El Espíritu de la Contradicción: No Me Gusta El Foobal

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El Espíritu de la Contradicción
No Me Gusta El Foobal
Por: Darío Valle Risoto

Mi maestra de quinto año escolar me dijo cierta vez que yo era: “el espíritu de la contradicción”, frase que sin dudas me marcó y por algo la recuerdo, alguien me dijo que había que ser muy hija de puta para decirle eso a un niño, pero en realidad creo que esta maravillosa educadora estaba en consonancia con su época porque eran tiempos de dictadura en Uruguay, precisamente 1974.

Y supongo que aunque inapropiada tuvo sus razones para largar tamaña sentencia como quién dice: “buenas tardes” o “Te parta un rayo” porque seguramente a Gloria, (así se llamaba esta petisa soreta) le tenía los ovarios llenos con mis constantes preguntas que siempre iban más allá y por ende la tendría en serios problemas. Tomemos en cuenta que con gran cantidad de maestros en el exilio y hasta desaparecidos probablemente era una pobre petisa de derechas con escasa o nula formación docente.

El tema que me ocupa hoy es si realmente uno es diferente y contradictorio con el medio que lo rodea porque es así o por el simple placer de complicarle la vida a esos hermosos seres mecánicos presos de las tradiciones y costumbres que nos acompañan por la existencia. Confieso que hace unos años llegué a pensar que soy así solamente para plantear una posición que me desatacara y no por que esto sea natural pero la experiencia me demuestra que soy así porque soy así y listo.

¿Cuál es tu problema viejo?
Tengo un gran defecto entre otros y es que constantemente mi ego o una posesión demoníaca (Vaya uno a saber) me llevan a plantear mi posición frente a casi todos los temas y eso es realmente una forma de gastar energías que bien podría utilizar en asuntos más edificantes que discutir con viejas sobre la imposible existencia de dios o tratar de convencer a todo el mundo y un poco más que no me gusta para nada el fútbol, no creo en el himno nacional y detesto a Bob Marley, a Mateo y creo realmente que Curt Cobain es un músico sobrevalorado…ah tampoco me gusta Janis Joplin, es más, me aterra su voz.

Allí por lo tanto si no estoy al borde de la anomia social creo que me faltan un par de exámenes o la prueba final esa que determina que uno se compre unos diez kilos de armas y ande por la calle jugando tiro al blanco con estúpidos ciudadanos, por suerte mis valores anarquistas están del lado de la vida hasta de seres con los que realmente tengo la duda de si están vivos o son hologramas de un programa fallido.

El asunto de que por ejemplo no me guste el futbol me ha desplazado al costado de esas fabulosas conversaciones entre señores serios sobre aquel penal del 66 bajo la lluvia entre atlético Pirulo y el Latoso Foobal Clú fue de de verdad o un ardid de aquel juez nacido en Casupá que la tenía con el gallego Follandomez que tiró al arco. ¿?

Concienzudas tertulias desde los más simples hombres de a pie hasta beneméritos hombres de ciencia y/o filosofía se vuelven pertinaces si uno por ahí desliza una de esas fabulosas reminiscencias futboleras y entonces como si se moviera un interruptor todo el mundo comienza a hablar de fútbol y no paran jamás, pueden estar horas repitiendo situaciones, nombres de jugadores, asuntos varios que incluyen; estadios, campeonatos y detalles precisos y someros que a un servidor le resultan como Chino aunque lamentablemente habla bastante bien el español e intuye que para el todas esas anécdotas le importan un carajo.

Así que en medio de esta vorágine de neuronas malgastadas siempre hay uno que me mira como buscando que coincida o alcance otro dato como que por ejemplo aquel jugador no usaba championes adidas sino Parabiago, pero resulta que me quedo callado un momento para a continuación deslizar la peor frase que un ser humano puede decir en este mundo: __ Es que no me gusta el fútbol.

Un pequeño silencio da lugar indefectiblemente a una de tres preguntas: ¿Y qué te gusta entonces?, ¿Vos estás enfermo? O… ¡Dale!, ¿no jodas? Y allí este ego maldito me sale siempre a contramano y los dejo calientes diciéndoles que realmente me parece un deporte súper aburrido y que creo que discutir sobre una jugada de hace treinta años con lujo de detalles agota todo mi sentido de la realidad y que me gustaría saltar por una ventana abrazado de un atado de granadas antes de seguir escuchándolos babearse con aquel centro delantero de un club de mierda en un campeonato que me importa menos que la marca de los calzoncillos de Napoleón Tercero.

Por lo tanto es explicable que tenga menos amigos que dedos en la manos y que de verdad me interese poco tenerlos si solamente son el producto de seguirles la corriente a esa enorme masa de personas que son como los ecos sonoros y mentales de una sociedad que cada día nos va transformando en seres consumidores sin conciencia y por lo tanto con nula capacidad de elegir por sí mismos. ¿Qué miércoles me importa que se use, que esté de moda o que me haga formar parte de esta sociedad si no me interesa?

Soy una especie de anomico social que de puro contra cruza la calle donde se debe, tira la basura donde se indica y trata de no hablar diciendo en cada frase: boludo, dale o nada, solamente porque me encanta ser diferente. Quiero no plantear a los demás sino a mi mismo que este tipo que soy se gusta y se divierte mirando dibujitos animados y películas de superhéroes y está más interesado en seguir leyendo a Asimov que ver esos programas de mierda de la tele tipo: Master Chef o Deporte Total. Tampoco creo en dios, ningún dios ni en por lo tanto presidentes, Mujicas, revoluciones venezolanas y mucho menos en programas de radio dirigidos por fascistas idiotas que algunos creen brillantes o inteligentes pero en realidad son unos energúmenos con mucha suerte por la vida al punto que viven de tirar bosta al éter.

Un pensamiento particular es imposible, ya están todos gastados al menos desde la Grecia antigua pero debo confesar que aunque me sienta apartado de muchas cosas me encanta mirarlos de afuera cuando pierden las horas, las neuronas y la vida en sus futboleras tradiciones, sus bailes de reggaetón o sus homenajes a Mateo porque de verdad: Yo estoy a miles de kilómetros de allí.

 

Cara a Cara: Un western fabuloso

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Cara a Cara 1967
Por: Darío Valle Risoto

Este es un llamado “western spaghetti” con todo lo que implica la visión italiana de la épica del oeste usamericano en tiempos de vaqueros.

Y disfruté mucho esta historia centrada en un profesor de Boston aquejado presuntamente de tuberculosis o una porquería parecida que para mejorar su salud viaja a los benignos climas de California justo para ser tomado de rehén por un bandido buscado por muchos llamado Baudegard.

Por lo tanto la historia cuenta con la siempre atractiva relación entre dos mundos muy distantes y tanto como pueden ser el de la delincuencia y el de la cabeza intelectual de un educador que no sabe ni como se dispara una pistola y la cosa se va poniendo muy interesante a medida de que estos dos mundos colisionan y se van compenetrando trayéndole a uno una nueva visión sobre la vida y al otro la siempre atractiva actividad aventurera de la delincuencia sobretodo en épocas donde la justicia solía demorarse un rato en cumplirse si es que se cumplía.cara 0

Compleja y de casi dos horas de duración esta historia si bien pertenece a este estilo tan particular de western europeo cuenta con algunas situaciones novedosas y en especial alguno que otro diálogo que da para pensar. La aparición de un tercer personaje encarnado en un policía de la agencia Pinkerton que se mete a la banda oficia de desencadenante del clímax que nos va a sorprender con una definición muy inesperada pero bien acorde a una película que es mucho más buena de lo que en principio esperaba y que sigue demostrando que en Italia hicieron de alguna manera mejores películas que en los propios Estados Unidos, más eso es solo cosa mía y ustedes pueden por cierto que disentir.

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El Pájaro Loco: La Película

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El Pajaro Loco
Por: Darío Valle Risoto

Desde luego que este personaje, el principal del genio creativo Walter Lantz  lo pondríamos un paso atrás de las creaciones de Disney y de los Looney Tunes de Warner, aún así tanto “Loquillo” como otros de sus personajes fueron y son gratamente recordados por algunos que ya tenemos más de cuatro canas en la cabeza. Así que la noticia de que se venía una película sobre Woody Woodpecker, el pájaro carpintero más chalado de la historia fue muy esperada.loquillo 2

Me imaginaba una película por entero en SGI estilo: Bolt, Frozen, etc, más se la jugaron por hacer al pájaro en este sistema de animación pero a su vez introducirlo en una película Live Action como también se ha dado en otras especialmente la muy buena del Oso Yogi de hace unos pocos años atrás.

Y especialmente me quiero detener en la última mencionada porque lamentablemente “El Pájaro Loco” se parece demasiado a esta y yo diría que tomaron el guion y lo fueron adaptando a otro personaje pero más o menos es la misma historia del bosque en peligro, etc etc. Lamentablemente la película desde el villano mal actuado a todo lo que implica recrear a este genial personaje es una insoportable muestra del más mustio sentido del espectáculo repitiendo continuamente gags viejos y harto conocidos lo que supongo yo es parte de que mucha gente no esté ni enterada de esta película y por favor si pueden vean otra cosa como alguna animada de Barbie que están mucho mejor.

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El niño, la luna

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El niño, la Luna
Por: Darío Valle Risoto

Un niño desnudo sobre la arena
Que mira a la luna entre las estrellas
Y de la inmensidad pinchada de luces
Cae un pañuelo de azul seda.

Sus manos lo sienten y cobijan
Ese pañuelo de azul seda
Bajo la luna de diáfana plata
Rodeado de millones de estrellas.

Se ríe el niño y negra es la noche
Desnudo gatea, se cae, se levanta
Y lleva el pañuelo entre sus manos
Bajo la luna de diáfana plata.

Descalzos tocan sus pies las orillas
De un mar nocturno que inventa
Una por una todas las estrellas
Y entre las olas la Luna también
Sueña con el niño que experimenta
La vida, el pañuelo, la noche
El recorrido de millones
De niños con pañuelos azules
Que algún día viajarán
A esos mundos que lo contemplan.

 

¿Quién necesita dinero? Por: Isaac Asimov

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Quién Necesita Dinero?
Por: Isaac Asimov

Las Huellas Dactilares Serán Nuestras Tarjetas de Crédito

Hay mucha gente a quien la palabra ordenadores o computadores le resulta aversiva. Le parece que estos artilugios amenazan con la deshumanización, que son máquinas incapaces de mirar los problemas con ojos humanos y que sólo saben hacer las cosas con números.

Con esa misma lógica cabría decir entonces lo mismo de la regla de cálculo, de la balanza y del metro del carpintero, e incluso de cualquier artefacto utilizado por la humanidad para resolver mecánicamente sus problemas.

Puede que algún arquitecto de los tiempos prehistóricos se quejara amargamente de la moda de construir estructuras con ayuda de una nueva vara de medir: “No se puede fiar uno de un vulgar trozo de madera para saber qué largo dar a los sillares. Hay que usar el ojo clínico de un arquitecto, o acabaremos deshumanizándonos”.

Los ordenadores, claro está, son muchísimo más complejos que cualquier otro dispositivo inventado hasta ahora para resolver problemas, y muchísimo más rápidos y capaces de manejar simultáneamente múltiples factores. Y eso es bueno, porque hasta ahora nunca habíamos tenido en nuestra historia tantos problemas ni tan complejos. Jamás ha habido tanta gente trabajando con tantos recursos y de maneras tan variadas, constituyendo una sociedad tan enrevesada.

Hoy día se han alcanzado tales cotas de complejidad social y tecnológica, que el desistir de resolver problemas con ordenadores nos trasladaría treinta años atrás, sin posibilidad de alimentar a esos mil quinientos millones de personas que hemos añadido a la población mundial en ese período. Las líneas aéreas, los bancos, la industria y, sin duda, los gobiernos, no podrían realizar las tareas que hoy se les exige de no contar con ordenadores que les resuelven los problemas a velocidades superhumanas.

Si decidiéramos “humanizar” las operaciones industriales, financieras, comerciales y gubernamentales empleando seres humanos en lugar de ordenadores, no tendríamos manos (ni cerebros) suficientes.

Y así –como sin duda sucederá, so pena de querer caer en el caos – la sociedad se hace aún más compleja en el siglo que viene, necesitaremos un grado de mecanización y automatización mayor todavía que el actual.

Que eso conlleva el riesgo de abusos, nadie lo duda. Peligro de abuso lo hay en todo. Imagínense lo que podría ocurrir (y a veces ocurre) si un general decidiera abusar de su poder militar.

Aún así, los abusos no son tan frecuentes como podrían serlo, porque la sociedad es tanto más estable cuanto menos abusos haya. Minimizar el abuso redunda, a fin de cuentas, en beneficios de todos. Los ordenadores pueden proporcionar las técnicas necesarias para controlar, con mucha más eficacia que jamás en la historia, los abusos, incluso los de los propios ordenadores.

Pero si los ordenadores vigilan a los ordenadores, ¿quién vigila a los vigilantes? La cuestión no es nueva, y tiene solución. Cada guardián no pierde de vista (de vista electrónica, claro) a los demás. En un sistema de gobierno democrático se llama a eso “separación de poderes”.

¿Qué otras bendiciones nos traerá la automatización? Uno de los sueños es un mundo sin dinero.

Haciendo repaso de la historia veremos que las transacciones financieras se han hecho cada vez mas etéreas. La moneda metálica de uso universal reemplazó a los objetos reales y concretos. El papel moneda, impreso a voluntad del emisor, sustituyó a su vez a las monedas; y los talones, o billetes caseros de cualquier valor nominal, sustituyeron a los billetes emitidos por el gobierno. Los cheques individuales fueron a su vez desplazados en parte por las tarjetas de crédito, que son como cheques a un mes. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿El cómputo electrónico automático de los haberes personales, actualizado después de cada transacción?

Imaginemos que cada cual tuviera un dispositivo sintonizado con sus huellas digitales, o con la estructura química de sus secreciones glandulares, o con algo más sutil aún. Tras una operación preestablecida, el dispositivo nos diría el estado exacto de nuestra cuenta corriente, la cantidad disponible para nuestras transacciones.

Cualquier transacción imaginable –ingresos por sueldo, inversiones, gastos, desde la compra de un periódico a la renta de acciones- sólo quedaría legalizada cuando los dispositivos de todas las partes que intervinieran en la transacción fueran introducidos en una terminal de computadora, que transferiría luego los importes (en impulsos electrónicos) de una tarjeta a otra. Lo que tendríamos sería una procesión interminable de cheques firmados al instante, por valor de cualquier cantidad inferior al líquido disponible.

La Administración podría descontar automáticamente los impuestos sobre cualquier transacción, en proporción a su importe y al nivel de renta del sujeto que recibiera el dinero. Y también se tendrían en cuenta otras posibles complicaciones, reajustando el balance a fines de año.

El concepto de riqueza perdería importancia en una sociedad como ésta en la que no circulara el metálico, porque el dinero sería menos visible. Y esto seria tanto más cierto si la sociedad del siglo XXI encontrara alguna manera lógica de mitigar, siquiera parcialmente, la desigualdad en la distribución de la riqueza; aparte de que en una sociedad sin dinero sería menos doloroso pagar los impuestos, porque las transacciones jamás se harían visibles.

¿Abusos? En todo caso disminuirían, porque el fraude fiscal y la estafa serían más difíciles. Parte de la inhumanidad del ordenador es que, una vez que está programado y funciona correctamente, no admite ya deslices en su comportamiento.

Revista Muy Interesante

A finales de los ochentas y hasta principios de los noventas, la Revista Muy Interesante, de origen español, aunque ya a esas fechas editada en México, estuvo publicando regularmente algunos muy interesantes artículos del doctor Isaac Asimov hasta casi la fecha de su fallecimiento en 1992.

El artículo precedente forma parte de estos artículos