Alto el Fuego: Documento Histórico sobre el Uruguay reciente.

DISCO VOL 1

“Quien olvida su historia está condenado a repetirla”, Esta frase del filosofo español Jorge Ruíz de Santayana curiosamente fue utilizada en la dictadura uruguaya como parte de sus campañas propagandísticas, esto no es nada raro. Los usurpadores del poder por vía de la fuerza casi nunca se caracterizan por su inteligencia y mucho menos por sus principios. También utilizaron la figura de José Artigas tanto como hoy lo hacen los nuevos partidos fascistas del Uruguay. 

Por lo tanto en plena segunda etapa electoral de mi país donde la izquierda y la derecha prácticamente andan equilibradas en cuestión de adhesiones (Si, es increíble pero siguen habiendo pobres que votan a sus explotadores), cumplo en subir este documento ineludible a la hora de reconocernos como habitantes de un país que sufrió una dictadura cívico militar que muchos energúmenos añoran y defienden y otros con cierta sutileza intentan barrer debajo de la alfombra.

Documento sonoro que completa la edición del libro del mismo nombre escrito por Alberto Silva que algún día leeré por más que ya se que se me agrandará mi úlcera libertaria.

ALTO EL FUEGO Vol 1 y 2

DISCO VOL 1 INTDISCO VOL 2

ALTO EL FUEGO. EL GOLPE DEL SIGLO

“Alto el fuego. El golpe del siglo” Recoge las voces, testimonios, fragmentos de entrevistas, respuestas a las inquietudes de los autores que reflejan el clima del momento, y la frescura o su fuerza en crudo de lo que se recuerda por primera vez en mucho tiempo, rompiendo con el tabú de lo que no se accedía a conversar. Algunas fueron parcialmente transcritas en las investigaciones precedentes, otras, son prácticamente desconocidas. El trabajo de chequeo de las mismas, su clasificación y resumen, fue abrumador en esfuerzo e innumerable en horas.

Volumen 1

1-Introducción: Zelmar Michelini.

2-Capítulo 1: La Tregua
Intervienen: Florencio Gravina, Juan María Bordaberry, Jorge Manera Lluveras, Eleuterio Fernández Huidobro, Augusto Legnani.

3-Capítulo 2: Ilícitos económicos y Corrupción
Intervienen: Wilson Ferreira Aldunate, Federico Fasano, Jorge Manera Lluveras, Ettore Pierri

4-Capítulo 3: Los Peruanistas de las Fuerzas Armadas Uruguayas.
Intervienen: Pedro Montañés, Jorge Fernández Maldonado, Carlos Zufriategui, Richard Gott.

5-Capítulo 4: Febrero de 1973
Intervienen: Carlos Zufriategui, Noel Mancebo, Wilson Ferreira Aldunate, Juan Martín Posadas, Bernardo Piñeyrúa.

Volumen 2

Capítulo 5: El Escuadrón de la muerte
Intervienen: Raúl Sendic, Juan Pablo Terra, José Gavazzo, Enrique Erro, Carlos Zufriategui.

Capítulo 6: La Muerte del coronel Trabal
Inervienen: Richard Gott, Carlos Zufriategui, Jorge Barreiro, Wilson Ferreira Aldunate.

Capítulo 7: El Golpe de Estado y Dictadura Militar
Intervienen: Carlos Quijano, Augusto Legnani, Carlos Partelli, Zelmar Michelini, Raúl Sendic, Liber Seregni, Carlos Zufriategui, Jorge Almondarain Mendoza, Carlos Zufriategui, Víctor Licandro, Wilson Ferreira Aldunate, Augusto Legnani, Oscar Lebel.

Capítulo 8: Epílogo
Interviene: Héctor Gutiérrez Ruiz.

Locución: Nelson Caula Y Alberto Silva.
Banda de sonido: Compuesta para la obra por Ismael Cardozo.
Procesamiento: Walter Linaz y Washington Carrasco en Protools Tdm en “El Estudio# entre Abril y Junio de 1999
La República

DISCO VOLO 2 INTDISCO

¿Es evidente la existencia de “Dios”?

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Sin Dioses
¿Es evidente la existencia de “Dios”?

En una discusión en las redes sociales, un creyente afirmó con toda seguridad que él no tenía necesidad de demostrar la existencia de “Dios”, porque es demasiado evidente. ¿Realmente lo es? – Obviamente no, porque si lo fuera, no tendríamos necesidad de abordar el tema de su existencia, como se ha venido haciendo durante siglos sin ninguna solución, apelando a argumentos filosóficos o tratando de adaptar (sin ningún éxito) algún descubrimiento científico a alguno de los conceptos que se tienen de “Dios”. A nadie se le ocurriría organizar un debate sobre la existencia de algo o alguien que es demasiado evidente. Eso sería motivo de risa. Y tampoco habría grupos o foros de discusión sobre el tema de la existencia de algo o alguien que fuera demasiado evidente.

Para empezar, ni siquiera hay una definición universalmente aceptada de “Dios” [1]. Si bien en el mundo occidental cuando alguien menciona a “Dios” se refiere por lo general a la deidad bíblica Yahvé-Jehová, eso no es válido para otras partes del mundo. Hay otras religiones con muchísimos seguidores, que no creen en ese dios. Se calcula por ejemplo, que hay en el planeta al menos unos 800 millones de hindúes y unos 1000 millones de budistas que no creen en él, sólo por mencionar dos de las religiones más grandes, de las 4.200 religiones que existen. Y sólo los hindúes tienen tantos dioses, que se ha perdido la cuenta. Algunos han llegado a afirmar que son 330 millones, aunque otros opinan que esa es sólo una cifra simbólica que representa el infinito [2]. Pero concedamos que al menos son miles. Y no hemos mencionado el islam, con unos 1.450 millones de seguidores, que tienen su propia versión del dios bíblico.

Además, por supuesto, también estamos los ateos o no religiosos, que según el último estudio internacional de Gallup (realizado en 57 países en 2011), somos el 36% de la población mundial, es decir, unos 2.600 millones de los 7.300 millones de población total.

Pero aparte mencionemos que muchos religiosos o no religiosos tienen también diferentes conceptos abstractos de “Dios”: Dios Trascendente, Dios Espiritual, Dios Energía, Dios Amor, Dios Naturaleza, Supremo Controlador, Principio Universal Supremo, Realidad Superior… definiciones que tampoco son aceptadas por toda la humanidad.

¿Podemos decir que “Dios” es algo demasiado evidente que no necesita demostración, si ni siquiera podemos definirlo unánimemente? ¿Cómo podemos decir que hay un Ser Supremo único que quiere relacionarse con nosotros, si ni siquiera es eficiente en eso? ¿No debería estar “Dios” proporcionando suficientes evidencias para que tengamos absolutamente clara su existencia? ¿Para qué tendría que exigirnos tener “fe” en su existencia si eso fuera completamente evidente? ¿No parece más bien que “Dios” ha estado continuamente “jugando al escondite” con nosotros? (quien lo encuentre, gana el juego).

Y tampoco es evidente la existencia de ningún “Dios” cuando observamos todo el sufrimiento innecesario que experimenta la humanidad, en un mundo donde 19.000 niños mueren diariamente por causas evitables (según datos de 2016), 6.400 de ellos por falta de alimentos; donde alrededor de 250.000 niños contraen cáncer cada año; donde 795 millones de personas padecen de hambre. Y esto, sin mencionar el sufrimiento de las demás especies. Si existiera un “Dios” todopoderoso y perfectamente bueno, ¿no impediría este sufrimiento?

Y si es en el campo científico, con cada nuevo descubrimiento tampoco se pone en evidencia la existencia de ningún “Dios”, sino todo lo contrario. Los cosmólogos más prestigiosos como Stephen Hawking han descartado la necesidad de algún dios para explicarse el origen del universo, y ya antes Charles Darwin había descartado la necesidad de un dios para explicarse la variedad de seres vivos. Los biólogos actuales se explican más la aparición de la primera forma de vida mediante la abiogénes, que introduciendo algún concepto de dios. Y las neurociencias explican ahora todos los fenómenos relativos a la conciencia (lo que antes llamábamos “alma”), también sin necesidad de ningún dios. Por esto, uno de los premios Nobel de Física 2019, el científico suizo Michel Mayor, ha llegado a esta conclusión: «para mí no hay sitio para Dios en el universo.» [3].

Referencias:

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Existencia_de_Dios

[2] http://www.viajeporindia.com/in…/religion/dioses-indios.html

[3] https://elpais.com/…/…/10/08/ciencia/1570566287_988305.html…

Inside de Moebius: 3 de 3

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Cuando se habla de un cómic adulto, de verdadero arte insignia de la historieta europea el nombre de Moebius surge inmediatamente, las pruebas están frente a sus ojos. Jean Giraud fue un fabuloso creativo, un artista que llevó al cómic a lugares nunca antes explorados y generó una verdadera catarata de seguidores, muchos de ellos tan grandes como se podría esperar con tal maestro del pincel y la imaginación.

En Inside Moebius se muestra tal cual es en una especie de autobiografía de después de dejar de fumar hierba 😀

INSIDE de Moebius

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¿Qué es eso de “Dios”?

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¿Qué es eso de “Dios”?
Desde: Sin Dioses

Todo parece indicar que los conceptos de dios que se han formado las diferentes culturas a través del tiempo, fueron el resultado del proceso evolutivo de nuestra especie, como un artificio mental al que acudimos para interpretar nuestra realidad, y que de una manera u otra nos fue provechoso. Para sobrevivir, a nuestros más remotos antepasados les habría resultado ventajoso atribuir a las fuerzas de la naturaleza intenciones ocultas, para explicarse los fenómenos naturales mediante su imaginación, creando leyendas mágicas, fantásticas y sagradas, que les ofrecieron satisfacción emocional a sus ansiedades. Esto al menos, mientras no descubrimos otra forma de explicarnos la realidad.

Esa tendencia a interpretar la existencia de agentes animados intencionales detrás de cada fenómeno pudo haber surgido, como opina el investigador escéptico estadounidense Michael Shermer (n. en 1954), cuando aquellos primeros humanos escucharon el crujir de la hierba y no se inmutaron, o se fueron a investigar qué pasaba, y resultaron muertos por un depredador; mientras que nosotros descenderíamos de aquellos que tras escuchar el crujido de la hierba se habrían protegido, aunque se tratara de una falsa alarma, de un falso positivo. Nosotros seríamos descendientes de aquellos que interpretaron la existencia de un agente intencional inexistente. [1]

Pero esa sería en todo caso una particularidad evolutiva que no todas las especies tendrían que compartir. De hecho, otra especie humana que habitó la Tierra, los neandertales, no entendían qué era eso de “Dios”, según afirma el paleontólogo de la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga; porque ellos, aunque también eran humanos, «Carecían del pensamiento mágico» [2].

¿Se imaginan ustedes que fuéramos visitados por seres inteligentes de otro planeta, donde ninguna forma de vida hubiera elaborado algún concepto parecido a lo que nosotros llamamos “Dios”? Imagínense lo que ustedes les responderían si ellos pudieran preguntarnos: “¿Qué es eso de ‘Dios’?” Sin duda la respuesta variaría según la persona a quién se lo preguntaran: dependería de su nacionalidad, su cultura, sus condiciones emocionales, de la educación que hubiera recibido, de sus intereses personales o políticos, de su mentalidad crítica o pasiva, del adoctrinamiento que hubiera recibido, de su personalidad quizás.

¿Acaso no se han planteado ustedes la posibilidad (muy válida) de que exista vida inteligente en otros planetas, y que en muchos de ellos esa vida haya evolucionado sin necesidad de configurar ese concepto que resuelve todo aquello que ignoramos y que nos hace sentir mal, y que en este planeta llamamos “Dios”?

Resulta muy interesante la opinión de uno de los tres premios Nobel de Física 2019, el astrónomo suizo y descubridor de exoplanetas Michel Mayor (n. en 1942), para quien, según entrevista concedida al diario español “El País”, «las probabilidades de que haya vida en el universo son descomunales». Pero además afirma: «para mí no hay sitio para Dios en el universo.» [3]

Bueno, pues si nunca te habías planteado estas preguntas, es tiempo de que te des cuenta de que no existe siquiera una definición universalmente aceptada de “Dios”. Parece mentira, pero en este mismo planeta (que es tan sólo una mota de polvo que flota en el universo) y entre nuestra misma especie, hay muchos matices de este concepto: el dios creador omnisciente, omnipotente y omnibenevolente, el Supremo Controlador, el motor inmóvil o causa incausada, el ser superior sobre el cual nada puede ser concebido, o el dios sin cualidades, más allá de la comprensión humana; el Principio Universal Supremo, la Realidad Superior del universo, o el universo mismo como dios, hasta los abundantísimos dioses en que creen los hindúes [4].

Nosotros como ateos, simplemente negamos la existencia de cualquier divinidad (de cualquier tipo que sea), principalmente porque todos los conceptos de “Dios” no pasan de ser hipótesis metafísicas con vicios de razonamiento, carentes de fundamento en la realidad, y sin ninguna demostración ni evidencia. Por tanto, cuando alguien nos pregunta: “¿Crees en ‘Dios’?”, lo más apropiado sería responder: “Defíneme qué es eso de ‘Dios’”.

Referencias:

[1] https://www.facebook.com/watch/?v=790507971093147

[2] https://elpais.com/…/…/29/actualidad/1559124789_481938.html…

[3] https://elpais.com/…/…/10/08/ciencia/1570566287_988305.html…

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Existencia_de_Dios

[Meme: Marco Aurelio Denegri Santa Gadea (1938- 2018) fue un intelectual peruano, periodista y conductor de televisión en temas culturales. Las iniciales de su nombre, MAD, fueron popularizadas en alusión al significado del término inglés, que significa alocado, loco o excéntrico.]blackplanetwallpaper

Algo sobre Francisco “Paco” Espínola

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“Ha llegado el momento de hacer por los hombres algo más que amarlos”.

Francisco “Paco” Espínola

Francisco Espínola, conocido por todos como “Paco Espínola” nació en San José de Mayo el 4 de octubre de 1901. Dedicó su vida al estudio y la escritura, sin dejar de lado el compromiso por una sociedad más justa…

Hijo de un caudillo blanco y saravista de San José, que participó en los levantamientos de Aparcio Saravia. Desde niño, Paco, supo que los hombres estamos en la Tierra para buscar más que el bienestar personal. De su padre, recibió el primer acercamiento a la cultura, a través de los clásicos y de la tradición española. Balzac, Virgilio, El Cid de Víctor Hugo, lo iniciaron en la lectura.

A lo largo de su infancia en una casa quinta de San José aprendió a ser un buen jinete, a tropear, y a cumplir con diversas tareas de la vida del campo. Pero, por sobre todo fue conociendo tipos humanos con los matices que más tarde presentará en sus obras.

Cursó la enseñanza primaria y los primeros años de secundaria en su ciudad natal. Allí, la escuela Nº 53, a la que concurrió, lleva hoy su nombre.

Luego aquí, en Montevideo, inicia el bachillerato optando por el bachillerato de Medicina; aunque lo abandona para dedicarse a la literatura.

Así, en setiembre de 1926, editó los cuentos de “Raza ciega”. Este adjetivo es rico en sugestiones y quizá permita varias hipótesis. Se trata de nueve cuentos fuertes, vigorosos, en los que lo más destacable es la notable técnica narrativa y el sobrevuelo de la imaginación. Con este libro, Paco Espínola entra en la historia de nuestra literatura. En 1930 publicó su delicioso relato para niños, “Saltoncito”, un clásico de la literatura infantil, y en 1933 su novela “Sombras sobre la tierra”. Un libro tremendo, de gran impacto social y sicológico, con un fuerte sentido hacia los marginados, los vencidos de la vida, todo ello expresado con maestría indiscutible.

El 28 de enero de 1935 cerca de Rosario participó, y cayó prisionero, durante la Acción del Colla, también conocida como alzamiento armado de Paso Morían. Enfrentamiento armado en la que un grupo de revolucionarios, blancos radicales, batllistas, anarquistas, socialistas y comunistas se enfrentaron al ejército de la dictadura de Terra. Los rebeldes eran acudillados por Antonio Paseyro y de sus filas participó quien luego sería uno de los más grandes escritores del siglo XX de nuestro país.

Al respecto Paco contaría después (fragmento):

“Y yo en el monte ya con todos me desespero y salgo corriendo al campo donde estaban tirados los muertos y los veo, allí no estaba Juan Carlos.Y de repente corriendo yo lo veo venir muy tranquilo porque ya el enemigo se había retirado y estaba en paz. Fue él y otro hombre maravilloso que se llamaba Antonio Pasei los últimos que tiraron los últimos tiros al enemigo que se batía en retirada.

Y cuando me vio se paró y me dijo ¡Hay Paco, qué suerte, yo creí que habías muerto! y yo a ti también.

Pasan unos días, en las zozobras de caer prisionero porque no teníamos armas, porque no teníamos municiones, porque estábamos cercados y creyendo que no íbamos nunca a juntarnos con nuestros compañeros que hacían un esfuerzo que nosotros por las circunstancias no podíamos, no nos permitían hacer, caemos prisioneros, nos llevan a Rosario. Nos llevan unos camiones rodeados de soldados a Rosario y es claro, el único lugar en donde nos podían tener es en la Comisaría que era un edificio muy viejo con una caballeriza antigua seguramente que oficiaba de calabozo y al llegar nosotros todo el pueblo amontonado en la calle mirando aquellos hombres extraños que bajaban de una Revolución.

Yo me bajo junto con los otros y en el momento en que piso la vereda una voz, lo miré, lo veo todavía al hombre que dice, el autor de “Sombras sobre la tierra”, me saca el sombrero y dice Salud. Y yo entré y fui a mi amigo que estaba al lado.

El comisario resultó otra cosa, entonces entramos a un calabozo donde nos ahogábamos materialmente y teníamos que por turno aplicar la boca al agujero de la llave para respirar.

De pronto se abren aquellos tamaños cerrojos y un soldado con una cara espantosa dice Señor Espínola, -presente dije yo- y `pensé creo que empiezan por mí -para matarnos-. Me hacen pasar a una pieza donde había un hombre parado en la puerta, era el que me sacó el sombrero, por ser autor de “sombras sobre la tierra”, se me presenta y me dice yo soy fulano de tal, tengo vara alta acá porque yo soy el corresponsal del diario de la dictadura.

¡Ha!, muchas gracias -digo yo-. Me dice “yo soy admirador suyo, ya hablé con mi mujer, ya están haciéndole comida y usted dijo el comisario que comiera aquí”.

No hombre, no puedo comer, todos nosotros hacía días que no comíamos, estuvimos como 4, no puede ser esto, yo le agradecí al hombre, le digo no puedo.

Entonces cómo sigue “Sombras sobre la tierra” atrayendo cariño, cariño, cariño, y pocos días después, pocos días después (…) nosotros una noche sin saber a dónde íbamos salimos como a las 12 o una de la mañana en unos camiones.

Cuando salimos de ahí pensamos estos nos van a hacer hasta cavar la fosa, creímos que nos llevaban al campo para fusilarnos, pero después alguien, que ya pasaba demasiado tiempo y no pensamos que quisieran hacer tan lejos del pueblo un nuevo cementerio, como a las dos o tres horas alguien noto que empezaba a aclarar, era la carretera a Colonia, y efectivamente al amanecer llegamos a Colonia, nos metieron adentro del Cuartel en casa de armas y recién allí nos bajamos, entonces entramos a un local donde no había más que unos bancos sin otra cosa y nos metieron allí y quedaron unos cuantos soldados de bayoneta.

Uno de los oficiales más jóvenes, que ahora es Coronel yo creo o general me mira y me dice “pero usted es Espínola, ¿cómo está acá?, pero usted es el autor, yo tengo acá en el cuartel “sombras sobre la tierra”, le voy a pedir que me lo dedique”.

Desaparece, me trae el libro un asistente, se lo dedico con mucho cariño, tenía ganas de decirle lo que no le podía decir, que yo le estuve apuntando y le erraba a mi admirador, si hubiera sido por mí no me admiraba nunca más”.

Por esa única participación en un hecho de armas, Paco recibió de su padre un opaco pero elocuente: “Estoy orgulloso de usted”. Al viejo no le había importado demasiado la notoriedad literaria del hijo, muy elogiado por su primer libro de cuentos, o lo celebrado como cronista de la popular revista Mundo Uruguayo.

Su fuerza de voluntad, su literatura y, por sobre todo, sus convicciones le permitieron superar aquello y seguir adelante. Así, sobre los años cuarenta Francisco Espínola era ya una figura prestigiosa y reconocida de nuestras letras. Fue un docente nato y ejerció como profesor de lenguaje en el Instituto Normal de Montevideo desde 1939 y de literatura en Enseñanza Secundaria, desde 1945 y de composición literaria y estilística en la Facultad de Humanidades y Ciencias, a partir de 1946. También tuvo actividad en la prensa. Llegó a dirigir un diario, “La Paz”, y fue columnista de otros periódicos de San José.

Fue en esos momentos cuando comenzó su informal magisterio entre los escritores jóvenes, llevado adelante amenas charlas en los viejos cafés Metro y Ateneo de la plaza Cagancha. A partir de este momento además de ser recordado por su obra como escritor, ha quedado en la memoria de quienes lo conocieron como un excelente profesor, como un charlista que supo cautivar con humor sencillez a los más diversos públicos, como un brillante narrador.

Con Juan Carlos Onetti, Espínola se constituyó en uno de los pocos referentes válidos para la Generación del 45, caracterizada por la ruptura y el duro cuestionamiento hacia sus mayores.

Cuando se concretó en 1947 la Facultad de Humanidades y Ciencias, Paco Espínola comenzó allí una tarea pedagógica sistemática y peculiar —que marcó a varias promociones de estudiantes de Letras— caracterizada por el abordaje lúcido e inspirado, riguroso y a la vez sencillo de la literatura. Onetti, ingeniosamente, definió con esta frase la docencia del maragato: “Mateando con los clásicos”.

Francisco Espínola actuó en cargos políticos departamentales, por el Partido Nacional. Pero, a pesar de su condición blanca, Paco Espínola venía coincidiendo en posturas concretas con los partidos de izquierda desde los tiempos de las campañas de apoyo a la República Española durante la guerra civil. Por eso no fue raro que, junto con su primo Luis Pedro Bonavita, se integrara al novel Frente Izquierda de Liberación a comienzos de los sesenta.

Su adhesión al Frente Amplio y su afiliación al Partido Comunista fueron coincidentes, en 1971. Al agradecer al Secretario general del partido Rodney Arismendi la bienvenida, destacó su raíz blanca, explicando cómo para él se armonizaba con las nuevas opciones. Recordó también en la instancia las fuentes cristianas de su solidaridad, considerándolas la base esencial para el paso que había dado. Y fue allí cuando, glosando una frase de su personaje Juan Carlos de “Sombras sobre la tierra”, expresó que: “Ha llegado el momento de hacer por los hombres algo más que amarlos”.

De Francisco Espínola, es seguro que debemos recordar su genialidad al escribir y describir la vida en la campaña de nuestro país. Pero más marcado aún debe quedar su simpleza para hablar y explicarse, su gusto y dedicación para enseñar a otros, y, sobre todo, su compromiso por un mundo más justo…

Artículo publicado en Liberarce impreso edición diciembre 2012-enero 2013.

Sesgo de Confirmación

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El sesgo de confirmación

«El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas.» Este es el caso de los creyentes que afirman: “Si ‘Dios’ contesta tu oración, está aumentando tu fe; si se demora, está aumentando tu paciencia; si no contesta, tiene algo mejor para ti”. Obviamente “Dios” nunca contesta (si alguna vez lo escucharas respondiéndote acude al psiquiatra), pero a lo que los creyentes se refieren con “contestar”, es que sus deseos se cumplan (por ejemplo que un huracán deje intacta tu casa, aunque destruya todo a tu alrededor).

El sesgo de confirmación es «un tipo de sesgo cognitivo y un error sistemático del razonamiento inductivo», que se caracteriza por la tendencia a buscar o interpretar información de una manera que confirme las ideas preconcebidas. La gente muestra «esta tendencia cuando reúne o recuerda información de manera selectiva, o cuando la interpreta sesgadamente.» Esto significa que las personas que tienen creencias que desean mantener inalteradas, sólo ven y escuchan aquello que les conviene porque refuerza sus creencias. Lo demás lo desechan, lo ignoran o no lo escuchan. Por eso los cristianos sólo leen aquellos versos de la Biblia que el pastor cita y que refuerzan sus creencias.

Y esto «es más fuerte en publicaciones con contenido emocional». Por ejemplo, cuando el creyente ve o escucha algo que reaviva su fe en una vida posterior a la muerte y que es mejor que ésta. Como sabemos, los creyentes se caracterizan por rechazar fervientemente la idea de que todo termina con la muerte.

Pero no sólo esto, los creyentes «tienden a interpretar que las pruebas ambiguas apoyan su postura existente.» Ellos pasan escudriñando entre los descubrimientos científicos, para encontrar algo que confirme sus creencias, y para ellos es mejor que exista alguna hipótesis que no esté suficientemente clara (por ejemplo, la teoría de cuerdas y Michio Kaku tratando de encontrar a “Dios” en medio de las leyes de la física). Y si algún científico menciona a “Dios”, para ellos es motivo de regocijo, como cuando a alguien se le ocurrió llamar “partícula de Dios” a la partícula elemental propuesta por Peter Higgs, aunque los físicos prefieran no utilizar ese nombre, o cuando Albert Einsten dijo en sentido metafórico que “Dios no juega a los dados”, para expresar su desacuerdo con la aleatoriedad que implicaba la teoría de la mecánica cuántica, e insistir que debía ser elaborada alguna teoría sobre cómo funciona el universo, que no tuviera que basarse en interpretaciones estadísticas. Debido al sesgo de confirmación, «La cita [de Einsten], sacada de contexto, se emplea incluso como prueba de que el físico creía en divinidades, en el destino o que mostraba así su rechazo a la teoría de la evolución de Darwin.» (https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-04-24/dios-no-juega-a-los-dados-y-otras-frases-cientificas-malinterpretadas_1188794/)

En resumen, podemos decir que el «sesgo de confirmación contribuye al exceso de confianza en las creencias personales y puede mantener o reforzar estas creencias ante evidencias contrarias.»

(Texto entre «comillas» citado de Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Sesgo_de_confirmación)