PRIMERO DE MAYO, UN DÍA DE LUCHA

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PRIMERO DE MAYO, UN DÍA DE LUCHA
Boletín del Sindicato de artes gráficas – Uruguay

En 1889, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional realizado en París, Francia, declara, el 1° de Mayo. el Día Internacional de los Trabajadores, en homenaje a los Mártires de Chicago, cuatro obreros sindicalistas y anarquistas que fueron ejecutados, en Chicago (Estados Unidos) por participar de una gran huelga declarada en lucha por las ocho horas. Dicha huelga comenzó el 1° de Mayo de 1886 y los trabajadores fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Es así que fue arrestado todo el equipo de imprenta del Arbeiter Zeintung (diario alemán) de Chicago y cinco fueron sentenciados a muerte: August Spies, Jorge Engel, Albert Parson y Luis Linnig, este último apareció muerto en su celda el día de la ejecución.

José Martí que en esa época era corresponsal en Chicago del diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, escribe en su artículo sobre la ejecución de los mártires:

“Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas; les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. . .” “Spies grita: ´la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora´”

Un año después de la declaración de la Segunda Internacional, 1890, surge en Montevideo esta convocatoria, primer volante convocando a un acto de masas por los Mártires de Chicago en 18 de Julio y Olimar (hoy Germán Barbato): “Hoy, 1° de Mayo de 1890, se invita a todos los obreros de Montevideo a asociarse a la Huelga Universal. Se os invita para la protesta contra la explotación del hombre por el hombre”.

Tras un período de acciones continuas por la jornada de 8 horas, en 1915 se promulga la ley correspondiente. Cabe señalar que en 1916 se declara el 1° de Mayo como “Fiesta del Trabajo” por parte del gobierno, de ahí “fiesta” o “lucha”. . . pero para el movimiento sindical siempre ha sido y es el homenaje a los Mártires de Chicago, un día de lucha.

Solamente pocas personas concurrieron a aquel acto de 1890 pero ya en 1923, se realizaba una multitudinaria marcha por 18 de Julio, llegando a enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, resultando muertos un trabajador y un policía.

En el correr de los años, la celebración del 1° de Mayo ha sido parte fundamental del desarrollo y crecimiento del movimiento sindical. Durante la dictadura, aún en las condiciones más duras, fue siempre un día de lucha y movilización. Todos los años, de acuerdo a las posibilidades, se realizaron marchas relámpago, volanteadas y pintadas, particularmente en el Cerro y La Teja. Como respuesta despidos, dura represión, cárcel, tortura. . . Cuando en 1980 se cambió del 1° al 5 de Mayo su celebración, los sindicatos clandestinamente respondieron transformando la fecha en una gran demostración contra la dictadura como antesala de noviembre cuando la ciudadanía le dijo “NO” a la dictadura.

Luego, el 1° de Mayo de 1983 fue una de las manifestaciones más importantes anti dictatoriales, el arranque de la acción sostenida del pueblo por la libertad y la democracia: “Los trabajadores y el pueblo oriental se reencuentran en un gran 1° de Mayo”, con la consigna: “Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía”.

Se volvió a la democracia y, en otras condiciones, la lucha de clases sigue su curso. Mucho queda por andar, mucho queda por hacer y cada 1° de Mayo, desde aquel grupito que en 1890, en 18 de Julio y Olimar, protestaba contra la explotación del hombre por el hombre, hasta nuestros días, tiene que ser, para el movimiento sindical, un mojón en el camino hacia una sociedad sin explotados ni explotadores y decir como Spies “la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”

Del “otro” cuadro

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Del otro cuadro
Por: Darío Valle Risoto

Recibí la llamada de mi prima Aurora: había fallecido el tío Fabián.
Vino entonces un torbellino de recuerdos, como cuadritos recortados de una enorme historieta, una historia de mi vida, de años perdidos en la madrugada de mi madurez temprana y la sensación en la boca del estómago de una pelota de tristeza que inevitablemente me iba a subir a la boca.

Pedí el resto del día en el trabajo, no tuve que dar muchas explicaciones pero Silvia la secretaria me miró con esa cara triste y solidaria de una piba que suele tener una notoria sensibilidad.
__ ¿Necesitas algo?
__ Nada, estoy bien. __ Salí cargando el costal de los recuerdos y si bien los que tenían que ver con el tío Fabián eran todos buenos, tuve que sentarme en un bar a revolver un capuchino y pensar en aquel veterano que la familia había relegado al rincón de lo innombrable porque según algunos era: “del otro cuadro”.

Sin embargo no puedo desprenderme de la visión del sol pasando por entre las hojas del parral del fondo de la casa del tío de mi madre, el mismo tío que escuchaba operas en un viejo tocadiscos Westinghouse y fumaba cigarrillos negros. Mi madre era la única sobrina que lo visitaba de vez en cuando y poco a poco me comenzó a dejar ir los domingos a su casa, el tío vivía a escasas cuatro cuadras y con “cuidadito al cruzar las calles” me dejaba visitarlo.

Yo tenía unos ocho o nueve años de los de antes, es decir: blancos e ingenuos pero no exentos de curiosidad, conversando aprendí muchas cosas sobre la vida, el tío era mi enciclopedia, mi “Wikipedia” de carne y hueso, sabía de todo y tenía una forma lenta de explicarme desde la teoría de la relatividad hasta como se hacen las galletitas caseras con chispas de chocolate sin quemarlas.

En su casa comencé a ver a mi padre de a poco, no se como él se las ingeniaba para ir a verme un ratito aquellos lejanos domingos, mi padre era un extraño para mí porque se había ido “con otra” cuando yo solo tenía cuatro años, así que si bien reconocía ciertos rasgos en alguna parte de mi incipiente memoria, era un extraño pero como me traía algún que otro juguete, servía.

Mi tío tenía algunos amigos que venían a veces, jugaban a las cartas, me enseñaron el truco, la conga y el culo sucio pero solamente con ellos podía jugar diciendo palabrotas, en casa era imposible porque mi madre era una mujer de fuertes bases cristianas con todo lo que eso signifique.

Había domingos tristes en que no íbamos a la casa del tío Fabián porque nos invitaban a lo de María Clara a almorzar con algunos otros familiares. Una larga mesa servida de tallarines caseros con tuco con albóndigas era casi siempre el menú. A los niños nos sentaban aparte en una mesa más baja y nos daban jugolín en lugar del vino que tomaban los mayores, a veces, cerca de fin de año había coca cola.

Uno de esos aciagos domingos escuché la tan manida frase: “del otro cuadro” sobre la moral aparentemente equivocada del tío Fabián y por primera vez sin entender del todo a lo que se referían los odié porque hablaban de alguien que para mi era la figura paterna, esto lo comprendo ahora, pero ese odio infantil nunca me abandonó sobre el resto de mi familia.

De camino a mi casa mi madre trató de explicarme que el tío prefería vivir solo y que nunca se había casado porque así era él. Esa fue toda la explicación que como a todo chiquilín me dejó una espina en el corazón.

Y quizás fue el domingo siguiente u otro, pero no recuerdo que haya sobrevivido esta duda mucho tiempo en mi alma inquieta en que lo interrogué sobre este término de jugar para “el otro cuadro”.
Entonces el tío me regaló una enorme sonrisa y fue a buscar algo regresando con algunas fotos viejas en sepia donde se lo veía joven y abrazando a una chica hermosa de largos cabellos negros atados en dos colitas que llevaba un vestido claro con flores y le agarraba las manos al tío Fabián.

__ Ella era mi novia allá en Tacuarembó, murió de fiebre tifoidea en el cuarenta y seis, nunca más pude enamorarme.
__ ¿Entonces no le gustan los hombres?
__ No, a mi no, pero a Evaristo, ese que te enseñó a jugar a la conga creo que sí porque a veces se maquilla.

Comencé a reírme en el colectivo mientras iba camino al entierro del tío Fabián.

FIN

The admiral roaring currents

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The admiral roaring currents
Por: Darío Valle Risoto

Esta es una gran película épica que relata una batalla de esas donde un ejército muy superior es derrotado gracias a la enorme capacidad táctica de un viejo general, todo transcurre en el siglo dieciséis durante la segunda invasión de los japoneses a Corea.

Podemos situar la historia en el mismo nivel que las películas que narran la batallas de las termópilas donde los espartanos resistieron la invasión de los Persas durante más tiempo del que se le podría imaginar a unos cientos de guerreros, en este caso una enorme flota de barcos japoneses es vencida por una veintena de naves en una narración cinematográfica muy bien ejecutada pero ya no les puedo decir como novedad que el cine de corea está entre los mejores del planeta.

¿Se puede pasar de la cobardía y el terror a la valentía y el arrojo? Tal vez la película nos de la respuesta más adecuada a aquel dicho de que obligado hasta el más cobarde pelea y sobretodo cuando el destino de un país está en las manos de tan pocos. Una hazaña épica que esconde los entresijos de una invasión despiadada si las hubo como de nuestra querida nación del Japón que no se destacó precisamente por sus dones de gentes a la hora de invadir naciones vecinas.

Una nota al margen fue que me pareció harto curioso todo el tema de las embarcaciones y su extraño diseño muy poco aerodinámico si lo comparamos con las goletas o carabelas de la misma época en occidente, así también veremos que las formas de batalla no difieren demasiado de aquellas películas de piratas pero sin embargo hay una cuota de salvajismo me parece que muy superior (Si vale el término) en la forma de luchar.

Excelente película épica que no deber faltar sobretodo para aquellos que como yo disfrutaron la continuación de 300 con sus batallas en el mar, muy similar en algunos aspectos y también intentando narrarnos algo que sucedió de verdad en este mundo a veces inmundo.

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Asterix: Le domaine des dieux

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Asterix le domaine des dieux
Por: Darío Valle Risoto

Recuerdo que tendría unos doce años y fui al cine, una sala del centro de esas que no estaban sobre la avenida 18 de Julio y solían dar películas viejas o “raras”, allí vi la primera animación de Asterix y quedé realmente atraído por estos enormes personajes. Es que si bien los libros de cómics de este galo se podían conseguir eran extremadamente caros como para pensar en tener siquiera uno de ellos.

Con los años afortunadamente he conseguido toda la colección en formato digital y me sigue cautivando ese estilo de dibujos tan claros y expresivos donde se pone de manifiesto todo el humor francés Tan salpicado de ingeniosas alusiones a la política y por ende el colonialismo.

Este innecesario preámbulo viene a razón del último estreno sobre estos personajes creados por Uderzo y Goshini hace una punta de años que ya habían tenido adaptaciones al dibujo clásico en varias películas y también algunas de ellas a imagen real donde destaco la de Cleopatra por tener a la mejor reina egipcia de la historia en la fabulosa Mónica Belucci.

Ahora se trata de una muy buena animación en estilo ordenador con todo lo que esto representa y sin dejar de lado en ningún momento la impronta de tan añorados personajes que harán las delicias tanto de los fanáticos del galo como de aquellas nuevas generaciones que quizás lo conozcan poco.

La historia se basa en un nuevo intento de César por conquistar la inexpugnable aldea de Asterix por medio de edificar edificios de apartamentos en plenos bosques que rodean la ciudad, tras algunos inconvenientes logran hacerlo y en el resto de la historia veremos una clara sátira de lo que significa el avance de culturas foráneas y de cómo un pueblo puede llegar a perder la identidad a nombre del tan manido “progreso”.

Les aconsejo para aquellos más grandes que traten de ver la versión en francés porque creo que es apropiado verlos para el idioma en que están hechos amén de las excelentes voces, lamentablemente Depardieu no le presta la voz a Obelix pero se le parece mucho ya que para los que no lo saben lo encarnó en las tres o cuatro películas live action que existen.

Buena acción, humor a raudales y mucho de que pensar sobre el progreso, el consumismo y la penetración cultural de culturas foráneas. ¿No les parece familiar?

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Pawel Kuczynski

Pawel-Kuczynski-7Utilizando las redes sociales para confesarnos 
*Usamos las redes sociales para decir en voz alta nuestros problemas y  nuestros errores, buscamos el reconocimiento y el apoyo de los demás.
Así nos confesamos en el siglo XXI

Pawel-Kuczynski-2Los líderes
*Desde los últimos siglos, cae uno y aparece otro, y así sucesivamente…

Pawel-Kuczynski-9La carrera de una mujer
*Desgraciadamente, esto es lo que les espera a muchas mujeres en un mundo laboral dominado por hombres.

Pawel-Kuczynski-36

El error del sistema educativo
*Obligados a absorber información para soltarla de golpe y no volvernos a acordar de ella nunca más.

Pawel-Kuczynski-19Las religiones y la evolución
*Quemando bibliotecas y a científicos en la hoguera. Uno de los mayores lastres para el desarrollo del conocimiento.

Pawel-Kuczynski-8El formato de la cultura
*Leer es tedioso, ver la televisión es más fácil. La cultura de muchas personas.

Pawel-Kuczynski-12Borregos
*¿Y tú, a quién vas a votar?

Jade Vixen

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Jade Vixen

Por: Darío Valle Risoto

Como sabrán casi nos hemos mudado definitivamente a este sitio con la pérdida de entradas bastante grande que podemos comprobar al controlar las mismas, más ya no quise seguir publicando en el sitio original no solo por la censura al abrirlo sino también por la absoluta falta de explicaciones sobre las mismas. Supongo que quienes detentan la propiedad de los sitios deben pensar que también pueden administrar la ideología o el concepto del arte de sus usuarios, probablemente debamos esperar un largo tiempo para que la web sea realmente libre para todos. Yendo a lo nuestro tenemos a esta chica con rasgos orientales. ¿Que les parece?

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El campo solo (Cuento)

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Por: Darío Valle Risoto

Se despertó y estaba solo, aún quedaba la sombra de su compañía sobre las sábanas desarregladas, cuando se levantó y vio que ya no estaba la plata de la pensión su sospecha fue confirmada. El muchacho se había llevado los casi cuatro mil pesos cobrados la mañana anterior en la capital del departamento.

Puso la pava en la estufa a leña y calentó agua para el mate, quedaba poca yerba en el tarro sucio y tiznado con la marca “Charrúa” borrosa sobre el mismo. Carlos armó un tabaco mientras miraba hacia fuera como los perros bostezaban y la vaca rumiaba junto a su ternera cerca del aljibe.

Supo que jamás lo volvería a ver y trató de que le importe poco pero aún recordaba el momento en que lo recogió en la carretera haciendo dedo, dijo que iba al Brasil pero rumbeaba para el lado equivocado. Cuando se lo hizo notar el chico sonrió y al apoyarle una mano en la pierna, ambos siguieron riendo y ya esa noche durmieron juntos.

Tomó varios mates, comió galletas de campaña y salió a darle de comer a las gallinas, a los patos y conejos en el gallinero de atrás. Trató de no preocuparse sin saber que era más triste si el robo de la plata o volver a quedarse solo.
Ya era grande para andar echando el moco, el humo denso del tabaco “La Paz” le hizo traer lejanos recuerdos de una juventud desesperada sin lugar ni rumbo fijos.
Ahora tenía la chacrita herencia de sus padres y algunas cuentas que deberán postergarse, esos tres mil ochocientos pesos que le habrían ayudado, ya no eran suyos.

El muchacho parecía bien aunque ahora ya no tanto, era demasiado joven para saber de ciertos códigos sobre la amistad, el deseo y la traición. Habían estado juntos casi tres semanas y ni siquiera se habían conocido por más que se hubieran explorado desnudos entre las sábanas.
Carlos siguió mateando sentado debajo del alero, tenía que volver al médico para que le vuelvan a recetar los calmantes, cada vez duraban menos y la cosa se ponía jodida.
¿Qué pasará con la chacra?, ¿Quién le dará de comer a mis bichos?, ¿Qué hay del otro lado del silencio?

Junto un poco de energía y armó el carro, trajo al barcino y lo enganchó, luego enfiló por el camino de tierra al pueblo, no bien llegó se fue a tomar unas grapas al boliche.
__ ¿Y su sobrino?
__ Se volvió para la capital, acá se aburría demasiado. __ Mintió forzando una sonrisa.
Patricia la cantinera, mujer madura de pesado y grueso cuerpo sabía mucho más de lo que aparentaba saber sobre las cosas y era en sus ojos verdes implacable cuando miraba de frente.
__ ¿Y su salud?
__ Hoy tengo consulta con el doctor Irrazabal, por eso vine.
__ Ya se va a mejorar.
__ Esto no es una gripe, señora Patricia.
Ella bajó la vista y le sirvió otra por la casa.

El médico volvió a aconsejarle irse a la capital para un tratamiento de radioterapia que a lo mejor le achique el tumor pero no era seguro.
__ Deme más calmantes, yo me arreglo, gracias.
Salió, afuera esperaban algunos pacientes, todos conocidos de pueblo chico, estaba Alicia con su hija la renguita, también Tomás y su señora diabética, los pibes del aserradero acompañando a Evaristo que se venía a sacar el yeso de la pierna y por último la señora Laso, la esposa del dueño de la tienda de ramos generales.

Volvió al boliche.
__ ¿Tiene algo de comer?
__ Empanadas.
__ ¿De carne?
__ De carne.
__ Cuatro y un vino, gracias.
Se sentó junto a la vidriera sucia donde el nombre del boliche estaba casi borrado de tantos años escrito sobre el dibujo también borroso del escudo español.

Carlos recordó al muchacho y que hasta pensado en dejárselo todo. Tonto de él que apenas si lo había levantado en la carretera y la había ofrecido su casa a cambio de su calor joven y fresco.
Patricia le arrimó un plato con las empanadas, una jarra de vino de la casa y se retiró toda gordura hasta atrás del mostrador, habían un par de veteranos jugando al dominó cerca de la mesa de Billar y un gato durmiendo junto a la chimenea.

__ Debería conseguirse una compañera, la hija de los Betancourt por ejemplo, la pobre pasa muchas necesidades.
__ ¿Cómo es que se llama?
__ Lorena, la pobre muchacha está muy descuidada pero terminó la escuela que no es poca cosa.
__ La verdad que no. ¿Cuántos años tiene?
__ Quince, dieciséis, por ahí anda. ¿Le interesa?
__ Alguien tiene que cuidar a los animales, la chacra, todo, cuando yo ya no esté.
__ No sea de mal agüero don Carlos, ya va a ver como todo se arregla.
Prefirió comer la primera empanada lentamente sin contestarle, el vino de las bodegas del gallego Florit era realmente bueno.
__ Veré como le hago, creo que no es mala idea que me acollare doña. __ Uno de los viejos que jugaban al dominó carraspeó nervioso.

Fue al baño y se miró el rostro pálido al espejo.
__ ¿Cuánto me queda? __ Se preguntó en voz alta.
Ese fin de semana vestido con su único traje y bien peinado fue por la casa de los Betancourt, eran gente muy pobre que se sorprendieron de lo que Carlos Rodríguez llegaba para proponerles.
Quince días después se casaban con la muchacha de dieciséis años, él que tenía cincuenta y cuatro.
No era nada raro en el campo, el tema de las edades, los casamientos por conveniencia, la dignidad puesta a prueba por las necesidades.

Cuando la llevó a la casa la chica entró sin miedo pero se sorprendió cuando su flamante esposo le indicó el otro cuarto para ella.
Y aunque ambos eran escuetos, él le dijo que quería que estuvieran bien, que no le iba a pedir nada, que si quería podía irse cuando se le de la gana.
__ Estoy embarazada. __Le dijo días después.
__ ¿Quién es el padre?
__ Mi padre es el padre. __ Dijo con un semblante oscurecido.
Era morocha, de largo cabello renegrido, de nariz respingona y ojos negros pero muy vivos.
__ Lo siento. __ Le dijo él. Ella amasaba la harina para hacer ñoquis.
__ Así es la vida. __ Dijo ella encogiéndose de hombros y a Carlos le dio una puntada fuerte debajo de las costillas del lado izquierdo.
Carlos murió dos meses después, ella ya tenía panza cuando heredó la chacra y los animales.

__ Le voy a decir que vos fuiste el padre. __Le dijo la última vez que estuvo con él cuidándolo toda la noche en el sanatorio de la capital.
__ Me hubiera gustado conocer al gurí. __ Contestó el hombre con lágrimas en los ojos.

Así pasan las cosas.
FIN.