Cuando nuestros héroes caen

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Cuando nuestros héroes caen
Por: Darío Valle Risoto

Mi padre habitualmente era un verdadero enigma para mí, a diferencia de mi madre era bastante hermético en algunos temas, especialmente sobre su niñez. Poco supe de ella, raramente narraba algo y fue a través de mi tío Tito que supe algunas cosas especialmente de los juegos que jugaban allá por los años treinta del siglo pasado.

Solía quedarse callado tomando su mate dulce y siempre con un cigarrillo en la mano. Yo le contaba cosas o le preguntaba algo y al mirarlo era como si no estuviera conmigo, con nosotros. Mi madre en cambio era muy conversadora, quizás demasiado, un libro abierto, una fuente de historias, anécdotas y vivencias especialmente de su niñez en su ranchito de terrones en los cerros de Lavalleja.

Con los años nuestros héroes y dioses se van desdibujando, también mi padre. Descubrí que si bien era un hombre muy solidario en mi casa: “cuchillo de palo” como le dicen. Había que insistirle para que repare algo y era mi madre por ejemplo quién pintaba las paredes o se preocupaba de recoger el agua de madrugada de la pileta comunitaria del conventillo.

Fue hace poco, casi recientemente que me di cuenta de que mi padre era muy querible pero también un dejado, un desganado porque si bien nos mudamos cuando yo tenía quince años cumplidos me he sentido mal porque no se me ocurrió en su tiempo sacar un caño de dicha canilla comunitaria y llevar agua corriente a nuestro departamento el que solo estaba a unos tres metros de distancia. A mi padre nunca se le ocurrió o no le interesaba y a mi madre por lo visto tampoco.

Nuestros héroes de la niñez con el tiempo se van transformando, van adquiriendo la verdadera dimensión de lo humano y si bien al principio aprendemos de sus consejos y viendo sus aciertos también quizás luego y tarde aprendemos de sus errores. Los dioses desaparecen y las supersticiones especialmente de mi madre, porque él era un escéptico total, comienzan a formar parte de cuentos fantásticos donde el asombro cotidiano me dio la posibilidad de vivir dentro del llamado realismo mágico.

Había algo que nos unía y que nos sigue uniendo y es la fantasía, he llegado a creer que a diferencia de mi madre, mi padre prefería no recordar una niñez de grandes carencias y falta de afecto donde a los diecisiete años para no ser llevado al asilo corrió a la casa de una tía para que le dé un techo hasta cumplir los dieciocho y cuando llegó la visitadora social le mostró como suyo el cuarto de su primo evitando que se entere que el dormía en el suelo en un corredor. Esto me lo contó la tía Juana porque el como conté antes prefería no hablar de su pasado.

Con los años los héroes caen, los dioses se vuelven simpáticos recuerdos, pero seguimos aprendiendo, aún de aquello que no nos enseñaron directamente.

FIN

Continuando con el segmento de creación de personajes la tarea ha sido luego de aquel relato en que recordábamos cosas positivas de alguien sea real o imaginario hacer memoria de algo negativo, en este caso como en el cuento anterior hablaba especialmente de mi padre tuve que volver a él pero notando un aspecto diferente y opuesto.

Diseño de Personajes

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Diseño de Personajes
Por: Darío Valle Risoto

Tal como lo dijo nuestra profesora-tallerista: no es necesario seguir un sistema único para la creación de nuestros personajes, pero desde luego que hay formas de ayudarnos como crear fichas o tomar apuntes sobre sus características físicas y psicológicas a fin de no contradecirnos a lo largo del relato y ni que decir de una novela. De todas maneras cada escritor tiene su método y si lo que escribe lo conforma creo que ya hay un muy buen primer paso. (Esto último es cosa mía)

Bien, durante dos clases nos dedicamos a hacer listas sobre las características negativas de las personas la primera y las características positivas este último sábado, afortunadamente en contra de lo que yo creía si hay una buena cantidad de cosas positivas en las personas. Esto sirvió como disparador para escribir un relato corto en clase donde debimos elegir dos aspectos negativos y de allí crear una historia. Casualmente la mayoría de nosotros eligió de entre más de cuarenta aspectos negativos algo así como el ser vagos, descuidados, etc. Quizás porque como uruguayos combatimos habitualmente con el mito de que somos bastante descansados para cumplir con nuestros deberes, cosa que desde luego no es cierto.

En mi caso construí una historia corta donde ser: vago, indeciso y arrogante fueron mis elecciones, la que paso a transcribir a continuación.

Mateo
Por: Darío Valle Risoto

Mateo no sabía bien para donde ir, se levantaba temprano pero siempre llegaba tarde al espejo. Entonces se encontraba la cara de él mismo pero de un rato antes, una y otra vez su reflejo lo observaba arrogante y jactancioso porque sabía más que el mismo que otra vez iba a llegar tarde al trabajo.

Entonces esperaba un rato, no mucho, a que su rostro de antes le deje lugar al de ahora. Entonces se lavaba los dientes, se peinaba, sonreía…y se volvía a acostar.

FIN.

Bueno, hoy sábado hicimos la mencionada lista de atributos y se nos pidió elegir dos, me pareció curioso que la profesora entre tantas palabras escribiera: “Servicial”, término que nunca utilizo pero que inmediatamente me hizo recordar que si era habitualmente parte del vocabulario especialmente de mi madre hace como un siglo atrás.

El relato corto escrito también en clase en este caso es sobre las palabras; Servicial y solidario que elegí de entre la lista de atributos positivos de las personas en razón a lo que recordé comparto entonces una breve parte de mi niñez.

Solidarios
Por: Darío Valle Risoto

Eran enormemente solidarios, claro que la palabra; “Solidaridad” nunca se mencionó en casa pero doy fe de que se practicó tanto que a mí como niño: hijo único y bastante egoísta me llegó a molestar durante años, creo que hasta hoy.

Es que vivíamos mis padres y yo en un cuarto de cuatro por cuatro con una pequeña cocina y un minúsculo patio interior con baños compartidos allá afuera en el resto del conventillo. Pero esa pequeña vivienda no evitó que dada la generosidad de mis padres fuera él: hotel, hospital, depósitos de penas y abandonos varios de familiares de todo tipo.

Sin embargo esa generosidad y por ende solidaridad de mis padres se manifestaba de diferente manera: mi madre era muy servicial, se brindaba para ayudar a quien sea, a cuidar enfermos, limpiar casas, cocinar, coser, planchar, etc. Pero tenía la característica de jamás perdonar a los mal agradecidos que lamentablemente eran la mayoría de la gente a la que daba una mano y por lo tanto a lo largo de su vida se ganó varias discusiones y puestas al día con estas personas.

En cambio mi padre quien siempre tenía tiempo para arreglar alguna radio, televisor, lo que fuera o colocar una instalación eléctrica, jamás cobraba y así le iba porque raramente la gente devolvía esa enorme deuda afectiva y sin embargo nunca lo escuché decir que la gente fuera mal agradecida, solamente se encogía de hombros y seguía con su mate dulce y sus eternos cigarrillos.

Ambas formas de generosidad han sido mi guía y el motivo de profundas reflexiones a lo largo de mi vida.

FIN

Bien, aquí dos muestras de diferentes relatos breves donde se parte de la idea de hacerlos sobre diferentes aspectos sicológicos o de comportamiento, claro que podríamos agregarles descripciones de los personajes pero a veces sucede que el relato funciona por sí mismo sin necesidad de describir demasiado a quienes lo habitan.

Mujer que busca distancia (Cuento)

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Mujer que busca distancia
Por: Darío Valle Risoto

Era un verano agradable, de esos no demasiado tórridos y como es habitual en mí pasé mis vacaciones en la ciudad. Estaba tomando una cerveza en La Pasiva que se encuentra en frente a la plaza del Entrevero cuando ella pasó caminando junto a mi mesa a apenas unos centímetros de mi brazo izquierdo, miró a ambos lados y cruzó a la acera de enfrente caminando con su clásica postura esbelta. Ni siquiera había reparado en mi presencia.

Reconozco que a veces la realidad me supera y este era uno de esos casos porque hacía varios años que no veía a Mariela, es más: me habían dicho que había muerto en un accidente de automóvil.

Cuando me di cuenta que pude haberla saludado ya estaba suficientemente lejos y no soy un hombre de andar gritando por la calle, me empiné el vaso de Norteña y observé que en determinado momento se quedó parada como pensativa. El sol daba de lleno en su remera blanca, tenía unos jeans celestes y calzados deportivos también blancos, no llevaba cartera.

Mariela, si es que era aquella Mariela tenía un largo y fabuloso cabello castaño que al sol se tornaba de un raro tono rojizo, volví a comprobarlo mientras en mi mente volvió aquella canción de Pink Floyd: “Quisiera que es estuvieras allí” que ella me dijo cierta vez que era su preferida y desde ese momento siempre lleva su nombre agregado al de los músicos: Mariela, Mariela Riberos.

Comenzó a alejarse tanto como todo a su alrededor y mientras su delgada y alta figura comenzaba a empequeñecerse sentí como nunca el desasosiego de estar completa e irremediablemente solo en el mundo. Dio vuelta en semicírculo al monumento y cruzó en diagonal hacia avenida del Libertador. Pensé en pagar y correr a encontrarla pero algo, como una fuerza sobrenatural me ataba a mi lugar mientras la observaba.

Recordé mientras ya se volvía casi un punto en el horizonte caminando en dirección al edificio del Automóvil Club que cierta vez me había contado que una adivina le había dicho que le quedaba poca vida y que yo estúpido o divertido la abracé diciéndole que entonces había que vivirla a pleno y ella se rio como nunca me hubiera imaginado y me dio un beso en la mejilla.

Mariela ya era un rasgo indefinido en la distancia y volví a sentir el sol sobre un costado de mi mesa fuera del Bar y que la cerveza ya no estaba tan fría y que debí correr a alcanzarla para ver si de verdad era ella y por lo tanto seguía viva y decirle que la recuerdo cada vez que escucho: “Quisiera que estuvieras aquí”.

Recuerdo vívidamente que fue un siete de enero en que sucedió aquello porque el siete de enero del año siguiente y los subsiguientes años desde aquel 2008 vuelvo a la misma hora y al mismo bar y espero que ella pase, siempre se repite la situación que acabo de narrar y hasta la fecha nunca me he animado a saludarla.

FIN

La tarea en clase del taller de escritura era describir una situación en que un personaje conocido o que aparentemente conocemos se acerca a nosotros desde la distancia y como tarea domiciliaria teníamos la consigna de narrar algo en el sentido contrario, es decir sobre alguien que se aleja y este cuento es sobre ello, quizás en otro momento suba el relato sobre el personaje que se acerca que aún tengo en el cuaderno de clase.

Las luces de aquella plaza (Cuento)

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Las luces de aquella plaza
Por: Darío Valle Risoto

La Onda se detuvo en una esquina de la plaza, ella estaba semidormida con ese soponcio que producen los caminos sobre un enorme colectivo de pasajeros durante la noche. El guarda la despertó cuando comunicó a los escasos pasajeros casi gritando que habían llegado a Villa Temesio, donde solo ella se apeó.

Eran las once y media de la noche, estaba nublado y hacía un frío que cortaba la respiración. Alba se subió el cuello del saco y se cubrió la boca con la bufanda de lana gruesa. La plaza lucía igual aunque ahora iluminada con unas luces anaranjadas que eran combatidas por esas nubes bajas del frío invierno.

Pisó las baldosas grises mirando el entorno, la luz de los faroles despedía un fulgor fantasmal, a la mitad se detuvo y la estatua ecuestre del prócer casi ni se veía desde abajo. Comprobó que había placas de bronce nuevas en el pedestal, seguro de nuevos aniversarios, fechas importantes, etc. Pero le era imposible leerlas con tantas sombras a su alrededor.

Los árboles tal vez eran los mismos árboles pero tanto no podía recordar, fueron diecinueve años en la capital sin volver la cabeza atrás ni por una sola vacación y ahora algo la había motivado a volver, algo que nunca hubiera querido que pasara pero la vida es la vida.

Nadie había en la plaza, lo que había creído era alguien durmiendo en una banca solamente era un juego de sombras de las ramas bajas de un enorme sauce. La fuente lucía descuidada, también el rosedal que estaba vacío con sus metales en punta como un esqueleto abandonado.

No necesitaba ver ni la iglesia, ni la comisaría ni la escuela que dejó atrás el ómnibus de Onda cuando retomó su recorrido. Solamente llevaba una valija porque no pensaba quedarse mucho tiempo.

Eran casi las doce de la noche pero afortunadamente un pequeño Bar estaba abierto, se escuchaba música tropical y un par de parroquianos jugaban al dominó cuando entró dando las buenas noches. El mozo la miró con gesto adusto.

Pidió un capuchino con una medialuna, estaba muerta de hambre, se había dormido en la última ciudad donde pudo bajar a comer algo y luego fue imposible. Comió lentamente, los hombres se reían y bromeaban entre sí, un banderín del club lucía sucio y cagado por las moscas y a pesar de la música encendida el ruido del motor de la heladera la sobresaltó.

Le pidió más terrones de azúcar al mozo que también atendía el mostrador, este le dejó dos paquetitos al lado de sus manos heladas. La miró como para reconocerla y bien pudo haber adivinado quien era pero se dio vuelta y se puso a limpiar unos vasos. Allí de espaldas le dijo que iban a cerrar en unos minutos que podía irse al hotel Florida si era turista.

Ella preguntó si las luces de la plaza eran nuevas o las de siempre, unos de los jugadores de dominó le contó que eran nuevas de hace dos años más o menos, que el nuevo alcalde las había puesto luego de ganar las elecciones. Por lo visto tanto festín no había alcanzado para mantener la fuente pero prefirió guardarse el comentario.

El otro hombre, un hombre negro y viejo, lanzó una puteada al perder la partida y fue hasta el mostrador mirándola de arriba abajo lo que la puso nerviosa demás y casi se le cae la cuchara del cappuccino.

__ ¿Viene al velorio de Rocamora?
__ Exactamente…, si, a eso vengo.
__ Lo velan a partir de mañana porque fue suicidio. ¿Sabía? Y entonces los milicos anduvieron investigando pero nadie lo quería mucho a Rocamora.
El otro hombre tomó las fichas del dominó y las guardó en una caja sucia que le acercó al mozo y pidió una grapa con limón.
__ Usted me resulta conocida. __ Dijo el otro veterano. A su vez el mozo carraspeó y se puso a limpiar un sector, una esquina del mostrador mirándoles con rostro cejijunto.
__ Soy la hija. __Respondió y se hizo un gran silencio que llegó hasta la plaza y lloró de angustia junto a la niebla y los faroles de luces anaranjadas.

FIN

Tarea del Taller de escritura: En este caso describir algún paisaje que tenga que ver con el acontecimiento que vamos a narrar y que de alguna forma sea relevante con la historia.

El libro para niños de la tía Hortensia

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El libro para niños de la tía Hortensia
Por: Darío Valle Risoto

Anoche vino la tía Hortensia a visitarnos y me regaló un libro con dibujos muy lindos pero no puedo entender porque papá se enojó mucho con la tía y después que se fue discutieron con mamá.

Me gustan especialmente uno de los dibujos donde todo tipo de animales están sentados en un prado muy verde alrededor de ese señor de barba que sostiene un bastón largo, dice mi mamá que es un pastor no de ovejas sino de hombres, que vino al mundo a llevarnos a ese lugar tan lindo pero papá se enoja y toma mate mientras la mira juntando las cejas.

Hoy en la escuela le pregunté a la maestra si conoce ese libro y lo estuvo observando con atención y después me dijo que era muy lindo pero que lo guardara porque tenemos que leer el texto de lectura de la escuela. Allí hay también muchos dibujos pero los pastores solamente tienen ovejas a su alrededor, no hay leones ni jirafas ni cocodrilos, solamente ovejas ah… y un perro ovejero debajo de un árbol.

Cuando llegué a casa esperé a papá y le mostré otro dibujo del libro que me regaló la tía donde hay un barco enorme y se ven todo tipo de animales en parejas subiendo por una gran escalera entrando por una enorme puerta mientras se ve mucha agua debajo de lo que me dijeron es una montaña muy alta.

Arriba hay dos ángeles con espadas de fuego entre las nubes y un lindo arco iris.
Papá prendió un cigarro, cada vez que quiere pensar prende un cigarro y siento ese olor raro que no sé si me gusta pero es papá y me encanta que converse conmigo sin gritar como lo hace mamá que siempre está nerviosa por algo.

Me dijo que los ángeles son como Superman, seres con poderes que no existen, que son producto de la imaginación como aquel pastor y un mundo donde todo se llene de agua y parejas de animales sobrevivan sin comerse entre ellos. Eso me dio miedo y casi me pongo a llorar pero me tranquilizó diciéndome que la vida es así, que es natural que haya animalitos que coman plantas y otros que coman carne. Igual me dio miedo y él se rió mucho.

Me dio lástima que el libro de la tía Hortensia esté lleno de fantasías, me hubiera gustado estar en ese prado pero aunque a mamá no le gusta que papá me lo diga, él me convenció de que hay muchos mundos en la imaginación pero solo este de la realidad y que debemos aprender cual es cual.

Entonces le pregunté por qué mamá reza todas las noches y me dijo que porque ella es como esos corderos, que no saben pensar muy bien y que necesitan un pastor para que los guíe.

FIN

Taller de Lectura: La tarea esta vez fue escribir un relato como si fuera escrito por un niño, con su forma de pensar, de razonar, etc.

Mi Chiquita (Cuento)

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Mi Chiquita
Por: Darío Valle Risoto

La mayor vino a visitarnos, se enteró que su madre está muy enferma y apareció luego de casi cinco años en que se fue de casa para vivir con ese mulato de mierda.
Pensar que era mi consentida, recuerdo que la sentaba en mi falda y le contaba cosas de mi vida en el ejército. ¡Si tendré historias en casi treinta años al servicio de la patria!
Ni me saludó cuando llegó. la dejé entrar por la madre pero ahora María del Rosario ya no es mi hija, es una comunista más desde que se fue, si hasta me parece ayer cuando discutimos sobre este sujeto desagradable con el que se encama y esas preguntas. ¡Dios mío como le lavaron el cerebro estos izquierdistas!
¿Cómo me va a preguntar si yo torturé durante la dictadura?

Ni siquiera fue dictadura, dictaduras son las de Cuba, la de china, la de la Unión soviética que se terminan cuando la gente se muere de hambre y se dan cuenta que el comunismo destruye la familia.
Fue un proceso, un gobierno de facto en el que me siento orgulloso de haber colaborado, ella ahora tiene un título, es alguien porque el padre trabajó toda su vida para que no le falte nada y me viene con esas preguntas.

Estamos viviendo tiempos complicados, a veces nos reunimos con los muchachos, con los veteranos de la vieja escuela y nos lamentamos de no haber sido más duros y por eso mismo este país se hunde a manos de ex tupamaros y delincuentes y ella me viene con esas preguntas…
Pensar que era mi niña, los varones salieron rectos como el padre pero ella se fue torciendo a medida que crecía, me duele reconocerlo pero la sigo queriendo y que entre y me mire a los ojos con ese rictus de asco me parte al medio.

Me contaron algunos de los muchachos de inteligencia que anda de agitadora en las manifestaciones, que la vieron en la marcha del silencio. ¡Por dios!
Pensar que yo la llevé de chiquita a ver maniobras en el cuartel de Durazno y ella me decía que quería ser como yo y ahora de seguro le mete cosas en la cabeza a la madre que me sigue insistiendo en que le diga toda la verdad. ¡Qué se piensa!

Solamente después que yo me muera sabrá que la recogí recién nacida de en medio de esa terrible guerra interna para salvarla de un destino mil veces peor y que siempre la crié como mi hija, mi chiquita.

FIN

Cuento escrito para el taller de Escritura bajo la consigna: escribir un relato corto en primera persona, poniéndonos en un protagonista que sea opuesto a nuestros ideales, a nuestra forma de pensar

La última Niebla (Cuento)

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La última Niebla
Por: Darío Valle Risoto

Hoy se cumple un nefasto aniversario: hace doce años que nos robaron nuestra esperanza. No, no soy un poeta ni quiero serlo, pero cuando nos regalaron esta niebla perpetua nos dejaron sin la posibilidad de ver el horizonte y sin horizonte los hombres no somos nada.

Aquí sentado en este lugar ignoto al sur del sur, pienso en estas malditas criaturas que llegaron un buen día y no puedo dejar de sentir cierta tendencia a la risa pero temo definitiva e insoslayablemente volverme loco y no quiero seguir el mismo camino que el resto de la humanidad.

Supongo que era la mejor alternativa: aceptarlos con sus condiciones a cambio de que curaran el cáncer, acabaran con el hambre y trajeran esta nueva tecnología y esas malditas flores que crecen por todas partes y que la gente usa en infinitas aplicaciones sin saber que esconden.

La niebla envolvió absolutamente toda la tierra, en unos meses ellos necesitaron adaptar este planeta antes azul a sus necesidades y la comunidad de naciones se bajó los lienzos y hoy que cumplimos los doce años y poco más de coexistencia un treinta por ciento de la humanidad se fue al carajo, millones han muerto y la mayoría por suicidio.

Nos quitaron el horizonte, a veces los vemos caminar entre nosotros delgados y altos, con esos rostros impávidos, sus pequeños ojos, sus narices inexistentes y ese asqueroso zumbido que utilizan para comunicarse entre ellos.

Todo cambió cuando el sol se transformó en ese círculo difuso en el cielo y todo fue cubierto por esa masa globular de eterna sombra aún de día y bajo la lluvia y aún con viento y ese maldito olor químico que estoy seguro contiene algo más que los nutrientes para que estos malditos bichos del espacio vivan aquí, Precisamente aquí porque según ellos la tierra tiene las condiciones necesarias para perpetuar su cultura.

Y con la niebla surgió la desazón general, la revolución de la depresión, los suicidios solitarios de gente que se volaba los sesos o se ahorcaba en la oscuridad de sus hogares o los suicidios en masa como el del año pasado en Beijing: treinta mil personas se cortan las venas en plena plaza roja y la niebla por unos días tuvo ese nefasto color carmesí.

Yo quise hacerlo pero aún soy de los pocos que tengo dentro de mí el horizonte de la rebelión, ayer mismo maté a otro de estos bichos de mierda y por un momento creí notar, mientras le hundía un destornillador en la frente que con su vida que se iba se abría un pedacito de ese cielo que alguna vez fue celeste. Sé que son seres vivos pero también nosotros lo somos y después de todo la tierra era nuestra.

Inevitablemente me van a encontrar, sé que me pueden oler aún sin narices, tienen algún sentido que nosotros desconocemos, siguen sus propios rituales, su forma de vida supongo que será muy cotidiana para ellos pero que se vayan al cuerno, yo quiero que me devuelvan el horizonte, la posibilidad de ver aquella querida, hermosa línea al final del mar por donde asomaba el sol o se perdía para traernos una noche estrellada. ¿A dónde se llevaron mis estrellas?

Hace tiempo no nacen niños en este mundo, son inteligentes estos alienígenas, de a poco nos exterminan sin guerras, sin conflicto evidente pero con esta niebla perpetua nos han quitado a dios, el sentido de la vida y la posibilidad de perseguir al futuro caminando hacia adelante.

Ayer mismo tratando de volver a casa con solamente unos metros de visión a mi alrededor me topé con ese humanoide asqueroso y calvo que me quitó a un costado empujándome con esas inmundas manos de tres dedos y no sé como a continuación le estaba dando de puntadas con mi destornillador en la frente y viendo sus sangre verde y sintiendo que ese asqueroso sonido saliendo de su pequeña boca se apagaba lentamente.

Ahora estoy aquí en casa escuchando música con las ventanas cerradas como siempre porque ya no hay más para ver que ese muro gris y depresivo que perpetuamente nos espera afuera y en todas partes, si hasta creo que en mis habitaciones hay niebla.

Traje algunas de esas flores para comerlas como hace todo el mundo pero las miro y se me revuelve el estómago, se que pronto vendrán por mi para que pague mi crimen así que ya he empapado todos mis muebles, mis ropas, mis escasas pertenencias con nafta y apenas entren me voy a prender un cigarrillo.

FIN

Trabajo hecho como tarea para el taller de escritura, la consigna de este caso proviene de pensar como el clima puede transformarse en el protagonista o  co-protagonista de una historia y tomamos a la niebla con todo lo que ello implica.