Luis y los Aliens: Fabulosa

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Luis y los Aliens
Por: Darío Valle Risoto

Creo que se trata de una producción danesa, esta película de animación en SGI no tiene nada que envidiarles a las grandes compañías como Pixar o Dreamworks ni en la calidad de las imágenes, efectos, etc. y mucho menos en un guión que a mí al menos me resultó soberbio.

La historia de Luis cambia totalmente cuando descubre que el aparente sueño imaginario de su padre un “ufólogo” que cree en la vida extraterrestre se corrobora con la llegada de tres particulares personajes que tienen la facultad de cambiar a la forma humana de aquel cabello que se trague, si, es así y esto solo es el principio de una muy bien narrada aventura que incluye los problemas de un chico que debe crecer con una madre ausente y un padre que lo descuida bastante.

Por otro lado tenemos la escuela y a una familia del vecindario cuyo hijo le hace buying, parece no faltar nada en una impactante historia que no se deben perder porque de verdad es muy disfrutable y esa hora y media pasa volando. Por lo tanto les invito a tratar de verla y quizás como yo se queden con ganas de mucho más, tal vez una secuela o una serie de televisión. ¿Por qué no?

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Aquel Encuentro (Cuento)

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Aquel encuentro, aquel amor
Por: Darío Valle Risoto

Si uno se pusiera a pensar en la gran diversidad de alternativas que nos llevan a determinados lugares probablemente enloqueceríamos porque es indefinible aquel sistema quizás matemático o mágico que en el universo hace que dos personas se encuentren en determinado momento en un mismo lugar.

Aquel lunes me desperté de mala gana porque Fagundez me llamó insistentemente para que le lleve mi artículo sobre el Che Guevara antes del mediodía, así que rápidamente me di un baño y a eso de las ocho tomé el primer ómnibus hasta el centro, para colmo el mamotreto se rompió y mientras esperábamos al siguiente se largó a llover, así que con mi peor cara de pocos amigos me tomé un taxi hasta la redacción lo que me costó casi un día de sueldo.

Cuando llegué a “El Diario” el director ya no estaba y le di el sobre a la secretaria con una veintena de hojas mecanografiadas a doble espacio y llenas de correcciones hechas a mano con lapicera porque se me había terminado el corrector. Además sabía que eso hacía calentar a Fagundez y era buena cosa, al menos para compensar su carácter de mierda.

La secretaria me aceptó de mala gana el ticket del taxi para que me lo reembolsen seguramente en el día del golero y así salí a la calle mientras la lluvia parecía ponerse de acuerdo para que el día fuera una bendita bosta.

Dieciocho de Julio se limpiaba lentamente mientras el agua corría junto a los cordones de las veredas y la gente abría sus paraguas o trataba de resguardarse bajo los discutibles techos de las tiendas.

Encontré un bar en san José y Yi y me metí caliente porque había pisado una baldosa y se me había chorreado de agua toda mi pierna derecha, por suerte había poca gente y encontré una mesa bastante cómoda frente a la vidriera donde podría disfrutar de la desgracia ajena de caminar bajo la lluvia mientras sentía una gota que me bajaba por la espalda hasta un recóndito lugar del que mejor no acordarnos.

El mozo, un gallego con olor a fritos me aceptó el pedido de un capuchino y mientras tanto abrí mi carpeta para revisar si había puesto todas las hojas del artículo en el sobre, por enésima vez comprobé que si y descansé hasta recordar que como todos los lunes tenía que ir a visitar al abuelo a la casa de ancianos porque los domingos son del resto de la familia y los odio.

Fagundez me tenía podrido con ese artículo, a fin de cuentas: ¿Qué carajos le podría agregar un servidor a la vida y obra del guerrillero ilustre? Pero él insistía que como no me caso con nadie podría aportarle una visión renovadora a Ernestito. “Renovadora” había dicho el gordo de mierda mientras yo le sonreía y miraba detrás de él a la foto enmarcada donde se estaban dando la mano con Ronald Reagan en su única visita a Montevideo.

__ Veré que hago, pero no le prometo nada nuevo, a fin de cuentas todo se ha escrito a favor y en contra de…
__ No me vengas con mariconadas, vos cuando querés escribís bien, muchacho. __ Sonrió masticando su abano como si fuera Alcapone.

Me trajeron un capuchino bastante bien servido aunque un poco frío, unos cubitos de azúcar y a disfrutar de la vida, me dije, mientras tomaba sintiendo el bigote de espumita sobre mi bigote mientras una mujer entraba vistiendo un ostentosos piloto color amarillo.

No suelo mirar mucho a las mujeres, por aquello de no parecer un muerto de hambre que lo era, más ella se fijó en mí detrás de sus grandes lentes de sol. En pleno día de lluvia con un piloto amarillo, de seguro: una loca.

Me limpié el bigote de espuma y le pedí al gallego una medialuna dulce con jamón y queso y el tipo sin contestarme nada se fue a solicitarla, me imaginé.

__ Yo te conozco.
__ ¿Qué?
__ Vós sós Daniel Rosas, Tenés que ser…no podes ser otro, si sós inconfundible. __ Me dice la mujer loca del piloto amarillo mientras se quita los lentes enormes de sol y me sonríe y yo ni puta idea de quién es aunque mirándola de arriba abajo parece bastante bien de fuselaje.

Ella se quita el piloto, lo pone sobre el respaldo de una silla entre nosotros y se me sienta enfrente, es alta, rubia, delgada, tiene los labios pintados de rojo fuerte, intenso. Y yo ni doble puta idea de quién es aunque si me llamo: Daniel Rosas, lo admito.

Lleva pantalón de pana marrón, un buzo amarillo, se ve que le gusta ese color, me mira y sonríe, saca un cigarrillo y lo enciende, tiene las manos mas cuidadas que vi en mi vida. Me mira y sus ojos son intensamente verdes, al menos podían ser amarillos.

__ ¿No me reconoces?
__ Perdóneme pero para reconocerla debería conocerla y es que no tengo el enorme placer, quizás esté equivocada, creo que hay como unos quinientos Daniel Rosas en este país y ni hablar del resto de Sudamérica y aledaños.

El mozo me trajo una media luna mustia con un par de fetas de jamón y queso y una cosa brillante encima que esperé sea manteca, mientras ella solicitó un café negro y apoyando sus codos sobre la mesa volvió a sonreírme mientras parecía estudiar cada uno de mis gestos y yo ya comenzaba a sentir que mi pierna derecha temblaba del susto.

__ Soy Natividad Rodríguez, fuimos juntos al secundario, al catorce en la noche, allá por el ochenta, ochenta y cuatro.

Me rasqué la cabeza pensativa, no sé porque uno se rasca la cabeza cuando intenta usarla por dentro, nadie lo sabe.
__ Se lo voy a decir con la mejor delicadeza posible: No tengo la más puta idea de quién es usted y si no nos aclaramos pronto las cosas voy a gritar por un policía porque estoy comenzando a sentirme violado. ¿Me comprende?

Ella lanzó una carcajada para completar el cuadro del lunes lluvioso de mañana más molesto de mis últimos treinta y cuatro años y solamente tengo treinta y tres. Algunos parroquianos nos miraron y el cajero me hizo una guiñada desde el mostrador.

Ella agradeció su café que como es mujer se lo sirvieron caliente mientras yo terminé de tomar mi capuchino con escarcha, no le puso azúcar y bebió un trago, volvía comprobar que tenía unas manos fabulosas y detrás de ellas que ese buzo amarillo escondía un par de buenos… modales.

__ Lo que pasa es que estoy muy cambiada, imagíname con pelo negro, lentes de aumento, la nariz con un bultito aquí y una piel que daba asco, por ahí me reconoces mientras vos seguís igual pero igual, como si nos hubiéramos encontrado ayer en la clase del liceo.

Fue como un fogonazo, un caleidoscopio de imágenes viejas y en sepia que se reacomodaron y de pronto allí estaba Natividad sentada a mi derecha adelante porque era corta de vista, fea sin excepción pero con un algo que siempre me intrigaba, al punto de que en la fiesta de fin de año fui el primero que la invito a bailar… y el único.

__ Ahora, si, perdóneme, perdóname, ahora te recuerdo, pero… ¿Qué te pasó?
__ Te la hago corta, me fui a los Estados Unidos, me casé, me recauchuté por aquí y allá, me divorcié, volví hace apenas unos días y hoy que casi no salgo del hotel te vengo a encontrar. ¿Vos crees en el destino?
__ Para nada. __Le dije sonriendo mientras intentaba masticar la media luna que tenía un gusto a rancio asqueroso.
__ ¿Y vos también te casaste Daniel?
__ Para nada. __ Traté de sonreírle mientras lo de loca automáticamente comenzó a transformarse en tremenda mina que me está hablando y encima de ello me mira como con ganas de masticarme el corazón.
__ Entonces podemos salir a algún lado, hace diez años que no vengo al país, supongo que algunas cosas habrán cambiado, ahora que acaba de ganar la izquierda. ¿Vos sos de izquierda?
__ Anarquista apostólico Bakuniano, para servirte. __Ella lanzó una carcajada más y me importó un pito que todo el bar nos mirara.

FIN

 

100: Sueños de Libertad

100 SUEÑO

100 Sueño de Libertad
Mis 100 Películas
Por: Darío Valle Risoto

The Shawshank Redemption es su verdadero nombre y en otros países apareció también como: “Cadena Perpetua”, se trata de una novela corta de Stephen King (Rita Hayworth y la redención de Shawshank) llevada al cine de forma absolutamente soberbia.

Se trata de una película usamericana de 1994 del sub género “de prisiones” de las que abundan y muchas de gran calidad pero en este caso esta historia que para muchos se transforma en una de las mejores películas jamás vistas, cuenta con la enorme participación de Morgan Freeman y de Tim Robbins un actor que merece mucha más fama de la que tiene.

Básicamente la historia agota todo aquello que los mortales libres tememos de la vida carcelaria viendo a un hombre acusado injustamente de asesinato que a través de más de una década intentará encontrar su merecida libertad. En el medio: Una gran cantidad de escenas memorables, diálogos inolvidables y personajes perfectamente delineados dentro de una atmósfera de prisión que puede llegar a hacernos sentir rápidamente parte de ese terrible mundo.

No la vi en el cine lamentablemente, llegué a ella comprando el VHS original en una ignota colección de la revista Siete Días si mal no recuerdo, luego la he visto varias veces en la televisión cable y me pasa lo que a muchos, siempre logra engancharme y es como que con los años mejora y eso demuestra que es una de las más grandes películas de la historia del cine.

Información de Sueños de Libertad

Mis 100 Películas Favoritas

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Mis 100 Películas Favoritas
Por: Darío Valle Risoto

De la misma manera que lo hice con mis 100 discos esenciales voy a repasar una centena de películas que en lo personal me han marcado en mi vida. Tal como lo advertí con el tema de la música no trato ni de enumerar por orden de importancia ni de intentar que ustedes piensen que para mí son los mejores del mundo, sino que de forma absolutamente subjetiva y egoísta comparto mi gusto personal con el fin de por ahí encontrar coincidencias y quizás despertar aquellas ganas de ver tal o cual filme.

Cómo lo he contado en sendos artículos biográficos mi niñez estuvo signada por el cine, no hubo otra cosa hasta la aparición de la televisión y esta se demoró en llegar a casa porque éramos muy pobres, aún así no había comparación como aún no la hay con estar allí en la oscuridad de una enorme sala cinematográfica. Hoy no tan enormes pero mucho más cómodas las salas de cine poco a poco me van dejando de lado por las nuevas tecnologías y por la gran cantidad de gente que habla durante las proyecciones, enciende sus celulares en la oscuridad y así rompen con la magia.

El cine y la música representan para mí lo mejor de mi vida, además de la literatura, desde luego. Todo es hijo de haber aprendido a leer, a decodificar los códigos, de estudiar y de entretenerse con los libros para luego creciendo ver cientos y miles de película y escuchar tantos o más discos. Todo esto nos forma, nos nutre, no solo de alimentos vivimos. Es más: Somos lo que comemos y no solamente por la boca sino a través de nuestros sentidos.

Por lo tanto compartiré a partir de esta introducción aquellas 100 películas que a mí me movieron el piso, trataré de ponerlas en su contexto más poco tendré que explicarlas porque la mayoría de seguro son conocidas por todos ustedes. Trataré de ir recordando lo mejor de todo ese cine que a lo largo de mi vida nada corta me ha dejado con la sensación de que por suerte nací en la era del cine.