Erase una vez el Hombre: Un Inolvidable aporte a la cultura

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Érase una vez… el hombre
Por Wikipedia

Érase una vez… el hombre (en francés: Il était une fois… l’Homme) fue una serie de televisión animada francesa de 26 episodios con una duración de unos 25 minutos. Material educativo ilustrado para que los pequeños descubrieran el origen del hombre y los grandes acontecimientos históricos.

Fue creada por Albert Barillé en los estudios Procidis y difundida por la cadena francesa France Régions, FR3, y estrenada el 30 de septiembre de 1978. También participaron en la realización de esta serie Bélgica (Radiodiffusion-Télévision Belge, RTBF/Belgische Radio en Televisie, BRT), Canadá (Société Radio-Canada y ACCESS Alberta), España (Televisión Española, RTVE), Italia (Radiotelevisione Italiana, RAI), Japón (Tatsunoko Production), Noruega (Norsk Rikskringkasting, NRK), Países Bajos (Katholieke Radio Omroep, KRO), Suecia (Sveriges Radio AB, SR) y Suiza (Sociéte Suisse de Radiodiffusion et Télévision, SSR).

La serie fue vendida a nivel mundial con gran éxito y muy pocos países fueron exceptuados, entre ellos Estados Unidos. Australia y Nueva Zelanda. Después de emitirse al aire fue distribuida en el formato de la época, cinta VHS, y su lanzamiento en formato DVD fue realizado el 27 de noviembre de 2013.erase el hombre 3

Características
El Maestro, Pedro, el Gordo, Flor (Pierrette), Pedrito, Florcita y el Gordo pequeño son los protagonistas en todas las aventuras, mientras que Nabot y Tiñoso son los antagonistas.

El Maestro hace de inventor en todos los capítulos, y de un eminente genio de todas las artes y las ciencias a lo largo de la historia en algunos. Por ejemplo, en el capítulo del renacimiento hace de Leonardo Da Vinci de viejo, y en el de la Revolución Francesa, del inventor de la guillotina.

En los capítulos 2 y 18 el Maestro muere de vejez y en el 22 muere decapitado.

El Reloj, que aunque no tenía diálogo, su expresiones eran un reflejo de lo que acontecía en el capítulo. Obvio que su función era indicar las fechas aproximadas y tenía formato rectangular, tipo digital, que para la época le daba modernidad a la serie, ya que la mayoría de la población utilizaban relojes de pulsera de manecillas.3​

Pierre y el Gordo hacen de guerreros y soldados en muchos de los capítulos en los que aparecen guerras y combates.erase el hombre 4

Lista de episodios
«Nace la Tierra» (“Et la terre fût…”)
Episodio N° 1: La infancia de nuestro planeta, de la formación de la corteza terrestre a la manifestación del primer signo de vida. Después, un lentísimo e incesante desarrollo a través de las eras, hasta la aparición de los primeros antepasados de la especie humana.

«El hombre de Neanderthal» (“L’homme du Néandertal”)
Episodio N° 2: Hace cien mil años, de la lentísima evolución del Homo erectus nace una criatura que ya muestra un comportamiento humano. No sabe encender fuego, pero no le teme y lo sabe utilizar; fabrica los primeros utensilios de piedra, entierra a sus muertos: es nuestro “primo” de Neanderthal, el primer sapiens de la historia, que lucha tenazmente por la vida entre los hielos de las últimas glaciaciones.

«El hombre de Cromagnon» (“Le Cro-Magnon”)
Episodio N° 3: Otro paso de la evolución (el último), hace 35 mil años, el hombre de Neanderthal desaparece para dejar paso a nuestro más directo antepasado: el hombre de Cromagnon. Sus hábiles manos hacen milagros con la piedra y la madera: tiendas, vestidos, armas. También habla un lenguaje que incluso hoy podríamos entender y deja en rocas y cavernas auténticas obras de arte.

«Los valles fértiles» (“Les vallées fertiles”)
Episodio N° 4: El clima de la tierra se ha estabilizado casi definitivamente. En los grandes “valles fértiles” de los zonas templadas, el hombre descubre la agricultura: ahora puede dejar de ir de un lado a otro y puede asentarse en los lugares donde la tierra le dé lo necesario para subsistir. A lo largo del majestuoso río Nilo, un pueblo inteligente y trabajador inicia una de las primeras civilizaciones de la historia y construye monumentos que aún desafían al tiempo.

«Los primeros imperios» (“Les premiers empires”)
Episodio N° 5: Se trabajaban hábilmente los metales, pero con la finalidad casi exclusiva de fabricar armas. Tribus y pueblos diversos, cada uno con su propia lengua y costumbres, luchan entre sí para lograr el dominio sobre los demás. Sus reyes tienen un poder inmenso y lo usan ya sea para el bien o para el mal, y deciden el destino de grandes regiones. De Hammurabi a Asurbanipal, de Ciro a Alejandro Magno, esta es la epopeya de los grandes imperios.

«El siglo de Pericles» (“Le siècle de Périclès”)
Episodio N° 6: Rodeada por grandes imperios, una pequeña nación de hombres audaces, astutos y llenos de coraje impuso su ley a orillas del mar Mediterráneo. Eran los griegos, magníficos soldados cuando era necesario, pero grandes sobre todo en el arte de la paz durante todo el siglo de Pericles. En todas los campos del ingenio humano dejaron una señal indeleble. Enamorados de la libertad, la perdieron pronto, pero la enseñaron a todos como el importante ejemplo de gobierno basado en la razón y el respeto al individuo.

«Pax Romana» (“Pax Romana”)
Episodio N° 7: En un país hasta entonces olvidado, pese a la vecindad de los grandes imperios, comenzó la historia de Roma. Uno sociedad arcaica, gobernada por reyes y patriarcas, se convertiría en una república de hombres que parecían hechos para vencer en cualquier parte, y finalmente, en un inmenso imperio que dejó sus huellas desde las arenas africanas a las nieves del norte.

«Las conquistas del Islam» (“Les conquêtes de l’Islam”)
Episodio N° 8: Para muchos pueblos, la llegada de los árabes constituyó casi una catástrofe, pues se dispersaron por el mundo civilizado con la fuerza de una inundación. Les empujaba a la conquista una fe nueva: el Islam, predicada por Mahoma, un gran hombre que les había dado unidad y orgullo como pueblo. Sin embargo, pasada la primera inundación, el río se convirtió en un curso tranquilo y fecundo, que hizo florecer una civilización de altísimo nivel cultural.

«Los carolingios» (“Les Carolingiens”)
Episodio N° 9: Fueron necesarios varios siglos para que los bárbaros que habían invadido el Imperio romano se integrasen con los vencidos. Después, como una vieja planta que vuelve a brotar, la Europa cristiana comenzó de nuevo a dar frutos. Un rey, fuerte en la guerra y sabio en la paz, acarició el sueño de verla unida y pacífica. Carlomagno, el gran emperador de los francos, es la figura central de este feliz tiempo de renacimiento.

«Los vikingos» (“L’âge des Vikings”)
Episodio N° 10: Los vikingos, llegados del norte a bordo de sus legendarios drakkar, al principio fueron un auténtico “castigo del cielo”, pero pronto aprendieron a asimilar la cultura de los pueblos, convirtiéndose así en una sabia clase dominante. Y siempre fueron merecedores de respeto y admiración por la energía y la tenacidad con que actuaron.

«Las grandes catedrales» (“Les bâtisseurs de cathédrales”)
Episodio N° 11: Estos monumentos maravillosos, los arcos de las catedrales románicos, las agujas de las catedrales góticas, que todavía hoy admirarnos, nos hablan de un mundo que empezaba a renovarse. Las hazañas de los cruzados, aunque fuera al precio de mucha sangre derramada, iniciaban una nueva época de contacto entre Europa y Oriente.

«Los viajes de Marco Polo» (“Les voyages de Marco Polo”)
Episodio N° 12: ¿Cómo podía llegar a pensar aquel muchacho de quince años, que su padre y su tío le dirían: “Ven con nosotros, vamos a hacer el viaje más grande de todos los tiempos”? Esto es lo que sucedió al hijo de un mercader veneciano que, a lo largo de dieciocho años de aventuras, descubrió las maravillas de un mundo entonces desconocido. En China, Marco Polo halló una sociedad en la que eran de uso común algunos inventos que Occidente habría de conocer muchos siglos después.

«La guerra de los cien años» (“La guerre de Cent Ans”)
Episodio N° 13: La llamaron la Guerra de los cien años, pero en realidad fueron ciento dieciséis. Fueron largos y terribles para gran parte de Europa. Además de la guerra, la peste se llevó millones de vidas y hubo que afrontar una gravísima crisis económica. Fueron años oscuros, pero la voluntad de vivir no se detuvo frente a tanta desolación.

«El ‘quattrocento’» (“L’homme du quattrocento”)
Episodio N° 14: Después de las terribles pruebas a las que se había visto sometida, Europa volvía a vivir intensamente. Nace una nueva clase social, dinámica y sin prejuicios aristocráticos: la burguesía, que con la fuerza del dinero arrancaba el poder a los señores feudales. Y así, las ciudades se convertían en protagonistas: Florencia, se convirtió en “modelo” de todo una época, bajo el señorío de la Dinastía Médici.

«El siglo de oro español» (“Le siècle d’or de l’Espagne”)
Episodio N° 15: Al finalizar la Edad Media, el dominio musulmán sobre la península ibérica llegaba a su ocaso, tras varios siglos de “reconquista” cristiana. El punto final lo impusieron los Reyes Católicos cuando con su matrimonio consiguieron un refuerzo mutuo de los intereses castellanos y aragoneses. Al mismo tiempo que se iniciaba la formación del moderno estado español, comenzaba un siglo espléndido y terrible de nuevas conquistas que vería como el mundo se volvía más grande con el descubrimiento del continente americano.

«La Inglaterra isabelina» (“Élisabeth Ire”)
Episodio N° 16. Cuando la Reina Isabel subió al trono de Inglaterra a mitad del siglo XVI, se dio la “afortunada combinación” para lograr un país próspero. No era bella, pero sí atractiva, muy inteligente, culta y decidida. En sus 45 años de reinado consiguió poner en primer plano a un país dividido interiormente y marginado del juego político internacional.

«La edad de oro de los Países Bajos» (“L’âge d’or des provinces unies”)
Episodio N° 17: Siete pequeñas provincias en una superficie parecida a la de Cataluña. Los españoles, que los gobernaban duramente, les llamaban los “tacaños”, por su costumbre de trabajar sin descanso y vivir sin lujos. Pero las Provincias Unidas, que luego se convirtieron en Países Bajos, se liberarían del control español con una larga y sangrienta lucha, al mismo tiempo que se iban definiendo como un país rico, ordenado y tolerante.

«El Rey Sol» (“Le grand siècle de Louis XIV”)
Episodio N° 18: Elevado al trono de Francia cuando todavía era un niño, Luis XIV fue “guiado” durante muchos años por su poderoso primer ministro, el cardenal italiano Mazarino. A la muerte de este, todos esperaban que el todavía joven soberano dejase las riendas del gobierno a otro personaje. Luis, con apenas 23 años, engañó a todos y empuñó con decisión su cetro. Fue el “Rey Sol”, el centro de un universo que dependía en todo de él. El campeón del absolutismo, para lo bueno y para lo malo.

«Pedro el Grande y su época» (“L’époque de Pierre le Grand”)
Episodio N° 19: Inmersa en el profundo Medievo, Rusia esperaba a alguien que la despertara de su letargo. Pedro el Grande fue capaz de abrir una “puerta’ o Europa, capaz de construir una poderosa flota y de poner orden en el ejército. Se encargó de proveer de un poco de modernidad a su tierra, coronando todo con una hermosa capital de nueva construcción: San Petersburgo.

«Los grandes cambios sociales» (“Le siècle des Lumières”)
Episodio N° 20: El siglo XVIII fue el de los grandes cambios, en Europa nacía la Ilustración. Los soberanos ya no podían ser “absolutos”, debían mostrarse “ilustrados”. los científicos realizaban descubrimientos para bien de la humanidad; los exploradores proyectaban luz sobre regiones del mundo desconocidas, la cultura para todos es posible con la creación de la gran Enciclopedia; en las actividades productivas aparece la máquina, que pronto será impulsada por vapor una verdadera revolución.

«El nacimiento de los Estados Unidos» (“L’Amérique”)
Episodio N° 21: Los “padres peregrinos”, puritanos procedentes de Inglaterra, llegan a bordo del Mayflower a las costas del Nuevo Mundo. Comienza al la historia moderna de Estados Unidos: una historia de libertad, valor y ansia de nuevas tierras y bienestar. Después de vencer en la guerra de la Independencia contra Inglaterra, las trece colonias se disponían a descubrir su propio territorio. Los colonos partieron hacia el lejano Oeste. Nada así la epopeya de la conquista: mientras el Norte derrotaba al Sur y la civilización “india” era ahogada en sangre.

«La Revolución Francesa» (“La révolution française”)
Episodio N° 22. Una nobleza viciosa y corrupta, un rey déspota y unos impuestos que sólo recaían sobre los más débiles: así era el “antiguo régimen”. En Francia, el Tercer Estado ya no estaba dispuesto a soportar esta situación por más tiempo. Por eso estalló la Revolución, con todos sus excesos y perjuicios y con la sangre derramada en la guillotina: ese fue el terrible precio que se tuvo que pagar para entrar a un mundo nuevo.

«La primavera de los países» (“Le printemps des peuples”)
Episodio N° 23: Tras el ciclón napoleónico, que había llevado a todo Europa las ideas de la Revolución francesa, príncipes y reyes intentaron volver al pasado absolutista. Se necesitaron duras guerras civiles para que se afirmara el espíritu democrático de los nuevos tiempos. Pero estaba naciendo una sociedad distinta, basada en el capitalismo industrial, con todo lo negativo o positivo que esto tuviera.

«La belle-epoque» (“Ah la belle époque”)
Episodio N° 24: La llamaron la belle époque, la “bella época”, lo que para muchos fueron tiempos dorados ya que parecía que todo era posible gracias al progreso: las novedades técnicas permitieron a mucha gente vivir más cómodamente y el crecimiento económico empezó a ser notado por la población. Pero aun quedaban grandes masas de gente pobre. El mundo se desestabiliza y el equilibrio llevó a un gigantesco conflicto mundial: la guerra que ensangrentó a Europa desde 1914 a 1918.

«Los años locos» (“Les années folles”)
Episodio N° 25: Jazz, charlestón, Ley Seca, radio a todo volumen, Charles Chaplin: todo esto pasaba en los felices años veinte. Norteamérica quería olvidar rápidamente los horrores de la Primera Guerra Mundial, también Europa quería hacerlo, pero las heridas abiertas no acababan de cicatrizar. Cincuenta y seis países fueron afectados por incalculables daños causados a las ciudades, fábricas y zonas rurales, además del sufrimiento y sacrificio de la gente. Espeluznante es también el holocausto, que provoca el exterminio de millones de personas. La locura de la Segunda Guerra Mundial no tiene límites y culmina con el horror de la bomba atómica, que reduce a cenizas ciudades enteras.

«Érase una vez… la Tierra» (“Il était une fois… la Terre”)
Episodio N° 26: La guerra fría es la pesadilla de los años sesenta ya que los Estados Unidos y la Unión Soviética, las dos superpotencias, se temen mutuamente: enormes recursos, que podrían emplearse para combatir el subdesarrollo, se derrochan en una absurda carrera armamentista. Mucho más emocionante es la carrera espacial: la meta final va más allá de la Luna… Pero ¿cuándo se ganará la carrera por la igualdad entre todos los hombres? En este nuevo milenio la vieja y querida Tierra sigue sin poder descansar. Le aguardan grandes desafíos. El último siglo ha sido testigo del progreso, pero también de los males que éste ha acarreado: contaminación, destrucción del medio ambiente, la locura nuclear.

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Momentos estelares de la CIENCIA

MOMENTOS ESTELARES DE LA CIENCIA ASIMOVarquimedes

Desde Arquímedes en adelante Isaac Asimov hace un fabuloso repaso de aquellos hombres que cambiaron el mundo con sus hallazgos científicos aún en contra del dogmatismo reinante de sus entornos, un libro que se lee disfrutando cada página como solo este para mi el escritor más grande que nos dio la literatura sabía hacerlo, de verdad, no lo van a poder abandonar.

Momentos Estelares de la Ciencia

Sociedad: Serlo o parecerlo

National Geographic Photo Contest 2013 (31)

Sociedad: Serlo o Parecerlo
Por: Darío Valle Risoto

Los seres humanos somos animales sociables, eso nadie lo puede discutir por más que en determinados momentos de la vida, sobretodo de los que vivimos en estas vorágines urbanas lo lleguemos a dudar bastante.

Para comenzar vivir en sociedad significa establecer ciertos criterios de convivencia que desde luego no todos cumplen pero si la mayoría y esto determina el perfil del grupo social al que pertenecemos. Alguien por allí les llamó: “Tribus” a los pequeños grupos sociales conformados por una serie de individuos con algunas o varias cosas en común que hacen que se diferencien sustancialmente de otros grupos. “Tribus Urbanas” serían estás según ese criterio que a mí me resulta muy discutible de comparar a estos pequeños grupos sociales con aquellas tribus primitivas. ¿Pero quién soy yo para discrepar con estos nerds que parece que viven inventando nuevos términos para cosas viejas?

Así que uno lo sepa o no, se crea integrante o no, pertenece a determinado grupo social con sus propias líneas de convivencia interna y por sobre todas las cosas con cierta imagen hacia afuera que puede ser negativa o positiva. Lo primero que nos viene a la mente son los grupos que se sienten identificados con cierto tipo de música pero también y por supuesto tenemos grupos con ideologías políticas, de género, grupos fanáticos de determinados deportes y de sus equipos, etc.

Desde luego que pueden trazarse líneas transversales y uno puede ser gay, gustarle la música electrónica y ser fanático de Boca Juniors y coincidir con otro heterosexual que escucha cumbias pero también ser fanático del mismo cuadro de fútbol.

Importante es destacar que generalmente hay cierta coincidencia estética para cada grupo social, se crea o no las partes que integran ciertas tendencias tienden a parecerse entre si también por su forma de vestir, hablar, conducirse por la vida, etc.
Ojo que por supuesto hay excepciones a toda regla y alguien puede tener gustos cruzados como por ejemplo llevar una remera con el logo de un grupo de Heavy metal y concurrir a un baile de reggaetón, pero generalmente no es la regla y seguro va a ser observado por más de uno.

A todo esto puedo pensar que en lo personal tengo una extraña tendencia a ir por mis grupos siempre al borde de lo que yo llamo un camino un tanto extremo porque suelo no pertenecer del todo a ninguno de ellos y desechar de plano a tantos otros como por ejemplo los constituidos por gente con fe religiosa, lo que no evita que pueda conversar con ellos pero nunca me sentiré ni siquiera del mismo planeta.

Muchos se juegan la vida por sus aficiones y suelen ser candidatos con cero pensamiento crítico dentro de ese sistema que eligieron vivir o les ha tocado por herencia de sus padres, por efecto del entorno inmediato o solamente porque carecen de la facultad de elegir por si mismos algo que discrepe con las mayorías.

Durante mi etapa adolescente me pregunté en determinado momento si algunas de mis posturas de vida muy diferentes a las de las mayorías no eran precisamente fruto de una etapa contestataria y solamente para marcar una diferencia o realmente yo era así. El tiempo, hoy que ya estoy veterano, me ha demostrado que no, que siempre fui tal como soy y para bien o para mal nunca me importó lo que piensen los demás por vivir rodeado de gente que no tiene nada en común con mis gustos.

Tal vez como tantos fui anarquista mucho antes de conocer esta ideología, probablemente haya un gen en algunos de nosotros que no se rige por opiniones ni busca agradar a los demás sino que de forma maravillosamente egoísta busca estar bien consigo mismo.

Pero por supuesto que ser auténticos trae sus problemas y no quiero decir que las masas anónimas de gentes que se parecen tal como fotocopias de ciudadanos promedio no sean auténticos, para nada, pero desde luego que preferiría morir ahora mismo a ser uno más de esa mayoría generalmente atontada que viaja por la vida mirando sus celulares, creyendo en dios y comprando los trapos de moda.

Y claro que uno va creciendo con menos amigos que dedos en las manos, en una mano para ser sinceros. A la gente no suele caerle nada bien que uno les diga que no le gusta aquello o lo otro o que tiene el gusto musical de un chimpancé y la cultura de un caballo. Con perdón de estos animales.

“A vos no te gusta nada” es una frase que en determinado momento de la vida casi me definía frente a los demás, no era así, pero bastaba discrepar con la tendencia de las mayorías para transformarse en una especie de entidad oscura y negativa. La gente suele regirse por lo que yo llamo: “la filosofía de las moscas” y esto es que si mucha gente hace o sigue algo, esto es bueno solamente porque muchos están en una misma ruta… aunque vayan al matadero. Por eso es más fácil matar corderos que lobos.

Por mi parte he llegado a pensar que debería ser estudiado en un laboratorio por carecer de muchas de las “cualidades” de mis congéneres como por ejemplo la de seguir un deporte con absoluta y desmedida pasión o sentir que la patria, dios, la familia y otro montón de cosas por el estilo deberían definir mi vida.

En realidad detesto el fútbol y no lo miro ni ningún deporte de los demás salvo muy contadas y rarísimas ocasiones pero de verdad creo que los deportes deben practicarse y no me entretiene verlos y como carezco casi por completo de espíritu competitivo me importa un verdadero pito si Peñarol, el cuadro del que soy supongo que admirador: gana o pierde.

Como técnico en comunicación social los periodistas deportivos de mi país y de tantos otros, los que en realidad son: “Opinadores de fútbol” me dan tanto gracia como me espantan por la continua e interminable sarta de estupideces que dicen sobre este deporte, creo que solamente para llenar interminables espacios en los medios de comunicación a sabiendas o no que siguen colaborando con la “chotes” general.

Tenemos retornando a aquello del principio de las llamadas “tribus urbanas” a personas que creyéndose superadas manifiestan adolecer de etiquetas sin saber que nos gusten o no todos las tenemos. El tema no es llevar la etiqueta de: negro, homosexual, metalero o derechista, etc. sino como esto es considerado por el entorno generalmente mucho más preparado para juzgar a los que están enfrente que a sí mismos.

Se trata sencilla y puramente de nuestro instinto de conservación el que pertenezcamos o nos agrupemos en estos grupos sociales y lleguemos a mirar con recelo a los que están del otro lado olvidando que muchas líneas transversales, si nos conocemos un poco, nos demostrarán que podremos ser diferentes en algunas cosas pero muchas otras nos pueden unir y debemos convencernos que cada uno es libre de hacer lo que se le antoje.

Así mis amigos que no es ni bueno ni malo discrepar con las mayorías, yo diría que cuando uno está convencido de algo y se siente bien con ello demuestra que existe por una mejor razón que seguir con el rebaño.

BrightBurn… Un Super malo

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BrightBurn
Por: Darío Valle Risoto

Alguna vez intentaré escribir algo sobre esa compulsión de traducir los nombres de las películas del Inglés al castellano a nombres que o no tienen nada que ver con el título original o que de alguna manera parece que tratan de explicar mejor de que van las películas porque quizás opinen que los latinos somos más tontos que ellos. Abundan los ejemplos de películas que fueron cambiadas de nombres a cosas muy diferentes, les doy un solo ejemplo de miles: “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” tendría su traducción más o menos literal en: “Alguien voló sobre el nido del cuco” y sin embargo en el Uruguay la llamaron: “Atrapado sin salida”, ¿Qué les parece?

A lo nuestro, esta: “Brightburn” me llega como: El Hijo de la oscuridad, lo que bien serviría para una película de vampiros o de un niño que nace durante un apagón pero no, nada de ello, esta película si bien es difícil de clasificar bien que puede encasillarse como una de terror por más que el referente principal de la historia sea el mero origen de Superman pero tomado en un tono por demás siniestro.

Así que tenemos todos los elementos ya clásicos del niño proveniente del espacio al que se le van manifestando superpoderes pero en este caso no se trata del noble Clark Kent sino de algo tan poderoso como siniestro encarnado por un niño de trece años que comienza a notar que bien puede superar a todo el mundo, a todo el mundo precisamente.

Ambientada en un medio rural muy similar a la Kansas de Superman veremos que la película tiene estos elementos pero fácilmente es una de espantos varios y por sobretodas las cosas nos pone en la terrible perspectiva de que haríamos si existiera alguien con poderes casi ilimitados y con ninguna posibilidad de amar.

Buena narración, excelente ambientación y actuaciones con un algo original dentro de dos estilos de cine que raramente se pueden cruzar como el de superhéroes y el del terror, más de súper héroes poco y nada, ya lo verán.

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Aparentemente hay un cómic sobre este personaje

Algo para meditar

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La mujer le preguntó: “¿A cuánto estás vendiendo los huevos?”

El viejo vendedor respondió: a $10 / – el huevo, señora”.
Ella le dijo: “Tomaré 6 huevos por $50 / – o me iré”.
El anciano vendedor respondió: “Esta bien señora, llévelos al precio que usted quiera”. Puede ser, que este sea un buen comienzo, porque hoy no he podido vender ni un solo huevo.

Ella tomó los huevos y se fue sintiendo que había ganado. Se subió a su automóvil y se fue a un elegante restaurante con una amiga.

Allí, ella y su amiga, ordenaron de la carta, lo que mas les gustaba. Comieron un poco y dejaron mucho de lo que ordenaron. Luego ella fue a pagar la cuenta. La factura le costó $3800 / -. Ella dio 4000 / – y le pidieron al dueño del restaurante que se quedara con el cambio.

Este incidente podría haber parecido bastante normal para el propietario pero, muy doloroso para el pobre y anciano vendedor de huevos.

La cuestión es:
¿Por qué siempre demostramos que tenemos el poder cuando compramos a los necesitados? ¿Y por qué somos tan generosos con aquellos que ni siquiera necesitan nuestra generosidad? ¿Por qué nos gusta tanto vivir de las apariencias?

Alguna vez leí en alguna parte:

“Mi padre solía comprar productos simples a los pobres a precios altos, aunque no los necesitaba. A veces solía pagarles más.
Me preocupé por este acto y le pregunté por qué lo hacía. Entonces mi padre respondió: “Es una caridad envuelta en dignidad, hija mía”

La religión es el opio del pueblo

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“La religión es el opio del pueblo…”

Fuente: Sin Dioses

La frase “La religión es el opio del pueblo”, traducida del alemán “Die Religion […] Sie ist das Opium des Volkes”, es una cita del filósofo alemán Karl Marx (https://es.wikipedia.org/wiki/Opio_del_pueblo), que forma parte del escrito “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, publicado en 1844 por el periódico Deutsch-Französischen Jahrbücher her (Anuarios Franco-Alemanes). De origen judío, Karl Heinrich Marx nació en el Reino de Prusia en 1818, y falleció en Inglaterra en 1883.

El opio es, como se sabe, una sustancia narcótica y analgésica extraída de las semillas de la planta Papaver somniferum, una amapola común. Del opio se derivan además la morfina y la heroína, que son drogas altamente adictivas. Durante la primera mitad del siglo XIX, mientras Marx vivía, el comercio del opio con China por parte del Reino Unido, Francia y Estados Unidos, generó conflictos que concluyeron en dos guerras entre los imperios chino y británico.

El párrafo completo de Marx dice: “La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma de un mundo desalmado, y también es el espíritu de situaciones carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo.” Aquí se observa que para Marx aunque la religión es una forma de miseria humana, constituye a la vez un alivio artificial de carácter emocional, para una humanidad atormentada que necesita de una vida “espiritual” en un mundo material que es indiferente a su bienestar.

Tengamos en cuenta sin embargo, que una vida “espiritual” no tiene que ser proporcionada necesariamente por la religión. Sam Harris (n. en 1967) lo explica: “Es común que la gente crea que los ateos están en principio cerrados a experiencias espirituales. Pero lo cierto es que no hay nada que impida a un ateo experimentar un amor más fuerte que ellos, o éxtasis, o sobrecogimiento. De hecho no hay nada que impida a un ateo entrar a una cueva durante un año o una década, y practicar meditación como un verdadero místico.” Christopher Hitchens (1949-2011) por su parte, prefería referirse a este tipo de experiencias psíquicas como “numinosas”, aplicando la palabra acuñada por el historiador religioso alemán Rudolf Otto (1869-1937).

Pero continúa Marx: “Renunciar a la religión en tanto dicha ilusoria del pueblo, es exigir para éste una dicha verdadera. Exigir la renuncia a las ilusiones correspondientes a su estado presente, es exigir la renuncia a una situación que necesita de ilusiones.” O sea, según entiendo, para Marx la religión proporciona una dicha ilusoria similar a la droga, y renunciar a esta forma de auto-engaño, es reclamar una forma de dicha más basada en la realidad. En otras palabras, aunque Marx reconoce en las sociedades la necesidad de una “vida espiritual” (o numinosa) que satisfaga sus requerimientos emocionales, considera que esa necesidad no debe ser satisfecha con subterfugios que alejen a las personas de su realidad, como la religión.

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Es comprensible que la religión, con su propuesta de un mundo imaginario después de la muerte, tenga un efecto sedante y analgésico que ayuda a sobrellevar el dolor, el sufrimiento y la miseria del ambiente social en que vive la persona; pero igual que como ocurre con las drogas, la desenfoca de la realidad, la adormece y la vuelve más manipulable y tolerante a las injusticias. Así que podemos decir que igual que el opio, la religión alivia el dolor, pero también limita el pensamiento, e impide enfrentar la realidad, además de que también es adictiva.