Lo que el Tiempo me Enseñó

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El Tiempo me Enseño
Tabaré Cardozo

El tiempo me enseñó que con los años,
Se aprende menos de lo que se ignora.
El tiempo, que es un viejo traicionero,
Te enseña cuando ya llegó la hora.
El tiempo me enseñó como se pudo
En la universidad arrabalera.
Con la verdad prendida en una esquina,
Igual que un farolito en la vereda.

Lailailai…

El tiempo me enseñó que los amigos
Se cuentan con los dedos de una mano.
Por eso debe ser que no los cuento,
Para pensar que tengo mil hermanos.
El tiempo me enseñó que los traidores
Se sientan en la mesa a tu costado.
Y el hombre que te da la puñalada,
Comparte el pan con esas mismas manos.

Lai…

Porque no tengo nada que me sobre
Por eso es que yo digo que soy rico.
Porque prefiero ser un tipo pobre
A ser alguna vez, un pobre tipo.
El tiempo me enseñó que las…

Antiguos títulos procaces en el tango

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Antiguos títulos procaces en el tango

La siguiente es una lista, no exhaustiva, de antiguos títulos procaces de tangos.
Por: Wikipedia

«Afeitate el 7 que el 8 es fiesta» (de Antonio Lagomarsino). Durante esos años los tangos se publicaban como partituras para piano (en esa época, en Argentina y Uruguay, muchas casas de clase media tenían un piano); en la carátula podía verse un almanaque en el que caía la hoja del día siete y se dejaba ver la del ocho. Pero en lunfardo «siete» era el nombre del ano; y «hacerle el siete» a alguien era penetrarlo analmente.

«¡Al palo!» (de Eduardo Bolter Bulterini). «Estar al palo» significa ‘experimentar una erección’.

«Bartolo»’ (milonga): «Bartolo tenía una flauta / con un aujerito solo, / y su mamá le decía: / «Dejá la flauta, Bartolo!» // Bartolo quería casarse / para gozar de mil placeres. / Y entre quinientas mujeres / ninguna buena encontró. // Pues siendo muy exigente / no halló mujer a su gusto, / y por evitar disgustos / solterito se quedó».

«Colgate del aeroplano».

«Dame la lata», que hace referencia a las fichas de latón con el número de turno que daban a los clientes en espera, en los antiguos kekos o quilombos (burdeles situados al lado de los cuarteles).

«Date vuelta» (de Emilio Sassenus).

«Dejalo morir adentro» (de José Di Clemente).

«¿De quién es eso?» (Ernesto Ponzio).

«Dos sin sacar» (se refiere a dos orgasmos masculinos consecutivos).

«¿Dónde topa que no d’entra?» (de Alfredo Gobbi, padre).

«El fierrazo» (de Carlos Hernani Macchi), refiriéndose al acto sexual: «Por salir con una piba / que era muy dicharachera, / me han quedado las orejas / como flor de regadera» (las cursivas indican palabras censurada). El verso original de la copla popular decía: “Por metérsela a una mina/ muy estrecha de cadera/ la poronga me quedó/ como flor de regadera”.

«El choclo» (de Ángel Villoldo): nombre de la mazorca de maíz, pero que en lunfardo significa ‘pene’, por su forma fálica). Algunos autores dicen que originalmente se llamaba más explícitamente El choto, [que alude, por similitud sonora, al chocho como le dicen en España, y por sus barbas de hilos finos a lo mismo… (error, el chocho, a pesar de su sonoridad masculina alude al órgano sexual femenino en España, que en Uruguay y Argentina vulgarmente se denomina “concha” o “cotorra”, además de muchas otras denominaciones)].

«Concha sucia» («Concha sucia, te viniste con la concha sin lavar»), de Casimiro Alcorta, violinista de raza negra, un músico olvidado, que murió en la miseria. Este tango y Entrada Prohibida son los únicos de su autoría que siguieron siendo recordados posteriormente.

«El 69» El 69 es la posición en que el hombre y la mujer practican el sexo oral al mismo tiempo, es fácil ver la relación entre tal posición y el grafismo del número 69.

«El matambre» (música de Juan Bautista Massa, compositor rosarino de música clásica).

«El movimiento continuo» (de Oscar Barabino).

«El tercero» (A. L. Fistolera Mallié).

«Empujá que se va a abrir» (Vicente La Salvia).

«Hacele el rulo a la vieja» (de Ernesto Zóboli, 1905), eufemismo para la pentración anal.

«La c…ara de la l…una» (de Manuel Campoamor). En la portada aparecía un dibujo de la Luna. Pero se sobreentendía que se refería a «la concha de la lora» (una usadísima interjección vulgar de enojo o contrariedad, que se basa en una etimología completamente olvidada en Argentina: a las prostitutas europeas se les decía «loras»). Éste fue un tango muy conocido en esa época.

«Lavalle y Ombú» (de Héctor G. Ventramile).

«Metele bomba al Primus» (José Arturo Severino). Primus es la marca registrada de un hornillo de kerosén a presión, que requiere ser bombeado.

«Pan dulce» (de Oscar J. Rossi).

«Papas calientes» (de Eduardo Arolas).

«¡Qué polvo con tanto viento!» (de Pedro M. Quijano, c. 1890).
«Echarse un polvo» en lunfardo significa tener una relación sexual. De este tango el Pibe Ernesto (Ernesto Ponzio) tomó la primera parte para escribir Don Juan.

«Sacudime la persiana» (de Vicente Loduca); una manera de pedir a la empleada doméstica que limpiara las ventanas, pero «sacudir» tiene también una insinuación erótica.

«Se te paró el motor» (de Rómulo Pane).

«Siete pulgadas» (refiere al orgullo de poseer un pene de 17,8 cm).

«Tocame La Carolina» (de Bernardino Terés): el dibujo representa una pareja sentada en el sillón. Al lado, un piano. En el atril una partitura titulada La Carolina. El hombre le está diciendo algo a la dama. La duda es si le está diciendo: «Tocamelá, Carolina».

«Tocámelo que me gusta» (de Prudencio Muñoz): «Con tus malas purgaciones / me llenastes [sic] un barril. / Y me tuviste en la cama / febrero, marzo y abril».

«Tocalo que me gusta» (de Alberto Mazzoni).

«Tocalo más fuerte» (de Pancho Nicolín).

«Tomame el pulso» (de Pedro Festa).

«Va Celina en punta»: en la portada de la partitura se veía una yegua (de nombre Celina), ganando una carrera en el hipódromo. Pero «Va Celina» se puede leer como vaselina (un antiguo y popular lubricante sexual).

«Viejo, encendé el calentador» (de J. L. Bandami).

Los nombres y las letras de estos tangos tuvieron que ser cambiados luego del golpe de estado del general Uriburu (la primera interrupción de la vida constitucional en Argentina, en 1930, que inició la Década Infame, de corte represivo). Por ejemplo, Concha sucia se convirtió en Cara sucia. Francisco Canaro se ocupó de cambiarle la letra:

Cara sucia, cara sucia, cara sucia,
te has venido con la cara sin lavar
esa cara y tu sonrisa picarona,
que refleja una pasión angelical.
Cara sucia, cara sucia, cara sucia,
te has venido con la cara sin lavar
melenuda, melenuda, melenuda,
te has venido con el pelo sin peinar.

Recién a fines del siglo XX, los historiadores porteños recuperaron algunos de estos tangos (aunque sólo los títulos y/o fragmentos de la letra).

Carlos Gardel: Diez frases del Zorzal Criollo

carlos gardel uruguayo y argentino por adopcion

1. “Cuando necesito de paz, de tranquilidad, de sosiego, cuando muchos copetines y muchas farras me han cansado, vengo a ver a mi viejecita, y a su lado recobro fuerzas”.

2. “No basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango. No. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espíritu”.

3. “Uno aviva a los giles incautos y después los giles lo quieren pasar a uno por encima”.

4. “Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo”.

5. “La gente de distintas partes del mundo podrá tener diferentes costumbres, idiomas extraños. Pero hay algo más hondo en común: la afinidad que nos da saber que todos somos miembros de la familia humana. Todos somos hermanos”.

6. “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido”.

7. “El piróscafo me lleva hasta la villa donde impera Chevallier, y como criollo, hoy parto a conquistar a ese país bacán y copero, con nuestro gotán porteño”.

8. “Un artista, un hombre de ciencia, no tiene nacionalidad. Un cantor tampoco, es de todos, y su patria es donde oye aplausos”.

9. “Tengo de argentino tanto como de francés; es decir, nada absolutamente”.

10. “Mire, a mi no me conviene que publique que nací en Tacuarembó, pero haga lo que quiera”.

Discépolo nos cuenta…

enrique santos

DISCÉPOLO CUENTA… “Cómo escribí Yira, yira”
“Yo no escribí ´Yira… yira…´ con la mano. La padecí con el cuerpo. Quizás hoy no la hubiera escrito porque los golpes y los años serenan. Pero tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista… Como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad…

“Yira… yira…” surgió, tal vez, como el más espontáneo, como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas” inspirado en un momento de mi vida. Yo, sin un centavo, me fui a vivir con mi hermano Armando a la calle Laguna. Ahí surgió “Yira… yira…”, en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento, el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor.

“Yira… yira…” nació en la calle. Me la inspiraron las calles, el hombre y la rabia de Buenos Aires… La soledad internacional del hombre frente a sus problemas…

La letra de esa canción yo la padecí más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí. Hay un hambre que es tan grande como el hambre del pan. Y es el hambre de la justicia, de la comprensión. Y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires…, todas deben ser iguales… Y no por crueldad preconcebida sino porque los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar el cielo… El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa… No las ve… No lo conmueven…

“Yira… yira…” fue una canción de la calle. Grité el dolor de muchos, porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan, ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos…

-Fuente: Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo. Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1986, págs. 28-30–

YIRA YIRA
Tango 1930
Enrique Santos Discépolo

Cuando la suerte qu’ es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar…
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa…
¡Yira!… ¡Yira!…
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao…
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar…
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!

 

Milonga para una Niña: Alfredo Zitarrosa

1996

MILONGA PARA UNA NIÑA

Alfredo Zitarrosa
El que ha vivido penando
por causa de un mal amor,
no encuentra nada mejor
que cantar y dir pensando.
Y si estuvo calculando
qué culpa pudo tener,
cuando ve que la mujer
no conoce obligaciones,
se consuela con canciones
y se olvida de querer.

Por eso niña te pido
que no me guardes rencor,
yo no puedo darte amor
ni vos podés darme olvido.
Yo sé que en cualquier descuido
me iba a bolear contra el suelo
y aunque me ofrezcas consuelo
yo no lo puedo aceptar
puedo enseñarte a volar,
pero no seguirte el vuelo.

Yo no te puedo entregar
un corazón apagado,
cuando falla el del costado
no hay nada que conversar.
Hay una forma de amar
que es un modo de conciencia,
hay un amor que es paciencia
y otro que es sólo aromar.
¿Cuál amor te podría dar
quien amara tu inocencia?

Cuando te vuelva a encontrar
nos podremos sonreír,
prefiero verte partir
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar
que una vez te conocí
y que nomás porque sí
te compuse una canción,
cantará en tu corazón
lo poquito que te di.

 

Acquaforte

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ACQUAFORTE
Letra de Carlos Marambio Catán
Música de Horacio Pettorossi.
Grabado en 1933 por Carlos Gardel.

Otros intérpretes:
1) Agustín Magaldi
“La voz sentimental de Buenos Aires”
Casette Music-Hall Dm-M- 50-004
2) Jorge Durán
Cassette Bgm Magenta 3095
3) Osvaldo Pugliese
“Los 45 años de la orquesta de Osvaldo Pugliese”
Cassette Odeon-emi 16.624
Canta: Miguel Montero
4) Néstor Soler
“A mi padre”
Cassette almali al- 130.013

Es medianoche, el cabaret despierta,
muchas mujeres, flores y champán;
va a comenzar la eterna y triste fiesta
de los que viven un ritmo y un afán.
Cuarenta años de vida me encadenan,
blanca la testa, viejo el corazón;
hoy puedo ya mirar con mucha pena
lo que otros tiempos mire con ilusión.

Las pobres muchachas,
cansadas de besos,
me miran extrañas,
con curiosidad…
Ya no me conocen
estoy solo y viejo.
Que triste es todo esto,
la vida se va!

Un viejo rico que gasta su dinero
emborrachando a Lulu con su champán,
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan.
Aquella pobre mujer que vende flores
y fue en mi tiempo reina de Montmartre,
me ofrece con sonrisa unas violetas
para que alegren tal vez mi soledad.

Y pienso en la vida…
las madres que sufren,
los hijos que vagan,
sin techo y sin pan…
vendiendo “La Prensa”,
ganando “dos guitas”.
Que triste es todo eso,
quisiera llorar!

 

Rubén Lena: Un Uruguayo ilustre

RUBENLENA 1

Rubén Lena
Por: Wikipedia

Rubén Lena (Treinta y Tres, 5 de abril de 1925 – Ib., 28 de octubre de 1995) fue un escritor, compositor y docente uruguayo. Compuso una vasta obra musical que fue interpretada por varios artistas de trayectoria; en particular, nutrió el repertorio de Los Olimareños. Su canción A Don José fue declarada «Himno popular uruguayo» y es cantada en las escuelas públicas en homenaje a José Artigas.

RUBENLENA 3Biografía
Nació en el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres en el seno de una familia humilde. Sus padres fueron Francisco Lena y Haydée Bulgarelli. Se le conocía por el apodo «El Rubio» o «Rubito». Al culminar el liceo se trasladó a Montevideo a estudiar el preparatorio en el IAVA, con la intención de estudiar escribanía. Posteriormente descubrió que esa no era su vocación y regresó a Treinta y Tres y en 1947 ingresó a estudiar en los Institutos Normales. En 1949 comenzó su carrera docente en la escuela N° 44 de Sierras del Yerbal, ubicada en las cercanías de la Quebrada de los Cuervos.2​Ejerció funciones durante dos años y medio; primero se desempeñó como Auxiliar y luego como Director. En esa época conoció a Víctor Lima, con el cual trabaría una estrecha amistad. También conoció a Santiago Indio Baladán, un paisano vecino de Sierras de Yerbal que inspiró a Lena por el modo particular de tocar la guitarra. En esta época Lena tenía mucho tiempo libre por las tardes y esto dio lugar a que afianzara su vínculo con la guitarra y experimentara musicalmente.

En 1953 se casó con la maestra Juana Lacuesta «Justita» y ambos empezaron a trabajar en la escuela N°42 de Arayanes de Corrales de Cebollatí. En esa época Rubén todavía no se había recibido de maestro. Unos meses más tarde viajó a Montevideo donde dio los exámenes que le faltaban. En virtud de las preocupaciones de Lena sobre la educación en el medio rural, fue elegido Presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural en 1955. En 1957 asumió el cargo como Director en la escuela N°3 de Villa María Isabel (también conocida como Isla Patrulla). Allí pudo poner en practica lo trabajado en la comisión que presidió.

En 1959 fue becado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para hacer estudios en el Centro Interamericano de Educación Rural, ubicado en la localidad de Rubio, en Venezuela. En esa estancia en Venezuela, Lena pudo tomar contacto con la música venezolana, música que lo cautivó, principalmente la de Juan Vicente Torrealba. Luego se convertiría en el principal difusor de los ritmos venezolanos en Uruguay.

Desde 1949 hasta 1973 ejerció cargos de maestro, director de escuela y director del Instituto Normal de Treinta y Tres. En junio de 1973 fue destituido de su cargo de Inspector de Enseñanza Primaria, tras que los militares se hicieran con el poder del estado y disolvieran las cámaras legislativas. Paradójicamente, el decreto que anunciaba la disolución de las cámaras tuvo como «cortina musical» A Don José. En 1985, tras el retorno de la democracia, fue restituido en su labor docente.

En 1953 se casó con la maestra Juana Lacuesta «Justita». Tuvieron cuatro hijos: Eduardo, Fernán, Rodrigo y Anaydée.

En su honor se ha denominado «Maestro Rubén Lena» al puente que cruza el río Olimar sobre la ruta 8, en Treinta y Tres.

RUBENLENA 2Como músico
Rubén Lena es uno de los iniciadores de la música popular uruguaya en su estructura actual. Cuando empezó a desempeñarse como maestro rural tenía la labor de enseñarles canciones a los niños. Ahí se encontraba a menudo con que las canciones no sonaban como propias de su tierra. No se ató al criollismo sino que compuso temas carnavaleros, sones y serraneras. Por otra parte también usó las estructuras de ritmos como la zamba, proveniente de Argentina, lo que le terminó sirviendo para darle forma a la serranera y media-serranera de las que fue procursor.

En 1952 compuso su primer letra para una canción, La uñera, que fue musicalizada por Rosendo Vega. Cuenta con una vasta obra; más de ciento ochenta canciones suyas han sido registradas en AGADU.​ Sus principales influencias en sus comienzos como creador fueron Víctor Lima y Santiago Baladán. De Lima admiraba su poesía y de Baladán la forma de tocar la guitarra y de cantar.​ En 1961 escribió un cancionero para sus alumnos del que salieron algunos de los éxitos de Los Olimareños, como A Don José o De cojinillo.​ A partir de entonces se convirtió, junto con Víctor Lima, en el gran alimentador de canciones en dúo. Fue interpretado por diversos artistas, entre los cuales Los Olimareños fueron los más asiduos difusores.​ También lo hicieron: Alfredo Zitarrosa, Santiago Chalar, Larbanois & Carrero y Los Hacheros.​

Fue profesor del Taller Uruguayo de Música Popular, y participó en el Primer Taller Latinoamericano realizado en noviembre de 1983.

En el marco del Festival del Reencuentro Democrático, recién salidos de la dictadura, en 1985, con la presencia del entonces Presidente de la República, doctor Julio María Sanguinetti y otros líder políticos partidarios, así como el pueblo de Treinta y Tres, se le hizo un homenaje y reconocimiento, entregándole La Guitarra Olimareña premio que se otorgó por primera vez en aquella ocasión y que siguió entregándose posteriormente año a año.

En 2003 A Don José fue declarada «Himno Cultural y Popular uruguayo» por ley 17.698.

Obras
Las cuerdas añadidas (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1980)
Vagabundeos y canciones de Zenobio Rosas (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1982)
Cancionero de Los Olimareños (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1984)
Meditaciones (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1984)

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