Milonga para una Niña: Alfredo Zitarrosa

1996

MILONGA PARA UNA NIÑA

Alfredo Zitarrosa
El que ha vivido penando
por causa de un mal amor,
no encuentra nada mejor
que cantar y dir pensando.
Y si estuvo calculando
qué culpa pudo tener,
cuando ve que la mujer
no conoce obligaciones,
se consuela con canciones
y se olvida de querer.

Por eso niña te pido
que no me guardes rencor,
yo no puedo darte amor
ni vos podés darme olvido.
Yo sé que en cualquier descuido
me iba a bolear contra el suelo
y aunque me ofrezcas consuelo
yo no lo puedo aceptar
puedo enseñarte a volar,
pero no seguirte el vuelo.

Yo no te puedo entregar
un corazón apagado,
cuando falla el del costado
no hay nada que conversar.
Hay una forma de amar
que es un modo de conciencia,
hay un amor que es paciencia
y otro que es sólo aromar.
¿Cuál amor te podría dar
quien amara tu inocencia?

Cuando te vuelva a encontrar
nos podremos sonreír,
prefiero verte partir
como te he visto llegar.
Cuando vuelvas a pensar
que una vez te conocí
y que nomás porque sí
te compuse una canción,
cantará en tu corazón
lo poquito que te di.

 

Acquaforte

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ACQUAFORTE
Letra de Carlos Marambio Catán
Música de Horacio Pettorossi.
Grabado en 1933 por Carlos Gardel.

Otros intérpretes:
1) Agustín Magaldi
“La voz sentimental de Buenos Aires”
Casette Music-Hall Dm-M- 50-004
2) Jorge Durán
Cassette Bgm Magenta 3095
3) Osvaldo Pugliese
“Los 45 años de la orquesta de Osvaldo Pugliese”
Cassette Odeon-emi 16.624
Canta: Miguel Montero
4) Néstor Soler
“A mi padre”
Cassette almali al- 130.013

Es medianoche, el cabaret despierta,
muchas mujeres, flores y champán;
va a comenzar la eterna y triste fiesta
de los que viven un ritmo y un afán.
Cuarenta años de vida me encadenan,
blanca la testa, viejo el corazón;
hoy puedo ya mirar con mucha pena
lo que otros tiempos mire con ilusión.

Las pobres muchachas,
cansadas de besos,
me miran extrañas,
con curiosidad…
Ya no me conocen
estoy solo y viejo.
Que triste es todo esto,
la vida se va!

Un viejo rico que gasta su dinero
emborrachando a Lulu con su champán,
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan.
Aquella pobre mujer que vende flores
y fue en mi tiempo reina de Montmartre,
me ofrece con sonrisa unas violetas
para que alegren tal vez mi soledad.

Y pienso en la vida…
las madres que sufren,
los hijos que vagan,
sin techo y sin pan…
vendiendo “La Prensa”,
ganando “dos guitas”.
Que triste es todo eso,
quisiera llorar!

 

Rubén Lena: Un Uruguayo ilustre

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Rubén Lena
Por: Wikipedia

Rubén Lena (Treinta y Tres, 5 de abril de 1925 – Ib., 28 de octubre de 1995) fue un escritor, compositor y docente uruguayo. Compuso una vasta obra musical que fue interpretada por varios artistas de trayectoria; en particular, nutrió el repertorio de Los Olimareños. Su canción A Don José fue declarada «Himno popular uruguayo» y es cantada en las escuelas públicas en homenaje a José Artigas.

RUBENLENA 3Biografía
Nació en el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres en el seno de una familia humilde. Sus padres fueron Francisco Lena y Haydée Bulgarelli. Se le conocía por el apodo «El Rubio» o «Rubito». Al culminar el liceo se trasladó a Montevideo a estudiar el preparatorio en el IAVA, con la intención de estudiar escribanía. Posteriormente descubrió que esa no era su vocación y regresó a Treinta y Tres y en 1947 ingresó a estudiar en los Institutos Normales. En 1949 comenzó su carrera docente en la escuela N° 44 de Sierras del Yerbal, ubicada en las cercanías de la Quebrada de los Cuervos.2​Ejerció funciones durante dos años y medio; primero se desempeñó como Auxiliar y luego como Director. En esa época conoció a Víctor Lima, con el cual trabaría una estrecha amistad. También conoció a Santiago Indio Baladán, un paisano vecino de Sierras de Yerbal que inspiró a Lena por el modo particular de tocar la guitarra. En esta época Lena tenía mucho tiempo libre por las tardes y esto dio lugar a que afianzara su vínculo con la guitarra y experimentara musicalmente.

En 1953 se casó con la maestra Juana Lacuesta «Justita» y ambos empezaron a trabajar en la escuela N°42 de Arayanes de Corrales de Cebollatí. En esa época Rubén todavía no se había recibido de maestro. Unos meses más tarde viajó a Montevideo donde dio los exámenes que le faltaban. En virtud de las preocupaciones de Lena sobre la educación en el medio rural, fue elegido Presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural en 1955. En 1957 asumió el cargo como Director en la escuela N°3 de Villa María Isabel (también conocida como Isla Patrulla). Allí pudo poner en practica lo trabajado en la comisión que presidió.

En 1959 fue becado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) para hacer estudios en el Centro Interamericano de Educación Rural, ubicado en la localidad de Rubio, en Venezuela. En esa estancia en Venezuela, Lena pudo tomar contacto con la música venezolana, música que lo cautivó, principalmente la de Juan Vicente Torrealba. Luego se convertiría en el principal difusor de los ritmos venezolanos en Uruguay.

Desde 1949 hasta 1973 ejerció cargos de maestro, director de escuela y director del Instituto Normal de Treinta y Tres. En junio de 1973 fue destituido de su cargo de Inspector de Enseñanza Primaria, tras que los militares se hicieran con el poder del estado y disolvieran las cámaras legislativas. Paradójicamente, el decreto que anunciaba la disolución de las cámaras tuvo como «cortina musical» A Don José. En 1985, tras el retorno de la democracia, fue restituido en su labor docente.

En 1953 se casó con la maestra Juana Lacuesta «Justita». Tuvieron cuatro hijos: Eduardo, Fernán, Rodrigo y Anaydée.

En su honor se ha denominado «Maestro Rubén Lena» al puente que cruza el río Olimar sobre la ruta 8, en Treinta y Tres.

RUBENLENA 2Como músico
Rubén Lena es uno de los iniciadores de la música popular uruguaya en su estructura actual. Cuando empezó a desempeñarse como maestro rural tenía la labor de enseñarles canciones a los niños. Ahí se encontraba a menudo con que las canciones no sonaban como propias de su tierra. No se ató al criollismo sino que compuso temas carnavaleros, sones y serraneras. Por otra parte también usó las estructuras de ritmos como la zamba, proveniente de Argentina, lo que le terminó sirviendo para darle forma a la serranera y media-serranera de las que fue procursor.

En 1952 compuso su primer letra para una canción, La uñera, que fue musicalizada por Rosendo Vega. Cuenta con una vasta obra; más de ciento ochenta canciones suyas han sido registradas en AGADU.​ Sus principales influencias en sus comienzos como creador fueron Víctor Lima y Santiago Baladán. De Lima admiraba su poesía y de Baladán la forma de tocar la guitarra y de cantar.​ En 1961 escribió un cancionero para sus alumnos del que salieron algunos de los éxitos de Los Olimareños, como A Don José o De cojinillo.​ A partir de entonces se convirtió, junto con Víctor Lima, en el gran alimentador de canciones en dúo. Fue interpretado por diversos artistas, entre los cuales Los Olimareños fueron los más asiduos difusores.​ También lo hicieron: Alfredo Zitarrosa, Santiago Chalar, Larbanois & Carrero y Los Hacheros.​

Fue profesor del Taller Uruguayo de Música Popular, y participó en el Primer Taller Latinoamericano realizado en noviembre de 1983.

En el marco del Festival del Reencuentro Democrático, recién salidos de la dictadura, en 1985, con la presencia del entonces Presidente de la República, doctor Julio María Sanguinetti y otros líder políticos partidarios, así como el pueblo de Treinta y Tres, se le hizo un homenaje y reconocimiento, entregándole La Guitarra Olimareña premio que se otorgó por primera vez en aquella ocasión y que siguió entregándose posteriormente año a año.

En 2003 A Don José fue declarada «Himno Cultural y Popular uruguayo» por ley 17.698.

Obras
Las cuerdas añadidas (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1980)
Vagabundeos y canciones de Zenobio Rosas (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1982)
Cancionero de Los Olimareños (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1984)
Meditaciones (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental. 1984)

cielo del 69

19 Libros sobre: El Tango

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Si a usted no le gusta el Tango tiene serios problemas mi amigo y con el fin de ahorrarle ingentes gastos de psiquiatra, doctor o veterinario aquí comparto una vieja carpeta que tenía en algún rincón de mi vetusto ordenador con diferentes materiales sobre esta forma musical que es nada menos que la poesía del Río de la Plata nacida en África y que tras su paso por las europas terminó en los prostíbulos de nuestros queridos barrios portuarios y allí entre putas y cafiolos se sembró la mitología de estos pueblos tan hermanos como mi país: Uruguay y la Argentina.

19 Libros sobre El TANGO

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Opssss !

Tango & Rock en sala Zitarrosa

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Tango & Rock: Sala Zitarrosa
Por: Darío Valle Risoto

Una cita con cinco grandes músicos uruguayos para engalanar la fecha del cumpleaños de nada menos que Alfredo Zitarrosa en la fabulosa sala que tiene su nombre nos regaló un número de canciones y temas instrumentales a cada cual más reconocido y guardado en el colectivo de nuestro país y más allá de fronteras.Tango-y-rock-3

Julio Cobelli no necesita presentaciones porque es uno de los guitarristas de Alfredo y un portentoso artista que desde luego es el centro de este espectáculo donde está rodeado de nada menos que Guzmán Mendaro y Poly Rodriguez también en guitarras y las voces del rock de Christian Cary (La triple Nelson) y Gabriel Pelufo (Estómagos – Buitres).

Un repertorio donde me quedo especialmente con: Malevaje interpretado por Pelufo y la versión instrumental de: El violín de Becho de Zitarrosa, pero la elección de los temas y su ejecución fue poco menos que sublime y el recital se nos hizo corto, cortísimo porque estos cinco personajes son realmente grandes, inmensamente humildes y con un gran humor para llevar adelante uno de los homenajes al tango y al maestro Alfredo Zitarrosa que quedarán entre los mejores recuerdos de un servidor. Gracias.

PD: A la salida compré un ejemplar recién editado del disco con este mismo espectáculo que se hizo el año pasado en el Teatro Solís.

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Carlos Gardel: estampas

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Creaba el tango como ninguno
“Musicalmente su canto era una inflexión intransferible debido a su calido e indiferenciado timbre vocal, eso lo que hace detenerse a uno ante su voz y reconocer de inmediato su metal: ¡Gardel!, dice de inmediato el dueño de la memoria acústica más frágil. Su afinación era perfecta y aunque con el tiempo suaba frecuentemente el “Rubato” como corresponde a una fuerte expresividad popular era riguroso en el ritmo y lo sabía subrayar con una musicalidad certera. Ostentaba una impostación natural impecable, todas sus notas eran llenas y parejas y su voz, de pequeño volumen (lo oí varias veces directamente) corría
Como un fuego por todo el teatro o el ámbito de una sala. Cantaba convencido de lo que decía, tanto en la letra como en la música. No se “enojaba” con el texto literario, como ocurre frecuentemente con interpretes que confunden violencia con convicción. Cantaba con un brío sereno y convincente (…) Como en los grandes cantantes música y palabra eran en su canto una unidad indestructible (…) Pero todas esas condiciones pueden darse en otro cantante y sin embargo con ello no se repite a Gardel. Acaso había otra actitud más secreta: siendo igual a si mismo, en cada una de sus interpretaciones, Gardel creaba distintas condiciones sonoras y servía al texto literario adecuándose a su más entrañable sentido. De ahí su rica y variada paleta. Y ya está dicha la palabra: “Creaba”. En su campo, en su cuadro de disponibilidades era un creador y acaso no imponga tanto la admiración y la emoción como el acto verdaderamente imponente de su invención creadora”
Lauro Ayestarán, musicólogo

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gardelLa Foto clásica
“En el año diecisiete, no sé por que causa, cayeron a retratarse Razzano y Gardel (…) De las últimas que yo le saqué, que son del año treinta y tres, me encargó cien copias de 18 por 24, a un peso cada una, me acuerdo como si fuera hoy…”
José María Silva, fotógrafo.

Oriental jamás
“Mirá hermano, si yo dijera aquí, en estos momentos que soy uruguayo, ahora mismo se acaba la fiesta para mí”
Citado por Eduardo Payseé Gonzáles, escritor.

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De opera y con micrófono
“Le conocí en 1919 cuando debuté en el teatro Comedia de Buenos Aires, luego mi familia y yo viajamos a España cuando el fue a Paris a hacer sus primeras películas. En 1933 nos volvimos a ver. Recuerdo entonces que al llegar Gardel a Buenos Aires la prensa le criticó por cantar canciones españolas y francesas, incluso hablaron de que tenía ya poca voz, puesto que de Europa se había traído algunos “aparatos” que no eran sino un micrófono y algunos altavoces”
Erico Caruso, cantante.

Me duele ahí
“Antes se grababan discos de prueba, acetatos que servían para ver como iba a salir la grabación, y después se tiraban o regalaban. Gardel tenía un gran sentido del humor. Cuando grabamos Rosas de otoño, que dice; “Yo sufro mucho, me duele el alma”, el, muy serio y solemne, cantó: Yo sufro mucho, me duele el culo”
Gregorio Scorticati, bandoneonista.

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Saludos a Cojoncio
“Conocí a Carlos Gardel con motivo de un partido de futbol que ambos presenciamos. Un partido al que yo dediqué un largo poema. Posteriormente fuimos juntos en un pequeño viaje (…) una breve excursión amable y divertida. Gardel era un hombre sano, ingenuo, afectivo, celebraba todo cuanto veía o escuchaba. Nuestro recorrido por las calles de la ciudad fue estrepitoso. Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano visigótico. Leíamos con delectación, sin poder reprimir la carcajada: “Pasamanería de Huibilibrordo Gonzáles; Café de Cojoncio Pérez”. Un viaje feliz, veloz, inolvidable. Mese después, ya en Madrid recibí una tarjeta de Gardel fechada en Buenos Aires. Me enviaba, con un gran abrazo sus mejores recuerdos para Cojoncio Pérez. Como a mi, era lo que mas le había impresionado en Palencia”.
Rafael Alberti, poeta.

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Hacelo por la vieja
“Cuando de paz, de tranquilidad, de sosiego… cuando muchos copetines y muchas farras me han cansado, vengo a ver a mi viejecita y a su lado recobro fuerzas (…) ¡que amigos, ni amores, ni copetines, ni gloria, ni triunfos, ni burros, ni nada por el estilo, al lado de una madre! … El más modesto pucherete hecho por sus manos vale más y es más sabroso que el más caro de los platos del mejor de los hoteles del mundo… Son más agradables los aplausos del público… pero, ¿De que valen al lado de un: “Has cantado bien” de la viejecita?”
Carlos Gardel en Revista Sintonía 1930

El rana que canta
“Cuentan que una vez, siendo todavía pibe, cayó en cana por una de esas ranadas que después adquieren categoría de delitos. El comisario le clavó los ojos, adustos y fieros, escrutadores y agresivos: __ ¡Así que vos andás en cosas sucias, no bandido?
Y como él callase, muy serio, asustado, palpitando un bife o un encierro el comisario siguió: __ Bueno hablá pues hombre… Decí algo al menos…
Fue entonces que la viveza del muchacho saltó como un resorte…
__ ¡Que voy a decir, mi comisario… Pero si me deja cantar, le canto….!
Y cantó, cantó hasta que la comisaría se llenó de gente; gente que después cuando el chingolito no dio mas, le llenó la gorra con chirolas”
Last Reason, periodista.

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Cada día mejor
“Es la única fgardel-009igura en toda la historia de la humanidad que ha mantenido su total vigencia a 61 años de su muerte. No hay político, deportista, artista, científico que haya podido sobrevivir al tiempo. Gardel lo ha permitido”.
Nelson Bayardo

Cuestión de peso
“He pasado mucho tiempo haciendo gimnasia para conseguir mantenerme en un peso adecuado. Me interesa mucho el cine y no hay cosa más terrible que un artista obeso en la pantalla, sobre todo si es un galán, que es mi línea de trabajo.

Carlos Gardel

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Por “Zetenta pezos”
Mucho se ha dicho sobre el debut de Gardel y Razzano. Alguien nos ha contado la siguiente y sabrosa anécdota:
Gardel y Razzano se encontraban cantando en el Armenonville en rueda de amigos.
Se acercó el gerente, buscando hablar con alguno de ellos.
Le salió al encuentro Razzano.
__ Díganme. ¿Ustedes tendrían inconveniente en trabajar aquí?
__ Y…, todo ez cuestión de arreglar. __ Respondió Razzano con su zeta proverbial.
__ Bueno, vea a ver si les conviene setenta pesos.
__ Voy a conzultarlo con Carlos. __ Dijo Razzano y retornó junto a su compañero.
__ Che. __ Dijole al hallarse a su lado, en tono bajo __Noz ofereze zetenta pezos.
__ ¿Cada cuanto? … Inquirió Carlos.
__ No zé.
__ Preguntale…
Y vuelta Razzano a verificar cada cuanto tiempo podían percibir los setenta pesos.
La sorpresa fue al regreso.
__ ¡Viejo! … Dize que los zetenta pezos zon por día!
__ Decile que por setenta pesos, le atendemos hasta el guardarropas __ Inquirió Carlos.
Y así comenzaron a ganar sueldo, los “Ases” de la canción popular.
Revista Gente

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Material escaneado y textos provenientes del suplemento especial: Protagonistas, Historias del pasado reciente de la revista 3 N° 73 del viernes 27 de Junio de 1997

El tango no tiene edad

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Mis encuentros con esta música ciudadana.
Por: Darío Valle Risoto

Ilustración de portada: Grabado de César Ureta, serie sobre el Tango

No me crié en un conventillo de la calle Olavarría pero si en uno de la calle Juan Jacobo Rousseau al 3468 de la barriada de la Unión en Montevideo. De aquellos recuerdos entre tristes y felices tengo indeleble en la memoria al. “milico del fondo” como lo llamaba mi madre.
En realidad Miguel era un tipo despreciable por donde se lo mire, pero no es este un artículo sobre este personaje sino sobre su afición al tango por lo que además de la radio que siempre escuchaba mi madre se solía colar desde su pieza una radio invariablemente puesta con la estación “Clarín”, emisora que aún hoy día se encarga de difundir tangos y folclores durante toda la jornada.
Pero debo también agregar que mi padre era un admirador de Carlos Gardel y hasta conocía muchas letras de tangos que a veces me tarareaba y yo diría que muy bien, lamentablemente solo una vez llegamos a grabarlo en cassette pero esa cinta se perdió para siempre.
Por su parte mi madre que era mujer del campo desde luego que iba más por el lado del folclore y por alguna audición de payadores en la radio o cosas por el estilo amén de que también le gustaban los Beatles y con los años se hizo muy fanática de Pink Floyd y de Queen.

Este artículo viene a por desechar ese mito de que el tango nos suele alcanzar alrededor de los cuarenta años ya que al menos en el Río de la Plata este estilo que realmente me apasiona, afortunadamente lo podemos encontrar casi en todas partes y supongo que mucho más aún en Buenos Aires que en Montevideo.
Allá por los veinte años ya viviendo aquí en Belvedere comencé a trabajar en los talleres gráficos Barreiro y Ramos donde estuve casi trece años, allí además de consolidar mi ideología anarquista también conocí una variopinta colección de compañeros que me ayudaron a ser el hombre que hoy definitivamente soy.

De estas personas hubo un compañero ya veterano llamado Atilio que era aficionado a tocar el bandoneón y del que aprendí muchísimo sobre el tango y algunas anécdotas sobre Carlos Gardel y sobre esta particular música que me entretenían en las largas jornadas en que me ponían como su ayudante en la guillotina Polar.
Lo más curioso era que yo rápidamente iba cambiando mi forma política de pensar hacia la Izquierda mientras que Atilio era un derechista admirador del ex presidente Jorge Pacheco Areco, un personaje realmente siniestro en la historia contemporánea del Uruguay por su protagonismo hacia lo que sería luego la dictadura del 73 al 85 en este país.
Aún así durante los años en que trabajamos juntos el tango nos unía y por supuesto el respeto mutuo y la capacidad de comprender que el otro, el compañero que teníamos en frente tenía una ideología diferente y muy opuesta.

Es así que el tango siempre estuvo a mí alrededor, lo imbuía todo de esa perfecta poesía ciudadana que trasciende los dichos infames sobre su tristeza de gentes que poco lo conocen o de aquellos que creen que es solo para veteranos o viejos en esta vida.
También mi gran amigo Juan Torradefló el que cierta vez me dijo que “él me había hecho rockero mientras que yo lo había hecho metalero” también era un aficionado al tango y solía tener algún vinilo de Carlos Gardel, sobretodo quedó indeleble en mi memoria aquella tarde en que su ex compañera pasó a buscar por su casa algunas cosas y el mientras que ella juntaba libros y trastes le ponía una y otra vez el tango: “Te fuiste…ja ja” cantado con cierto tono de complicidad por el morocho del Abasto.

Así que llego al hoy en que estoy por suerte reencontrándome una y otra vez con el tango y si bien desde hace años sostengo que mi trilogía preferida son: Goyeneche, Julio Sosa y Piazzolla, estoy escuchando muchísimo a Edmundo Rivero y claro que Carlitos Gardel está por siempre fuera de concurso como “el carro del Chaná” que de tanto ganar en los viejos concursos del carnaval lo dejaron por afuera por ser imbatible.

Charlo, Juan D’arienzo que tanto le gustaba a mi madre y algunas orquestas típicas son lo que me vengo bajando en estos días sin evitar un escalofrío cuando me quedó grabado en la memoria aquella situación en que mi madre me preguntó siendo niño si pensaba al ser grande en casarme y tener hijos y le dije que mi sueño era vivir como aquel “milico del fondo”, es decir: solo, escuchando tangos y sin nadie que me venga a complicar la vida. Esto último es cosa de ahora pero creo que por ahí venía la cosa.

Por último mi casi único y mejor amigo César Ureta anda soportándome desde que lo heredé de mi compañera Julia allá por el 2004 en que me lo presentó ya sabiendo que eran pareja de baile en esta cosa del tango y por cierto que bastante buenos por lo menos para mi ojo poco favorable a esas lides.
César además de ser un buen bailarín de tango aunque no lo admita nunca es un verdadero caballero de otra época, supongo que en muchos aspectos también yo lo suelo ser por algunas formas que tenemos en cuanto al respecto y como nos manifestamos en la vida pero es realmente bueno tener un amigo con que ir a alguna milonga o solamente conversar mientras escuchamos a estos maravillosos intérpretes de todos los tiempos tanto en lo vocal como en lo instrumental.

El tango está allí como poesía urbana y absoluta, como baile sensual y como indeleble pintura de dos ciudades más que amigas hermanas y herederas de una cultura, una estirpe venida de Europa de tanos y gallegos que contagiados de ritmos africanos fueron pariendo un estilo que hoy día es seguido por todo el mundo y que no se agotará nunca.