Neo Vampiros 87: Amanecer de los Muertos

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Neo Vampiros 87
Amanecer de los Muertos
Por: Darío Valle Risoto

Volver a aquellas imágenes no era bueno, el tipo lamiéndole los pechos con esa saliva hedionda, el olor a mugre de su cabello siempre permanecerá en sus peores recuerdos, pero está viva y eso es lo importante.
Paula llegaba rápidamente a Montevideo recorriendo las rutas con unas ansias inaguantables de encontrarse con Lorena, la extrañaba tanto que la garganta se le cerraba. Era su amiga del alma esa extraña y diminuta chica más poderosa que el hierro y más triste que la muerte.

El ómnibus interdepartamental se detuvo en san José de Mayo, bajó a estirar las piernas, era media mañana y tenía hambre, la gente conversaba a los gritos como suelen hacerlo las gentes del campo, encontró un bar y se sentó y pidió un Capuchino.

En la radio comentaban sobre la inminente derogación o anulación de la ley de caducidad de la pretensión punitiva del estado, ella hacía tan solo un tiempo que comenzaba a sentir en su propia carne la tremenda dimensión de la historia reciente de un país que esconde cosas demasiado fuertes como para que no asomen sea el tiempo que sea.

¿Cómo hubiera sido la vida de Lorena si hubiera vivido con sus padres?

La agobió el retorcido sentimiento de que gracias a la desaparición de los padres de su amiga durante la dictadura había sobrevenido el vampirismo y por consiguiente que se cruzaran. Por lo pronto era estremecedora la idea de que gracias a esa terrible ausencia en la vida de ella, el futuro de Paula hubo cambiado para siempre.

Se sintió mal, se sintió una verdadera rata, pero acaso: ¿Sus padres no la habían criado sin que le faltara nada?

Se rió a solas mientras agradecía el humeante vaso con el capuchino y le agregaba azúcar abriendo los pequeños sobres, al revolver supo una vez más que eran demasiado parecidas, a Lorena la dictadura le había quitado a sus padres y ella tenía unos lejanos progenitores en alguna parte de Europa que solo le habían dado dinero.

¿Cuándo fue la última vez que se había abrazado con ellos?

Una interminable fila de empleadas domésticas, nanas, cuidadoras, institutrices y todo para terminar cogiendo con maricones adinerados y jalando coca en discotecas de primera, los salones vips eran su vida y todo estaba hundido en las tumba de la frivolidad.

El ómnibus hizo sonar su bocina anunciando que se terminaba la pausa, dejó unos billetes en la mesa y terminó de un trago su bebida caliente, al salir a la calle un sol cálido la envolvió en un fulgor dorado que hizo reflejo en sus cabellos. Podía darse aún después de todo el tremendo lujo de salir a la luz del día y encima sentirse bien.
Cuando iba a subir al vehículo escuchó que dos personas comentaban sobre lo que habían escuchado en la radio, el tema de la ley que había soterrado la verdad no siempre era bien entendida por gentes incultas o lo que era peor: Sin sentimientos.

__ Que dejen todo quieto, eso es venganza.
Un hombre viejo le decía a una mujer muy gruesa que empujaba a un niño que lloriqueaba, todos subieron delante de Paula que casi intervino pero prefirió buscar su asiento y mirar a las calles
En ese momento sonrío recordando alguna conversación con Lorena, en esas ocasiones en la enorme casona del Prado dónde intercambiaban pareceres de diversos temas, pero había uno recurrente.

__ Creo que a veces el odio y la venganza son malos consejeros. __Había dicho Paula.
__ ¿Qué tiene de malo vengarse?
__ ¿Lo decís en serio?
__ Este mundo pacato aún sigue perpetuando la estupidez de dar la otra mejilla, el que hizo algo que pague, llamémosle justicia o venganza, poco me importa pero que paguen carajo.

Lo recordaba como si lo pudiera ver, Lorena se había levantado del sofá para servirse vino, estaban escuchando a Depeche Mode en el estéreo y Paula hacía horas que debía haber ido a dar un examen en la facultad de humanidades pero lo había olvidado completamente subyugada por la conversación.

__ ¿Realmente te sentís bien cuando aniquilas a uno de esos… torturadores, milicos….?
Lorena se ensombreció, trajo dos copas con vino que dejó en la amplia mesa de cristal, era invierno y las llamas de la enorme chimenea calentaban el lugar, las sombras de los bajo relieves del techo recorrían lejanas paredes a sus espaldas con ángeles y gárgolas.
__ Siento especialmente un gran alivio y cada vez que le rompo el cuello a uno de esos hijos de puta me parece escuchar los lamentos de sus torturados, los gritos desesperados de las mujeres que violaron, los llantos de los niños que robaron y regalaron por ahí.

La carretera poco a poco se acercaba a Montevideo, cerca del mediodía o poco después llegaría a su confortable casa de Carrasco, era una lástima no poder comunicarse por celular con su amiga, pero pronto podría abrazarla y tal vez decirle que la comprendía, Leticia Luna sin estar presente le había enseñado algunas nuevas cosas en esos días.
Juicio y Castigo.

 

Educación, relaciones y cambios en la sociedad del atropello

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Educación, relaciones y cambios en la sociedad del atropello
Por: Darío Valle Risoto

En el Uruguay hay una discusión que lleva algunos años y versa sobre el deterioro de los niveles educativos de nuestra población, obviamente esto desde que una coalición de Izquierdas tiene la presidencia y la mayoría parlamentaria suena al menos como para pensar en la incapacidad que tienen de encontrarle una solución al problema o si nos ponemos desde un lugar más negativo en que no haya interés por solucionarlo.

Es incuestionable que los tiempos han cambiado tanto para el Uruguay como para el resto del mundo y este no es un problema solo nuestro lo que de ninguna manera lo justifica y es solo una posible explicación, pero lo que más escuchamos entre el ciudadano común versa sobre la pérdida de valores y habitualmente se le piden a los actores educativos que formen a nuestros niños y adolescentes en algo que debe provenir del ceno de la familia porque ellos si bien pueden ser un elemento de apoyo en esto en realidad están para enseñar a leer, escribir, etc.

Así que tenemos una evidente falta de educación en valores, provenga de donde provenga y no es fácil desandar un camino hacia una época que con sus grandes carencias se le daba enorme valor al trato entre sus ciudadanos y por sobre todas las cosas se respetaban los estratos de poder. Con esto me refiero a que se respetaba a un maestro, a un doctor, a un policía, etc. Por el hecho de la autoridad que la sociedad les había otorgado, por su rol en esta y por sobre todas las cosas porque tenían conocimientos que nos ayudaban a vivir mejor.

Pensemos en el tango “Cambalache”, o en la letra de: “Al mundo le falta un tornillo”, escuchémoslos y veremos que si bien provienen de principios del siglo veinte hacen mención a la pérdida de valores a los que intento referirme en este artículo. Así que el tema parece que no es nuevo aunque quizás hoy haya una mayor difusión de lo que yo llamo: “la generación del atropello”, por aquello de que hay demasiada gente que cree que puede hacer lo que se le antoje aún si perjudica a sus semejantes, léase: tirar desperdicios, hablar en forma soez y hasta andar vestidos con evidente amor por la suciedad.

Pequeñas Cosas, Grandes hombres

Un aspecto esencial y fundamental es el valor que la sociedad le da al conocimiento y que espera cada individuo de si mismo frente a sus semejantes, vivir en una sociedad solidaria o en una de personajes estancos muy bien intercomunicados con sus dispositivos celulares pero con el trato de un orangután parecen ser las alternativas.
Las personas cada vez hablan menos entre si y van perdiendo en el trato inmediato un montón de pequeñas actitudes que ayudaban a que todos vivamos mejor.

Recuerdo que cuando niño me molestaba la insistencia de mis padres para que fuera ante todo bien educado: “Buenos días, permiso, disculpe, perdón y muchas gracias” eran palabras obligatorias cuando estaba con los demás y por diferentes razones me quería dirigir hacia ellos y ser apreciado como una persona respetuosa. Eso con los años me ha traído un sinnúmero de satisfacciones pero también me separaron del resto de mis semejantes o al menos de aquellos que ya no practican tan sencillas costumbres sociales.

Trabajé durante años en ámbitos donde la mala educación parecía ser el centro de las relaciones y nunca proferí una mala palabra y siempre actué frente a situaciones de violencia verbal con la mayor integridad posible en el sentido de que sabía muy bien que tenía frente a mí a una persona que quizás no había tenido el privilegio de ser bien educada. Con los años afortunadamente como si fuera una pequeña gotita de agua logré cambiar algunas costumbres en mis supervisores y compañeros pero fue un trabajo lento, lentísimo donde apelé al sentido común que para muchos parece dormir el sueño de los idiotas.

Hoy me duele ver que la gente es mal educada, desaprensiva y en una actitud suicida no cuida de sí misma ni de su ciudad y mucho menos de los otros. Parece que la filosofía capitalista de: “Hacé la tuya” hizo mella y nadie se da cuenta que aunque no nos guste vivimos en una interrelación constante que necesita imperiosamente de aquellas pequeñas palabras que me enseñaron mis padres para sobrevivir y avanzar de la mejor manera posible.

Si digo: “Buen día” muchas veces nadie me contesta, si pido permiso en el colectivo lleno raramente se mueven y si solicito algo en un comercio parece que hablo en Chino, así están las cosas. Y aclaro que este demérito no solo es cuestión de gente joven porque me ha tocado encontrarme con más de un anciano con el roce social de un paquidermo, con perdón de los elefantes. Así que vuelvo a recalcar que hemos perdido la sencilla formación que nos daba aquellas herramientas para conectarnos con los otros desde una actitud educada, respetuosa y yo diría que más necesaria de lo que todos pensamos si queremos vivir mejor.

Revolución no es Destrucción

Entre los propios anarquistas fui criticado por ser demasiado formal, por personas que tenían una cabal idea de los ideales libertarios pero que nunca habían trabajado en su vida y eran mantenidos por sus padres. Había un sentido enfermizo en considerar que ser un perfecto imbécil que se opone a todo y a todos es ser anarquistas y allí no me dejaban mejor aprendizaje que poner distancia porque nada me podían enseñar y solo me dejaron el desasosiego de pensar que estas personas que parecen tener los conocimientos para formar una sociedad anarquista carecen de los valores morales fundamentales para llegar a ella.

Volvemos entonces a repensar en las aulas donde los maestros o profesores intentan que un grupo de unos treinta alumnos reciba las herramientas mínimas necesarias para hacer algo mejor de sus vidas y por ende de todos nosotros. Entre el griterío, el desdén y la violencia no solo verbal nuestros educadores intentan llevar a cabo programas viejos, caducos y escritos para otras generaciones, aún así hay innumerables rasgos de que sigue habiendo gente que quiere ser mejor y aún dentro de la pobreza económica más terrible intenta salir adelante, leer un libro, solazarse conversando con alguien que sabe algo de cualquier cosa, estar frente a otros y esperar lo mejor de sí mismos… Lo sé porque yo fui uno de esos alumnos.

 

 

Géneros Literarios

Los Muertevideanos.

Género literario
Según Wikipedia
El género literario es un sistema que permite la clasificación de obras literarias de acuerdo con criterios semánticos, sintácticos, fonológicos, discursivos, formales, contextuales, situacionales y afines. En la historia, ha habido varias clasificaciones de los géneros literarios, por lo que no se puede determinar una categorización de todas las obras siguiendo un criterio común.
Los géneros literarios son modelos de estructuración formal y temática de la obra literaria que se ofrecen al autor como esquema previo a la creación de su obra. Los géneros literarios son los distintos grupos o categorías en que podemos clasificar las obras literarias atendiendo a su contenido. La retórica clásica los ha clasificado en tres grupos importantes: lírico, épico y dramático. A éstos algunos suelen añadir el didáctico.
Propuestas acerca de los géneros literarios
    Género dramático
    Género lírico
    Género narrativo
Se inicia con Aristóteles, quien en obra…

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Retratos de otra época

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Gran variedad de enormes genios creativos durante la primera mitad del siglo pasado recrearon toda una época a través de su arte en diferentes medios de prensa como el Post y muchos otros en los Estados Unidos, es inevitable recordar en esta parte del mundo por ejemplo los clásicos afiches de la Coca Cola y ahora comparto con ustedes estas obras maestras que nos muestran un tiempo que parece haberse ido para no volver jamás.

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Black Panther: Una épica fabulosa

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Black Panther
Por: Darío Valle Risoto

La semana pasada fui al cine a ver Infinity War y esta película a la que me voy a referir ahora era la única que no había visto de esta hermosa y gran década iniciada con Iron Man (2008) en que Marvel estudios nos regaló gran cantidad de joyas del cine. Además debo advertir que de alguna manera era necesario tener idea de algunas para ver esta donde The Avengers se enfrentan a Thanos ya que fui con un amigo que no vio casi ninguna y quedó en ascuas en un montón de situaciones donde era necesario al menos tener una idea. Por darles un solo ejemplo el tipo ni tenía idea de quienes eran los Guardianes de la Galaxia aunque si por supuesto que se mató de risa especialmente con alguna situación donde Drax hacía de las suyas.

En cuanto a Black Panther es uno de tantos personajes de Marvel que en los comics no me interesó para nada, debo confesarles que en realidad de las historietas solamente me importaron Spider-Man y los X-Men, en menor grado Hulk y los Cuatro fantásticos y muy poco o nada el resto y recién en las películas mi atención se ha posado en muchos de ellos.

La película es indudable que es fabulosa pero discrepo con algunas críticas que sostienen que es una de las mejores de esta saga de Marvel, tampoco la pondría exactamente dentro del género de superhéroes porque no lo es, más creo que es una película donde se narra la aventura épica del heredero del trono de Wakanda tras la muerte de su padre en los eventos de Guerra Civil. Esto no le quita méritos, todo lo contrario porque vuelvo a repetir que el género comienza a tener síntomas de saturación y Black Panther por un montón de razones es un aliento fresco con un paisaje absolutamente distante de todo lo antes visto.

Black Panther ofrece además una mirada muy interesante sobre la raza negra sin ningún tipo de subtexto que intente dar un mensaje que ya todos conocemos sobre la subyugación de estos hijos de áfrica y sin embargo tiene por si misma toda la impronta de una historia donde los elementos de la esclavitud y la colonización pueden deducirse sin necesidad de menospreciar nuestra inteligencia como suele ocurrir cuando se dan discursos moralizantes, afortunadamente Black Panther no los tiene y eso es muy pero muy original en estos tiempos.

En cuanto al guion este ofrece como escribí al principio la historia de T´Chala y su enfrentamiento a quienes quieren hacerse con su trono y también la disyuntiva de compartir o no la tecnología de una nación que ha permanecido oculta durante siglos valiéndose de los portentos de un meteorito que les dio las enormes posibilidades del Vibranium para hacerse de la ciencia como impulso a una cultura que está muy por encima del resto del planeta. En síntesis es una gran película, una aventura épica fantástica y con un despliegue de actuaciones de gran calidad.

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