Las Veinte Cartas

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Las Veinte cartas
Por: Darío Valle Risoto

En el silencio de los campos solos
En la bruma que se levanta en el mar
En aquella luna de hebras de plata
Todo era un sueño o una emoción.

Estábamos hambrientos de codicia
Y la felicidad se iba guardando
Oculta detrás de las máscaras
Y tal vez Jugábamos mal
Por creernos tan importantes.

El viento despeinó al bosque desnudo
Y amábamos tus pies descalzos
Que retiraste al pisar la hierba mojada
Con el rocío del último amanecer.

El universo cabía en tus ojos negros
Cuando me mirabas bajo la luna inocente
Y jugabas a que no podríamos vernos
Más que al caer la medianoche
En aquella vieja casa de Capurro
En la que escondimos las veinte cartas.

Éramos fantasmas o seres poseídos
Y te conté mi último secreto
Antes de derramar el vino frío
Sobre las lozas del cementerio.

Invocando tal vez a la muerte
O a una inútil musa herida
Alguien repartió los naipes
Y escondió la mano de vida.

Las cartas nada me importaban
Solo vos y tu adulta forma de creer
Que son posibles los milagros
Allá donde el tiempo derribó las paredes
Y desplomó la casa antigua
Sobre las malditas veinte cartas
Donde escribimos demasiados…
Te extraño
Te quiero
Te amo.

 

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