Realworlds: Batman

RealWorlds: Batman

Por: Darío Valle Risoto

Estamos aquí frente a un muy interesante emprendimiento de Dc con un enfoque muy novedoso de sus grandes superhéroes a través de historias mínimas y cotidianas pletóricas de sentimiento y muy bien narradas. Anteriormente había leído la de Superman donde se abordaba la vida de un muchacho de barrio que termina preso y a merced de una vida de crímenes pero puede salir gracias a su afición por el último hijo de Kryptón.

En este caso trataremos con Charlie un joven de raza negra con un importante retardo mental que sin embargo es un verdadero amigo de todo su entorno barrial y conserva en su fantasía el sueño latente de ser Batman y luchar por el crimen mientras reparte pedidos de almacén y se las ve feas con los malvivientes del barrio.
Puedo asegurarles que esta historia esta muy bien llevada y que no podrán dejar su único volumen que tiene el inmenso valor de tratar las relaciones humanas desde lo más sencillo y con una visión del amor que pocas veces puede apreciarse en el cómic.
Un comic que no se puede abandonar y eso que me cuesta leer en el ordenador pero les aseguro que bien vale la pena conocer a Charlie y así volver a comprobar que a veces las pequeñas personas pueden llegar a ser las más grandes del mundo. ¿Y porque no superhéroes?

Tabaré Cardozo

Tabaré Cardozo un artista sublime
Por: Darío Valle Risoto

Cuando a uno le llama la atención un artista que pertenece a un género musical y/o artístico como la murga algo raro está pasando y más allá de que ya ustedes queridos lectores duden de mi capacidad intelectual les aseguro que el caso de Tabaré Cardozo es uno de esos.

No me gusta la murga, en realidad es un género que me aburre bastante quizás porque transita lugares comunes de mi sociedad que no me hacen sentir orgulloso y hasta considero que trata de algunas maneras de enaltecer culturas como “la de la calle” que me parecen nefastas. Por otro lado y pese a que me cierro a muchas vertientes artísticas en este caso escuchar a Tabaré Cardozo me vuelve a conectar con algunas de estas cosas tan inmediatas para los uruguayos y especialmente los Montevideanos.

Sucede muy a menudo en la música uruguaya que se fusionan estilos como el rock, el pop, el candombe, la murga y hasta la cumbia, ni hablemos del hip hop o el rap. La mayor parte de estas fusiones es espantosa porque se recurre invariablemente a recetas que desde los años sesenta vienen rompiéndonos los cataplines, una de ellas invariablemente cita por darles solo un ejemplo: La figura de Mateo que para mi nunca fue siquiera un músico destacado y la mayoría de su fama obedece más a su imagen y personalidad que a su obra. Pero ojo que esto es una opinión personal como la mayoría de las de este blog.

 

¿Qué pasa con Tabaré Cardozo?
Cuando un compañero de radio Alternativa me prestó su segundo disco en realidad lo traje a casa con la idea de que me iba a fumar otro más de Murgas-candombe-rockitos y marchas camión, pero felizmente no fue así.

En realidad sí pero no, voy a tratar de hacerme entender, hay casos muy raros que algunos creadores musicales logran la perfecta alquimia de mezclar diversos elementos y esto les funciona, desde Jaime Roos no me había pasado el hecho de encontrar que si bien su estilo es diferente a lo que escucho diariamente, me atrape y sienta que el tipo es un genio. Es más creo que supera a Jaime de muchas maneras pero claro que este es ya un músico entronizado en lo popular de este país y Tabaré recién comienza.

 

Y si bien la creación y composición musical  es variada y muy bien arreglada, hay algo en Tabaré que en los autores de este país que no se da. Sostengo que los letristas uruguayos son lamentables tanto en el rock como en otros estilos porque reiteran  los mismos elementos hasta el cansancio o tratan de interpretar una poesía ininteligible y no les voy a dar ejemplos pero abundan.
Tabaré escribe claro, sencillo pero con un arco iris de elementos que no se desencuentran con el rock o se le oponen, temas murgueros con chispas del candombe o tango mantienen una coherencia pocas veces vista antes y ni que hablar que canta mil veces mejor que Jaime aunque no se precise mucho. No pretendo con esta comparación establecer una suerte de rivalidad sino todo lo contrario, me parece que ellos son los únicos con la  rara magia de integrar en su obra a diferentes públicos y no defraudar a nadie.
Por lo pronto si de alguna manera quieren escuchar un disco que represente el Uruguay de hoy y de siempre éntrenle a Tabaré Cardozo, se lo merece.

Lo que el tiempo me enseñó
Tabaré Cardozo (Fragmento)

Porqué no tengo nada que me sobre
por eso es que yo digo que soy rico
porque prefiero ser un tipo pobre
a ser alguna vez un pobre tipo
El tiempo me enseño que las banderas
son palos con girones que flamean
y el mapa es un papel que se reparte
los reyes mientra los hombres se pelean

Venga con su tío
Tabaré cardozo (Fragmento)

No pienso llevar al viento de las praderas
donde no cruzan alambres ni carreteras
bien lejos de los cuarteles y los soldados
no intenten mandar a nadie ni hacer mandados.

Todo el mundo tiene
Tabaré Cardozo

Todo el mundo tiene, tuvo, tiene o pudo tener.
Todo el mundo tiene, casi todo el mundo suele tener.

Un abuelo inmigrante y un amigo que se fue,
una tía peluquera, una cuenta a fin de mes,
un paraguas que no es suyo, una hermana que cuidar,
una historia de marcianos y una caña de pescar.
Y ese tío gordo y viejo que no para que no para roncar.

Un consuegro que se adoba y se pone a recitar,
un pariente sedicioso y un pariente militar,
una prima que se parte, una riña familiar,
un padrino mentiroso, que te lleva a debutar.
Y una tía religiosa que no para que no para de rezar.

Todo el mundo tiene…

Un vecino boxindanga que en la llaga se murió,
una historia de algún primo que no pudo ser campeón,
un amigo que hizo guita y dejó de saludar,
y un borracho, vieja y pichi que está loco de estudiar.
Y una cábala infalible que no para que no para de fallar.

La vecina que organiza la reunión de tupperweare,
un cuñado que se empeda y se viste de mujer,
un sobrino karateka, un amor de carnaval,
varias noches de fracaso y una noche de galán.
Y un patrón hijo de puta que no para que no para de robar.
Todo el mundo tiene…

Medio trébol en un libro, un trofeo en un rincón,
varios ídolos caídos, una carta en un cajón,
un abrazo que no llega para aquél que ya no está,
una herida en el costado y una flor en el ojal.
Y esa lágrima porfiada que no para que no para de sangrar.