Cuando Retorna la Lluvia

Cuando Retorna la Lluvia
Por. Darío Valle Risoto
Cuando retorna la lluvia
estamos tan salvados hermana,
cuando la naturaleza nos alerta
y nos empapamos y nos reímos como locos
corriendo muertos de frío.
Cuando regresa el agua
somos más humanos hermana,
somos los amantes de la tierra mojada,
los alados duendes de las distancias.
Cuando beso tus labios fríos
y nuestras gotas se confunden…
abrazadas.
Sentimos tan fuerte la vida mi amada
que nos marea el miedo
de que la lluvia se detenga
y volvamos a ser,
dos humanos secos.

EXTRA LIMITADOS

Extralimitados
Por: Darío Valle Risoto

Ser un paso, una lágrima, un parpadeo en el tiempo

sostener esa nota perdida en el ocaso

Tu sueño, tu dolor, tu suspiro.
ser solo seres diminutos, desapercibidos
y soñar en las fuentes del deseo.
Malditos por el tiempo nos morimos
¡Cuantas cosas dejamos por el camino!
Locura y felicidad,
maniatados por la espera irredenta
pausa de horas y vejez extrema
No somos nada,
No somos nada,
Briznas secas de amargura
y sal de heridas disolutas.
Vida,
respiración y muerte

Mala Estrella

MALA ESTRELLA
Un Poema para Lorena de Neo Vampiros
Por: Darío Valle Risoto

Te dejaron sola
Imprecisa, niña y débil en la ciudad de la furia
Cumpliste diecisiete y la soledad fue tu enfermera
Compañera de caminatas y madrugones
El Mincho Bar,
Sorocabana,
La rambla fumando un porro con Manuel.
Y esa violencia contenida…

Herida siniestra de perder a tus viejos
¡Maldita dictadura!
¡Malditas viejas que la reclaman!
Y esos doctores que elaboran teorías
Sobre las tumbas anónimas
de los comunistas y anarkos infieles.

Izquierdistas de polietileno
Levantando un país, abrazando yanquis
Y vos cada vez más sola
Hasta que las sombras parieron al hombre
Colmillos, sexo, diabluras.
Y el poder sagrado e infernal de saldar las deudas.

Sigue Lorena
A cubierto de la noche,
Buscando a los fantasmas de sus padres

BERENICE

Berenice
Por: Darío Valle Risoto
No podía ser verdad
absorta, emotiva, casi cruel en su virginidad
sus labios de sangre, su pulso de sexo
lenguas de mármol la abrigaban
muerta y selecta doncella pura piel de nieve
manos de Luna llena
pechos de porcelana China.
Berenice camina descalza en el cementerio
y me llama
y me llama…
Quiere que duerma sobre su lápida
cama de piedra triste
lecho de rosas espinadas
que hieren la lozanía
de Berenice toda hembra y vampira
trece años y vino la muerte
y no se la quizo llevar Karonte
y quedó Berenice
toda piel de deseo
en el cementerio interminable
de cada noche en que me duermo
sintiendo
y me llama
y me requiere…
En su propio reino del olvido
Princesa de la noche
Berenice.

Perdidos en Montevideo

Perdidos en Montevideo
Por: Darío Valle Risoto
¿A donde van esas almas?
El alcohol que abre esas puertas
conduce al frío Montevideano
donde se abrigan los irredentos suicidas,
las musas sin ojos
y los diablos de la madrugada.
¿Porqué nos hemos caído?
Temblamos de soledad avinagrados y pérfidos
Jugamos a ser malos pero tenemos corazón
y aunque la violencia nos agite
y levantemos nuestras uñas a la Luna llena
Nunca estaremos solos.
Somos los rockeros absortos en la niebla,
los adictos a un humor irreverente,
al vino malo de cajas baratas,
a ese borracho que parece un torpe sabio
y vomita sus salmos descontentos
al costado de una vereda empapada de sudor.
¡Montevideo tiembla más que Chile!
Terremoto sin montañas ni poesía
somos los Perdidos de la Noche
los vampiros que vos también conjuraste
y ahora miras con un miedo abismal.
Lo sentimos tanto…
Pero hoy como mañana,
Estás muerto.

Dos almas Perdidas

Dos Almas Perdidas
Por: Darío Valle Risoto
Tenían menos de veinte años
se besaron casi con furia adolescente
estaban cerca de mi en aquel Bar
Perdidos en la Noche
un boliche del Montevideo ausente
Sentí correr la sangre en sus venas
caliente incendiando el deseo lesbico
les sonreí levantando mi cerveza negra
Natalia y Andrea
Yo: Henrich Funke, para los amigos
o las amigas.
Fui con ellas a aquel apartamento de Pocitos
Natalia era una “nena bien”
y muy bien sabía hacerle el amor a Andrea
Yo aún tomaba cerveza, luego seguí con Ginebra
Por suerte al rato…
Me invitaron a su cama

HEAVY METAL

HEAVY METAL
Por: Darío Valle Risoto 

No entiendes la causa de mis años
eternidad de metales paralizando a la Luna
Yo fui criado con el dolor de los hombres
y entre los cobardes tuve el valor
de encontrar mi propia música
y de moverme a mi absoluto ritmo.
 
¡Que me importan tus dioses!
¡Que me interesan tus ídolos de folletín!
¡Basta de tus cuentos de doncellas!
 
Con el metal fui mi propio padre
con el Heavy Metal me encontré frente al espejo
esa vidriosa y negra profundidad de mi alma
y con el metal fui sincero a mis miserias
y fiel a mis verdaderos amigos.
 
¡Que me importan tus fronteras!
¡Que me interesa si sales a pasear al sol!
¡Basta de cuentos de doncellas!
 
Agradecido transformé las lágrimas en agua y alcohol
y me transfiguré en ser alado y perpetuo
bailando en las tormentas desatadas por las bandas
del eterno Heavy Metal potente y místico

La Mujer sin Rostro

La mujer sin rostro
Por: Darío Valle Risoto

Una mujer que no sabe donde y un hombre que no entiende cuando, la eterna asimetría del amor que sucumbe ante el deseo. ¿Si los dos tienen ganas?, ¿Entonces?
Ella: Una virgen post moderna de largos brazos y entorpecida lengua que se niega a lamer; El: Un pobre cristiano caído al profundo abismo del enamoramiento.
Primero Dios
Segundo El Hombre
¿Y el hambre?
Unas ganas enormes de bajarles una por una esas medias negras caladas y sacarle ese moño para que el cabello se le escape hasta el bosque de sus manos sedientas de su contacto.
Penetrar.
¿Y después?
¿Hay un después?
¡Basta de promesas!
Mañana será otro día de tarjetas, horarios, familiares y tal vez en el peor de los casos hasta será un Lunes de Miércoles con la cabeza en sábado, en el próximo sábado en que nos llamaremos.
___Tengo ganas de verte. ___Dirá ella con voz agrietada
___Tengo ganas de follarte. ___Pensará él.

Ni siquiera recuerda su nombre, bien podría llamarse Cassandra, pero no.
Ella le contará a sus amigas que por enésima vez encontró al hombre de su vida y el se preocupará de no dejarla embarazada y de no conocerla demasiado.

Luego tal vez le ponga un rostro.

ENTREDIENTES

ENTREDIENTES
Por: Darío Valle Risoto
El sabor de tu piel en descenso
las lágrimas de rojo carmesí que van muriendo
la sobria languidez del descubrimiento
ataúd incierto de confuso silencio
¡Grita!, ¡Grita!
Mi amada infértil de Lunas Muertas
ocurrente hada de las tinieblas
¿Donde esta la maldición?
¡Mentira!
La vida es una ilusión de los ángeles
¡Grita! Para que encuentre tu tumba
Lápida virginal del oscuro túnel
vientre marchito de cavidades inocuas
salvia palpitante de ondulada serpiente
cresta irradiada de silentes lenguas
¡Grita tus orgasmos sangrientos!
Que yo te espero arañando nuestro escape
a las tierras de Nod
donde habitan los Lobos sin hambre
y los tentaculares dioses de todos los Abismos