BERENICE

Berenice
Por: Darío Valle Risoto
No podía ser verdad
absorta, emotiva, casi cruel en su virginidad
sus labios de sangre, su pulso de sexo
lenguas de mármol la abrigaban
muerta y selecta doncella pura piel de nieve
manos de Luna llena
pechos de porcelana China.
Berenice camina descalza en el cementerio
y me llama
y me llama…
Quiere que duerma sobre su lápida
cama de piedra triste
lecho de rosas espinadas
que hieren la lozanía
de Berenice toda hembra y vampira
trece años y vino la muerte
y no se la quizo llevar Karonte
y quedó Berenice
toda piel de deseo
en el cementerio interminable
de cada noche en que me duermo
sintiendo
y me llama
y me requiere…
En su propio reino del olvido
Princesa de la noche
Berenice.
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