Lula en Quebracho

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Lula de vacaciones en Quebracho
Por: Darío Valle Risoto

Dos noticias en semana de turismo: la primera y la segunda como extensión de largo proceso para culpar al ex presidente del Brasil Lula han ocupado los titulares en el Uruguay y más que nada las opiniones y comentarios en las redes sociales que como todos sabemos pueden llegar a grados inconcebibles de lo bizarro.

En el pequeño pueblo de Quebracho a un hombre se le saltó “la chapita” y asesinó a su ex suegra y a un policía, también incendió una finca rural y luego se dio a la fuga aunque se dice que también había intentado matar a su ex y quién sabe a cuantos más, luego al verse cercado se suicidó.

Esta noticia lamentablemente no es nada extraña porque en este país parece que no podemos parar este tipo de crímenes que antes y algunos hoy llaman: “Pasionales” donde un enfermo (Generalmente un hombre) frente a la separación de su pareja no tiene mejor idea que eliminarla llegando a matar a sus propios hijos, parientes, policías de custodia y lo que venga si se da el caso. Lamentablemente opta por el suicidio luego de todo esto y no antes, lo que al menos lo pondría de alguna manera posiblemente en el discutible grado de “victima”.

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Lo curioso de esta situación mencionada es que luego del caso el velorio de este asesino convocó a gran parte del pueblo y tanto la opinión pública y las redes sociales abundaron en argumentos tan tristes como que era un cornudo, le habían quitado hasta la casa y que le hacían la vida imposible y por lo tanto tratan de justificar que haya asesinado…además también parece que era buena persona.

Algo Habrá Hecho
Comentarios de churrasquería abundan en las redes y el ciudadano promedio confunde la posible explicación de los diversos móviles de un crimen con su justificación y entonces nos encontramos frente a la paradoja de que admite la ejecución de varios crímenes por el hecho de que le hayan “arruinado la vida” y a su vez cinco minutos después escribe: “A los pichis hay que matarlos a todos” o “Hay que sacar a la calle a los militares” justificando la muerte de los ladrones y/o drogos en una vorágine de violencia escrita sin parangón gracias mis amigos a esta maravillosa Internet donde hasta un hato de imbéciles decide cual muerte está bien y cual no.

Surge entonces cuando la muerte es de una mujer él: “Algo habrá hecho”, tal vez en ese triste posible argumento de que los hombres somos los que administramos mejor la justicia y así estamos no solo en el Uruguay, con cientos de vidas cegadas por hombres pequeños que no pueden aceptar que el amor una vez terminado se termina y listo y “a llorar al cuartito”

La otra noticia es que el largo proceso del “Lava jato” (¿Se escribe así) en el Brasil no solo se ha detenido con la destitución de la presidente sino que también ha ido a por Lula que a estas horas si no fue preso anda cerca y aunque abundan las pruebas en su contra de al menos seis delitos de corrupción aparecen en mis tierras grandes defensores de la figura del ex presidente con el argumento de que en su país acabó con grandes índices de pobreza, sus obras sociales, etc. Trabajo que debería ser de todos los presidentes por cierto y que a mi parecer de ninguna manera justifican la aceptación de coimas de la mega empresa Oderbretch pero así andan las cosas.

Y es pavoroso el grado de ceguera intelectual de aquellos que como un servidor son de izquierda y que le adjudican esto a una maniobra de la derecha para recuperar el poder, que por supuesto si hay mucho de ello, pero pruebas son pruebas y bienvenida la independencia de los jueces del Brasil aunque sean de derecha y miembros de la CIA porque pruebas son pruebas mis amigos, aunque nos duelan.

Estamos en estas dos noticias ante la aceptación de la delincuencia por parte de un amplio sector de la opinión pública, en un caso porque el asesino era buena persona y querido por su pueblo y en la otra porque el ladrón era de los nuestros y un luchador social.

Lo más triste es que pocos han leído los enormes legajos y las pruebas en contra de Lula que si se buscan en la web se pueden leer y de esta manera poder opinar con un poco más de información y es igualmente triste es que en Quebracho se criminalice a las víctimas al grado de que cierta autoridad cuando encontraron al asesino muerto por sus propias manos dijo que este era “la tercera víctima”.

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Primavera en flor

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Visitantes se ven bajo las flores de cerezo en flor en el Parque de Cherry Blossom de East Lake en Wuhan China Stringer Network / REUTERS 

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Un visitante observa la floración temprana de las flores de cerezo de Kanzakura en plena floración en el Jardín Nacional Shinjuku Gyoen en Tokio  Issei Kato / REUTERS 

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Una familia toma una fotografía bajo árboles en flor y en flor a lo largo de una carretera en Islamabad   Faisal Mahmood / REUTERS Primavera en flor (19)

Una mujer mira las flores de cerezo en flor en Tokio Toru Hanai / REUTERS 

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Una mujer vestida de kimono toma una foto de selfie en el foso de Chidorigafuchi, mientras los visitantes disfrutan de flores de cerezo completamente florecidas, durante la temporada de primavera en Tokio Issei Kato / REUTERS

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Los visitantes viajan en un bote en el foso de Chidorigafuchi, mientras disfrutan de flores de cerezo completamente florecidas, durante la temporada de primavera en Tokio Issei Kato / REUTERS

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Cerezos en flor se ven en Tokio Toru Hanai / REUTERS Primavera en flor

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Una pareja reacciona cuando ve flores de almendro en un parque en Madrid Susana Vera / REUTERS

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Mujeres vestidas de kimono miran flores de cerezo Kanzakura de floración temprana en plena floración en el Jardín Nacional Shinjuku Gyoen en Tokio Issei Kato / REUTERS

La integridad moral ya no existe en Occidente, Paul Craig Roberts

Red Filosófica del Uruguay

La integridad moral ya no existe en Occidente, Paul Craig Roberts (27/3/18)

(El autor de esta nota es un economista, escritor y periodista conservador estadounidense, un político netamente derechista que se opone a la política de los neo-conservadores)

religion

Entre los líderes políticos occidentales no hay ni una pizca de integridad o moralidad. Los medios impresos y televisivos occidentales son deshonestos y corruptos de modo irreparable. Sin embargo, el gobierno ruso persiste en su fantasía de “trabajar con los socios occidentales de Rusia”. La única forma en que Rusia puede trabajar con estafadores es convertirse en un estafador. ¿Es eso lo que quiere el gobierno ruso?

Finian Cunningham señaló lo absurdo del alboroto político y mediático sobre Trump (tardíamente) telefoneando a Putin para felicitarlo por su reelección con el 77 por ciento de los votos, una muestra de aprobación pública que ningún líder político occidental podría alcanzar. El enloquecido senador estadounidense…

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En el día de la MUJER

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En el Día de la Mujer
Por: Darío Valle Risoto

No puedo agregar nada nuevo ni novedoso a lo que se intenta reivindicar en torno a la mujer y su lugar en la sociedad a todo lo largo de la historia de este planeta.

Y es por demás doloroso para mi presenciar algunos comentarios en las redes sociales sobre que no hay día para el hombre y estupideces varias que si podríamos admitir entre la dudosas comillas del humor, pero nunca como los que se embanderan en contra de la parte femenina de la humanidad y para peor estos no son solo los hombres.

En cada revolución humana ha habido detractores hasta dentro de los que pretendemos defender, dicen que el hombre es el lobo del hombre y nada más cierto, por lo tanto y reiterando que este servidor poco o nada puede aportar para poner su opinión al respecto de este día, solo puedo rememorar algunos viejos recuerdos.

Como hijo único varón de un matrimonio donde mi padre trabajaba y mi madre había optado por ser ama de casa sufrí el embate de quienes nos presionaban con que si yo no tenía hermanos iba a crecer “pollerudo” o “mariquita” quizás porque pasaba la mayor parte del tiempo con mi madre, pero creo que es inútil interpretar la siquis de los idiotas.

Así que mi principal referente antes y durante mis años de escuela fue una mujer y después mí padre, ambos eran de temperamentos muy diferentes: mi madre era la “jefe de familia” porque era la que tomaba la mayoría de las decisiones ya que mi padre era de carácter muy tranquilo y relegaba todo. Pero afortunadamente ambos coincidían en educarme con una idea que hizo carne en mi y fue que todos somos: “hijos de una mujer” y por lo tanto le debemos nuestro absoluto respeto.

Recuerdo en mi adolescencia aquella conversación en la que mi padre me dijo que lo que una mujer y yo hagamos en la intimidad nunca debía salir de allí y que era de muy poco hombre andar contando hazañas de cama con los amigos o conocidos porque un hombre debe ser discreto. Con los años en lugares de trabajo he chocado muchas veces con compañeros que relatando sus encuentros sexuales se vieron ante un tipo que con una leve sonrisa les aclaraba que ese era un asunto privado y que no le interesaba nada de ello.

Otro asunto ha sido el piropo, hace unas horas leí un artículo donde se narraba un comentario de Alejandro Dolina sobre los hombres en grupo que le dicen cosas a una mujer que pasa y que esto en realidad no es para ella sino para quedar bien entre sus “secuaces” y me pareció un pensamiento fabuloso que me remitió a mis catorce años en casa de unos primos en que en el almacén le dije a una chiquilina algo seductor para quedar bien con mis parientes. Quiso la cosa que terminara siendo mi primera novia allá por aquellos tiempos pero eso no viene al caso, afortunadamente jamás volví a lanzarles a las mujeres comentarios o frases galantes en ningún ámbito.

El tema que trato de transmitir es que aún hoy con las conquistas logradas por las mujeres sobretodo en el mundo occidental estamos lejísimo de que seamos iguales en la sociedad y abundan casos como los de todas las religiones que relegan a las mismas a un segundo escaño por debajo del hombre, no solo la católica y especialmente el Islam ponen a la mujer “con todo respeto” un paso atrás del hombre que hace y deshace el mundo y tenemos lo que tenemos.

Por último se me ocurre algo que siempre contesto cuando algunos se oponen a que las parejas de homosexuales adopten niños y es que jamás lo podrán hacer peor que los heterosexuales, de igual manera estoy plenamente convencido en que un planeta donde las mujeres y los hombres gocemos de los mismos derechos en todos los aspectos de la vida no puede ser peor que este mundo de hoy.

Contraluz (20)

Nuestro futuro en la educación

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Nuestro futuro en la educación

Fragmento de: La Receta del Tiranosaurio Volumen 1

Por: Isaac Asmov

¿Cómo podemos imaginarnos lo que será la educación pública en el año 2076, cuando nuestro país cumpla su tercer centenario? Primero tratemos de imaginarnos lo que será la sociedad. Quizá para entonces nuestra civilización ya se haya derrumbado bajo el peso de un aterrador aumento de la población y de insuficiencias fatales de alimentos y energía. Habría hambre y miseria. Morirán miles de millones y los sobrevivientes se verían forzados a vivir en un medio ambiente dañado, total y quizá permanente, por la agonía de la cavilación. No habría educación pública, con la excepción de lo que algunos pudieran entresacar de atesorados libros rescatados de las ruinas de las ciudades.

Pero a diferencia, supongamos que la civilización sobrevive. ¿Cuáles son los requisitos para esta supervivencia? Primero y ante todo, debemos aprender a limitar nuestro número por medios diferentes a una elevación en el nivel de muerte y destrucción. La humanidad debe disminuir su tasa de natalidad al mismo nivel que el de mortalidad, o todavía menos.
Si se logra esto, y si se resuelven otros problemas menores, el siglo veintiuno debe ver a la civilización desplazándose al frente, al mismo tiempo que la ciencia y la tecnología continúan avanzando.

Sin embargo, una sociedad de un bajo nivel de natalidad producirá un enorme cambio de aquello a que la humanidad siempre ha estado acostumbrado, podemos esperar la combinación de una baja tasa de natalidad junto con una mayor duración de la vida. Será obvio que, en el siglo veintiuno, tendremos una población de personas de edad media y ancianas que nunca antes en la historia. De hecho, el siglo veintiuno seré la primera época en la historia en que los ancianos superarán en número a los jóvenes.

Este es el cambio que ya, desde ahora, podemos ver cómo se aproxima. En Estados Unidos el porcentaje de ancianos, en constante aumento, ha logrado que los mayores de sesenta y cinco años tenga una formidable fuerza de votación. Lo que es más, nos estamos convirtiendo en una nación que organiza sus finanzas alrededor de pensiones, asistencia médica y seguridad social que disfrutan tantos y que tantos otros desean.

Según indican algunos, parece que hay más y más ancianos improductivos que son mantenidos por la labor de una reserva cada vez más disminuida de jóvenes productivos. Este hecho ha sido usado por quienes están en contra de la disminución de la tasa de natalidad.
El argumento indica que se debe conservar el abasto de jóvenes o la civilización se derrumbará bajo el peso de los ancianos.
Pero si se conserva el abasto de jóvenes, la civilización de todas maneras se derrumbará. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿No podría ser la educación?

Tradicionalmente, la educación pública está limitada a los jóvenes. Esto lo entienden los niños, y si existe algún inconveniente contra la escuela, ellos lo atribuyen a su delito de tener poca edad. Se dan cuenta que la gran recompensa del crecimiento es la liberación de la prisión escolar. Su meta no es que los eduquen, sino salir, que los echen.
Del mismo modo, los adultos están seguros de asociar a la educación con la niñez, con algo a lo que han tenido la fortuna de sobrevivir y de lo que ya se han escapado. La libertad de la edad adulta se mancillaría si tuvieran que volver a los hábitos educativos asociados con la infancia. Como resultado, muchos adultos se hunden en una ignorancia vegetativa. No les da absolutamente ninguna vergüenza haber olvidado la poca álgebra y geografía que alguna vez aprendieron, como tampoco la sienten por haber dejado de usar pañales.

En una sociedad donde los que pasan de los cuarenta años superan a los que todavía no llegan, no debe permitirse que continúe esta ignorancia vegetativa. La educación ya no debe limitarse a los jóvenes. Estos no deben desear que se termine, ni los ancianos deben volver la vista atrás agradecidos porque ya se acabó. Para todos, la educación debe parecer un requisito de la vida humana, durante tanto tiempo como la vida dure. El vigor mental y creativo debe acompañar al vigor físico que permitirá el avance médico. Entonces, los seres humanos podrán permanecer “productivos”, según nuestra comprensión actual del mundo, hasta edad avanzada.
Sin embargo, ¿es esto posible? ¿Llegará el tiempo en que la gente disfrute tanto que la instruyan que deseará comprometerse con la educación, yendo y viniendo, durante toda su vida? ¿Por qué no, si pueden aprender lo que les interese y no lo que alguna autoridad diga que es lo que deben aprender, les guste o no?

Significará que debemos cambiar la educación de programas fijos a una dirección de gusto personal. Después de todo, según pasa el tiempo (si la civilización sobrevive), el mundo estará cada vez más automatizado y computarizado. El trabajo monótono y repetitivo del mundo –tanto físico como mental- será realizado por dispositivos mecánicos, y a los seres humanos les quedará la tarea de la creación. El mundo será, cada vez más, un mundo de tiempo libre. La educación tendrá que orientarse al ocio.

Cada vez más el mundo se administrará a sí mismo, y se deteriorará la misma idea de seres humanos “productivos” e “improductivos”. Entonces, naturalmente, la gente podrá seguir su propio camino. Siempre habrá quienes quieran aprender tecnología de computación, o involucrarse en investigación científica, o diseñar nuevos procedimientos educativos. Si algo sucede, supongo que habrá más gente de la necesaria que voluntariamente desee ayudar a complementar el manejo mecánico del mundo. ¿Y los demás? Habrá quienes estén interesados en escribir, componer, pintar o esculpir; algunos otros preferirán los deportes o viajes; otros se dedicarán a los espectáculos de uno u otro tipo; algunos desearán dormir todo el día en hamaca, si pueden aguantar el aburrimiento.

La labor de la educación será ayudar a cada individuo a que se encuentre, dentro de sí, la actividad que le proporcione la mayor felicidad, que llene su vida de interés, y que -entonces- seguramente contribuirá a la felicidad e interés de los demás.
En la educación personalizada, una cosa puede conducir perfectamente a la otra. Un infante que desee aprender béisbol, y nada más, quizá llegue a interesarse en la lectura para poder leer sobre béisbol. O quizá le interese aprender aritmética para calcular las estadísticas de este deporte y, a la larga, descubra que le gustan más las matemáticas que el béisbol.

Es más, ¿no podemos esperar que los intereses cambien con la edad, como algo rutinario? A los sesenta años, ¿por qué no puede haber alguien que repentinamente decida estudiar ruso, empezar con la química, aventurarse en el ajedrez, la arqueología o pegar tabiques? ¿Por qué no puede haber alguien de edad avanzada que se cambie de una colección de timbres a la física nuclear, o viceversa? Y a través de todos estos virajes y cambios, ¿por qué no debe existir el derecho inherente, siempre, de recibir ayuda del sistema de educación pública?

Sin embargo, ¿cómo debemos administrar un sistema educativo que sea tan individual y unipersonal que permita que cada persona reciba educación de acuerdo a su propia inclinación y deseo, sin que importe lo que sea?

Bien, suponga que los satélites de comunicación son cada vez más numerosos, polifacéticos y poderosos que hoy en día. Suponga que no son las microondas, sino los rayos láser, más capaces, los que se usen para llevar mensajes de la tierra al satélite y de vuelta a la tierra.

Bajo estas circunstancias, habría lugar para muchos millones de canales separados para voz e imagen. Y puede imaginarse fácilmente que cada ser humano sobre la tierra podría tener una longitud de onda, asignada para su uso particular, del mismo modo que ahora puede tener asignado un número telefónico particular.

Podemos imaginar que cada persona tiene un canal privado al cual puede añadirse, cuando lo desee, una máquina personal de enseñanza más polifacética e interactiva que cualquier cosa que pudiéramos ensamblar hoy en día, ya que durante el intervalo también habrá avanzado la tecnología de la computación.
Razonablemente podemos tener la esperanza de que la máquina de enseñanza, programada para algún campo particular de estudio, será -sin embargo- lo suficientemente flexible y versátil para tener la capacidad para modificar su propio programa (es decir, “aprender”) como resultado de las órdenes del estudiante. En
otras palabras, el estudiante puede hacer preguntas que la máquina puede contestar, o responder preguntas en una forma que la máquina pueda evaluar. Como resultado de lo que la máquina obtenga como contestación, puede ajustar la velocidad e intensidad de su curso instructivo, y hasta puede cambiar en cualquier dirección
que indique el interés del estudiante.

No hay necesidad de que supongamos que la máquina de enseñanza sea un objeto contenido en sí mismo, finito (por ejemplo, como la televisión). Razonablemente podemos suponer que la máquina tendrá a su disposición cualquier libro, publicación seriada o documento en la amplia biblioteca central, codificada, computarizada y global. La máquina puede utilizar esta información para modificar su programa. Lo que tiene la máquina lo tiene el estudiante, ya sea colocado directamente o en una pantalla, o reproducido en papel para un estudio más
cómodo.

Naturalmente, podemos suponer que ningún ser humano tendrá que ser tan sólo un receptáculo pasivo de información. Cualquier ser humano, alguna vez guiado por su interés, cualquiera que sea, tiene muchas posibilidades de avanzar por sí mismo, por lo que puede retroalimentar a la máquina y, por medio de ella a la biblioteca global, de tal forma que cada estudiante también se convertirá en maestro.
Entonces, para el tercer centenario (suponiendo que sobreviva la civilización) la humanidad y la máquina podrían estar desarrollando una profunda simbiosis. La humanidad podría llevar una vida más rica y comprensiva de lo que jamás hubiera logrado el sólo cerebro del hombre sin ayuda alguna. La máquina de enseñanza computarizada se convertirá en el telescopio mental a través del cual se verán mayores glorias de las que ahora podemos imaginar.