Montevideo en gris mayor

Montevideo

Montevideo en gris mayor
Por: Darío Valle Risoto

El sábado se puso gris
Cortina de plomo triste
Corona Montevideo
Y como ya no la veo
En silencio…
Me puse a llorar.

Con los ojos inundados
Observé los ventanales
Sollozando, empañados
Y repasé en silencio
Lo que ya…
No volverá a pasar.

Una niebla de recuerdos
Hace nido en el silencio
Ya no voy a llorar
Pero tampoco…
Se que la voy a olvidar.

Y escribí con desgano
Cuatro versos inconexos
Poca rima, poco te amo
Poco y nada, todo gris
Y un temblor de labios
Que se vuelven perversos.

El sábado se puso gris
Plomo triste montevideano
Pocos y serios ciudadanos
Perros flacos, desolados
En los rostros el silencio
Y un temblor en las manos

Cae la noche y la extraño
No era ella y no era yo
Todo vuelve al recordarlo
Y en este invierno gris
Depredador y ermitaño
Montevideo me mata
Montevideo es extraño.

El Pelotero

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El Pelotero
Por: Darío Valle Risoto

Se perdieron cuatro niños
Entraron pero no salieron
Dicen que vive un fantasma
Dentro del pelotero.

Y llamamos al payaso
Para que busque a los pequeños
Y solo encontró pelotas
Dentro del pelotero.

Ni el Braian ni el Naguel
Ni el Yonatan ni Roberto
Se perdieron los planchitas
Dentro del pelotero.

Como no los encontraron
Pedimos premio consuelo
Y nos dieron un Mc Combo
Con papitas y refresco

Dicen que vive un fantasma
Dentro del pelotero.

La canción es la niebla

Beautiful Landscapes 6 (25)

La Canción es la niebla
Por: Darío Valle Risoto

Ya no puedo explicarte el amor
Ya no puedo dibujarte mis penas
Solo soy un garabato de cuentos
Entre mis canciones resecas.

Ya no puedo consolarte con mentiras
Ni decirte que nuestro fin se acerca
Porque más que oscuros horizontes
Soy otra sombra perdida en la niebla.

Hay mil anhelos entre tus ojos
Suplicando un amor de leyenda
Allá en el recodo de todos los caminos
Que se ahogan en tristes poemas.

Yo no quiero alentarte el silencio
Ni separarte de lo que siento
Pero me niego a prometerte todo
Cuando viajo vacío…
De sentimientos.

Yo no acodo mi suerte en tu voz
Ni bebo de tus labios intensos
Solo soy otro solitario borrón
Un recuerdo de un tiempo…
Sin tiempo.

Entes Indiferentes.

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Entes indiferentes
Por Darío valle Risoto

Escapamos de una rutina ansiosa
Aburridos de un fantasma cotidiano
Que acecha entre la bruma acuosa
De nuestro temores ciudadanos.

Navegamos por el mar del odio
Entre tantos hombres dolientes
Y sembrando semillas anónimas
Nos volvemos entes indiferentes.

Endurecidos entre abandonados
Los sin tierra, los sin hogar
Estamos por suerte diferenciados
Por una cama caliente
Por algo que no va a perdurar.

Y copiamos frente a la pantalla
El disfrute plastificado
Fabricando una vida falsa
De dolores desencontrados.

Pobre humor de los mal nacidos
Pobre consigna de los superados
Un diploma en la pared
Se destruye entre las manos.

Un whisky con hielo, una mujer
Una oficina, una secretaria
Una reunión de mercadotecnia
Y un desolado regreso a casa.

En un Auto caro entre las calles
Sorteando basura y vagabundos
Escuchando a todo volumen
Música ridícula y absurda.

Entes indiferentes tecnificados
Ojos de pantallas biselados
Ídolos de aplicaciones solitarias
Contraseñas para acceder…
Al campo santo.

Descubriré la lluvia

Landscapes 5 (32)

Descubriré la lluvia
Por: Darío Valle Risoto

Algún día descubriré la lluvia
La de aquel verano en el campo
Y volveré a sentir el aroma del pasto
Y la delicia de un otoño generoso.

Volveré a callar enmudecido
Viendo las nubes teñirse de rosa
Y recibiré aquellas gotas finas
Que caían despertando al arco iris.

Todo tendrá de nuevo música
Como el trino de los libres pájaros
Que aleteaban bajo la llovizna
O se bañaban en los charcos
Junto a la cabaña del tío Juan
Delante de mí querido sauce llorón.

No habrá más miedo ni burla
Y el tiempo recogerá al agua de lluvia
En cada recodo de los meses fatuos
Y de las rutinas del sempiterno amor.

Quebrará la cañada su dulce manantial
Y escucharemos el repiqueteo ansioso
De las gotas chocando contra la chapa
Que salvaguarda el aljibe
Junto a la cabaña del tío Juan
Delante de mí querido sauce llorón.

Volveremos a ser niños
Y a conquistar La tarde
En las palmas de las manos
Y en las risas inalcanzables
De nuestros labios virtuosos
Algún día descubriremos la lluvia
Aquella mágica lluvia
Del setenta y uno.

La pregunta, la respuesta

Beautiful Landscapes 6 (16)

La pregunta, la respuesta
Por: Darío Valle Risoto

La pregunta está en el aire
La respuesta es del viento
Como duelen las caricias
Que dejamos en el tiempo.

Y los ojos se conmueven
Esas lágrimas son de hecho
Las señales de un pasado
Que nos llena de recuerdos.

La pregunta esta en el aire
La respuesta no es del verso
Ni siquiera del poema
Y mucho menos es del cuento

Se recorre en cada historia
Un pasado que fue intenso
Y se cambia por memoria
Amor, dolor, fatiga, encierro

Y los pasos van llegando
Al destino que es entierro
Donde la memoria yacerá
Entre el olvido… durmiendo

La respuesta es del viento
La pregunta esta en el aire
Y su rostro es del tiempo
Como un cuadro despintado
Como una voz del silencio
Y sus manos son sus manos
Y sus labios el intento
De tanto amor decantado
De tanto dolor por lo hecho.

El pasado traspasado
Sin futuro, sin regreso
La pregunta está en el aire
La respuesta es del viento

Las Veinte Cartas

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Las Veinte cartas
Por: Darío Valle Risoto

En el silencio de los campos solos
En la bruma que se levanta en el mar
En aquella luna de hebras de plata
Todo era un sueño o una emoción.

Estábamos hambrientos de codicia
Y la felicidad se iba guardando
Oculta detrás de las máscaras
Y tal vez Jugábamos mal
Por creernos tan importantes.

El viento despeinó al bosque desnudo
Y amábamos tus pies descalzos
Que retiraste al pisar la hierba mojada
Con el rocío del último amanecer.

El universo cabía en tus ojos negros
Cuando me mirabas bajo la luna inocente
Y jugabas a que no podríamos vernos
Más que al caer la medianoche
En aquella vieja casa de Capurro
En la que escondimos las veinte cartas.

Éramos fantasmas o seres poseídos
Y te conté mi último secreto
Antes de derramar el vino frío
Sobre las lozas del cementerio.

Invocando tal vez a la muerte
O a una inútil musa herida
Alguien repartió los naipes
Y escondió la mano de vida.

Las cartas nada me importaban
Solo vos y tu adulta forma de creer
Que son posibles los milagros
Allá donde el tiempo derribó las paredes
Y desplomó la casa antigua
Sobre las malditas veinte cartas
Donde escribimos demasiados…
Te extraño
Te quiero
Te amo.