Enredados en las Redes sociales 12: Celulares en Subway

Alex Gross (9)

Enredados en las redes sociales 12
Celulares y Subway

El Arte es del magnífico: Alex Gross
Por: Darío Valle Risoto

La relación cuasi simbiótica de la mayoría de las personas para con sus aparatejos celulares me resulta muy curiosa. Anoche precisamente estaba en la sala de espera del consultorio médico cuando comprobé que yo era la única persona que esperaba sin la vista fija en su celular. Algunos tecleaban nerviosamente, otros jugaban jueguitos o veían videos, un señor hablaba acaloradamente contando que estaba esperando la consulta mientras otro dejaba un mensaje de voz vía Wassapp.

Tengo la costumbre medio rara de no sacar el celular cuando estoy rodeado de gente salvo para ver la hora y prefiero estar alerta a mi entorno y así estudiar las reacciones de otros seres humanos que presumo son lo suficientemente interesantes para dejar de lado la pantallita y aprender más sobre ellos. Condición intrínseca de mi persona que siempre ha preferido apartarse de la manada cuando estos ejercen ese extraño acto de la imitación y se transforman en masa anónima.

Una señora sacó un libro y me pareció suficientemente revolucionaria, al menos dejaba pensar en que estaba más cerca de un servidor que se entretuvo casi dos horas tratando de dilucidar ese misterio que hace que la gente como alucinada esté presa de ese adminículo, que si bien es un fabuloso soporte tecnológico, paradójicamente nos enseña de todo pero a su vez nos aparta de la vida real.

Hubo una época no muy lejana en que uno esperaba a la consulta médica y conversaba con el que estaba a su lado, desde comparar dolencias y dolores varios, aconsejar diferentes fármacos o entablar alguna conversación sobre la vida y su circunstancia hasta terminar casi haciéndose amigo de ese extraño o extraña con que nos tocó compartir la espera. Ahora raras veces sucede porque todos están juntos pero a la vez se encuentran como a miles de kilómetros de distancia.

Me gusta jugar con estas situaciones, con cierto aire de superioridad intelectual me mantengo sin sacar mi celular del bolsillo y poco a poco advierto que otros se dan cuenta y entonces algunos guardan los suyos pero segundos después los vuelven a sacar y se zambullen de nuevo en sus redes sociales, en sus facebooks, en sus youtubes y sus mails, cuando no en el bendito Candy Crush.

A veces o más a menudo me siento inmensamente solo rodeado de extraños que están como alienados con sus soportes de información tecleando como locos a dos manos y entablando quizás comunicación con sus seres queridos que quizás sería más buena si los tuvieran en frente pero puede que estén en otro país, planeta o dimensión muy lejana. Por otro lado se pierden de conocer a un servidor, el mismo que el otro día en Subway pidió un emparedado con doble panceta y conversó animadamente con las empleadas todas cubanas y llegadas recientemente al Uruguay.

Luego me fui a sentar a una de las mesitas y me saqué una selfie como corresponde para indicar la importante noticia seguramente removedora para la gente en facebook de que estaba en Subway, pero inmediatamente lo apagué y me dispuse a disfrutar el entremés. Lo bueno de ello fue que una chica que también merendaba se puso a conversar con estas jóvenes cubanas y me involucraron en una agradable charla entre tres o cuatro que hizo de la jornada algo más gratificante. Momento que me hubiera perdido de no apagar el teléfono.

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¿Existe la libertad de culto?

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¿Existe realmente la libertad de cultos?
Por: Darío Valle Risoto

En estas épocas donde es casi una obsesión ser inclusivos subyace una interrogante al menos para mí bastante importante, que es si también debemos serlo con aquellos sectores tradicionalmente intolerantes.

En mi país que se supone no tiene religión oficial existe la vieja costumbre de considerar que las personas tienen el libre derecho a tener una religión y que estas deben contar con exoneraciones de impuestos por parte del estado. Por lo tanto vivimos en una enorme injusticia cuando sectores productivos deben pagar diferentes tipos de impuestos y tanto iglesias como templos y todo tipo de cabarutes religiosos no pagan un peso por hacer sus negocios.

Por otro lado la idea de que los seres humanos somos libres de optar por nuestro camino hacia…supongamos: “La Luz” se me ocurre al menos ingenuo por no decir otra cosa, ya que la mayoría de las personas recibimos nuestra religión de nuestros padres desde muy temprana edad y son menores los casos en que los individuos pueden desprenderse completamente de esa herencia hacia una de tantas opciones que pretenden reconectarnos con el creador y toda esa cosa de la fe.

Así que el hecho despreciable de que recibimos de quienes nos dieron la vida tal o cual religión, tiene luego la complicidad del estado para que continuemos por este camino hacia la verdad rebelada sin pagar impuestos y es una suerte de cooperación del sistema para que no caigamos en las terribles garras del libre pensamiento.

Esto no es casualidad ni producto de que vivamos en un país que garantiza nuestra libertad, en realidad responde simplemente a que aquellas personas que respetan un código de fe, generalmente emanado del dogma cristiano, son mucho más fáciles de gobernar que unos anarquitos que andan peguntándose quién carajos inventó a dios.

Internacionalmente los ejemplos cunden y ni hablar de las teocracias como las que viven los países musulmanes donde la discriminación hacia los ateos o de otras religiones llegan incluso a cobrar sus vidas y sin embargo en el mundo no hay movimientos fuertes para revertir esto, porque aún en la cuna de la libertad como los Estados Unidos gobiernan elites en este caso de cuño cristiano protestante y hasta podemos pensar que en aquellas naciones comunistas la fe por estas mitologías religiosas se ha trastocado en el amor hacia el partido, lo que de alguna forma es bastante mejor comparado con los casos anteriores porque al menos admite desligarse de tanta carga esotérica.

No existe la libertad de cultos y mucho menos la de pensamiento, vivimos en un mundo donde durante milenios el hombre persiste en mantener su fe, es decir, su creencia sin ninguna base real ni científica en diferentes fantasías que tratan de explicarle preguntas que en realidad no tienen respuesta o que si las tienen solamente se pueden encontrar de forma científica y no mágica.

amigos pinochet y otro viejo de mierda

Aún así creemos que somos libres cuando optamos por una u otra explicación que ya nos viene prefabricada por libros antiguos, rituales ancestrales y la costumbre de generaciones de seres humanos que ciegamente han repetido hasta la locura explicaciones sobre la vida y el universo que no soportan cinco minutos de análisis serio.

Pero sostenemos que la gente debe ser libre de creer, de creer en lo que quiera y ya sabemos que una locura compartida por miles, por millones de personas se transforma en fuerte convicción y tan fuerte argumento que ha desarrollado guerras, matanzas y persecuciones a lo largo y ancho de la tierra entre los diferentes defensores de estas abyectas, enormes mentiras que a estas alturas de la evolución humana no deberían existir.papa mierda

Desde los doce años hasta más o menos los treinta y poco, este servidor recorrió diferentes sitios tanto religiosos como esotéricos, grupos de contacto con extraterrestres, etc. Y hoy con algunos años más me he transformado en un completo descreído de tanta basura mística porque a través de estas experiencias he llegado a la conclusión de que estos grupos están dirigidos por ególatras con serios problemas sexuales y/o estafadores de la peor ralea. Desde el benemérito Papa hasta el pastor de los templos evangélicos, hasta los que estafan con el Reiki o las flores de Bach estamos rodeados de ladrones que insultan la inteligencia de los pocos que tenemos la suerte de mirar estos acontecimientos con la suficiente perspectiva como para decirles: Váyanse a la mierda señores, a mi no me roban.

Pero en el Uruguay cuentan con exoneraciones de impuestos mientras le quitan el dinero sobre todo a los pobres que suelen ser los más ignorantes, cuentan también con la suficiente prensa como para que el monseñor tenga en la televisión o en la radio sus buenos espacios para opinar en contra por ejemplo de la ley de salud reproductiva o contra las leyes que en este país permiten el casamiento entre personas del mismo sexo. Son dueños de radios, de periódicos y de una posición en la sociedad que les garantiza continuar defendiendo esa enorme, majestuosa farsa de que existe un dios y precisamente son estos curas, sacerdotes, pastores, gurús, iluminados los que deben conducir la fe de los corderos y así estamos…

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Enredados en las Redes Sociales 11: Las Tribus Opinadoras

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Enredados en las Redes 11
Las Tribus Opinadoras
Por: Darío Valle Risoto

Ya tenemos un trecho bastante largo en esto de las redes sociales como para darnos cuenta de que hay ítems que se repiten en determinadas personas como para que las agrupemos en algunos grupos lo que es desde luego una clasificación por supuesto que completamente subjetiva y personal de un servidor pero por ahí ustedes concuerdan en algunas de ellas o en todas, vamos a ver.

1 Los Mala Leche
Personas a las que todo les cae mal, en el mejor de los casos son críticos pero no se limitan a discrepar con respeto sino que deslizan un insulto o nos clasifican dentro del universo de sus enemigos hasta por las razones más insignificantes se transforman en nuestros opositores por cualquier comentario y será inútil entrar a intercambiar puntos de vista con ellos porque pueden insultarnos hasta el infinito y más allá, lo mejor es dejarlos de lado o bloquearlos con total impunidad.

2 Los Salvadores de la Pacha Mama
Defienden la naturaleza, el medio ambiente, a los animales y todo lo que signifique estar de acuerdo “con la vida” y para ello ejercen una gran militancia copiando y pegando carteles, frases o consignas para hacer desde sus ordenadores o celulares un mundo mejor para todos nosotros. Suelen ser personas amorosas, sanas, sin ninguna maldad y por todo ello se transforman en un grano en el culo de quienes por casualidad concordamos con algunas de sus luchas porque nos van a atormentar con sus dones humanitarios cual Flanders al pobre Homero Simpson.

3 Los Enamorados de la Vida
Familiares cercanos de los anteriores suelen ser como un extraño club de gente siempre enamorada que nos desintegra los cojones con cartelitos sobre lo bueno de amar incondicionalmente, de poesías, fotos de flores y toda esa cosa horrenda de querer al otro con amores parasitarios y tormentosos que nos hacen escribir poemas, suicidarnos o volvernos completamente estúpidos como para compartir nuestros afectos personales con todo el maldito planeta al que realmente le importa un cacahuete cuan felices somos.

4 Las Frases célebres
Recolectan frases célebres de todo tipo y color, desde moralejas a discutibles parlamentos de personajes famosos desde Elvis Presley a Newton pasando por Einstein y los Pitufos. Intentan dejarnos con una sonrisa en el mejor de los casos pero he comprobado que la mayoría de las veces lo que nos muestran es una frase fuera de contexto que puede querer decir algo o todo lo contrario o bien pudo ser escrita por un personaje que tiene serios problemas mentales al que le gusta identificarse como un famoso pero es un imbécil.

5 Las Noticias impactantes
Periodistas de escritorio, socios de la fuente muy discutible de un ordenador, estos compiladores de noticias casi siempre fantásticas copian y pegan todo tipo de dato sin siquiera detenerse a pensar que son tan inverosímiles que no las creería ni un niño de dos años. Difunden los denominados “fakes” de tragedias, desapariciones de personas, de extraños records, etc. Lo peor de todo esto es que logran que comencemos a creer en nada porque nos atiborran de noticias propias del pasquín más amarillo de la historia…y bueno: es internet.

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6 Los Conspiranoicos
Loquitos que creen que las Torres Gemelas fueron un auto atentado como si los Estados Unidos necesitaran una excusa para invadir a Musulmania, dementes que ven OVNIS hasta en el cuarto de baño, que nos aseguran que el mundo está gobernado por una asociación de mega millonarios, nobles y reptilianos, estos últimos son algo así como aquellos personajes de la serie: V Invasión, si, los que comían ratones. Todo para ello gira en torno a enormes secretos donde generalmente Estados Unidos, Europa y el Imperio de la Guerra de las Galaxias tienen algo de protagonismo. Todo grupo terrorista de asesino o de ladrones es producto de la mano negra de los usamericanos y nosotros vamos ciegos por un mundo lleno de conjuras.

7 Los Fanáticos Religiosos
Son capaces de encontrar una frase, salmo o canción de la Biblia que venga al caso hasta para los temas más extraños, viven por y para defender su enfermizo concepto de que hay un dios y un día a eso de las cuatro y cuarto de la tarde se le dio por inventar todo esto que llamamos vida, no aceptan ninguna teoría científica y ven al diablo elucubrando todos los males de este mundo, nos desean con total desparpajo que sus dios nos bendiga o nos insultan la inteligencia asegurándonos que van a rezar por nosotros. Uno al final no sabe si están bromeando o son unos enfermos del carajo que ya no tienen cura.

8 Los Fascistas
Frases como: Hay que matarlos a todos, todos son iguales, que se vayan todos y otras minucias por el estilo detallaran a un estúpido fascista descerebrado que pretende que el mundo tenga un orden social y político que dejaría a Hitler la mar de contento. A la primera de cambio insultan al marxismo, al comunismo y todo lo que se acerque a la izquierda sin tener la más puta idea de que son estas cosas. Por lo tanto están en contra del aborto, el casamiento entre personas de un mismo sexo y de la liberación de la mariguana, para confrontar su forma de pensar más cercana a un protozoario esgrimen poderosos argumentos como: Eso no es normal, porque siempre fue así o la Biblia lo prohíbe (Tampoco la leyeron porque se asombrarían de tanta relación incestuosa en sus páginas entre otras joyitas)
Parientes cercanos de los “mala leche” y de los fanáticos religiosos son de lo peor de las redes porque tienen un pensamiento muy peligroso que colinda con lo criminal, mejor ni tomarse el tiempo perdido de contestarles nada.e50dc9514cfe605327cc860bf7fb6058

9 Los Escritores Frustrados
Suelen ser buena gente que no sé de dónde sacan el tiempo para deslizar grandes, largas y concienzudos explicaciones a todos los temas sin comprender que la gran mayoría de la gente deja de leerlas a la tercera oración. Generalmente esto solamente se debe a su urgencia por demostrarle al mundo que saben más que usted o yo o de una genuina necesidad de sentirse inteligentes y/o informados. No comprenden que internet es como un enorme, gigantesco, colosal basurero donde sí se pueden encontrar joyas del conocimiento humano pero para ello precisamente uno le escapa a las redes y prefiere ir a páginas especializadas o a wikipedia que también tiene lo suyo.

Por aquí están más o menos los tipos de personajes que pueblan la web, seguramente haya más y muchos de nosotros seamos una mezcla de varios de estos, también tenemos a los amantes del Porno, a los deportistas, a los políticamente correctos, etc., pero ya me cansé de teclear.

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Enredados en las redes sociales 10: Relaciones simbióticas

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Enredados en las redes sociales
Relaciones simbióticas
Por: Darío Valle Risoto

Como quién diría: “De la noche a la mañana” vimos que el paisaje urbano ha cambiado y las relaciones interpersonales también y mucho y todo por esos maravillosos dispositivos que no alcanzo en alabar llamados: “dispositivos celulares” o “Teléfonos inteligentes”

Porque debemos reconocer y darnos cuenta de que las tecnologías son herramientas que nos dan confort siempre y cuando no nos obsesionemos con ellas y muy especialmente si hablamos de dispositivos para la comunicación.

Pero lamentablemente entre tantas nuevas palabras ya hay acuñados varios términos para referirse a diferentes enfermedades o no tanto o quizás solo “manías” que sufren muchas personas que han generado una suerte de relación simbiótica con sus dispositivos móviles.

Hace poco un señor que viene a cobrarme los gastos comunes al ver que también tengo un celular inteligente me dijo que estaba a punto de divorciarse porque su esposa no se separa de su móvil en todo el día y solo le pude decir: Eso sí que es un problema.

El tema me preocupa, sé que soy un tipo raro, por ejemplo: no me gusta sacar el celular en el colectivo y mucho menos lo miro si voy caminando por la calle, si recibo una llamada la contesto detenido y trato de ser breve si estoy rodeado de gente porque no me gusta que me escuchen hablar de temas personales por más triviales que estos sean.

Fundamentalmente creo que la comunicación preponderante entre las personas es cara a cara y que bienvenido sea poder conversar o chatear con alguien al otro lado del planeta e intercambiar información, lo que sea pero me gusta hacerlo con la mayor discreción a diferencia de mucha gente.

Un aspecto que me produce cierta preocupación o a veces ganas de reírme es notar la incapacidad de las personas, no importa su edad, cuando van en el colectivo por estarse sin mirar sus dispositivos, a veces cuento los segundos que demoran luego de guardarlos en sus bolsillos para sacarlos de nuevo y el promedio es de unos diez segundos. Otro aspecto que está emparentado con la negligencia es la incapacidad de dejar de lado los móviles aún cuando sus vidas corren riesgo, es decir: al cruzar las calles, al subir o bajar a un colectivo, etc.

Y por cierto que resulta absolutamente increíble y fabuloso tener a mano una cámara fotográfica, una grabadora de voz, un teléfono, etc. en síntesis: Un ordenador móvil que nos posibilita abrir una ventana de comunicación con el mundo entero de forma barata, inmediata más no del todo discreta.

Aceptemos de una buena vez que todo lo que hacemos con nuestros dispositivos y vuela por esa ignota nube de información es pasible de ser tomada por alguien y/o por diversa cantidad de programas que ya a estas alturas saben más de nosotros que nosotros mismos y eso en determinados aspectos que conciernen a nuestra libertad es un riesgo enorme.

En lo cotidiano como un hombre de ya cierta edad que ha vivido la mayor parte de su vida con mucha menos tecnología que las nuevas generaciones vivo entre el asombro de disfrutar de tanto portento tecnológico y la prudencia del viejo desconfiado que sigue pensando en que la gente que se puede tocar, oler, besar y hasta golpear es la de verdad y que todo lo virtual puede ser muy bueno pero es virtual y por lo tanto lo suelo poner más del lado de los dibujos animados que de mis amigos del boliche.

Que la gente “de la noche a la mañana” esté obsesionada con sus celulares, que no pueda desprenderse de ellos, que no pueda soltarlos, es un síntoma de aspectos psicológicos no resueltos del todo que encontraron una fabulosa compensación en este bártulo mágico que les da la seguridad de tener millones de amigos, recibir miles de noticias o reírse de bromas de todo tipo mientras… la vida transcurre a su alrededor.

Sonría: Lo estamos filmando. El Uruguay violento.

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Sonría, lo estamos filmando
La Seguridad en el Uruguay
Por: Darío Valle Risoto

Todo parece indicar que el tema de la seguridad va a ser muy importante en las próximas elecciones a por el gobierno de este país, si es que no se produce un cambio sustancial en las políticas sobre el tema que hoy nos convoca. De una absurda: “sensación térmica” sobre los delitos pasamos a que ahora si se admita que la cosa no está nada bien y aquella consigna de vieja asustada de: “Nos están matando a todos” cobra algo de certeza en las autoridades del ministerio del interior, más a la fecha seguimos igual o peor.

Ingenuamente algunos o muchos piden el cambio del ministro que está muy atornillado a su sillón porque pertenece al MPP un grupo mayoritario dentro de la coalición de gobierno que hace sentir su peso a la hora de medir votos, ingenuamente digo porque si de fondo no se cambia radicalmente la política en este tema seguiremos igual aunque “Peteco” esté al mando. Por lo pronto aunque tarde algunos ya se están dando cuenta que la política aquella de que hay que reinsertar en la sociedad a los criminales no siempre funciona, es más: generalmente falla.

Que las cárceles “son una escuela de delincuencia” es otro eslogan de viejas asustadas porque en realidad las cárceles son una guardería donde reencontrarse con amigos o antagonistas de un mundo al que los seres digamos: “normales” ni siquiera podemos comprender y mucho menos modificar más no sea con políticas de choque con mucho de fascismo y nada de ONGs que pongan a los presos a cantar murgas o rezar padres nuestros. Cuando salen pronto o tarde vuelven en su gran mayoría a su vida de siempre. ¿Qué se pensaban?

Es imposible reinsertar en la sociedad a personas que jamás pertenecieron tal como la conocemos a ella y que viven en una especie de dimensión paralela con valores y formas de vida de la que tenemos poca idea. El concepto de la vida y el valor que esta tiene es por lo pronto muy diferente a lo que usted, yo o las viejas asustadas piensan y se circunscriben en una fórmula rayana con el instinto animal de conservación de “su” especie que nunca comprenderemos cabalmente porque somos distintos, más distintos de lo que creemos, desde la cuna y hasta en el propio ADN.

“A los pichis hay que matarlos a todos” dicen algunos y esta hermosa consigna encierra a sí mismo el germen de una sociedad día por día cada vez más violenta, algunos políticos pretenden ganar votos canjeándolos por miedo y quieren al ejército en las calles combatiendo el crimen tal como si se tratara de una guerra convencional . Los que aún conservamos algo de memoria sabemos muy bien para qué sirven los soldados de este país porque recordamos que la dictadura fue el producto de las medidas prontas de seguridad implantadas para acabar con cuatro gatos locos llamados MLN y que por ahí los milicos se quedaron más de una década compartiendo el poder con la misma clase dirigente que todavía nos manda: Industriales, terratenientes, banqueros y el clero son los verdaderos poderosos de este país como de casi todo el mundo. No seamos giles.

“Ahora te matan por cuatro pesos cuando antes te robaban y nada más” parece en este caso si ser una consigna cierta, pero eso también es el reflejo de una sociedad donde los valores de la solidaridad y el humanismo parecen cosas del pasado. Pienso que si mi vecino, aquel tipo igual que yo ya no sabe siquiera conversar con las maestras de sus hijos y llega a la violencia física para demostrar su descontento, algo no anda bien desde lo cotidiano y por lo tanto no podemos esperar que el bajo mundo criminal nos regale margaritas.1194803637_f

La violencia como producto vende mejor que nunca, la violencia a través del miedo se inocula día por día por medio de los programas de noticias y hasta de entretenimiento de toda la prensa de este país. Radios, televisión y periódicos exponen lo crudo de vivir en el Uruguay violento y en sus noticias siguen aportando su granito de arena para sostener el sentimiento de que estamos cada vez peor y por ende muy jodidos.

No está mal informar pero estamos llenos de opinadores que una y otra vez repiten que estamos mal y poco o nada aportan para que al menos pensemos en una solución, por ahí algunos reparan en que tenemos una policía inútil por más que esté mejor pagada y equipada que nunca y pocos dan cuenta que estas enormes inversiones en seguridad con cada vez más cámaras en calles y comercios solamente sirven para vigilarnos a usted o yo pero que a los que afanan y matan les importan un reverendo cacahuete.

Que los criminales entran por una puerta y salen por otra es otra consigna que bien puede ser cierta, la opinión pública además de pedir soldados en las calles también bocina que jueces, abogados y fiscales dejan sueltos a muchos sin comprender que deben haber pruebas para meter en la jaula a una persona y que siempre es mejor tener a un delincuente suelto que a un inocente preso por más que nos cueste aceptarlo.

Así que para terminar tenemos a un Uruguay con una de las mayores tazas de policías por habitantes del planeta, también con una gran cantidad de presos por miles de habitantes y tristemente con un crecimiento imparable de asesinatos que en este año 2018 parece que va a ser un triste récord, de entre ellos las muertes de mujeres por parte de sus consortes o ex parejas son un punto por demás preocupante.

Se me ocurre que deberíamos tomar en cuenta el factor de la educación y por sobre todas las cosas la calidad de vida de miles de uruguayos que viven en estamentos marginales donde es innegable que se manifiestan los rasgos mencionados anteriormente de un mundo criminal del que solamente conocemos los resultados cuando nos afectan personalmente o los opinadores de los medios muy gratuitamente ponen sobre la mesa echando miedo como quien riega margaritas en la población.

Paradójicamente la mayoría de los policías provienen de esos estamentos sociales medios bajos y bajos y son quienes más conocen esos códigos y por lo tanto no es raro que haya corrupción o simplemente negligencia a la hora de combatir el crimen en los barrios de Montevideo o del resto del país. Estamos a años luz de una policía profesionalmente preparada si ni siquiera van a prácticas de tiro o los vemos patrullando con sus ojos puestos en sus celulares alejados de una actitud vigilante como debería ser. Y algunos personajes absurdos pretenden encima de esto meter a soldados de cuartel investigando crímenes o arrestando personas.

A todo esto la sociedad responde con consignas fascistas y por lo tanto descabelladas criminalizando a los pobres y separando aún más una brecha económica que la coalición de gobierno a agrandado desde su primer mandato en una política neoliberal que precisamente se nutre de pobres cada vez más pobres y ricos cada vez más ricos, de la paulatina caída en los índices educativos y por sobre todas las cosas de una perpetua sensación de miedo y terror en los ciudadanos que facilita que nos sigan gobernando los gorilas de siempre aunque se disfracen de tristes émulos del Che Guevara.

Con cada noticia y ciudadano que repite como vieja asustada: “Nos están matando a todos” beneficiamos en ese submundo criminal la idea cada vez más fuerte de que el mundo les pertenece y nada podrá cambiarlo. ¿No les parece?apatc3ada-carcel-png

La Felicidad y el Celular

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La Felicidad y el Celular
Por: Darío Valle Risoto

El domingo es algo así como la antesala de ese infierno llamado “Lunes” pero de alguna manera también es ese día en que uno debería tratar de pasarlo bien sin preocuparse demasiado por lo que vendrá. A fin de cuentas uno debería comprender que siempre habrá un lunes y que no hay nada que hacerle a menos que cambiemos este tipo de calendario heredado quién sabe de cual sacerdote malicioso cristiano.

Una vez vi a aquel gurú tratando de explicarnos la felicidad, lo que siempre es tan arriesgado como contarles a los ciegos sobre el arcoíris, la felicidad para este señor gurú radicaba en no vivir con un pie en el pasado y otro en el futuro sino en tratar de disfrutar el presente, lo que me parece una visión interesante pero la verdad que se vaya al cuerno, porque la felicidad es una cosa personal de cada uno y punto. Acaso como dijo aquel tipo: __ Para lo que unos es postre para los otros es mierda. Con el perdón de la palabreja.

Hoy día parece que la felicidad está en tener un buen celular y poder estar conectado con el resto del planeta intercambiando emojis y otras yerbas y me parece muy pero muy… al pedo, pero cada loco con su tema. A mí me gusta viajar en el colectivo escuchando heavy Metal al mango mientras me divierto mirando con un gesto de superioridad a la gente que enfrascada en sus celulares teclea frenéticamente citas y pensamientos de seguro muy interesantes y que son más importantes que tomarse bien de los pasamanos o preocuparse de esos carteristas que les hurgan bolsos y bolsillos. Por ejemplo: me ha parecido la mar de entretenido ver a esa chica muy linda que baja del colectivo mirando el celular, cruza por delante de este mirando al celular a media cuadra entre el tráfico incesante de Avenida Rivera y tras cruzar y ya segura en la vereda lo guarda en su bolsillo tal vez porque es una amante del peligro o simplemente una pelotuda.

Y esa cita a ciegas prometía bastante porque la joven era atractiva, se vestía bien y tenía buen sentido del humor, así que pedimos un par de pizzas y yo muy crédulo de la vida me disponía a tener una velada fantástica hasta que sacó su celular. Sonreí y fui hasta la barra para solicitar un par de cervezas de las mejores ya que ella me había dicho que le gustaba la “birra” y así me ganó un poco más el corazón hasta que volví a la mesa y seguía hablando por teléfono con quién sabe quién. Por lo tanto fui al baño a orinar sin ganas y mirar al espejo a ese viejo conocido que no tiene nada de atractivo pero cuenta con esa especie de suerte de conocer a chicas lindas, inteligentes y… cuando volví estaba tecleando en su celular y por suerte se reía.

Ya habían traído las cervezas y estaba buena la mía, más también la pizza aunque ella no había probado ni bocado ni bebida y seguía dándole con los deditos a la pantalla de su Samsung Galaxia ocho mil quinientos. Me gustaron sus uñas pintadas de celeste y no tanto esos peircings raros que le atravesaban las orejitas tan perfectas, también me gustó su cabello negro, lacio, seguramente planchado.

Buena la pizza, ya me lo había dicho un amigo: __ Te arrancan la cabeza con los precios pero su pizza con muzarella es como un bocado de los dioses. Me pregunto que si de haber dioses ellos comerían esta proverbial pizza algo picante con una doble capa de queso derretido mientras miran a su cita a ciegas que ya debe haber recalentado el teléfono de tanto meterle mano.

__ Discúlpame, es que tuve que atender y…
__ No, no es nada. __En ese momento mí celular suena y sin mirarlo lo apago y lo vuelvo a meter en mi bolsillo, entonces le digo: __Perdóname voz, no quiero interrumpir la velada atendiendo llamadas porque la gente me parece más importante que los dispositivos estos… ¿En que estábamos?

La felicidad a veces es quedarse solo comiendo pizza en un bar del centro, tomando cerveza y reírse de esta terrible tendencia a ser sincero al punto de ver como chicas lindas, bien vestidas y atractivas se alejan enojadas porque uno les dio a entender que son unas enfermas de mierda que viven pegadas al teléfono mientras la vida les pasa de largo…al carajo con ellas.

FIN

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Subirse al carro o “El efecto Bandwagon”

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El Efecto Bandwagon
Por: Darío Valle Risoto

En castellano sería como el efecto: “Subirse al carro” pero parece que hoy día todo lo tenemos que mencionar en Inglés quizás como parte mismo de esta actitud de las masas por seguir a las mayorías sin pensar demasiado en lo que hacen. Yo diría que la imagen de esos miles de roedores que se tiran por un acantilado cada cierto tiempo en Europa clarifica aquello de que porque los demás o “todo el mundo lo hace” también yo debo hacerlo.

Ya he mencionado en otros artículos mi particular educación familiar en torno a no seguir la corriente por más que todos la sigan sin pensar realmente en lo que quiero para mi mismo independientemente de lo que elija: “la gilada”.

Mucho no siempre es mejor y en general que algo sea seguido por las mayorías no significa necesariamente que sea lo más adecuado, solamente se continúa: una tendencia, una moda, una corriente para complacer ese sentido de pertenencia o de afiliación a determinada cosa llamémosle ideología o bienes materiales entre otras opciones de vida.

Tomemos por ejemplo los ideales democráticos los que son habitualmente trasladados a nuestra vida cotidiana y caemos muchas veces en repetir la errónea consigna de que porque una mayoría elige algo es lo mejor y sin embargo sobran los ejemplos de que la gente elije pronto y muchas veces mal, lo que no nos inhibe de sostener que parece ser la única forma de que el mundo siga caminado tal como lo hace a menos que pensemos en opciones como por ejemplo: pensar un poco lo que elegimos para nosotros y los demás sin hacerle caso a la fila de personas solo porque: “las mayorías lo hacen”.

El efecto “Bandwagon” nos desnuda tontos y sumisos ante la cola que va en determinada dirección porque parece ser mucho más confortable estar con los más que con los menos aunque algunos seamos un tanto “anómicos” sociales y nos desagraden bastante las modas.

A fin de cuentas tener un pensamiento objetivo y original en esta época donde los programas de búsqueda de Internet saben lo que queremos antes de que lo queramos es bastante estremecedor si nos ponemos a pensar que en un mundo de compartimientos estancos la mayoría de los boxes ya tienen más que resueltas nuestras necesidades, costumbres y proyectos de vida y en particular me produce bastante desazón comprobar que soy más normal de lo que creo y mucho menos interesante de lo que pensaba.

Aún así me mosquea la mayoría de la publicidad pero tal como me dijo un profesor hace bastantes años: __Esa publicidad no es para ti sino para otro sector de público. __ Afortunadamente me doy cuenta de que el efecto de: “Subirse al carro” en las mayoría de los casos para mí no corre y paso de tendencias, modas y promociones en un mundo donde la gente está idiotizada con las redes sociales al punto de que corremos el riesgo de perder nuestra vida cotidiana y silvestre a por mirar pantallas gran parte de nuestras horas.

En definitiva las mayorías no garantizan la calidad de nada y solamente ayudan al mercado capitalista más de nosotros depende seguir algo, lo que sea porque realmente en nuestro interior nos interesa y no porque un montón de giles hagan colas o un nefasto líder de opinión nos diga que es justo, justito lo que necesitamos.

Hace algunos años atrás un amigo me dijo que yo no era feliz porque no creía en dios a lo que le pregunté de forma por demás educada: __ ¿De dónde mierda sacan los creyentes que los ateos somos gente infeliz por no creer en sus dioses de porquería?
Así funciona el mundo: miles de millones de personas siguen las tendencias religiosas, las modas, las costumbres que les han inoculado y hasta se matan porque es necesario subirse al carro de algo que les han inoculado incontables filas de ingenuas y serviles personas que nunca se detuvieron a pensar por sí mismas.

Algo muy parecido sucede con las nuevas tendencias políticas las que muy raramente hacen hincapié en sus programas si es que los tienen y pretenden atraernos a fuerza de imágenes y personajes al parecer interesantes, los que son solo una fórmula para atrapar votantes y nos venden una etiqueta vacía y estéril al precio de un cambio que nunca va a suceder.

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