Neo Vampiros 71: Paula y los Lobos

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Neo Vampiros 71
Paula y los lobos 1
Por: Darío Valle Risoto

Guardó la carta en la guantera, desde que había dejado Montevideo la había leído como cuatro veces, sus padres la habían llamado desde Houston Texas donde iban a pasar el fin de año entre sus amistades si es que se les puede llamar así a un montón de gordos Texanos fachistas oliendo a frituras.

Detuvo la camioneta en una carretera desconocida, bueno, hacía varios años que no viajaba al norte del país y para colmo las inundaciones habían modificado y mucho el paisaje. Entró en un parador donde el aroma a churrascos fue festejado por el estómago de la joven.
__Aquí tiene la carta, bienvenida. __Le dijo una sonriente camarera de rostro aindiado y dientes desmesurados.
__ ¿Puede ser una costilla de cerdo con fritas?
__Claro, ¿Para tomar?
__Una Coca light por favor.

Había algunos camioneros sentados en la zona más alejada, enfrente sobre la barra dos hombres maldecían el clima y uno de ellos señalaba un televisor donde la noticia no solamente era la inundación.
__Mataron a dos muchachas que estaban acampando en los campos de Fleitas, dicen que fueron perros rabiosos, pero es raro hermano.
__ ¿Por qué?, Muchos animales andan sueltos sin comida, era de esperarse con estos tiempos.
__ ¡Tienes razón!

Cuando le trajeron la comida, esta se veía de maravilla, le preguntó a la empleada donde quedaban los campos de Fleitas y le indicó la dirección sin problemas, comió lentamente sabiendo que algunos parroquianos la observaban, aún vestida en forma sencilla seguía siendo una mujer atractiva.

Luego de comer salió, por un momento la llovizna había menguado y un reticente sol se habría paso entre nubes extrañas, había un monte de eucaliptos al costado del parador y junto a él un camino pedregoso que iba a la dirección de los campos donde habían muerto las dos jóvenes.

No supo por qué pero lo primero que hizo al subir a su coche fue revisar su pistola nueve milímetros y constatar que la recámara estuviera con todas sus balas.
No pudo evitar recordar sus conversaciones sobre los mitos que se crearon a través de los años en torno a los vampiros y lobos en la literatura y sobre todo en el cine. Hubo la ocasión en que se sorprendió de que Lorena se vea reflejada en los espejos y le importaran un verdadero carajo los crucifijos. Pero ¿Y las balas de plata?. Pensó en que debió tomar la precaución de conseguirlas por las dudas, ahora el problema era donde y como explicarles a los de la armería que quería defenderse de una mujer lobo si se daba el caso.
Enfiló por el camino de piedras rumbo a los mencionados campos del tal Fleitas, como a veinte kilómetros encontró el viejo casco de una casa o estancia donde había rastros de neumáticos en el barro y las señas de que ese era seguramente el lugar donde habían encontrado a las chicas despedazadas.
A su derecha detrás de un monte criollo se veía un río desmesuradamente crecido y a unos metros adentro en el agua sobresalía la parte superior de un molino de viento de los que abundan en el campo uruguayo, se utilizan para generar corriente eléctrica o para facilitar el riego.

Se asustó cuando una inofensiva culebra pasó entre unos yuyos cerca de sus botas y trató de no sacar su arma frente a cualquier contingencia pero se sabía nerviosa, no podía asegurar si a esas alturas estaba allí porque lo había decidido o una fuerza oculta la llamaba. En el bolsillo interior de su gabardina tenía apretada la carta que Lorena le había dejado sobre el sofá negro en el living de su enorme casa del Prado.

Sofrenó un grito cuando encontró la zona de las muertes señalada con algunas marcas y banderitas de la policía, había elocuentes trazas de lucha y sangre a pesar de las lluvias, esta coagulada sobre un montículo de piedras evidenciaba que algo terrible había pasado.
__Señorita, ¿Qué hace aquí sola?

A unos pasos un hombre joven de aspecto rústico se encontraba mirándola mientras sostenía una pala y un pico sobre su espalda, la suciedad de su ropa evidenciaba que era él el que había levantado tierra a los lados de un camino lateral.
__Disculpe pero escuché en el parador sobre esto y…
__Me llamo Romero Castro, pa’servirle, mire que son curiosos los Montevideanos.
__ ¿Hay algún hotel o lugar donde pueda pasar la noche?

Él la miró con interés, bajó las herramientas al piso para rascarse mejor la cabeza, miró al lugar donde pasaba la carretera y le señaló la dirección de Villa Saucedo, el pueblo más cercano en unos cincuenta kilómetros a la redonda.
__Gracias voy para allá entonces. __Regresó lo más rápido posible a su auto sin correr, el joven era de aspecto honesto pero nunca se sabe.
__Señorita, tenga cuidado, esta noche hay Luna llena.

Encendió el Nissan que estaba hecho un asco cubierto de barro y con ralladuras por la maleza. Volvió a retomar la carretera y se sintió un poco más tranquila, la última frase del tipo le quedó como un eco en el cerebro pero sabía que tanto Lorena como Morrigan Westenra se habían metamorfoseado solo por uso de sus voluntades, la luna nada había tenido que ver en ello.
Estaba anocheciendo y volvía la lluvia.

Juicio y Castigo.

Neo Vampiros: La capucha

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Neo Vampiros
La Capucha
Por: Darío Valle Risoto

__Alguien lo tenía que hacer, simplemente era mi trabajo, yo cumplía con mi deber.

El café estaba demasiado amargo y ella sentía que un poco de azúcar no le vendría mal aunque sabía que en definitiva le iba a caer como los demonios.
Estaba esa noche como suspendida en el tiempo y en el espacio y eso era lo de siempre, lo que seguía viviendo casi veinte años después. ¿O eran treinta?
Se restregó los ojos hasta que le dolieron y el tipo seguía allí en frente sollozando bajo la capucha. Un pobre hijo de puta que sabía bien lo que le esperaba. ¿O no lo sabía?
La capucha era una precaución absurda porque lo iba a matar, tal vez se la habían puesto para no verle la cara al pobre infeliz hijo de puta ex torturador.
__ ¿Yo que te hice?, ¿Sos una mujer?…Me di cuenta. Yo tengo dos hijas, no sabes como las quiero, las amo, son un regalo de dios.
__ ¡Dios no existe imbécil!

Subió los diecisiete escalones desde el sótano a la puerta que debajo de la escalera daba a ese sitio. A su derecha estaba la cocina, depositó la taza de café sobre la mesada llena de trastos sucios.
Pelayo estaba fumando uno de sus cigarros armados mientras observaba la vieja televisión Punktal, apenas si la miró y le hizo un gesto con la cabeza.
__Aún no lo maté si eso es lo que quiere saber.
__ Me importa un carajo, solo quiero cobrar e irme a la mierda de este lugar. __Le dijo mientras se encogía de hombros y pitaba fuerte.
Lorena sacó un fajo de billetes de cien dólares y le dio los mil pactados, el tipo sonrió mostrando que le faltaban varios dientes. Era morocho, Pelayo era el hombre que le había traído a la cosa de abajo.
__ ¡Notable!, Cualquier otro asunto a sus ordenes señorita…
__ Si, ya sé. __Le dijo sin mirarlo mientras en el horizonte a través de la sucia ventana de la cocina observó una agorera línea de sol que comenzaba a asomarse.

__ A sus ordenes señorita. __Le había dicho y ella sintió repulsión por la palabra: “Ordenes”.
Lorena cerró las cortinas y bajó al sótano, iba a amanecer y eso a los no muertos les cae bastante mal, si fuera un día nublado quizás podría hasta salir pero no, era una primavera con mucho sol, maldito sol y malditos recuerdos.
El tipo había intentado soltarse y se había caído de costado con silla y todo, se había golpeado la cabeza y la sangre teñía parte de la sucia capucha improvisada con una funda de almohada.

Recordó su encuentro con Pelayo y sus amigos cuando estos le informaron que podían secuestrar a este coronel retirado y por la módica suma de dos mil dólares. La mitad por adelantado.
Lorena se sentó en su silla sin levantarlo. el tipo respiraba con cierta dificultad, era un hombre de unos setenta años y se había dado contra el piso atado al respaldo metálico de una vieja silla de escritorio.

Una pequeña ventana daba del sótano al jardín invadido de altas malezas, esa casa era casi una tapera fuera de la ciudad de Pando, la había comprado como tantas otras para “guardarse” en caso de que algún amanecer la atrapara lejos de su hogar en el Prado. Y también servían para guardar la comida.
Sonrió y sus colmillos asomaron.

Cuando el hombre despertó lo levantó sin ninguna dificultad y le quitó la capucha. El abrió los ojos y pestañeo varias veces hasta que la vista se le normalizó y su expresión primero fue de asombro hasta que comenzó a reírse.
__ ¡Pero si sos una gurisa! ¿Esto es una broma de los muchachos?
__ Te referís a tus camaradas de armas o a tus cómplices de la polibanda?
Silencio.
__ Estas muerto viejo… supongo que cuando te entrenaron en la escuela de Panamá te enseñaron que hay que morirse con honor, me lo imagino, no se por qué, porque honor es algo que realmente les faltó a todos ustedes.
__ ¿Y vos que sabes guachita? __Levantó el mentón altivo mientras un hilo de sangre le bajaba del lado izquierdo de la cabeza para morir en su papada.

Lorena abrió la boca, sus colmillos asomaron y el tipo por un segundo comprendió que no todo era fácilmente comprensible para quien fue parte del ejército en épocas pasadas donde todo o casi todo era posible, más esto no, esto no lo podía ser.
__ Te voy a matar rápido, cosa que deberías agradecerle a ese dios que te bendijo las armas cierta vez cuando saliste del liceo militar.

Su sangre era amarga, ella sabía que iba a serlo.

Juicio y castigo.

Neo Vampiros 70: Palabras para Paula

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Neo Vampiros 70
Palabras para Paula
Por: Darío Valle Risoto

“Querida amiga, como suelo hacerlo y ya estarás acostumbrada, he decidido alejarme por un tiempo, si antes lo hice para fracasar amargamente por el atentado contra Henrich en España, hoy lo decidí porque no te quiero ver lastimada luego de mi tremendo error con ese muchacho.

No te alarmes, podré volver en cualquier momento pero se acerca el fin de año y no sé porque en estas fechas me siento aún más triste, será porque solo conservo aquellas Navidades con mi abuela escuchando las conversaciones en voz baja de los parientes que me miraban como a la hija de los subversivos que se llevaron presos. Será porque ya te lo he dicho demasiadas veces, vos sos la única persona que me separa del animal que liberó mi querido amigo, cuando me dio esta dolorosa inmortalidad.

Paula, yo te quiero mucho, te debo tanto que a veces me duele estar a tu lado y no poder cumplir tu deseo de que te vuelva una como yo, pero creo que mereces una vida normal y por más que odies a tus corruptos viejos, al menos están allí, en alguna parte, en Europa o en el Caribe, pero a veces vienen y los podes oler y putear, hasta odiar a tu manera pero los tienes.

Yo no me volví un habitante de la noche cuando Henrich cogió conmigo y me mordió el cuello en el ochenta y siete, pero mucho antes me volví un ave nocturna cuando noté que el mundo caminaba en el sentido opuesto de mis pasos y de que en realidad estaba sola y solo yo misma me podía defender.

Nunca te lo conté pero a los diez años me expulsaron de la escuela católica de la calle Bulevar Artigas porque le clavé un compás en una mano a un cura que tocaba a los niños, mi abuela me fue a sacar y me defendió como siempre lo hacía, con su alma gallega dura y curtida en plena guerra civil, mi abuela siempre entendió que yo había nacido para ser un demonio nocturno.

Por lo tanto yo te veo: rubia, hermosa, culta, perfecta, adinerada y a la vez tan frágil que siento que te hago daño por más que me agradezcas haberte abierto los ojos a tantas cosas, pero: ¿Qué derecho tengo?

Estimada amiga, te dejo esta carta porque me voy por un tiempo pero no quiero que te alarmes ni te preocupes por las noticias de más muertes ya que no cejaré en la misión para la que espero todos los días metida en mi caja esperando la noche en que mis poderes son casi insuperables.

Como siempre cuentas con las llaves de la casa que también es tu casa y espero que pases el cambio de año en la compañía de tus amigos que abandonaste demasiado por culpa mía, ya lo sabes, soy intolerante con demasiadas cosas pero así soy yo.
Un beso grande y allí estaré si me necesitas

Lorena

30 de Diciembre 2009

 

Neo Vampiros 69: Remember Tomorrow

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Neo Vampiros 69
Remember Tomorrow
Por: Darío Valle Risoto

Le hacía bien conducir esos kilómetros rumbo al noroeste del país, escuchando un disco de Bauhaus que la había regalado Lorena o alguien más, la verdad no lo recordaba bien. Paula intentaba sentirse mejor pero siempre venían esas oleadas de depresión ansiosa que la ponían con los pelos de punta, su madre también las padecía pero se drogaba lo suficiente para disimulado.
Al pasar el Río Negro el paisaje comenzaba a cambiar, a su izquierda comenzaban a verse vastas zonas cubiertas por las inundaciones y en cierto tramo tuvo que desviarse hacia el Este porque la carretera estaba intransitable, aún así el paisaje era terrible, cabezas de ganado pudriéndose semi sumergidas en un agua amarronada, gente trepada sobre los techos de viviendas humildes y vecinos en los botes intentando salvar los pocos bienes de estos.
Un perro aullaba lastimeramente sobre una casilla mientras dos policías le ayudaban a saltar a una embarcación verde que estaba hasta el tope de enceres domésticos cubiertos con nylones. La llovizna se hacía sentir como el preámbulo de otra insistente tormenta y más agua.
Paula encendió un cigarrillo, hacía tiempo no fumaba, Lorena lo detestaba, sonrió al recordar una pelea.
__ ¿Y a vos que te importa si ya estás muerta?
__No te olvides que tengo el olfato muy desarrollado.
__Podrías irte a otra habitación
__ ¿Me vas a echar de mi propia casa? ¡Vaya atrevimiento!
Lorena estaba acostumbrada a situaciones tan duras que a veces disfrutaba de esas tontas peleas con Paula y ella lo sabía bien, era importante que su amiga aunque sea solo por un momento, por un segundo siquiera, dejara de lado su maldición.
Pensando en maldiciones de pronto la cubrió un helado manto de miedo que la hizo frenar junto a una zona absolutamente desierta donde corría un río crecido como tantos que solo dejaba ver partes nudosas de árboles grises de ramas cadavéricas y un cielo que se tornaba rápidamente negro y abovedado.
Tiró el cigarrillo, le temblaban las manos, había comprado un diario en Fray Bentos donde resaltaban la noticia de dos niños encontrados absolutamente destrozados por animales sin identificar. Repiqueteaba la voz cansina de Rosaura en su mente sobre los lobisones y el miedo que tienen en el campo a estas leyendas.
La prima de Lorena había ejercido una poderosa atracción en ella, desde que su amiga le había contado sobre su trágica vida, siempre internada, medicada, lejos del mundo real, sumida en continuos exámenes neurológicos, rodeada de especialistas y con el rumor permanente de que era una mujer con la capacidad de transformarse en una loba humana.
¿Porqué Lorena sistemáticamente se había resistido a ir a verla?, Solamente ponerse a conversar sobre Leticia la ponía mal, había un instinto profundo en su carácter vampírico que la anteponía a la idea de conocer a una licántropo. Parecía esa pedorrés del cine llamada “Crepúsculo”
Puso un CD de Iron Maiden y el tema “Remember Tomorrow” le recordó que la muerte puede tener una opción de regreso para algunos elegidos, sin tiempo ni forma, algunos humanos permanecen por siempre entre nosotros, como los padres de su amiga que prisioneros de una cruel dictadura, fueron secuestrados, torturados y asesinados cobardemente pero siguen estando. En cada movimiento de su única hija, en cada recorrido en el frío de la noche de ese diminuto cuerpo blanco como el mármol, siempre están.
Están sus rostros difusos y casi borrados en todos los espejos de los asesinos que ella decapita o desangra, en las retinas aterrorizadas de los que enfrenta para saborear sus cuellos partidos y sus huesos pulverizados. Viven en la venganza de Lorena y en el deseo de Paula de que alguna vez todo termine o se transforme en un largo sueño innecesario.
Lo último que sabía de Leticia fue que se escapó con un médico al norte, nada más, acaso sería imposible encontrarla más no se iba a quedar en Montevideo pintándose las uñas o mirando Fashion TV. Era tiempo de hacer algo.
Juicio y Castigo

Neo Vampiros 68: Moonchild

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Moonchild
Por: Darío Valle Risoto

Lorena ya se había tomado su tiempo cuando entró en éxtasis, impedida de ayudar a Henrich, que según ella, estaba en graves apuros en Barcelona. Paula no se explicaba esa conexión entre los vampiros, pero de todas formas menos se explicaba el vampirismo.

Tampoco era raro que Lorena desaparezca, era experta en hacerlo: niebla, transformación, licantropía. ¿Qué no podía hacer?: Ver ese sol que se tomaba con fuerza la capacidad de derrotar la tormenta y abrirse paso rabioso, como con furia entre las nubes e iluminando los jardines del gran fondo de la casa de Carrasco y ella con una taza de café entre las manos mirando desde su habitación al exuberante verde que se tomaba tiempo de revivir tras casi una semana de lluvias.

Se encontraba cansada de lo vivido últimamente, sus amigas de la alta sociedad parecían dedicadas exclusivamente a consumir cocaína, hablar pavadas y salir constantemente en las notas de sociales: inauguraciones, vernisages, muestras, presentaciones, casamientos, bautismos, un montón de mierda que ya no podía soportar.

Pamela Gross se había hecho la liposucción y había quedado bastante bien, estrenaba su nueva figura, mientras que Rossana Ryus al fin había logrado casarse con el hijo de un diplomático alemán, por lo pronto María José Menchaca seguía tratando de ocultar su lesbianismo yéndose con una “amiga” de excursión nada menos que a la India.

Paula había comprendido que odiaba a esas tres imbéciles no porque eran personas desagradables sino porque representaban lo que ella misma había sido hasta conocer a Lorena, ahora temía por su vida pero más temía perderla a ella.

__ ¡Qué terrible! __Exclamó la voz de una de las sirvientas a su espalda, casi no había reparado en que la televisión encendida pasaba las últimas noticias sobre las inundaciones en el litoral oeste del país.
__ ¿Vos no sos de Paysandú?
__De Salto, pero mi familia todavía no corre riesgos, ¿No escuchó que está apareciendo gente destrozada en los campos?
__ ¿Qué? __Preguntó azorada justo en el momento en que el cronista adjudicaba los muertos a las alimañas que las crecidas traían desde el Brasil.
__Yo creo que anda un Lobisón suelto. __Dijo con cierto recelo Rosaura pero no encontró la clásica incredulidad en Paula sino todo lo contrario.

Al día siguiente y dado que le sobraba el tiempo y también el dinero y frente a la total desaparición de su amiga, Paula le dejó una carta en su casa desierta y partió en su Nissan Rojo rumbo al centro del país, de alguna forma había quedado enganchada a la historia de Leticia, la prima mayor de su amiga que había pasado la mayor parte de su vida internada en psiquiátricos y había escapado hacía dos meses de Villa Carmelita.

Era difusa la historia de una mujer que desde muy joven, casi una niña había sido internada porque manifestaba un extraño caso de demencia, algunos diagnosticaban: Graves trastornos de la personalidad, y por lo tanto había pasado más de treinta años recorriendo instituciones, pero de pronto un joven doctor la había ayudado a huir.

Había algo de fatalidad pero también de mágico en que Lorena tenga uno de sus pocos familiares vivos con cierta característica familiar al vampirismo, era como si de alguna manera su vida hubiera estado predestinada a ser una habitante de la noche, un hijo de la luna. ¿Era casualidad que Henrich le haya regalado la inmortalidad o ya tenía en sus genes la posibilidad de la transformación?

Dentro de las leyendas campesinas del país, ronda la historia del séptimo hijo varón que nace con la característica de trasformarse en Lobo las noches de Luna llena, dicen también que las mujeres en cambio son brujas. A veces los mitos y leyendas tienen un fuerte asidero en la realidad.

No eran fantasías las dos imponentes mujeres-lobo que habían luchado por su vida cuando fue secuestrada, por lo tanto debía encontrar a Leticia aunque no sabía muy bien para qué.
Juicio y castigo

Neo Vampiros 67: fear of the Dark

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Neo Vampiros 67
Fear of the Dark
Por: Darío Valle Risoto

Las luces difusas de los automóviles eran aún más fantasmales bajo el rol de una niebla densa, azulada y fría. Dos semanas con lluvias intermitentes y temperaturas por debajo del cero grado, hacían de Montevideo una ciudad casi desierta.

Paula tomaba un capuchino caliente apoyada sobre la mesada en la cocina impecable de su casa y pensaba en Lorena y su casi desaparición luego del suceso del chico asesinado, quería sentir algo más de bronca pero con el paso del tiempo hasta había comenzado a justificar el hambre asesina de su única amiga. La noche anterior Ignacio había vuelto tras su viaje a San Pablo, Paula prácticamente le había arrancado la ropa luego de que el muchacho entró en el cuarto porque ya no soportaba el período sin sexo. El chico sorprendido por su hambre de contacto, penetración y lascivia casi no pudo creerlo. A la mañana lo sacó a empujones de la casa, sus empleadas asistieron sorprendidas al hecho.

Ignacio era otro con el que contaba para sacarse “las ganas”, aún así se negaba a tener una relación formal, sus padres habían llamado de Europa y siempre le preguntaban lo mismo: ¿Cuándo piensas casarte Paula?

A ello no les interesaba que se case por amor, ni siquiera con quién, siempre y cuando se tratara de un buen apellido, por lo menos con contactos políticos. Paula revolvió el largo vaso con el espeso y aromático café con leche y miró al jardín donde los vidrios totalmente empañados apenas mostraban rastros de las plantas y flores rodeadas de piedras lajas coloridas.

¿Pobre Lorena?, Siempre sentía esa mezcla de lástima y consideración por la situación de su amiga. Los padres violentamente arrancados de su vida, atrapados por su solidaridad, por sus sueños revolucionarios, precisamente desaparecidos por eso.

__Los milicos nunca sueñan, solo actúan. __Le dijo una vez y como en tantas otras ocasiones llegaba con la boca manchada de sangre tras acabar con la vida de uno de esos lacayos de la reciente dictadura Uruguaya.

La larga cuchara baila un ballet en el círculo perfecto del vaso y Paula estudiaba su reflejo en los azulejos impecables detrás de la mesa pulida de finas maderas. Rubia, algo pecosa, un rostro perfecto pero con los ojos tristes. Veinticuatro años y nada alrededor, solo muertes, muchas muertes que se precipitan como las fichas de un dominó.
Aquel secuestro y la terrible lucha de dos mujeres transformadas fantásticamente en lobos la habían aterrado, cuando era chica le temía a la oscuridad, veía colmillos blancos y lustrosos dentro del ropero y se aferraba a….

Hubiera querido recordar unos padres amorosos, pero se crió con empleadas contratadas para que ellos sigan amasando dinero, viajando, abriendo y fundiendo bancos con la complicidad de la clase dirigente uruguaya.

__Algo habrán hecho. __Le dijo su padre cierta vez que en medio de la dictadura le preguntó por qué llevaban presos a los estudiantes en una revuelta estudiantil.
Miedo a la oscuridad le tenía miedo a esa oscuridad que parte de las bocas que suelen escupir insensatez, que proclaman que algunos no tienen derecho a vivir por ser zurdos, putos o simplemente soñadores.

__Los milicos nunca sueñan, solo torturan. __Creyó escucharle decir a Lorena mientras mostraba sus perfectos colmillos desmesuradamente grandes goteando sangre junto al blanco de un ex militar golpista.

En un lugar como cualquiera, en un sitio sórdido tenía como inquilinos a los padres de Lorena y pronto llegaban con “La Máquina”: Caballete, picana, capucha, submarino seco, plantón, violación, mutilación y muerte.

__Hicimos lo que hicimos para defender las instituciones. __Dijo el ex dictador.
Miedo a la oscuridad y sobretodo el miedo de Paula, el terror más grande es a la luz de haberse enterado de toda la verdad, una verdad que encerró a su existencia en un círculo de sangre y muerte.

__ ¿Dónde estará Lorena?

Juicio y Castigo.

Neo Vampiros 65. Condenado el corazón

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Neo Vampiros 65
Condenado el Corazón
Por: Darío Valle Risoto

La intuición le dijo que no iba a llegar a tiempo a su casa por lo que tuvo que buscar rápidamente un refugio, recordó que algunas veces Henrich solía dormir en las cajas que guardan cables de alta tensión en el centro, estos pequeños sótanos se encuentran en diferentes puntos de la ciudad debidamente sellados ya que antes algunos vagabundos dormían dentro de ellos y no era raro que murieran electrocutados.

Encontró las puertas grises con el distintivo de U.T.E. (Usinas termoeléctricas del estado), rompió fácilmente el candado y se metió contra la pared lo más lejos posible de la gran cantidad de cables. Lentamente en la calle la ciudad comenzaba a recuperar el movimiento de todos los días mientras que en un hotel a unas cinco cuadras el conserje escuchaba el grito aterrado de una de las empleadas de limpieza.

El cadáver de un joven con una gran mordedura en la garganta yacía de brazos abiertos sobre las sabanas manchadas de sangre, sus ojos parecían buscar algo en el vacío, algo que ya no volvería a ver.

Las sirenas de la policía apenas si infligieron cierto nerviosismo al cuerpo de la joven vampira que permanecía aletargada a buen resguardo de la luz exterior, el ronroneo de los transformadores muy cerca de su cuerpo no la molestaban tanto como la idea de que Paula no iba a recibir con mucho beneplácito la noticia del muchacho que habían conocido juntas.

Las horas se fueron desgranando en un Montevideo gris absorto en la pequeña y austera animosidad que produce una muerte poco cubierta por la prensa, pero que poco a poco gana las bocas y las orejas de las gentes vulgares.

Una nueva reunión del jefe de policía con la ministra del interior, ya parecía costumbre encontrarse con los informes forenses, la zozobra y la política de no alertar a la gente más de lo debido. Los intereses electorales que no saben de derechas o izquierdas a la hora de conservar sueldos y sillones se adueñaron de Margarita que trató de buscar una respuesta, una puta respuesta a otra extraña muerte.

El jefe de policía se encogió de hombros, Juan Carlos Saprisa había vuelto a Europa como si escapara de algo, aún así Margarita no le guardaba rencor, el viejo era uno de los veteranos que había recibido sobre el lomo la represión de una dictadura que muchos parecen empecinados en llamar: “Blanda”.
El nuevo jefe de policía es más inteligente que el anterior, no se necesita mucho solo un cambio generacional en una estructura basada en hombres con armas y palos que no saben un carajo de investigación.

El frío parecía congelar la información, ni la misma familia de Lucas supo exactamente las causas de su muerte, su hermana lloró amargamente cuando los funcionarios le entregaron sus pertenencias a sus padres y encontró el libro que él le había comprado.
Paula viendo la televisión supo inmediatamente que no había sido un robo como sostenía el locutor, la noche anterior ambas habían encontrado a ese joven y Lorena misma le había insistido en que la dejara salir con él, tenía ganas de acostarse con alguien y así fue.

Miró el teléfono, ¿Tendría valor de traicionar a su gran amiga?, ¿La policía podría con ella?, ¿Alguien en realidad puede detener a un vampiro?

El pibe era atractivo, estaba lleno de vida y ahora algún poder oculto encubría su asesinato, Lorena debería estar en su ataúd del Prado.
Recogió su abrigo y tomando las llaves del auto salió sin despedirse de la empleada que ya estaba acostumbrada a sus locuras. A más velocidad de lo normal recibió una multa antes de dejar Carrasco, tiró la boleta a la mierda y continuó con la mirada fría y el corazón inquieto.

__ ¿Por qué Lorena?, ¿Este era un torturador también?
Condenado el corazón de los amigos que realmente quieren a los amigos, Paula sabía que nunca podría abandonar a su querida Lorena pero que indefectiblemente marchaban rumbo a una tragedia, la pregunta real era: ¿Montevideo se hundiría junto con ellas?
Juicio y Castigo.