos nos resulta por demás cercano y ni que decir de a los rioplatenses con esa notoria comicidad con algo de maldad tan propia de nuestros ancestros italianos. Por lo tanto el título nos dice de este solterón que cumple cuarenta años y tiene un carácter insoportable y además de ello detesta a las mujeres, no quiere saber nada de ellas por más que el cura del pueblo y su ama de llaves intentan que siente cabeza.

El hombre trabaja en el campo, tiene viñedos y cría animales, la va llevando bien mientras rechaza a todas las damas hasta que una noche de lluvia alguien le pide ayuda porque se le rompió el auto y aquí tenemos una buena comedia donde Celentano está a sus anchas evadiendo ese enamoramiento que todos sentimos apenas vemos a Ornella Muti más no sea que en los cines.

Lo único que creo que está demasiado exagerado es el partido de básquet donde Adriano Celentano da vuelta el partido haciendo gala de un histrionismo por demás innecesario pero así era él y los que íbamos al cine en aquellos años lo sabíamos, de todas maneras la historia es muy buena, es una comedia entretenida y tiene a Ornella Muti. ¿Qué más se puede pedir?

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Desencanto o Desencantada

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Desencantada
Por: Darío Valle Risoto

Hay diversas teorías del porque Matt Groening se pasa a Netflix con una nueva serie, entre ellas la que sostiene que tras la venta de Fox a Disney es incierto el paradero que le depara a los Simpsons, su serie principal y más famosa o a las reposiciones de Futurama. Y de entre esta última encontré una interesante aproximación entre Bender, el muchacho que no recuerdo el nombre y Lila de esta última comparándolos con la princesa alcohólica, el demonio y el elfo de esta nueva serie: Desencantada.

Y apenas vi dos capítulos y puedo decir qdesencanto1ue por la calidad de la animación se merece una oportunidad más carece de la magia de las dos series clásicas de Groening y la verdad que no se si apunta a audiencias más pequeñas o ha perdido la magia pero la historia, reitero: vi solo dos episodios de ocho que conforman esta temporada, la historia es bastante lineal y carente casi por completo de las sátiras sociales a que nos tenían acostumbrados con sus clásicos trabajos.

Otra conjetura es que los Simpson en la temporada treinta terminan definitivamente lo que me deja bastante triste porque si bien considero que ya no es como antes, la serie se merece seguir por lo menos hasta el capítulo mil o por ahí. Mi razón estriba en que ya son personajes que forman parte de la cultura occidental y contra lo que muchos sostienen lejos de tratarse de una familia disfuncional son una familia muy funcional si a treinta años permanecen juntos y se siguen queriendo a su amarilla manera.

Lo que más parece ser interesante es el personaje de “Lucy”, el demonio en negro que acompaña a la princesa en Desencantada, el elfo a mí en lo particular no me recuerda tanto al pelirrojo de Futurama sino a Moe Sislack pero bien que con el tiempo los personajes irán tomando forma, recordemos por ejemplo que en los comienzos Bart era el más importante de la familia Simpson y poco a poco terminó siéndolo Homero más el fuerte entre tantos aspectos de la genialidad de Groening es la creación de muchos personajes secundarios muy interesantes y particulares y en Desencantada podemos encontrarlos a mares.

Un capítulo aparte es la animación que por momentos nos ofrece unas visiones panorámicas de ese mundo medieval realmente atractivas y con detalles muy cuidados que van desde aspectos que tienen que ver con amaneceres, lluvia, noche a el manejo de la luz y el color propios de esta época de efectos en ordenador mientras los personajes un tanto más 2D se mueven a sus anchas.

La recomiendo pero tengo la esperanza de que Matt Groening no nos defraudará y si lo hace el gran creador de Los Simpsons ha cumplido con creces desde 1989 a la fecha con su cuota acida y realista del mundo en que vivimos.

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La Tortuga Triste (Cuento)

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La Tortuga Triste
Por: Darío Valle Risoto

Carlos llegó cansado del taller, afortunadamente era sábado y tenía el fin de semana para reponerse del duro trajín de arreglar todo tipo de vehículos. Entró, saludó a su esposa y preguntó por Carlitos.
__ A ver si atendés a tu hijo porque se levantó insoportable y lávate las manos que ya está la comida. __Le dijo Isabel a la vez que Carlitos venía caminando chueco igual que su padre sosteniendo delante de su cara algo entre ambas manos.
__ ¿Qué pasa enano?
__ Florencia está triste. __Le dijo a su padre sosteniendo la tortuga con rostro compungido y tratando de que la viera lo mejor posible mientras el reptil pataleaba en el aire.
Carlos comprendió que él: “Tu hijo” era habitual en Isabel cuando se quería sacar un peso de encima.
__ Déjala en el piso que a las Tortugas si las levantás les da vértigo y se mueren.
Entró a lavarse las manos al baño mientras desde la puerta abierta observó que Carlitos la dejaba en el piso y la pobre enfilaba para el lado del jardín.
__ ¿Y como sabes que está triste tu tortuga enano?
__ ¿Le viste la cara? Está igual que cuando le decís a mamá que te vas a ver a Peñarol o cuando te metes en la cama sin bañarte o cuando vienen tus amigos a jugar al truco los sábados o cuando…
__ Si, si, ya entendí y… ¿Qué quieres que haga?

Carlitos es como la versión en miniatura de Carlos, por eso le dicen: “Carlitos” cuando en verdad se llama: “Sebastián” y ya ni el mismo se acuerda, es igual de aspecto que su padre, como un Carlos Fernández en miniatura pero heredó lo pesado de Isabel Segovia su madre.
__ Necesita compañía, otra tortuguita para que estén juntas y sean amigas, para no estar triste o sino otro bichito para que se hagan amigos.
Carlos se secó las manos y miró a su hijo que trataba de convencerlo de ayudar a su mascota y comprendió que tenía por delante otro fin de semana de esos.

Isabel sirvió los tallarines y Carlos sacó la coca cola de la heladera y el vino de aparador, le quedaba poco, Carlitos se sentó pero miraba al jardín donde entre los pastos se movía una especie de piedra que no era otra cosa que el caparazón de Florencia. Por un momento a Carlos se le ocurrió que sí, que tenía cierta melancolía en el tranco, una especia de andar desanimado muy poco habitual en su habitual alegría y nerviosismo.
__ ¿Y qué vamos a hacer? __Le preguntó su esposa mientras le alcanzaba el queso rallado y miraba a Carlitos de reojo.
__ ¿A qué se refiere mi amada consorte?
__ No te hagas el boludo, me refiero al asunto de la tristeza de la tortuga de tu hijo.
El horno no estaba para bollos.
__ Si papá, ¿Qué pensás hacer?
__ Bueno, dado que tu mamá, vos y creo que también Florencia están confabulados para arruinarme el almuerzo y posteriormente el fin de semana, creo que después de comer voy hasta la veterinaria de Garzón a ver si tienen una tortuguita que le levante al animo a esa piedra con patas.

Y todo fue tranquilidad más o menos por veinte minutos pero cuando Carlos pensaba ir a sentarse al fondo su esposa y su hijo lo pusieron al corriente de sus obligaciones y allí se sacó el mameluco, se lavó la cara y se vistió más decentemente para ir a la avenida a buscarle compañía a la entristecida Florencia.

__ Buenas tardes.
__ Pse
__ ¿Tienen tortugas?
__ En la panadería.
__ Precioso chiste, me refiero a tortugas vivas, de las de tierra, no las de agua, como la que les compré el año pasado.
El dependiente levantó la cara de su revista Condorito y miró a Carlos como si fuera un científico lo sacaran de una investigación que deparara la cura de todos los males del mundo.
__ No tenemos tortugas, buenas tardes, que lo pase bien.
__ ¿Y que tienen?, Disculpe que lo saque de tan interesante lectura, le aviso que al final Condorito se casa con Garganta de lata.
El dependiente cerró la revista, lo miró con un dejo de odio y dio la vuelta el mostrador llevándolo donde tenían mascotas para la venta.
__ Tenemos este Pitbull que solamente ha mordido a tres personas el último mes, también a una pareja de Coballos: No “caballos” sino “coballos” o cuises o conejillos de Indias, como usted prefiera pero no se pueden separar porque se mueren, también tenemos una cacatúa azul del Brasil pero si es para su hijo no sirve porque dice muchas malas palabras en portugués, en español y creo que también en polaco.
Carlos miró al flaco que evidentemente no solo tenía cara de nabo sino que además se creía vivo y eso comenzaba a molestarle.

__ Mi querido, quiero un animalito que se haga amigo de la tortuga y no se la coma como el perro o la insulte como esa cotorra azul, uno chico y que no rompa los quinotos ladrando o teniendo crías como esos cuises que ya están montaditos uno sobre el otro.
El muchacho se rascó la cabeza y lo llevó hasta las peceras.
__ Tenemos oferta de peces dorados a solo doscientos pesos y le damos una pecera circular de regalo además de dos bolsitas de lombrices para que le dé de comer y una revista: “El Pescador Anónimo” con una entrevista al presidente Tabaré Vázquez.
__ ¿Te parece que un pececito se puede hacer amigo de una tortuga triste?
__ Como dijo Alberto Einstein: todo es relativo, tal vez si, tal vez no, yo que mierda sé.

Y un rato después partió Carlos con una caja conteniendo la pecera con un pez dorado dentro mientras el muchacho de la veterinaria volvía a leer su Condorito caliente porque le habían espoileado el final.

__ ¿Qué trajiste papá? ¿Qué trajiste? __ Saltaba Carlitos frente a su padre que casi pierde la caja de entre las manos mientras Isabel que ya había limpiado la mesa lo miraba con rostro inquisitivo.
El caminó con movimientos triunfantes y depositó la caja sobre el mantel de plástico decorado con naranjas y zanahorias y tras abrirlo sacó como si se tratara de algo muy delicado la pecera con su contenido de pez dorado, más agua.
__ ¡Vos estás demente! __ Sentenció Isabel.
__ ¡Qué bueno papá! ¡Un tiburón! __Se alegró Carlitos que acercó su nariz ñata casi hasta tocar la pecera mientras el pececito también lo miraba con sus ojos saltones desde dentro.
__ Es un pez dorado mi querido enano y no, no estoy loco mi amor sino que no había nada mejor que esta cosa que viene con pecera de regalo y comida y hasta me regalaron una revista.
__ ¿A vos te parece que Florencia se puede alegrar siendo amiga de esta cosa dorada que solo da vueltas y vueltas?
__ ¿Y yo que sé?
__ ¡Florenciaaaaaa!
__ No la llames enano porque nunca viene y si te hace caso va a demorar una semana y papá se está poniendo viejo rápidamente, mejor la traes y le presentas al bichito este.

Carlitos volvió con Florencia otra vez entre la manos y pataleando en el aire, la puso sobre la mesa justo delante de la pecera mientras sus padres tanto como él se quedaron unos segundos en silencio para ver qué pasaba.
__ Me voy a preparar el mate. __Dijo Carlos.
__ Me voy a mirar los dibujos animados. __Pronunció Carlitos.
__ Esta casa es un manicomio. __ Aseguró Isabel mientas volvió a la cocina.

__ ¿Y vos que sós?
__ Un pececito dorado, me llamo Doscientos cuatro.
__ Nombre raro che, yo me llamo Florencia y estaba triste.
__ ¿Te sentías sola?
__ No, estaba triste porque soy una tortuga. ¿Alguna vez viste una tortuga alegre?
__ Buena pregunta.
Dijo el pececito, mientas comía dos lombrices que descansaban en el fondo de su pecera circular.

FIN

Filosofía Snif

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Filosofía Snif
Por: Darío Valle Risoto

He planeado no hacer nada
Por el resto de estas cuatro vidas
Y quizás también me levante tarde
Y no vaya más a trabajar.

Estoy cansado de tanta culpa
Si ni siquiera he leído la Biblia
Pero ya me sé de memoria
Como me quieren engañar.

Vi un sacerdote fosforescente
Ahogarse en un mar de niños negros
Debajo del asfalto donde vive
Gente que fue expulsada del sol

Y alcancé a terminar aquella comedia
Donde una invalida ciega
Se enamoraba del hijo del patrón
Y la historia terminaba en casamiento

Supe entonces que todo es un circo
Donde los monos y los payasos
Me hablan de bellas astrologías
Mientras me tocan los bolsillos.

Conocí a vagabundos millonarios
Y a decrépita gente importante
Que no tiene idea que van de culo
Adorando sus putos celulares.

Y en este circo de filosofía snif
Encuentro a sicoanalistas idiotas
Hablarme de la vida por radio
En programas que venden jabón.

Tampoco creo que sean reales
Esos lbros de autoayuda pop
Ni los viejos sabios guerrilleros
Menos aún los contratistas
Los sediciosos de wall street
Los mentirosos de filosofía snif.

Librepensador de: Tabaré Cardozo

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Tabaré Cardozo – Librepensador
Por: Darío Valle Risoto

Luego de su anterior trabajo: “Malandra” del año 2014 Tabaré Cardozo nos presenta un álbum doble que rompe en principio con el concepto de un servidor de que los álbumes dobles generalmente contienen un montón de temas de relleno que de ser un disco normal no tendríamos que sufrir, hay muchos ejemplos de ello más tal como aquel lejano disco doble de Los Redondos: Lobo suelto, cordero atado, nos encontramos frente a esas excepciones donde la gran cantidad de canciones mantiene a todo lo largo del trabajo idéntica calidad y ese genio compositivo de Tabaré que tras cinco discos mantiene intacto.

Por lo tanto hay dieciocho temas que como ya nos tiene acostumbrados fusionan lo murguero especialmente con el rock pero también encontramos desde Blues a ritmos latinos y hasta alguna cosa tipo Vaudeville. Y es para mí importante recalcar que los trabajos de Cardozo salen siempre airosos del riesgo de fusionar estilos que en principio son ante puestos en lo estético y por ende pueden mancillar lo artístico, más aquí no pasa nunca lo que en estos tiempos en que todo el mundo mezcla cualquier cosa es un tremendo logro.

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Hay un tema regaettonero o de cumbia villera (Sudamericano) con una cantante invitada que me dieron ganas de saltearlo pero aparecen guitarras distorsionadas al mejor estilo heavy metal y la letra me merece escucharlo aún con mis enormes prejuicios contra estas músicas. Todo el disco cuenta con diversos invitados desde Gabriel Pelufo (Dama de la lluvia), Sebastián Teyseira de La Vela Puerca en el tema que da nombre al disco o Mandrake Wolf en Mientras no sale el sol y finalmente Jorge Drexler en Ensayo y error, más algún otro por ahí.

Las temáticas abordan desde la historia de un músico que sube a cantar a los ómnibus hasta algún vuelo poético y romántico y desde luego que siempre está presente lo cotidiano de este Montevideo que sigue llorando ausencias mientras persiste en su eterno gris de gente que nostalgea de puro porfiada.

Pensé como lo hice con trabajos anteriores de Tabaré Cardozo ir analizando tema por tema pero mejor ustedes toman sus propios caminos cuando pongan como hice yo, a la antigua, el disco y le presté toda mi atención lejos de máquinas o pantallas que me distraigan. ¿Qué mejor forma de disfrutarlo?

Por último solo me quiero detener en el tema del título: Librepensador en el sentido de que no comprendí mucho ese estribillo de no estar afiliado a nada, ni asociación ni sindicato, lo que desde luego es una consigna muy moderna, hija lamentable y siniestra de un mundo que nos quiere sometidos al individualismo más cruel, quiero entonces creer por mi respeto al autor que pretende decirnos otra cosa y tal vez hacer notar que al ser un librepensador uno bien puede abdicar de ciertos grupos, más sigo pensando en que la unión hace la fuerza sobretodo de los más humildes, de lo contrario no habrá nada posible y muchos menos una murga.

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