La Guaranguería en el Río de la Plata

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La Guarangería en el Río de la Plata
Por: Darío Valle Risoto
Técnico en comunicación social.

La voz “guarango” se supone de origen quechua pero llegó luego a las urbes de la pampa argentina y la penillanura uruguaya. La Guarangería se adueña de nuestro ser y es una expresión claramente autóctona, un estado de espíritu y un término peyorativo.
La Guarangería es por ende un término urbano más que campero porque allí toma diferentes nombres que pueden no denotar exactamente lo mismo, estos son: guasada en La Argentina como sinónimo de: bellaco y o zafado o en el Uruguay rural se puede calificar como canariadas y/o bagualadas pero raramente como guaranguerías.
El guarango no tiene par entre las estructuras portuarias y es privativo de las culturas rioplatenses.
El guarango según Martínez Estrada es el gracioso sin cultura pero también en el rico, en el intelectual, en el profesional, el periodista, el político asume caracteres fabulosos.

El guarango lo es ante todo frente a los otros, necesita de un público que asista y sufra su condición, su caldo de cultivo es la resonancia colectiva porque quiere atraer hacia su persona la atención de los demás.
Pero así mismo carece de la atropellada marginalidad del compadre, es un anónimo de gestos y palabras sin la colisión corporal de este.
El guarango es un resentido, un frustrado que en su burla de los otros hay un desprecio que tiene escozor de su propia inferioridad. La guarangada es finalmente para Martínez Estrada una venganza que encubre las apariencias de irresponsabilidad moral, es un “atropello de pobre que atribuye su déficit moral, pecuniario e intelectual al bienestar ajeno”
Pero no todo guarango es pobre sino que el pobre es guarango porque es vulnerable y así mimetiza su condición entre los seres y entre las cosas.

El guarango según Ortega y Gasset siente “un enorme apetito de ser algo admirable, superlativo, único” Vive embriagado con el elixir de imaginarios triunfos pero como sabe que no son triunfos ni son auténticos entonces duda de si mismo.
“Para sostenerse sobre la existencia necesita compensarse, sentir de alguna manera la realidad de esa fuerte personalidad que quisiera ser. Ya que los demás no parecen espontáneamente dispuestos a reconocerlo, tomará el hábito de aventajarse él en forma violenta. De aquí que el guarango no se contente con defender su ser imaginario sino que para defenderlo comience desde luego con la agresión El guarango es agresivo no por natural exuberancia de fuerzas sino al revés, para defenderse y salvarse. Necesita hacerse sitio para respirar, para poder creer en sí; dará codazos para poder caminar entre la gente y crearse ámbito. Iniciará la conversación con impaciencia para romper la brecha en el prójimo y sentirse seguro sobre sus ruinas”.

La viveza criolla y la Guarangería pese a ser primas hermanas son cosas distintas. La viveza criolla o picardía criolla es la socarronería rústica, es un atributo esencialmente campesino. El paisano “sobra” al ciudadano pues actúa dentro de otro esquema simbólico. La viveza criolla deja en evidencia al oponente con sus silencios, sus intenciones y medias palabras y no tiene la verborragia de los guarangos.
El guarango denota, quiere hacerse ver, quiere saltar al primer plano, pretende elevarse sobre el contorno social que lo anula y al mismo tiempo lo agravia y lo estimula.
Por lo tanto la Guarangería es una patología espiritual rioplatense.

Según: H. A. Murena (El pecado original de América – Buenos Aires, Sur 1954), La humanidad de América esta lisiada porque habita en un continente donde el paisaje y sus habitantes no se corresponden, donde la historia no ampara el desarrollo orgánico de sus culturas a partir del coloniaje, donde el espíritu transatlántico se volatiliza ante la presencia ósea de la piedra, el agua, de la llanura, de la soledad de la tierra toda del Nuevo Mundo.
Los tipos humanos emergentes de esta prehistoria del futuro que es lo americano agrupan dos extremos de dos individualidades que rezuman esencialidad porteña o montevideana. Uno es extrovertido geográfico, el otro un introvertido nativista.
El extranjerizante contempla la imagen de Europa como un purismo ideal, un paraíso perdido, el otro es un fanático que deliberadamente se hunde en la matriz pecaminosa de América golpeándose el pecho y proclamándose indio aunque sea descendiente de celtas ojizarcos.
La dicotomía campo-ciudad en otras partes de América es sociológica y demográfica, en el Río de la Plata es sobre todas las cosas cultural. El sino del Río de la Plata ha sido el aluvión migratorio y la inestabilidad cultural, en este terreno brota la guarangería porque el hombre se encuentra desorientado, perdido sin el apoyo de una tradición de esencias tranquilizadoras. Para afirmarse entonces dispara hacia su contorno, fabrica un contrafuerte desmesurado sobre las espaldas del prójimo.

La guarangería en el tango procura golpear con el guantelete del desamparo del pobre en el rostro de la sociedad, su discurso tiene mucho de soterrada protesta. Mientras que la clase media manifiesta su guarangería en los gustos ramplones, en el palabrerío que aturde pero que no disimula las deficiencias básicas. Pitucos y snobs son a su vez guarangos que pasean a los cuatro vientos el lúbrico arsenal de sus ocios, bostezan entonces con disimulo en los conciertos de la temporada invernal o se tuestan metódicamente en las playas del este.

Cuando el guarango participa en el periodismo, sazona los “platos fuertes” de la prensa rioplatense, tergiversa con pasión los hechos del diario vivir para así romper los marcos de las letras y complacerse en la crónica sensacionalista de crímenes infames. El se erige en censor de faltas reales o presuntas sin reparar en sus propias deficiencias limitaciones o miserias.
El guarango televisivo tiene un vasto campo para ensayar sus poses ramplonas, ya en el novelón episódico lleno de exactitudes históricas y psicológicas, rebosante de chabacanería, ya en el comentario engolado y ridículo de cosas nimias que se explican por si solas, ya en un anuncio comercial carente de gusto, mesura o aliño.
La guaranguería en la política es aquella que es el vicio de insultar al contrario en sala y abrazarlo en los ambulatorios y se manifiesta de modo específico en la propaganda electoral. El candidato procura convertir el accidente en sustancia y ofrece al electorado su efigie en actitud oratoria para sustituir el programa de su partido. El cree que la política es conversación y no reflección, discurso y no empresa sistematizadota, avidez personal y no causa nacional.
Cuando este tipo de candidatos sube a la tribuna lo hace para denigrar al contrario a costa de sus propias carencias, no procura convencer sino enardecer, no estimula el pensamiento porque desconoce que el pueblo es más inteligente de lo que supone, bajo su guaranguería palpita la ambición desmesurada y la certidumbre inconfesa de su incapacidad.

No puede por lo tanto destacarse ni en la vida intelectual, ni en la labor administrativa, ni en el ejercicio de una profesión y entonces como único camino par hacer conocer su nombre y disfrutar de los halagos de la publicidad elije el de la política.
Pero la política a pesar de los fariseos que la pueblan es estrategia cultural.

Finalmente tenemos entre los guarangos a aquellos que son piropeadores oficiales de las calles y avenidas ciudadanas, los que montan guardia en las esquinas, los automovilistas prepotentes y desbocados, los exhibicionistas de playa, los lenguaraces radiotelefónicos, el vociferador de las tribunas y taludes, los periodistas descomedidos, etc.

Bibliografía de la que fue extraído este resumen: El Tango y su mundo por: Daniel Vidart, ediciones Tauro 1967
Ilustración de portada: Gravado sobre tango del artista uruguayo: César Ureta, a él le agradecemos también el obsequio del libro citado más arriba.

El marroco (tango)

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El Marroco (Tango)
Por: Darío Valle Risoto

Se llevó el marroco a la catrera
Para masticar mientras pensaba
De plata la luna saludaba
Colgada de un cielo atemporal.

En la pieza estaba el mago
De galera en una foto
Y sin papusa en el cotorro
Simón se puso a recordar.

Ya pasaron tantos años
Sin Mirella en el bulín
Puros burros y Cassin
Y una vida pa apostar
Y como siempre la mishiadura
Que lo obliga a recordar.

Ya no esta la dulce vieja
Con su incondicional amor
Solo el yugo de la calle
Y una pieza de pensión

Agarra la mandolina
Dijo el santo mortificado
Que ya estas muy regalado
En la viña del señor.

Y el marroco cayó al piso
Donde el mago era testigo
Risa inmortal de un amigo
Que vio morir a Simón.

Portada: Gravado de César Ureta artista plástico y amigo

Ruben Rada: Musica negra del Rio de la Plata

Rubén Rada: Música negra del río de la plata
Por: Darío Valle Risoto

 
Este es el mas reciente trabajo de uno de los músicos mas importantes del Uruguay y también muy querido en la vecina orilla La Argentina. Con una amplia trayectoria desde sus orígenes en Totem y con muchos éxitos a sus espaldas el “negro” Rada supo siempre tener el olfato como para mantener a seguidores o simples amantes de la música esperando sus nuevas grabaciones.
 
Este trabajo es un álbum doble, así que tenemos dos al precio de uno con un primer disco dedicado al tango y la milonga y el segundo todito de candombes desde luego el ámbito donde el músico se siente más a sus anchas. En lo particular prefiero el primer disco sobretodo porque tiene una selección de primera línea en todos sus temas destacando especialmente: “Milonga para una niña” de Zitarrosa y sobretodo porque Rada le da un toque especial y se atreve a insertarle otra letra en medio sin desentonar para nada con el mismo. De todas maneras es un verdadero discazo con trece temas realmente bien hechos pero no era para menos porque además de su indudable talento esta rodeado de varios músicos de primerísima línea y hasta encontramos la voz de su hija y la guitarra de su hijo en alguno que otro tema.
 
Tangos como: “Cuesta abajo”, “Café la humedad”,  instrumentales perfectos como: La puñalada o La trampera realzan un disco verdaderamente excelente sobretodo para quienes gustan de estos estilos musicales.
 
El segundo disco no esta ejecutado con menor rigor que este pero en mi caso el candombe no me conmueve tanto aunque rescato el tema “Adiós a la rama” tal vez porque lo conocía de antes de un disco en vivo del mismo Rubén. Buenos candombes para aquellos que gustan del sonido de los tambores que sin embargo no rompen con el contenido de una muy buena idea de juntar en este grandioso proyecto de dos discos aquellas músicas que le debemos a los negros desde siempre.

09: El día que me quieras – Carlos Gardel

09 El día que me quieras
Carlos Gardel
Por: Darío Valle Risoto

Este no se trata de uno de los tantos discos grabados por este músico legendario sino una compilación editada en una colección por ediciones Altaya de España, lamentablemente en su momento, hace ya varios años, eran bastante caros los discos y solo compré cuatro de ellos.

Pero como toda buena colección que se precie sobre el tango la figura de Carlos Gardel es obligatoria e indiscutible. Este disco en particular compila las canciones que ejecutara en sus películas filmadas en Nueva York poco tiempo antes de su accidente en Medellín. De más está decir que cada uno de los tangos que podrán ver en las carátulas son imperecederos clásicos arraigados en la memoria del Río de la Plata y me atrevería a decir que de gran parte del mundo.

Hay una absurda frase echa que se refiere a que tarde o temprano el tango llega a nuestras vidas en referencia a cierta madurez que traen los años, eso es una mentira absurda porque se trata de interpretar no solo su enorme riqueza musical, también comprender que quizás en el habla hispana no haya mejor poesía, mejores historias cantadas  que en este género que aún pervive gracias a innumerables jóvenes que le rinden tributo.

El disco lo abre “Volver” y lo cierra “Estudiante”, grandes tangos entre otros grandes donde si leen el sobre interno verán lo mejor de los compositores de todos los tiempos que la voz inigualable de Carlos Gardel insufla de veracidad y lírica. Un disco esencial para mí que siempre prefiero a otros tangueros a la hora de escuchar este género, pero si tratamos de clasificar a Gardel es un absoluto: “Fuera de concurso” porque su calidad es única e indiscutible.

Ayer mismo pensaba en esta nota y llegué a la conclusión que no hay género de música en español que siquiera se iguale a la calidad compositiva del tango, tal vez el rock pero en pequeños lapsos y generalmente por músicos que ya no están o sobreviven su propia decadencia. Como dijeran los Estómagos: (Banda uruguaya de los 80) La música está enferma y nosotros también. Aún así el tango y Carlos Gardel son eternos.
 

Cuesta Abajo
Carlos Gardel

Si arrastré por este mundo
La verguenza de haber sido
El dolor de ya no ser
Bajo el ala del sombrero.
Cuántas veces, embozada,
Una lágrima asomada yo no pude contener

Si crucé por los caminos
Como un paria que el destino
Se empeño en deshacer

Si fui flojo, si fui ciego,
Solo quiero que hoy comprenda
El valor que representa el coraje de querer.

Era, para mi la vida entera
Como un sol de primavera
Mi esperanza y pasión,
Sabía que en el mundo no cabía.
Toda la humilde alegra de mi pobre corazón

Ahora cuesta abajo en mi rodada
Las ilusiones pasadas
Ya no las puedo arrancar.
Sueño, con el pasado que añoro,
El tiempo viejo que hoy lloro
Y que nunca volverá

Por seguir tras de sus huellas
Yo bebí incansablemente.
En la copa de dolor

Pero nadie comprendía
Que si todo yo le daba
En cada vuelta dejaba
Pedazos de corazón.

Ahora triste en la pendiente,
Solitario y ya vencido,
Yo me quiero confesar,
Si aquella boca mentía,
El amor que me ofrecía,
Por aquellos ojos brujos
Yo habra dado siempre más

Era, para mi la vida entera
Como un sol de primavera
Mi esperanza y pasión,
Sabía que en el mundo no cabía
Toda la humilde alegra de mi pobre corazón

Ahora cuesta abajo en mi rodada
Las ilusiones pasadas
Ya no las puedo arrancar

Sueño, con el pasado que añoro,
El tiempo viejo que hoy lloro
Y que nunca volverá

Tarde de Tangos y amistad en Tango Bar Victoria

Tarde de Tangos y amistad en Tango Bar Victoria
Por: Darío Valle Risoto
Portada: Detalle interior del disco: Tangos de otros tiempos de Armando Tovagliare que nos regalaron en esta ocasión.

Ayer por la tarde tuve la enorme satisfacción de pasarlo entre gente amiga y gente de tango que es como decir lo mismo. El amigo César me invitó nada menos que al Tango Bar Victoria que queda en la calle Emilio Romero 354 muy cerca de La Teja y por ende relativamente cercano de mi casa lo que es imperdonable sobretodo porque este acogedor local restaurante con música en vivo hace once años que le rinde tributo a esta música rioplatense que tanto sentimos y amamos y un servidor recién lo conoce.
 
Los anfitriones podríamos decir que fueron el pintor Tomás Blezio que fue el creador junto a otro colega de hacer los retratos que rodean las paredes del lugar acentuando el corazón tanguero de este con músicos e intérpretes inolvidables. Uno de los retratados quién conocimos allí fue el cantante Armando Tovagliare, podrán ver el video al pie de este artículo donde hace el saludo de recibimiento, lamentablemente no lo grabe cantando porque estábamos gustando de un vino excepcional y esperando unos canelones que se demoraron pero fueron de película.
 
Luego mientras conversábamos animadamente en una gran mesa pudimos disfrutar de diferentes artistas todos para mi desconocidos pero la verdad que me hicieron sentir que por suerte y a pesar de que en esta ciudad no se apoya al tango, hay artistas formidables intérpretes. El propio Tovagliare apodado con justicia “el Polaco Uruguayo”, Carlos Hernández, la bella y simpatica Leonor Torres, Carmen Belisso con un profesionalismo a prueba de balas y el debutante en vivo: Julio Gentini.
 
Además de lo confortable del lugar y la buena música le agradezco al dueño: Roberto Ducasse el enorme regalo de un disco de Tovagliare que tiene grandes tangos y una carátula donde podrán ver (escaneó mediante) a todos los artistas y personalidades que han concurrido a este local además de algunas fotos de la historia artística de este tanguero que tiene un estilo muy similar al polaco Goyeneche pero lejos de la imitación posee su personalidad y registro vocal realmente únicos.
 
Así que encima de pasarlo bien me regalan un disco para recordar esta tarde increíble de sábado que ahora trato de compartir con ustedes y de alguna manera dejarles alguna grabación hecha con la tablet que no es muy buena pero al menos retrata en parte una velada que espero se repita. Hay que reservar lugar con antelación pero ya quedamos con Blezio y César de repetir esto y hasta talvez algún día me anime a bailar un tanguito de puro careta, claro.
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Carlos Hernandez, video de: El Uruguayo Chanta que interpretó ayer en Tango Bar Victoria

Tango del empedrado

Tango del empedrado
Por: Darío Valle Risoto

Yo no olvido aquel empedrado
y recuerdo en el albor
aquel carro con dos caballos
pregonero del adiós.

En la esquina había un guapo
esperando a su flor
linda risa de la italiana
toda una promesa de amor.

Yo crecí en un conventillo
en el centro de la Unión
estaba cerca del mercado
donde mi viejo trabajo.

Y Carlitos nos cantaba
con su risa era un valor
que quedó guardado a fuego
en mi niñez que se terminó.

Yo crecí en un conventillo
en el centro de la Unión
estaba cerca del mercado
donde mi viejo trabajo.

Yo crecí entre tambores
barrio de fútbol, vino y dolor
toda una vida dentro del tango
pobreza rica sin distinción.