Las Huellas

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Las Huellas
Por: Darío Valle Risoto

Allá donde perdimos el camino
Espero ansioso recoger tu recuerdo
Aquel vestido rojo, tu sonrisa
Todos los buenos sentimientos.

Siento amor por el escalofrío
Del viento helado de aquella mañana
Por el café caliente que me diste
Por el rose perfecto de tus manos.

Puedo rememorar el timbre
De tu voz que era una delicia
Podría pintar de mil colores
El cuadro de tu sensual alegría.

Recuerdo como si fuera mañana
Tu cuerpo en el mapa de mis dedos
Cada detalle me hace sufrir
El más dulce de esos misterios.

También tengo presente la luz
Que se reflejaba en tus zapatos
Aquella tarde en que llegaste
Para tirarlos a mi lado.

Tu boca, tus ojos, tu nombre
Todo era una extraña epopeya
Y yo nunca recordaré como
Te fuiste sin dejar más…
Que estas dulces y dolorosas…
Huellas.

Cuestiones

 

Wallpaper Magic 152 (26)Cuestiones
Por: Darío Valle Risoto

Con que sueñan los mandatarios
En que piensan los presidentes
Cuando no miran al pueblo
Cuando cargan antecedentes.

Trabajan cuando no los miro
Aquellos tristes funcionarios
O tal vez sean los ministros
De los próximos escenarios.

Donde se para la teocracia
Con sus teorías y disparates
Habrán de jugar al tejo
Con las almas de los donantes.

Y se despiertan los maestros
Enseñándonos la cultura
Que nos dejaron como herencia
Los repartidores de basura.

Habrá un diván en la intendencia
Para saber la sicología
De esa especie de gran quilombo
Al que llamamos alcaldía.

Con que sueñan los mandatarios
Por qué vienen las dictaduras
Donde quedaron los trabajadores
La ética, la moral, la dulzura.

A donde se fueron los rebeldes
Por donde encuentro la anarquía
La del puro hombre libre
La de la mujer y su alegría
Por donde llego al sendero
Que apunte al horizonte
Ese que siempre se mueve
Impulsando a los buenos hombres.

 

La Bailarina

flor

La Bailarina
Por: Darío Valle Risoto

La osadía triste de permanecer cansado
Nublada la mente de sueños postergados
Una bailarina solitaria dentro del espejo
Y lagrimas de sal sonriendo por dentro.

El incienso prendido dentro de mi cuarto
Una gata gris que me mira pensando
Y yo que en sus ojos mágicos me sumerjo
Queriendo saber el secreto del tiempo.

Aurora de mañana libre de sol y trabajo
Espero una gran lluvia aunque sea verano
Tengo en mis libros pedazos de recuerdos
Y en cada rincón de la casa duendes eternos.

Poemas escritos que se fueron apagando
De tanto verso de amor caricaturizado
Ahora está el viejo o casi un anciano
Con la bailarina en el espejo…esperando.

Delirios de tanto camino desencontrado
Ausencia de riqueza, ausencia de reclamos
Todo dependía de estar en el lugar exacto
Justo cuando perdía los mapas
Y me quedaba sin contactos.

La osadía triste de permanecer cansado
Anónimo vehículo que transita un cuadro
Pintado con grises y negros de anarquía
Esperando abrazar a la…
Solitaria Bailarina.

Poemurga 100

Poemurga 100
Por Darío Valle Risoto

Siente el barrio
la caricia de una flor
el verano como vida se soltó
en las alas de un pájaro enamorado
que a la cenicienta noche
anuncia un poema de Juglar…

Estampada la codicia se borró
y el tacaño probó solidaridad
hasta siempre
dijo el comandante
para que nosotros…
Sepamos soñar.

Y un pobre payaso
se quejaba de que ya
no puede ir al Bar,
Deme una Grappa,
Marche una Amarga,
Convide una copa…
para aquel amigo
que se fue al tablado irreal…
del cielo del ayer.

Y suspirando los niños sueñan
a no dormir más en las calles
cuando la izquierda sea izquierda
y los políticos trabajen,
sin policías,
sin abogados,
En pura Anarquía
yo quiero
ver al mundo crecer…

Porcelanas Orientales

Porcelanas Orientales
Por: Darío Valle Risoto

El ébano y el incienso arrastran
mi alma que se desgrana en racimos
de impurezas desencontradas,
Ella es la Geisha que nunca reclama,
el confín del infinito en una isla lejana.
Se deja caer el Kimono y es diáfana
recorro su cuerpo como la nieve
que cae en copos de brillantes lágrimas,
acaricio su piel y nada la iguala,
temo que desaparezca como las hadas.

El ojo de la tormenta acecha en su mirada
mujer amarilla de piel prohibida y blanca,
ojos de almendras, dedos de avellanas,
sexo sobre un papel de arróz que se desarma.
Baile Kabuki, sombra de la madrugada,
silente princesa de un sol en la distancia
heredera del mito, orgasmo de la llama,
beso sus pies que parecen como estatuas
siento en mi corazón habitar las enseñanzas
de un tiempo de oriente, perdido,
y me reencuentro con mis esperanzas.

Por no Grafías

Por no Grafías
Por: Darío Valle Risoto

Las manos libres de fabricar hadas
nubes de tormentas aterciopeladas
ellas sintiendo el placer recóndito
de las tinieblas de nuestras almas.

Sobre las nubes otras comarcas
la piel y los huesos de sentir el aura
manos y pies, nalgas y espaldas.
Los versos escritos en olas de magia.

La niña que sueña, el hombre que canta
los dientes que muerden la fruta liviana,
los duendes del día, las noches del aria
Aquellos violines que sufrían de nostalgia.

Los versos escritos en olas de magia,
el brujo que vuelve, la bruja ignorada
la virgen que llora, el ángel que la rescata
orgasmos de gloria y calores que salvan,
por no grafías de líneas azuladas
que violan cuadernos de poesías…
desencontradas.

Solitude

Solitude
Por: Darío Valle Risoto

Cuando ya nada les importe
estarás allí
imperturbable y maldita
arrogante e indiscreta,

absorta, lasciva, imprevisible.

Cuando la soledad
te diga
todo
lo que has temido por ahí,

esos fantasmas agrietados,
de los rostros difusos

y las luces malas.

Cuando te apoyes en mil tumbas

y escuches las campanadas

del calvario Gótico,

quiero que aulles y te transformes.

Cuando tiemblen de miedo

y quieran correr
y no puedan,

cuando imploren clemencia

tu les dirás…

masticando sus carnes flojas,

que eres el espíritu solitario

de todas las mujeres
que ellos violaron.

Adiós Mario

Adiós Mario
Por: Darío Valle Risoto

Y allá se fue el poeta
con su humildad sin prejuicios
y su descuidada madurez
recorriendo oficinas y papeles,
allá se lleva al hombre nuevo
con su gentileza de abuelo bueno
y sus principios políticos.

Y te seguirán cantando a veces
porque siempre será la palabra
el arma de los tipos de corazón
y la letra escrita su camino.
Y ya no dirán que partidisaste
los versos cotidianos
o los amores escarchados.
Porque en el exilio del tiempo
compartirás un buen vino
tal vez un Oporto
con Idea o con Zorrilla
para saber como andan las cosas
en el país de la eternidad.

Ya no más asma ni achaques
veinte años por siempre
y tu querida compañera
colgando la pollera de la silla
te dirá…
Bienvenido mi Mario
Nuestro Mario.

Esa Mujer

Esa Mujer…
Por: Darío Valle Risoto

Aquella sonrisa olvidada en el desierto
Una Luna de fortunas inesperadas,
Mi silencio recorriéndote los cabellos
Y el aroma de aquel pastel de manzanas.

La persecución en torno a la mesa
Tu caída y la risa viéndonos el alma,
Mis manos abrazándote entre tu ropa
El cálido perfume de tu cuello que embriaga.

Tu cintura, el talle de todas mis victorias
Ese hueco de tus mejillas que me mata
Tu mentón perfecto y tus ojos azules
No hay otra mujer a años luz de distancia.

Tu voz que invoca a los ángeles más puros
Tu humor que siempre se nos agazapa
Tu llanura que se perpetúa hasta tus lomas
Geografía perfecta de mujer descalza.

Vestida o sin ropa sos mi princesa Griega
Sublime hechicera de mis largas madrugadas
Bruja ansiosa por masticarme el espíritu
Y devolvérmelo completo, sano, sin suspicacias.

Sensual y curiosa, recurrente sirena
De los mares tristes de perdidas nostalgias
Salvadora, eterna, amiga y compañera
Estas en alguna parte, ya siento tu mirada.

 

Susanne

Susanne
Por. Darío Valle Risoto

En las áridas orillas de la muerte
vagando desnuda, indecisa
sorprendida por un hilo de sangre
Susanne es una niña adormecida.

Tiemblan los rituales de la carne
signos que alientan su codicia
drenando la sal de los canales
que conducen a un mar de plasma
color púrpura que la identifica.

Grita y lame la caliente sangre
del amante perdido y la niña sumisa
ella es la hija, pero también es la madre
reina en la noche y silencio del día.

Brusca en el sexo no quiere cobardes
Susanne siente orgasmos de diamantes
allí donde habitan las penas heridas
ella es la hija, pero también es la madre
metamorfosis de las almas perdidas.

Alondra de negras plumas, ave delirante
mujer de cruel signo que habita las rías
de una tierra estéril que subyace
cubierta de rosas, muerte y cenizas.