Estás muerta (Poema)

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Estás muerta
Por; Darío Valle Risoto

En la hondonada fría del inusitado adiós
Precipicio cruel del abandono total
Oscuridad de tumba que cae con dios
Ser imaginario que no nos va a ayudar.

En un cielo absorto de tormenta gris
Cuando la lluvia nos puede mojar
Y en la deriva de la desesperanza
Nos morimos con tristeza de humedad.

En la carne fría de la muerte hostil
Fría la cama helada del metal
Allí estaba el hielo de tu cuerpo vil
Olvidado por la inmortalidad

Fui a reconocer un cadáver hoy
Era tu silencio en la sala cerril
Con su mortaja de hielo cruel
Camine a verte en la morgue gris

Sin embargo llama tu ser fantasmal
Quiere verme de nuevo, quiere regresar
Y se mueve vivo, me quiere besar
Para que olvidemos lo que estuvo mal.

Ya no quiero verte no voy a desenterrar
Cadáver de tu pasado y soledad de hoy
Quédate en tu hades no te quiero ver
Porque solo una vez todo puede terminar.

Todo tiempo pasado: ¿Fue mejor?

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Todo tiempo pasado… ¿Fue Mejor?
Por: Darío Valle Risoto

Esta época donde la consigna parece ser que todo sea “divertido” y que la felicidad radica en llenarse especialmente de todo tipo de objetos, artefactos y tecnología, es notorio como personas de cierta edad añoran un tiempo pasado que parece fue mejor.

Hace unos días en razón de evocar aquellos viejos almacenes Montevideanos donde la relación con el almacenero era casi familiar, algunos recordaban aquella cosa de servirnos casi todos los productos que venían a granel y por lo tanto cosas como: harina, yerba, azúcar, etc. se compraban por peso, el almacenero las sacaba con unas particulares palitas de unos enormes cajones y el mismo las colocaba con gran habilidad dentro de papeles de estraza que cerraba con esas particulares “orejitas” a los costados.

Por lo tanto no era raro ver que las mismas palitas servían para despachar diferentes productos y que la forma de limpieza era golpearlas contra algo lo que no evitaba que por ejemplo compremos harina y tenga pequeños restos de yerba. Esto no sería nada pero recuerdo que se solían guardar los productos dentro de cajones de madera con sus tapas y esto no era muy higiénico ya que abundaban las ratas y ratones en aquellos viejos almacenes generalmente atendidos por un “gallego” no muy habituado a la higiene personal.

Cerca de mi casa teníamos el “almacén de Luís”, el “del Patilludo” y “El de Víctor”, cada uno con sus características propias: el primero era el más sucio, el segundo al que yo iba más seguido no solo era más limpio sino que el hombre de las patillas atendía rápido y hablaba poco con la gente el citado estaba en la esquina de Felipe Sanguinetti y Avellaneda si mal no recuerdo, el último era al que iba menos, porque Víctor era un chusma malicioso que hablaba pronto y mal de todas las mujeres del barrio y si caía algún tipo “rarito” también. Cierta vez mi madre fue a reclamarle porque me vendió un litro de vino en mal estado y el tipo le dijo que yo no lo había comprado allí porque compraba en frente y mi madre le aconsejó de forma bastante violenta que se dedicara a hacer bien su trabajo y no moralizar sobre las putas del barrio.

Volviendo al tema del pasado, creo que todos tendemos a idealizar otras épocas porque éramos más jóvenes o niños y es mucho mejor recordar más lo bueno que lo otro y si bien eso es terapéutico no es cierto de que la vida era mejor sino bastante peor, porque no podemos negar que en este tiempo tan complicado si hay algo bueno, es que tenemos mucho más confort en nuestras vidas, claro, si podemos pagarlo.

Aun así no era lo mismo ser pobres antes que ser pobres ahora porque la tecnología hoy es mucho más barata y por ende más accesible que antes. Nunca olvidaré los enormes sacrificios que pasó mi padre para comprar aquella primera televisión Columbia de 24 pulgadas a plazos a un vendedor judío de esos puerta por puerta ni tampoco que nuestra primera heladera fue una General Electric enorme comprada usada a unos conocidos de mi padre que duró casi veinticinco años con solo una rotura cuando nos mudamos. Hoy me parece mentira que voy por mi quinto televisor y tercera heladera que si es cierto, durarán menos pero son mucho más eficientes que aquellos armatostes.

Añoramos cuando jugábamos en la calle, cuando era posible conversar con otra persona sin distracciones Y cuando había valores como: la lealtad la honestidad y la discreción. Todo ello sigue existiendo hoy aunque no lo creamos pero quizás de nosotros depende encontrarlo en los demás tras cultivarlos en nosotros mismos.

Otra enorme añoranza que ya cité en un artículo anterior era que podíamos dormir con la puerta abierta sin ser robados y me consta que no era tan así, más aquella cosa casi provinciana de que todos nos conocemos y por lo tanto nos respetamos se ha ido perdiendo por la simple razón de que la dinámica de la ciudad nos va volviendo extraños que pueden vivir cerca pero raramente se conocen.

Que el tiempo pasado fue peor o mejor es un concepto subjetivo y depende de lo que deseemos recordar, en mi caso creo que estoy viviendo el mejor tiempo de mi vida aún con montones de cosas que me desagradan pero también recuerdo las grandes carencias de mi niñez que hoy día son impensables, que en este país tras largos años de dictadura y diversos gobiernos de diferentes perfiles y aún con injusticias es posible tratar de mejorar entre todos para no seguir añorando sino planeando mejorar cada día más, para que nuestros hijos y descendientes puedan pensar que viven bien sus propios tiempos.

Enredados en las redes sociales: Distraídos y suicidas

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Enredados en las Redes sociales
De distraídos y suicidas
Por: Darío Valle Risoto

Ayer al regresar del trabajo crucé como lo hago habitualmente un cruce de semáforo donde debo ser el único que lo hace como se debe de frente a la acera y no en diagonal de espaldas al tránsito como la mayoría de la gente ya que este cruce tiene la característica de no estar bien en la esquina porque es parte de cinco calles que se encuentran y es mejor que esté donde está, para bien de los que cruzamos bien, claro.

Aparte de ello solamente dura el tiempo de cruzar unos treinta segundos y me percaté al pasar que un chico lo hizo mirando su celular todo el tiempo, continuó así y cruzó la otra calle en rojo sin darse siquiera cuenta de si venían vehículos o no. Estuve a punto de decirle que podría tener un accidente si no miraba por donde caminaba pero desistí bajo la idea de que probablemente recibiera un insulto o el consejo de meterme en aquello que me compete aunque no me agrade mucho que atropellen a un pelotudo cerca de mí por aquello de que las salpicaduras de sangre y sesos son difíciles de lavar después.

El caso es que como veterano que nací sin esta maravillosa cosa de los dispositivos móviles me estoy dando cuenta de que la gente está verdaderamente alienada y suelo preguntarme a menudo si tienen contactos o temas que tratar o estudiar tan importantes como para no esperar a llegar a casa o tratarlos en sitios donde no corran peligro.

En el colectivo cuando me toca sentarme del lado del corredor me mosquea bastante que las personas que van paradas estén mirando y tecleando sus celulares prácticamente cerca de mis ojos y como uso lentes, más de una vez los miro para ver si se dan puta cuenta de que me están invadiendo mi espacio personal, muchas veces he pensado en decirles que si me rompen los lentes se olviden de sus malditos celulares porque van a volar por la ventana a la calle.

A esto sumémosle el pequeño detalle de que van en un colectivo lleno, mal parados porque generalmente además de llevar su importante relación con el celular llevan cuantiosas mochilas y a veces hasta termo y mate, con todo esto tratan de conservar el equilibrio en un servicio de transporte Montevideano que no se caracteriza precisamente por su suavidad. Debe ser una maravillosa época para los carteristas me imagino con decenas de zombies distraídos wassapeando en un transporte lleno donde moverse por el corredor es un acto propio del Circo du soleil.

El otro día en el cine le tuve que decir en la oscuridad a una señora que se dejara de joder con el celular porque lo prendía en la oscuridad de la sala para mirar la hora, de verdad creo que la gente está perdiendo la chaveta con este tema y trataré de explicar lo que al menos a mi me parece obvio.

Para comenzar, a menos que no estemos esperando noticias de vida o muerte o importantes de trabajo lo que llega a nuestro celular queda allí y puede esperar, los intercambios de saludos y conversaciones vía voz o texto en su gran mayoría se trata de intercambios absolutamente intrascendentes como una señora que viajó más o menos media hora en el colectivo explicándole al marido que comida le había dejado en la heladera y de que forma.

Miren que sigo pensando que estos dispositivos son maravillosos y que lo importante de ellos radica precisamente en hacernos la vida más confortable y no más peligrosa o pasible de que un tipo como yo un día pierda la chaveta y te rompa el celular al medio porque se lo metiste entre los ojos mientras le escribías: “Te quiero” a tu novio.

Que el paisaje de las ciudad ha cambiado es notorio, caminar por cualquier vereda significa tener que esquivar o chocarse con gente que está atendiendo sus celulares mientras camina y a menudo con auriculares puestos, todo un ejemplo de “estar regalados” al accidente y a los asaltantes. Quizás mi problema es que la gente no me gusta demasiado, no solo no tengo whassap sino que tampoco suelo mantener muchos contactos en Facebook ni enviar muchos mensajes de texto porque si, al punto de que todos los meses me sobran enormes cantidades que se pierden por no usarlos dado mi contrato.

A todo esto cuando tengo que enviarle un mensaje o llamar a alguien en la calle, me paro en un lugar donde no moleste y lo hago tranquilo, luego sigo mi camino. Generalmente voy escuchando música, discos completos que cambian automáticamente de uno a otro o una emisora de Linkein sin necesidad de andar buscando canciones. En el colectivo aunque vaya sentado prefiero no sacar salvo muy raras ocasiones mi celular y si por casualidad alguien me llama le digo que cuando baje lo llamaré yo porque detesto que la gente escuche lo que digo tanto como escuchar a los demás sus conversaciones personales. Si, usted dirá: “este tipo es un obsesivo o algo peor” y puede que tengan razón pero fui educado en algo que se llama ser discreto y de bajo perfil y por sobretodas las cosas en cuidarme cuando ando a la intemperie sobretodo en épocas tan violentas como nos tocan vivir.

Spiderman: de vuelta a casa

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Spiderman de regreso a casa
Por: Darío Valle Risoto

Recién ayer la fui a ver y asumo que la mayoría de ustedes ya lo hicieron, de todas maneras no se preocupen porque no les voy a contar nada que devele algunos secretos bien guardados en Internet de esta muy buena película sobre Spiderman.

Para comenzar el agregado del título tiene la doble lectura del regreso de Peter Parker luego de su breve aventura con Los vengadores en Alemania y también por el retorno al ceno de Marvel aunque aún el personaje para el cine le sigue perteneciendo a Sony. Solamente el fracaso de la última película protagonizada por Andrew Garfield hizo quizás que estos estudios cedieran a reincorporar a arañita al universo al que pertenece.

Y Dave Holland es probablemente el mejor protagonista de todos para este personaje, sin pretender menospreciar la fabulosa trilogía de Raimi, pero tanto Tobey Mcguire como el mencionado Garfield estaban bastantes pasados de edad aunque el segundo parecía más chico, los dos tenían 27 años al tomar sus papeles, lo que ahora es subsanado poniendo a Spiderman justo en los quince cuando recibió sus poderes y afortunadamente la película no vuelve a mostrarnos el origen que tan bien fue narrado en el primero de Raimi y luego absurdamente deformado en las otras.

La película es fabulosa y quizás lo que tiene de particular es toda esa asociación con Tony Stark y por ende con los vengadores, así como los criminales que recolectan armas dejadas por los aliens que atacaron nueva York durante “The Avengers” o perdieron en los sucesos de Zocovia. Esto entra muy bien en la historia pero juega dejando en determinados momentos a Peter Parker en un segundo plano lo que se subsana con suficientes momentos de su vida adolescente que realmente forman un todo compacto y sin desperdicios, aún cuando no se porque Hollywood persiste en cambiar a muchos protagonistas caucásicos por gente asiática, negra o India para parecer más correcta o “inclusiva”, así que por ejemplo tenemos a un Flash Thompson que es cualquier cosa y a una supuesta Mary Jane absolutamente opuesta al comic.

Miren que hago estas pequeñas críticas no para desmerecer la película sino por algo que ya me tiene bastante mosqueado por aquello de por ejemplo presentarnos un dios nórdico en Thor: ¿De raza negra?…Bien, a lo nuestro: Spiderman Homecoming es formidable aún con esto porque Dave Holland, Michael Keaton y una excelente puesta en escena la salvan de toda duda, además de ello se nos muestra a un héroe juvenil con todo lo que esto implica y que solo Marvel lo supo hacer desde aquel formidable año 1962 que cambió para siempre el concepto de los encapotados.

Buen ritmo y acción trepidante, dos villanos: El shocker y El Buitre, además de la inclusión de Iron Man que no aparece tanto como leí en la web que algunos criticaban; un horror aparte es la sensual tía May… ¡Que carajos les pasó!…

La gran ausencia de J.J.Jameson como en las dos de Garfield se hace notar y creo que por aquello de que JK Simons fue absolutamente soberbio en el papel pero aún sin el mal encarado editor de La Trompeta, tenemos a Spiderman de nuevo en casa y parece que para rato, no la dejen de ver porque vale la pena. Y como hemos comparado diré como dije con The Amazing Spiderman, la primera con Andrew Garfield: es igual de buena que la primera de Spiderman de Raimi, esperemos que no le pase como con la segunda que en definitiva hizo que Sony volviera a Marvel con el caballo cansado, de todas maneras Sam Raimi nos dejó una trilogía de colección que no me canso de ver.

Sexta película en serio sobre Spiderman, mejor olvidar aquella de 1979 con Nicholas Hammond que fue el piloto de una pésima serie y esperemos que el retorno dentro de poco con una segunda en solitario sin tanto avenger alrededor.
PD: El traje donado por Tony Stark si bien es ocurrente por momentos llega a cansarnos a aquellos que añoramos al superhéroe arácnido solitario y con un mínimo de tecnología.

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Penthouse: De Gangsters y damas

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Por: Darío Valle Risoto

Acabadas de ver todas las de la serie de The Thin Man que les mencionara unos post más atrás encontré otra película de mi amada Myrna Loy, en este caso con otro partenaire pero que es una verdadera joya en un cine de gangsters, amoríos y noches de Nueva York, solamente le faltaba la participación del gran Carlos Gardel para completarla.

Si bien no soy muy fan de las películas sobre gángsters esta es como el arquetipo que buscan sus cultores con asesinatos, misterios y personajes tan misteriosos como atractivos sin olvidarnos de Myrna, claro.

La historia parte como siempre de un seguro culpable de asesinato que es inocente, un gangster que protege al protagonista que es el abogado que lo salvó de “ser frito” en la silla eléctrica y una serie de contratiempos que nos irán metiendo en ambiente de forma fabulosa sin olvidarnos de Myrna Loy, claro.

penthouse 1933 lobbyPor lo pronto aquel cine se inspiraba en una visión de los delincuentes que solían tener ciertos códigos que hoy parece que han olvidado, al menos eso dicen quienes opinan sobre la delincuencia, pero se me ocurre que esto no es cosa de los tiempos sino de que hay y hubo hombres, digamos: “Con hache y sin hache” por no decir otra cosa.

Por lo tanto les invito a buscarla y disfrutarla porque es una especie de molde para todo un género de cine que sin olvidarnos a un Humphrey Bogart o James Cagney entre muchos otros, dejaron estampados en generaciones los arquetipos de hombres duros, honestos, deshonestos pero con un atractivo para las cámaras francamente indudable y por supuesto una serie de mujeres que siempre terminaban siendo las víctimas, victimarias, simples cantantes en clubes nocturnos o adornos para historias sin desperdicio.penthouse

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Asfixia (Poema)

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Por: Darío Valle Risoto

Llega inexorable el ferrocarril
Tronar de fuelles oxidados
Y un sentimiento de ahogo
Que me deja al borde
Del precipicio de mi cama.

Tengo en la boca una reja
Y una soga de ahorcado
Que pugnan por quitarme
El aire que me resta.

Acciono el disparador
Y trato como el pez sin agua
De buscar el aire salvador
Cuando todo se precipita
A una decadente humedad.

Pulmones de fierros viejos
Y ventana abierta a la noche
Mirar a la ciudad impune
Mientras recupero la vida
Y trato de volver a mi lecho.

Mañana tal vez mañana
Vuelvan la asfixia y el terremoto
De rasguñar entre las nubes
Un oxígeno tan lejano
Que me roba la vida
Como si la muerte
Fuera una aspiradora.

Asmático y casi viejo
No me falta ninguna figurita
Para llenar el álbum
De los alientos de mi desgracia.

Izquierdas sudamericanas: ¿Un fracaso exitoso?

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Izquierdas sudamericanas: ¿Un fracasó exitoso?
Por: Darío Valle Risoto

Dicen que la historia repite ciertos ciclos, pero si esto es verdad esperamos demasiado tiempo para que en este continente la izquierda tuviera el poder o mejor dicho: “el gobierno” que como veremos a lo largo de este artículo no son necesariamente lo mismo.
Ya no quedan dudas de la incidencia de la política de los Estados Unidos en nuestras tierras desde que esta maravillosa nación se transformó en la más poderosa de la tierra. Si yo les menciono el “Plan Cóndor” muy pocos de ustedes estarán ignorantes de lo que estas dos palabras significan con dictaduras, tortura, desaparecidos no solo para frenar el supuesto avance del comunismo luego de la revolución cubana, sino para asegurar una fuente inagotable de materias primas que aún lo seguimos siendo y al bajo precio de la necesidad.

Por lo tanto la izquierda floreció unida y latinoamericanista durante las diversas dictaduras resistiendo de mil formas en estos países y casi sin excepciones con la figura emblemática de Ernesto Che Guevara como ejemplo didáctico de lo que debe ser el hombre nuevo. Con diferentes matices las izquierdas o al menos los “centros” progresistas tarde pero seguro tomaron los gobiernos por medio de elecciones democráticas y libres tras décadas de soportar gobiernos de derecha obsecuentes y genuflexos al poder capitalista sumisos al fondo monetario internacional con todo lo que esto significó en la pobreza y atraso de nuestros pueblos.

Pero pasar al otro lado del mostrador trajo aparejado todo lo que en estos momentos estamos viviendo casi sin excepciones comenzando con la debacle venezolana, pasando por Brasil, Argentina y los diversos “deslices” que se pretenden investigar en el Uruguay sin olvidarnos de Bolivia, Ecuador y Perú. Colombia no ha tenido cambios porque sigue manteniendo esa hermosa hermandad con el gran hermano del norte y Chile más o menos navega entre una derecha heredera de Pinochet y una izquierda bastante errática si se me permite. Paraguay ha tenido también su digamos: “primavera de izquierda” pero ha vuelto a su habitual bajo perfil.

“Corrupción” es la palabra, prácticamente todos los gobiernos son investigados por mantener una relación de corruptela con las grandes empresas transnacionales o nacionales indefectiblemente ligadas a capitales extranjeros y ya sabemos en su mayoría de donde provienen sus filiales. He aquí la pregunta del millón: __ ¿Es posible mantener un gobierno populista sin transar por debajo de la mesa con estos mafiosos?

Difícil para responderlo y menos de parte de su servidor que lejos está de ser un politólogo, sociólogo o urólogo ya que por esto último creo que nos han metido el dedo allá mismo durante toda nuestra historia y salvo el emblemático caso de Cuba y casi casi Venezuela no hemos podido enfrentar con una verdadera revolución social este estado de cosas.

Otro tema que me ha rondado la cabeza es comparar la corrupción de la derecha con la de la izquierda. No, no estoy loco, porque las derechas robaron de lo lindo manteniendo a los pueblos con hambre y acrecentando por miles o millones los focos de pobreza e indigencia de este continente, al menos las izquierdas o gobiernos progresistas si bien corruptos como parece no caber duda: Han repartido bastante mejor las migajas de este feroz capitalismo suicida que nos toca vivir y es elocuente lo que han hecho los gobiernos de Evo, Lula, Kirchner, Vázquez, etc. al menos abatiendo un tantito aquella especie de bola de nieve que sumía cada día más y más en la miseria a nuestro continente. Las cifras son elocuentes aunque claro que falta mucho aún.

Es indudable por ejemplo que en el Uruguay se han restaurado los derechos de los trabajadores, volvieron los consejos de salarios que los hijos de puta de la derecha habían cercenado, con perdón de la palabra, pero no se me ocurre otro epíteto. Pero por otro lado le hemos ladeado la cabeza al tema de los derechos humanos y aún estamos por saber que pasó y como desaparecieron nuestras víctimas de la dictadura.
Tampoco hemos solucionado el tema de la vivienda de la mayoría de los uruguayos y seguimos manteniendo una política neoliberal en lo económico pero peor aún “en lo sicológico” de una población que le fue perdiendo el rumbo al hombre nuevo que mencionamos antes y que tanto unía a Latinoamérica.

Así que el rótulo de “gobierno de izquierda” nos queda más que grande a los uruguayos y será mejor utilizar el eufemismo de: “Progresista” por aquello de que es mejor que los pobres puedan comprarse sus celulares y los que duermen en la calle ahora tengan colchones cuando antes dormían sobre cartones. Cuestión de comparar.

Otro tema que me preocupa es la soberbia de algunos gobernantes que van perdiendo la calidad de servidores públicos y de representantes del pueblo para transformarse en una especie de avatares o gurues de lo que mejor nos conviene a los trabajadores y estudiantes, solventando toda su dialéctica en una especie de doble discurso populista que admite sin dilaciones que el mundo ya está resuelto como: capitalista, consumidor y explotador y no hay nada que lo cambie. ¿Globalización?
Desde luego que en unos quince o veinte años de gobiernos “populares” fuimos creando un ejército de empleados del estado con muy buenos beneficios y a todas voces ligados a sus filiaciones políticas antes que a un necesario código ético.

Un ejemplo elocuente salvo honrosas excepciones es la pauperización de los sistemas educativos en nuestras tierras, deterioro que por supuesto venía de antes ya que para la sociedad de consumo alcanza con saber trabajar y comprar para que un ciudadano sea funcional y nada de espíritu crítico porque eso molesta y bastante a cualquier centro de poder sea del color que sea. A los soberbios antes mencionados les molesta mucho ser denunciados por el pueblo e indefectiblemente tendrán la carta en la manga de una conspiración venida de tierras del norte que podrá ser cierta más los hechos son hechos y si eres corrupto lo eres y listo. ¿O el fin es superior a los medios?

Así que volviendo al título podríamos decir que las izquierdas con todos sus matices parecen haber fracasado por sus manifiestas denuncias de corrupción que enlodan a personajes de la talla de un Lula, Cristina Kirchner, José Mujica, etc. que podrán gustarnos o no pero en su momento representaron la esperanza de muchos años de esperar que la tortilla se de vuelta aunque quizás por no romper muchos huevos ahora se esté pagando el precio de pactar con las grandes mafias económicas y todo en nombre de la paz.

En esto han tenido puntual importancia los grandes medios de comunicación que siguen siendo hijos directos de un concepto conservador y de derechas en todo el continente, aquellos gobiernos que los enfrentaron han tenido y tienen que lidiar con información sesgada y mentirosa y los que pactaron con estos cretinos debieron pagar el costo que significa dormir con el enemigo.

TABARE Y BUSH

Una vuelta a las derechas parece insoslayable, porque la gente no parece creer en terceras alternativas que si las hay y ahora procurará volver a apostar a los herederos de aquellos inefables estafadores hijos del imperio que antes nos gobernaron con sus históricos expolios desde el Río Bravo a la Antártida. Al menos tengo el consuelo de que estos años en que hemos recuperado algunos de nuestros derechos inalienables nos sirvan para que no nos los vuelvan a quitar de un día para el otro. La opción libertaria siempre estará allí.