93 Un Buen Año

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93 Un Buen Año
Mis 100 Películas
Por: Darío Valle Risoto

Esta película dirigida por Ridley Scott significa para mí cada vez que la veo volver a mi infancia: mis viajes a San José y mi contacto con el campo en aquella casa con techo de paja del tío Juan. Trata esta historia del regreso a la infancia a través de flashbacks que someten al protagonista que hereda una finca en la campiña francesa a recuerdos tan gratos como inolvidables.

Un buen año es una película de vinos, de amor, de nostalgia y de sentimientos, es una de las mejores películas que nos muestran despojados de artilugios tal cual somos. Russel Crowe y la fantástica Marion Cotillard se unen a Albert Finney en una obra perfecta sobre todo esto de estar aquí vivos y buscando amor.

Con humor, fabulosa fotografía y una luz impactante Un Buen Año cayó ante mis ojos en el cable y no pude parar hasta conseguirla para verla una y otra vez desde el principio porque esta sin duda tiene que estar entre mis 100 preferidas.93a

Información sobre esta película

Lola de Iñigo

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LOLA 1, 7, 10 y 11

A pedido de un amable lector les pongo el enlace para bajar su primer libro, si tenemos buena recepción y así lo desean les iré subiendo el resto de estos álbumes con mucho humor y la sensualidad de Lolita. Avisen por favor si algún bobito denuncia el libro y se caen los enlaces así los subo de nuevo.

Les aclaro que siempre será mejor comprar los originales aunque en este caso creo que es muy difícil encontrar algo impreso de este personaje.

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Cowboy Bebop: Live Action próximamente en Netflix

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Cowboy Bebop en Netflix?
Por: Darío Valle Risoto

Pueden encontrar en este mismo blog una nota que escribí en el año 2011 sobre este fabuloso anime el que sigue siendo uno de mis favoritos y que suelo ver de vez en cuando. La reciente noticia de que Netflix va a producir una serie Live Action me deja bastante confundido porque si bien hoy día se que existe tecnología para hacerla lo más fiel posible tengo miedo de que suceda lo mismo que con Death Note y es presentarnos una mala caricatura de una serie de antología como fue ese bosquejo extraño con que intentaron hacer la historia del chico y su extraño cuaderno.

Hace unos años atrás se había colado la noticia de que se iba a hacer una película para cine de Cowboy Bebop protagonizada por Keanu Reeves pero quedó en la nada y ahora esto que espero sea llevado a nuestras pantallas por productoras asiáticas tal como tantas películas de imagen real que han hecho de muchos de sus personajes y al menos a mi me parecieron suficientemente respetuosas, me viene a la mente Full Metal Alchemist, alguna historia de amor y hasta la controvertida Ghost in The Shell que fue interesante por más que criticaron que la protagonista fuera caucásica. ¿Pero quién se puede resistir a Scarlett Johanson?

Veremos qué pasa, lean mi viejo artículo o busquen información, es una serie fabulosa, hay un OVA sobre ella y nada más que yo sepa, esperemos que sepan rescatar esa atmósfera con algo de jazz, música electrónica y mucho humor de estos caza recompensas galácticos.

Aquí pueden encontrar la película y la serie

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Es hoy hermana (Poema)

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Es hoy hermana
Por: Darío Valle Risoto

Hoy hermana puedo considerar
Llorar contigo
Por ese hombre que no merece
Que me sienta su semejante
Y quizás por un instante
Me contagie el odio
Por su falta de humanidad.

Hoy hermana elijo abrazarte
Y alumbrarte con mis lágrimas
Pequeños caminos de sueños
Donde todos seamos los dueños
De vivir en libertad.

Hoy hermana curaré tus heridas
Y no tendré tarea cumplida
Si te vuelven a castigar.
Hoy hermana siento vergüenza
De que te amen a la fuerza
Y te quieran doblegar.

Miraré en silencio hermana
A todos mis semejantes
Hombres tristes y aberrantes
Que solo piensan en lastimar
Hoy hermana ya no quiero
Ni ser hombre ni humano
Solo me siento tu hermano
Y así me pongo a llorar.

 

Intercambio de Princesas: Esto casi me mata, de verdad.

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Intercambio de Princesas
Por: Darío Valle Risoto

Si usted es una jovencita o jovencito que se dio un golpe en la cabeza que lo volvió estúpido y ama todo lo que rodea esas navidades yanquis consumidoras, festivas y absolutamente pelotudas: ¡Esta es su película!

Pero debo disculparme antes, me faltaron más o menos unos quince minutos para terminar de verla porque ya no me quedaba nada que vomitar y traté, les juro por Papá Pitufo de que traté de encontrarle algo interesante a esta fábula moderna de repostera que cambia de lugar con una princesa y entonces cada una se enamora del tipo cercano de la otra…puaj, mucho puaj y guacala y todo eso.

De todas formas el cine navideño yanqui es toda una industria dentro de la industria de los sueños pero tuvo mejores momentos con aquella histórica película protagonizada por John Stewart, está será olvidada treinta y cinco segundos después de abandonar el baño por vomitar los pop corns y el mal gusto.

Buena fotografía, algo es algo, actuaciones… ¡Lo que hace la gente para comer! Yo me imagino aceptando alguno de esos inverosímiles papeles y añorando que una tropa de zombies entren al set y se coman hasta a Rudolf pero no, nada de eso. Un príncipe, una princesa, una repostera, un repostero, una niña suficientemente morochita para cumplir, un enigmático y estúpido anciano que parece saberlo todo, menos que están haciendo una soberana porquería cinematográfica y yo que no quería hablar mal de ninguna película para no parecer un troll pero me obligan.

Si por ahí alguien la vio y le encontró algo lindo, que me avisen por favor porque la terapia me va a costar cara.

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Journey´s End: La guerra lenta

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Journey´s End
Por: Dario Valle Risoto

Lenta y me atrevería a decir que soporífera película sobre la vida de dos oficiales y un soldado ingleses en una trinchera de Europa durante la primera guerra mundial. Los diálogos son su principal ingrediente y apenas hacia el final hay algo de acción pero el cometido de la historia es narrar de alguna manera lo que vivieron estos soldados aunque desde mi humilde punto de vista le faltó algo más de drama.

Paul Bettany siempre será de mis actores favoritos de estos tiempos y cumple su rol a la perfección pero supongo que esta película no es como para un servidor o que simplemente no era mi momento de verla ya que me resultó extremadamente larga y por momentos los diálogos aparecen como inconexos y carentes de rumbo.

Supongo que de eso se trató precisamente este tipo de guerra de posiciones, de mucho miedo, mucha charla y poco de guerra en sí misma y que la historia apunta a entrar dentro de lo humano por lo tanto creo que quizás su formato original de novela fue mucho más entretenido que esta larga y tediosa película que supongo bélica más no del todo sería cierto si lo dramático parece superarlo todo, aunque nada más dramático que un montón de tipos se maten con otros. ¿No?

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El Síndrome Guastavino

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Esta es una novela gráfica muy dura, implica la vida de un hombre enfermo, un espíritu dañado por ser hijo de un torturador que se llevaba el trabajo a casa. Una terrible conjunción de crudeza en el arte de las viñetas sabiamente retratadas del señor Guastavino. No es un cómic fácil, para nada lo es, pero a veces es necesario ver estas cosas para que al menos reflexionemos esperando un mundo donde estos temas solo habiten el mundo del papel y no el de la realidad.

Aclaración: Absolutamente prohibida para personas sensibles

El Síndrome Guastavino

Aquellos días de Radio comunitaria

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Aquellos Días de Radio
Por: Darío Valle Risoto

Allá por el año mil novecientos noventa y cinco comencé a hacer radio en una radio comunitaria, venía de la amarga experiencia de haberme presentado con un proyecto en la radio El Puente y este fue rechazado sin demasiadas explicaciones y luego me vengo a enterar de que presuntamente estaban disgustados porque les había enviado gente que se había ofrecido para hacer programas y eso no fue bien visto.

Nunca supe si eso fue verdad pero en síntesis se trató de que no les caí bien y porque había cierta persona que no me quería allí y listo, lamentablemente como muchas otras veces en mi vida me di cuenta que los cobardes te rechazan de costado y sin dar la cara porque carecen de argumentos y cojones para hablar de frente.

Después de todo no era para hacerse muchos problemas ya que se trataba de algo honorario que ni siquiera me iba a dar alguna ganancia y si mucho trabajo. Por lo tanto cuando fui aceptado en radio Alternativa sin demasiadas vuelas me sentí contento y traté de ser lo más profesional posible con mi primer programa: “Cuerdas de acero” que era de una hora y se dedicaba difundir Hard Rock y heavy metal entre otros.

En aquellos momentos estábamos en transición entre los cassettes y los compactos por lo que llevaba todos mis cassettes con los temas “en boca” listo para difundirlos y tenía a su vez una lista programa a programa para hacer seguimiento y no repetirme. Curiosamente cuando estudié comunicación mi interés estaba en los medios escritos y no en la radio aunque desde luego tuvimos mucha práctica en la sala de radio de la universidad del trabajo.

Aparte de hacer mi programa pagaba una mensualidad para sustentar la radio que era muy libertaria y tuve mis primeras experiencias con asambleas de los diferentes programas que se diferenciaban bastante de mi experiencia sindical porque era notorio que muchos jóvenes carecían de la madurez necesaria para cumplir las resoluciones que muchas veces ellos mismos habían votado o no, porque de eso se trata la participación y la autogestión.

Desde un principio me opuse al consumo de alcohol o mariguana en la radio, también a fumar adentro, mucho antes de la ley que hoy en Uruguay prohíbe hacerlo, porque el humo del cigarrillo perjudica gargantas y equipos y eso en radio no es para nada conveniente. Pero fue prácticamente infructuosa mi lucha a veces como un grito en el desierto o como hablarles a los sordos y los acontecimientos me fueron dando la razón.

Una pelea en una comida de fin de año con rostros sangrando y vecinos disgustados fue el resultado de la ingesta de vino y que un compañero fumeta le robara la bicicleta a otro para comprar droga fueron los frutos de una mala interpretación de lo que es ser libres y me fueron convenciendo de que en el grupo estaba muy fuera de ambiente. Para colmo comprobé que presuntos compañeros que hasta habían representado a la radio en convenciones fuera del país se hacían los “loquitos” y no iban a las jornadas de limpieza o para reparar los nuevos estudios que habíamos conseguido en Nuevo París después de mudarnos del barrio La Teja.

Comencé entre otras cosas a calentarme mucho porque no me entregaban el programa en hora solo para hablar pavadas o pasar alguna canción, me mostré muy disgustado porque se robaban los discos o porque no me los prestaban a mí que los devuelvo siempre y sin embargo encontraba tipos muy raros dentro de la discoteca revisando lo que era propiedad de todos nosotros.

Gasté mucho dinero comprando discos (Copias piratas) para tener siempre música diferente a la del resto de la radio porque era frecuente que se repitieran los mismos estilos y las mismas canciones dentro de los programas transformando a la radio en un emulo “anarquista” de las radios formales que siempre pasan más de lo mismo.
Para colmo llevé gente a la radio a trabajar conmigo que luego se pusieron sus propios programas y comenzaron a mostrarse en clara oposición con mi forma frontal de pensar y hasta fui censurado por un cuento que escribí motivado por uno que se había gastado el dinero de la tesorería sin mayores explicaciones. Por no tolerarlo fui el malo de la película y me fui quedando más solo que Adán el día de la madre.

Pero no todas fueron amargas, afortunadamente entre mis pocos oyentes tuve especialmente en mi más largo programa: “El Diccionario del Diablo” la satisfacción de contar con mucho respeto de uno y otro lado al punto que casi un año después de dejar la radio me contactó una chica para agradecerme y decirme que fui el mejor programa. Cosa que desde luego no es cierto pero al menos si es verdad que respeté a todos los oyentes.

Al fin un buen día se metieron en el estudio en plena transmisión, dos sujetos que sin ningún tipo de respeto se creyeron en casa y a sus anchas me pusieron en la disyuntiva de romperles la cara al aire o contar hasta diez y explicar que ese era mi último programa, eso fue en el año 2007 luego de más de quinientas horas al aire de “El Diccionario del Diablo”.

Me fui por la paz y confieso que me dolió mucho más que nadie, absolutamente nadie de la radio siquiera me preguntara que había pasado, ni siquiera quién creía mi amigo y así volví a convencerme que los seres humanos no tienen límites para lo mezquino pero mi paciencia sí.

Comprendí que me cuesta trabajar en equipo porque querer hacer las cosas bien parece un contrasentido en este país, que las pequeñas corrupciones nunca terminan bien ni quiero ser cómplice de ellas, pero también acepto mis errores. Aquel día amonesté a uno de la radio porque estaba fumando y el tipo me dice que yo había difundido la semana anterior una canción de la lista política de la 609 y que eso estaba prohibido por asamblea. Acepté mi error, pedí disculpas y eso lo dejó consternado porque quizás había esperado que tratara de defenderme, después me dice otro que el tipo, si, el mismo tipo que después se gastó el dinero de la tesorería quería pasar por mi casa porque se había sentido mal al denunciarme aquella falta. Le dije que a mi casa solo entran mis amigos. Así soy yo, que le voy a hacer.