Los Chantas al aire: Comunicación y lucha sindical

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Los chantas al aire: Comunicación y lucha sindical.
Por: Darío Valle Risoto
Técnico en comunicación social.

En el libre ejercicio de la libertad de prensa y por ende del derecho de expresar nuestras opiniones los comunicadores sociales podemos cometer diversos excesos pero creo que uno de los peores es dar “manija” a nuestras audiencias insultando la inteligencia de quienes están del otro lado, es decir: del anónimo público que nos consume.

No es raro y hasta predecible que con los años en el ejercicio de la comunicación cierta soberbia embargue a quienes ostentamos ese poder de difundir la información y las noticias, por lo tanto opino que nunca se debe perder la necesaria y hasta obligatoria condición de ser intermediarios de estas y de ninguna manera transformarnos en artífices o condicionadores casi exclusivos de las opiniones ajenas. Si bien la objetividad es imposible creo que debe ser un horizonte a perseguir si realmente nos sentimos profesionales y con la responsabilidad de quienes estamos al frente de algún medio de comunicación, ni hablar de si este cuenta con grandes cantidades de audiencias o de buen rating que es más o menos lo mismo.

Quiero así mismo expresar mi absoluto descontento con muchos comunicadores de estos tiempos tan particulares en el Uruguay donde quienes antes eran sumisos defensores del status quo, ahora se vuelven opositores del poder de turno. Nada mejor para el ejercicio de la comunicación que mantener una conducta independiente y sobretodo crítica frente al poder pero parece absurdo que elementos por siempre defensores del conservadurismo de derecha ahora nos pretendan dar lecciones de libertad, así mismo muestran claramente la piel del lobo cuando se trata de temas tan delicados como la llamada “seguridad” o la lucha sindical.

Los nuevos tiempos en comunicación han determinado que los humoristas se tornen en idiotas y los periodistas y/o locutores en humoristas y nada más patético que desde programas que son un alarde de vergüenza ajena se permitan adoctrinar sobre la “moral y buenas costumbres” defendiendo posturas donde parece que todos los pobres son delincuentes y todos los sindicalistas unos corporativistas corruptos.

La soberbia no es buena y si bien nadie se vuelve humilde de golpe creo que es bueno tratar de tener los diversos elementos de la realidad a mano tratando de darle al público la mayor cantidad de los mismos para que saquen sus propias conclusiones, sin embargo estamos ante comunicadores que parecen pretender ser la voz de la verdad y casi es imposible no escucharlos para quien suscribe sin sentirse insultado por tanta basura mediática.

Tratemos de ser claros y les voy a dar un ejemplo con el tema sindical. Los sindicatos son grupos de presión formulados para unir a los más explotados en pos de lograr obtener la mayor justicia social posible en su eterna lucha de clases contra el poder de quienes tienen la propiedad de los medios de producción y/o el poder económico. Cuando un reclamo obrero llega a su última instancia se produce un conflicto que puede terminar en paros, huelgas u ocupaciones de los lugares de trabajo y aquí surge casi indefectiblemente el problema que me lleva a escribir este artículo.
Cómo la mayoría de los medios de comunicación son empresas con fines de lucro que viven de la publicidad pagada por los mismos grupos que entran en estos conflictos del lado del poder, es innegable de que lado estarán aquellos comunicadores que dado el caso verán tambalear sus puestos de trabajo, pero no puedo creer que ni siquiera pretendan disimularlo, más no todo el público comprende porque están del lado de las patronales estos alcahuetes profesionales.

Un conflicto en instituciones tan complicadas como la salud, la educación y hasta el transporte genera por supuesto que problemas, sobretodo en la población más necesitada, el país prácticamente se detiene del lado del pobrerío y como buitres mediáticos los comunicadores dan manija haciendo del consecuente descontento una bandera cruel que casi nunca aporta elementos para la solución de estos problemas y se limita a anunciar que todo está mal y así estamos. Lo mismo pasa con el tema de la “seguridad”.

Hay dos comunicadores en los que me quiero detener específicamente: Uno es Ignacio Álvarez una especie de gran animador de kermes que tiene un programa mal llamado periodístico que sin embargo es un magazine donde se combinan diversas secciones de humor con las noticias formando una mezcolanza donde el chiste de tablado se combina con noticias policiales, sindicales y hasta biografías de famosos no sin la falta del chiste escatológico o el consecuente repaso de los lugares comunes más comunes que podríamos encontrar en el dial. Todo se Tinelisa hasta grados que se pueden comparar fácilmente con la letra del tango “Cambalache”: La Biblia y el calefón. No hay casi un solo programa donde Ignacio Álvarez no deslice alguna opinión en contra de algún conflicto sindical y me he llegado a preguntar como agentes del Pit-Cnt o líderes sindicales siguen prestándose a ser interrogados en un programa de la derecha más recalcitrante.

Otro caso es “Malos Pensamientos” que podría tener de nuestro lado mayor contemplación porque no pretende ser periodístico y trata a duras penas de ser un espacio de humor sobretodo sostenido por la curiosa y extraña tendencia moderna a reírnos de las carencias ajenas. Ya he analizado en otros artículos la forma de este programa y los escasos contenidos pero también me quiero detener en la casi cotidiana manija por el tema de la “seguridad” donde parece que hay un delincuente en cada esquina y según parece si lo metemos preso todavía lo tenemos que alimentar a un alto costo para todos.

A la ligera en este y el anterior programa se largan a la marchanta elementos claves y constitutivos absolutos de la vida en democracia que son los derechos de todos y no los de la clase dirigente, mucho menos de aquellos que están cómodamente sentados en un estudio de radio y luego se suben a sus automóviles para ir a vivir en sus barrios confortables. La libertad de opinión es un baluarte que todos debemos defender en este sistema que es imperfecto pero debe caminar hacia uno mejor y poco ayudan los atrevidos perfeccionistas y opinadotes baratos que nunca en su vida fueron obreros, sufrieron necesidades ni saben lo que es ser pobres.

Así mismo creo que la gente por suerte es mucho más inteligente de lo que ellos creen y la prueba está en que al leer los mensajes solidarios sobre sus discutibles formas de pensar casi siempre parecen escritos por las mismas personas o es que sencillamente los inventan.

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