Neo Vampiros 99: Un final necesario

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Neo Vampiros 99
Un final necesario
Por: Darío Valle Risoto

Todo estaba perdido, ya no había regreso y por fin estaba decidido a violarla, era elocuente que al matar a puñaladas a su esposa cuando lo amonestó por saberlo todo ya no había posibilidades de salvar su alma y por lo tanto también iba a hundir su cuerpo. Basta de masturbarse mirándola llorar desnuda en la jaula, basta de tocarla luego de darle una droga para que quede inconsciente, eran dos meses largos de tortura que debían terminar.

La policía estaba cerca, había entrado a su casa porque su esposa había sido atacada y mordida por una loca, algo no estaba nada bien en Montevideo y Jeremías sabía muy en lo profundo que luego de desatar sus reprimidos instintos solo quedaba la solución de matarla y suicidarse.

Su frente estaba empapada de sudor cuando al caer la noche bajó los diecisiete escalones al sótano, tenía en la boca la pastosa prueba de su nerviosismo, se había bañado frenéticamente, quería estar presentable, se había puesto un buen perfume.

Alicia dormía sobre el camastro, había olor a orín, otra vez había meado fuera de lugar, él sabía que lo hacía para vengarse de su hospitalidad, era una guacha mal agradecida y habría que golpearla un poco antes de abrirle las piernas. Su magnífica erección dolió contra el cierre del pantalón y sintió que en muchos años su sangre no bullía de esa forma dentro de su piel.

Pero algo se deslizaba negro y lento contra los techos de las casas del barrio, algo que escuchaba la misma sangre agolpada en su pene pero también comprendía que ese hombre iba a alimentar el reino del gusano en cualquier momento, lo único que preocupaba a Lorena era salvar a la joven lo más rápido posible.

Sabía que no lo hacía solo por Paula, también era por ella, por los desaparecidos, por sus padres y especialmente por su madre, la maestra que perdió la vida hacía tanto tiempo atrás tan solo porque soñaba con un mundo solidario.

Jeremías entró en la jaula, esta vez ni siquiera se preocupó en cerrar por detrás, los ojos de la niña comprendieron al verlo que en ese preciso momento algo terrible le esperaba, él tomó un largo trago de la botella de whisky que tenía en su mano izquierda mientras que con la otra se abrió el pantalón.
__ Tengo algo lindo para vos, mirá.

Y fue como una saeta breve que detiene el tiempo en un copo de nieve o una gota de sangre tibia en la lengua de un lobo, la pausa que cuadra entre la vida y la muerte fue interrumpida por el salto pertinaz de una extraña que se trepó a la espalda del hombre fornido y lo hizo caer de rodillas bajo el peso helado de la presencia de la muerte, de la justicia, de la venganza.

Y con ojos vidriosos de lujuria miró a la muchacha blanca, pálida, rabiosa de largos colmillos blancos que lo rodeaba para mirarlo de cerca, la botella se había hecho añicos contra el piso y la niña agolpada contra las rejas que vestía harapos mugrientos había bajado de peso aun era inmensamente bella pese a su rictus de terror.

__ ¡No mires! __ Le gritó, pero la niña estaba como hechizada por la escena mientras Jeremías pegaba un grito desgarrador y sacaba un cuchillo enorme de su pantalón de carpintero, el mismo que siempre se ponía antes de bajar. Su pene ahora flácido fue guardado dentro de la ropa por una mano temblorosa, mientras con la mano libre comenzó a lanzar puntazos con el acero rumbo a la visitante.

Y una leve línea surcó en tangente la blanca piel de Lorena que sonrió cuando la sangre llegó a sus labios carnosos para volver a sonreír cuando la cuchilla saltó por los aires soltada por una mano que sufrió la fractura expuesta del brazo, solo con un leve revés de la vampira.
__ ¿Un palabra final?
__ ¡Hija de p…!

Eran demasiadas palabras, la cabeza de Jeremías rodó por el piso mientras la vampira se lamía las uñas ensangrentadas tras cortarle el cuello de un revés de sus manos. Agradecida estaba nuevamente por ese don felino de poder tener garras a voluntad.

Alicia se desmayó y era lo mejor, porque pronto llegaría la policía y podrá volver al cobijo de su hogar, solo se podía pedir que con el tiempo ese suceso desaparezca de la memoria de la niña. Lorena sabía igualmente que hay cosas que nunca se van de la cabeza.

Se había alimentado de la sangre maldita de ese hijo de puta, como venía haciéndolo desde largo tiempo y con la satisfacción de la meta lograda volvió a casa. Poco antes del amanecer y al bajar al sótano llamó a Paula que acababa de ver en la televisión el reencuentro de la joven con sus padres y el consiguiente revuelo sobre la historia de este hombre que aparentemente había sido un ciudadano ejemplar.

__ Fui yo. __Le dijo, como si hiciera falta decirlo, pero era para que supiera que aún sin latir tenía un corazón.

Juicio y Castigo

Neo Vampiros 98: Un marido ejemplar

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Neo Vampiros 98
Un padre ejemplar
Por: Darío Valle Risoto

Ella amasaba el pan sobre la mesa de la cocina, sus manos le daban la forma adecuada a lo que iba a ser el alimento de su familia. No tenía idea de que alguien la observaba.
A la mañana siguiente la policía rodeaba la zona en un amplio operativo buscando rastros, la ventana destrozada en el patio era elocuente y las señales de lucha habían dejado harina y restos de masa por todas partes hasta el mismo jardín.
No supo cómo ni quién había entrado así, fue tan rápido que apenas su instinto de conservación la hizo patalear, golpear y arañar hasta que la habían dejado inconsciente de un golpe en el mentón.
__ Tu marido… decime si tu marido es el que busco.
__ No sé de qué me habla, ¿Quién es usted?, ¿Dónde estoy? __Le había vendado los ojos, ella permanecía en el piso de su casa en el Prado, Lorena por primera vez traía a alguien que podía incriminarla y acabar con todo con solo saber su localización pero esa mujer sabía algo de la niña desaparecida, tenía que saber algo.

¿Cómo había obtenido la pista?
Dos semanas y largas noches recorriendo la ciudad la pusieron como testigo de una discusión que al principio no había significado mucho, era sobre un marido esquivo y la falta de plata de la cuenta de la familia, bien podía tratarse de una infidelidad más hasta que en el sonido de la voz del hombre movió un profundo sentido oculto de su personalidad de mujer vampiro.

Paula ya de alta había vuelto a su casa pero no había dejado de seguir las noticias de la niña, ya hasta su propia familia la daba por muerta para peor la policía poco a poco dejaba de hacer preguntas, todo era un puzzle indefinido donde el abuso de menores era el móvil más formulado.
__Ya debe estar muerta. __Le dijo a su amiga que seguía con su habitual palidez y rostro inexpresivo sentada ahora en el escritorio mientras en el ordenador de Paula se agolpaban fotos y datos sobre: Alicia M. tal como la buscaban públicamente.
__ La voy a encontrar, aunque sea a su cadáver.
__ A veces me estremecen más tus palabras que saber lo que sós.
Pudo ser una sonrisa irónica pero no lo fue, Lorena beso subrepticiamente a Paula en la mejilla izquierda y se retiró como el viento por el hueco de la ventana, ella cerró apenas para ver una silueta pequeña que se remontaba como sin peso por sobre los techos vecinos.

__ ¿Su marido es un pedófílo?
__ ¿Qué dice?
Nunca saben nada y si lo saben lo niegan.
__ Tenemos dos hijas, ¡Por favor, Jeremías es un buen cristiano!
__ Pobre ingenua y estúpida mujer, ¿Cuánto hace que no coge contigo?, ¿Sienta a tus hijas en la falda demasiado tiempo?… ¡Decime! __La levantó en el aire y por suerte no podía ver el rostro desencajado, los ojos rojos, los colmillos y el hambre,
Rompió a llorar histéricamente y Lorena la mordió para alimentarse, no era necesario matarlos, a veces con medio litro alcanzaba.

Al otro día Jeremías regresó a casa y encontró la ventana de la cocina rota y a su mujer con un pañuelo al cuello sentada a la mesa, ni siquiera había limpiado el desorden, sobre esta tenía desparramados los DVD’s que él había escondido muy bien en el entre techo de ático.
__ ¿Desde cuándo hijo de puta?
Las tapas eran elocuentes, no había sido necesario ver las películas, él se derrumbó llorando, era media mañana y bastante lejos de allí alguien no dormía bien en su ataúd.

Juicio y Castigo

Neo vampiros 97: El Monstruo debe pagar

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Neo Vampiros 97
El Monstruo debe pagar
Por: Darío Valle Risoto

Era solo el cartero trayéndole las facturas de la luz y el agua, ya había pasado tiempo desde el secuestro. Tiró los papeles sobre la mesa y bajó nuevamente los diecisiete escalones, ella estaba sentada contra el fondo de la jaula mirando a la lejana lamparita de difusa luz tan lejos sobre el techo enrejado. Las sombras de las rejas cubrían las paredes hasta el pie de la escalera dándole al recinto un aspecto fantasmagórico.
__ Desnúdate. __ Le dijo a la jovencita con voz temblorosa mientras se bajaba el cierre de la bragueta, necesitaba masturbarse con urgencia.

Una nueva noche y Lorena trepada a los techos de la iglesia “De las Camelitas” intentaba poner su mente en claro aunque era muy difícil cuando miles de sonidos se filtraban por sus oídos y sentía el aroma de la sangre de cada transeúnte que pasaba varios metros por debajo.
Odiaba a los violadores aún más que a los torturadores, como si hubiera alguna diferencia para medir los diversos tipos de terror que los hombres producen con total impunidad.
Sembrar el mundo de religiones no había servido de nada, el hombre en su fiereza aún continuaba vejando mujeres y niños como lo hacía dentro de las cavernas del neolítico.

Imaginar a su madre violada en los cuarteles de la dictadura le producía un vuelco en el estómago difícil de olvidar. Nunca se responderá la pregunta de la razón de tamaña muestra de animalismo por parte de los que aparentemente defienden al estado, nunca se mostrará mejor la inutilidad de los ejércitos en cualquier parte del mundo que mediante esos actos de cobardía amparados en la fuerza de las armas.

__ ¿Dónde estás niña?
El sonido de su propia voz la estremeció, no solía hablar sola pero en ese momento mientras el frío nocturno parecía querer decirle algo muy malo tuvo que hacerlo.
Bajó lentamente los veinte metros a la calle, sin hacer ruido posó sus largas botas negras, entre la niebla y como recortado en papel apareció un taxi que detuvo con un movimiento de su mano.
__ ¿A dónde vas gurisa?
__ Al centro, pero de un rodeo hasta General Flores y después siga el camino que quiera.

El taxista dio la clave de que tenía un cliente por radio y la llevó entre calles casi vacías por un invierno que parecía pertenecer a una dimensión aún más extraña que la que estaba acostumbraba a recorrer.
Cuando bajó en la plaza Libertad quedaban pocas personas caminando por las veredas húmedas de cerrazón, se subió el cuello de su campera de cuero y entró en un bar a un par de cuadras hacia la costa, recordó que habían estado allí con Paula no hacía mucho tiempo.

Mientras tomaba una grapa miel intentó afinar sus sentidos vampíricos pero era inútil, no había forma de localizar a esa niña desaparecida aunque tenía la firme sospecha de que estaba aún con vida en alguna parte.

Paula en el sanatorio comenzaba a sospechar que Lorena ni siquiera se haría cargo de su pedido, una enfermera entró a darle otro calmante y antes de salir apagó la luz de la sala.

Juicio y castigo.

Neo Vampiros 96: Lorena y el Monstruo

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Neo Vampiros 96
Lorena y el Monstruo
Por: Darío Valle Risoto

Fue un leve movimiento de las cortinas del sanatorio, tal vez era su imaginación, la puerta que estaba entornada de la sala se cerró lentamente y un vaho helado llenó el lugar, Paula vio una sombra y luego era ella, allí silenciosa y eternamente blanca mirándola.
__ ¿Algún día me tendrás que explicar cómo lo haces?
__ ¿Estás mejor?
__ Estoy como el orto pero necesito hablar contigo de otra cosa.

En ese preciso momento volvían a emitir la noticia de la niña de doce años desaparecida una semana atrás, las fotos, las habituales notas a familiares y amigos. Ambas observaron en silencio la pantalla de televisión de la sala, Paula le señaló con la mano que no tenía la vía del suero a la pantalla.
__ Ya antes ayudaste a una.
__ Eso fue casualidad, ahora es distinto, no soy La mujer Maravilla.

Paula forzó una sonrisa, estaba aún muy sedada y temía volverse a dormir, mostraban las fotos de la niña, estaba en un cumpleaños, sonreía se recordó a sí misma viendo esa carita inocente.
__ ¿A dónde se va la inocencia?
__ ¿Qué?
__ Nada, necesito que la encuentres, por favor.
Comenzó a llorar, cuando se retiró el pañuelo desechable de los ojos Lorena ya no estaba allí.

Jeremías pidió una semana sin goce de sueldo en el trabajo, iba a diario a ver a la chica que había pasado por diferentes etapas desde que la había secuestrado, del terror inicial pasó por la histeria pero ahora parecía haberse resignado a su nueva vida.
__ Te compré una muñeca.
Le pasó el juguete por la puerta donde le hacía llegar la comida, no siempre quería entrar porque a veces era atacado y no quería lastimarla.
Ella miró a la muñeca de trapo y trenzas con vestido verde tirada sobre las frías baldosas y comenzó a llorar en una especie de letanía que se fue incrementando hasta que tomó la muñeca con ambas manos y la destrozó y la tiró contra una de las paredes enrejadas de la jaula.
Jeremías subió corriendo y se tiró en la sala, estaba empapado en transpiración, en ese momento el sonido del timbre casi le parte el corazón al medio.

Al llegar la madrugada Lorena bajó a dormir a su ataúd, había pasado toda la noche recorriendo el bajo mundo Montevideano y antes de tener que volver a recogerse a la oscuridad comenzó a tener la leve impresión de que esto no era cosa de unos asesinos o violadores convencionales.

Cerró la tapa y poco a poco los sonidos de la calle comenzaron a apagarse dentro de una nube de oscuridad en torbellino que relampagueaba donde los pensamientos comenzaban a formar caras, rostros, manos, cuerpos y cosas.
Henrich Funke tenía razón al advertirle sobre sus poderes que debía utilizarlos con la conciencia de que vivía en un mundo hostil donde era mejor pasar desapercibida.

Juicio y Castigo

Neo Vampiros 95: Un Monstruo

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Neo Vampiros 95
Un Monstruo
Por: Darío Valle Risoto

Es una niña, casi una niña, probablemente tenga entre once, doce o tal vez trece y represente menos, pero: ¿A qué madre se le ocurre permitirle pintarse las uñas así?
Jeremías la miraba casi a diario en su viaje de regreso a casa en el colectivo, la joven viste la clásica túnica escolar, por lo tanto no es difícil imaginar la edad.

Rubia, con el pelo largo recogido y una mirada pícara. Hace días que descubrió que el hombre trata de observarla disimuladamente, ella coqueta se arregla el cabello y sonríe mientras viaja parada y poco a poco se va corriendo hasta donde está el observador, el colectivo lleno apenas deja lugar para estar parados. Jeremías viene de mucho antes por lo que siempre consigue un asiento junto a la ventanilla y conoce a la mayoría de los pasajeros.

Pensaba en que estaba enfermándose porque comenzó a tener sueños sexuales con la jovencita. Todos terminaban invariablemente en una orgía donde el placer y la culpa comenzaban a golpearle la conciencia hasta despertarlo. Varias madrugadas caminó hasta la cocina para tomar un vaso de agua fría mientras su esposa seguía durmiendo ajena a su procesión.

Unos días después rentó un apartamento con sótano, habló con la inmobiliaria para que la casa tuviera un sótano porque dijo trabajar en artesanías y esas cosas. Poco a poco acondicionó el lugar para aquel plan que como una fiebre creció dentro de su pecho sin poder contenerlo. No le costó armar la jaula, le vendieron las rejas como si se tratara de diferentes partes de portones, hasta le armó una ducha y un lugar donde hacer las necesidades.

Solo faltaba secuestrarla.

No fue fácil, varias veces la siguió, descubrió que tenía dos amigas, una blanca y la otra morochita, pero se despedían antes, tenía tres cuadras hasta la casa para hacerse cargo y aunque no fue fácil al fin lo hizo.

Y por más que le dijo que no le iba a pasar nada, que solo la quería mirar ella lloró y gritó y hasta se desmayó un par de veces con el pelo enmarañado ya no era tan linda como antes, pero igual así inconsciente la desnudó y la lavó delicadamente con las manos temblorosas y la mente hecha un torbellino.
Volvió a casa y estuvo dos días sin ir a trabajar porque se sentía mal, su mujer no se enteró, en el mismo horario en que debía estar en la oficina iba a la casa rentada y bajaba los diecisiete escalones hasta que la encontraba.
Al segundo día comenzó a hacerlo.

La noticia de la chica desaparecida conmovió a la gente, había algo de injusto en que la belleza mostrada en la foto dejara a las personas aún más sensibilizadas con la noticia, cuando Paula vio la nota a los padres por televisión aún estaba internada en el sanatorio e inmediatamente pensó en Lorena.

La llamó, hacía dos semanas que se encontraba internada en un sanatorio psiquiátrico luego de lo sucedido con el accidente del caballo, los sueños continuaban pero evitó decírselo al doctor aunque el profesional lo intuía.

Luego de intentarlo infructuosamente con el celular comprendió que Lorena seguía tan reacia a esos aparatos como de costumbre, pensó en que su conexión no podría haberse roto así nomás y cerró los ojos y trató de visualizarla para pedirle ayuda.

En ese momento entró el doctor Celestino Menchaca y la encontró sentada en su cama con actitud meditativa pero concentrada.
__ ¿Te encontrás bien?
__ Si doctor, déjeme sola, estoy tratando de descansar.
Él se rascó la barbilla y dejó la habitación no sin antes pedirle que trate de dormir que el fin de semana siguiente posiblemente le darían el alta.
Ella le regaló una sonrisa forzada, en ese momento algo se movió afuera contra la ventana.

Juicio y Castigo.

Neo Vampiros 94: Todos los caballos negros.

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Neo Vampiros 94
Todos los caballos negros
Por: Darío Valle Risoto

__ En mi sueño veía un corral con varios caballos negros, era de noche pero la luz de los relámpagos me dejaba verlos, eran enormes, pero tenían rostros de personas, me miraban y además…
__ Dime Paula.
__ Sus… penes enormes lanzaban chorros…
__ ¿De semen?
__ No, de sangre.

Paula estaba tirada en el diván, era una de esas extrañas veces en que se abría por completo al doctor Menchaca, este se veía mucho menos profesional que en otras ocasiones, porque se le notaba preocupado por la joven.
Había acudido a la consulta del psicoanalista porque últimamente se sentía muy mal, hasta su relación con Lorena había cambiado, al menos eso era lo que sentía. Su amiga se distanciaba largas jornadas y luego leía todo lo que había hecho en los diarios y veía las noticias en la televisión.

__ Cuéntame más.
Paula cerró los ojos y los volvió a ver. Esos corceles terribles con caras humanas, sabía muy bien sus identidades pero no se lo podía decir. De todas formas la casa que se veía detrás le era desconocida aunque le recordaba a la mansión de la película Psicosis.

__ Dígamelo, ¿Me estoy volviendo loca?
__ Nada de eso. __ Sonrió el profesional mientras volvía a prender su pipa y un aroma achocolatado cubrió la habitación de cuadros antiguos y muebles no menos nuevos. __ Creo que estás pasando por alguna… etapa, algo te preocupa que no te animas a enfrentar, pero todo se va a solucionar créemelo, si te estuvieras volviendo loca sería muy diferente.

Terminada su hora salió a la calle. por la avenida Rivera llegó al estacionamiento donde guardaba su coche, en ese momento unos bocinazos la hicieron volver la cabeza en el mismo instante en que un colectivo golpeaba un carro cargado de botellas de plástico y cartones, cuando miró mejor vio un gran caballo debajo de las ruedas del vehículo y al animal con las tripas expuestas mientras bramaba de dolor.

__ ¡Por dios! __ Se tapó el rostro y cayó de rodillas en la vereda justo cuando la dantesca imagen del animal moribundo le llegaba mezclada con el griterío de los muchachos del carro que intentaban inútilmente de socorrer a su animal. La policía llegó y comenzó a alejar a la gente, Paula vomitó junto a una vidriera y caminó unos pasos, se sentía mareada.
La gente bajaba del colectivo y corría sobre la calle donde la sangre se abría paso como una enorme mano como para tomarla por los pies. entonces se desmayó.

A la noche Rosaura su empleada la fue a ver, la habían sedado y repetía cosas ininteligibles. Le avisaron a su analista que se hizo presente, el doctor Celestino Menchaca comenzaba a preocuparse en serio.

Paula estaba pálida como una muerta en la sala del Hospital Británico, tenía una venda en la muñeca izquierda por donde penetraba la vía del suero por donde la habían medicado fuertemente, algo se movía en su cabeza y volvían nuevamente a cabalgar los caballos negros dentro de un corral de espinas.

Quiso creer que era su imaginación pero las cortinas de la sala apenas se movieron cuando una figura diminuta penetró y se quedó mirándola con ojos negros de profunda preocupación.

Lorena le tomó la mano libre, su tacto helado le era familiar así como la leve humedad de sus labios carnosos sobre la frente de su amiga enferma.
__ Estaba “Durmiendo” cuando te vi pero era de día, no podía ayudarte, el caballo muerto alarmaba a la gente, un hombre se resbaló sobre la sangre o entre las tripas que asomaban debajo del colectivo, se que debió ser horrible.
__ Déjame sola.
Dijo Paula antes de perder el conocimiento.

Juicio y castigo

Neo Vampiros 93: Marginados por el odio

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Neo Vampiros 93
Marginados por el odio
Por: Darío Valle Risoto

Caminan drogados o borrachos, son cuatro, parece como si fueran amigos pero los depredadores no los tienen, solamente camaradas de caza, soportes para aumentar la fuerza del animal más débil de la creación. Si hasta un mosquito se puede defender mejor que un hombre.

El frío Montevideano llegó antes, apresurado, enlodado por una lluvia de cuatro días que hace llorar las rejas de las casas cuyos habitantes no se podrán resguardar del miedo o de la soledad reinante. la ciudad inmensa trata de sobrevivir a una miseria creciente y más negra que esa noche fría de Abril donde las almas atormentadas salen a beber la sangre de los cobardes.

Lorena salió a la noche, hace días que Jacqueline le ha prometido nueva información, esta vez: verdadera sobre la “operación zanahoria”, en realidad poco le importa saber donde están los restos de los asesinados por la dictadura, solo le interesa saber quiénes los “desaparecieron” y que estén listos para pagar o no tampoco le importa demasiado.

La delincuencia es otro tema, desde que es un ser nocturno convive con los marginales, muchos pueden ser brillantes o locos: músicos, actores, prostitutas, homosexuales viejos que salen a “trillar”, bebedores, filósofos del estaño, perdedores de toda hilacha…Montevideanos. Pero no dibujan un cuadro pintoresco, muchos guardan sueños degenerados y vigilias abominables.

Le quebró el brazo con una simple torsión de muñeca y el tipo calló de rodillas gritando de dolor, mientras su mujer lloraba por él más que por los golpes recibidos.

Unos segundos antes la protesta en una esquina cercana la hizo bajar como una sombra para ver que el hombre le pegaba a su compañera porque no traía suficiente dinero de su trabajo como prostituta.
Saltó entre ellos y la defendió, unos segundos después la mujer llamaba a los gritos a la policía y trataba de pegarle a Lorena.
__ ¡Puta de mierda te acabo de defender!, ¿Así me pagas?

Y no se pudo contener y los vació de sangre a ambos, a él por cobarde golpeador de mujeres y a ella por desgraciada, ni más ni menos.

Con su sed y su hambre casi saciadas trepó como el viento a lo alto de la iglesia matriz, allí la ciudad vieja ofrece un aspecto aún más desolador que sus veredas colmadas de basurales y el olor a fritangas de los conventillos.
Se limpió la cara embebida de hemoglobina violenta, sintió que volvían sus fuerzas y pensó en convertirse en lobo y entrar al mercado del Puerto para sacudir un poco las cosas, pero no era inteligente andar como si fuera una mala película avivando a la gilada.

Paula había conocido a otro tipo, al principio este como todos parece que tiene cerebro, al menos le ha durado más de quince días que es el promedio de sus salidas, este tipo es bien parecido y no es rico lo que tiene sus bemoles tratándose de los mundos que habita.

Le había contado como si se tratara de una traición que había conocido a este tal… Luís en la facultad, apenas va una vez por semana y casi nunca da un examen pero le sirve al menos para conocer alguno que otro espécimen que le caliente las piernas y la aleje de tanta muerte rondante.

Lorena sintió el roce de los cuerpos desnudos en el cuarto de Paula desde su azotea, mirando a un cielo gris y lluvioso se preguntó si el ahogo que sentía eran celos o la envidia de que ya jamás nunca conocería el amor.

Al volver al presente ve a los cuatro muchachos drogados y maltrechos caminando por las angostas veredas de Juncal mientras dos muchachas caminan en sentido contrario.
__ Vamos nenas, danos el celular, la campera, todo.
Una llora, la otra insulta mientras rápidamente les sacan todo, las manosean, se ríen con sus muecas siniestras, sus capuchas sobre el rostro, sus sombreros de béisbol y sus navajas mal afiladas.
Lorena baja a la calle, a veces, solo a veces siente la ironía de estarse convirtiendo en una especie de super heroína.

Juicio y Castigo.