Batman VS Spiderman

Batman vs. Spiderman
Por. DaríoValle Risoto

Hay un interesante programa radial uruguayo llamado “Segunda pelota” donde tienen una sección a la que algunos oyentes llaman y les dejan las más variadas preguntas, ayer uno de estos les preguntó sobre quién les parecía mejor: Batman o Spiderman y más allá de que contestaron las barbaridades más increíbles porque no saben un corno de cómics e invariablemente se remiten al Batman de los 60 en teve y al Spiderman que vieron en trailers de cine, la idea me quedó rondando en la cabeza.

Indudablemente mi preferido es Spiderman entre muchas cosas por una cuestión que llamaría “de clase”, Peter Parker fue el primer personaje de cómics que tuvo los mismos problemas económicos que yo tenía a los quince años y también las mismas inseguridades, mientras que Batman es en su alter ego un millonario criado por su mayordomo que nunca tuvo que trabajar.

Un millonario nunca me caerá simpático por más que esté rodeado de lujos, chicas y buenos autos, menos así que pueda tirar todo tipo de artilugios para cazar criminales que nunca termina de atrapar del todo y probablemente durante sus escapadas le roben a las propias empresas Wayne, pienso que en cambio y si bien se trata de otro ricachón, el perfil de Green Arrow es un poco más simpático porque lucha por los oprimidos en forma más clara.

Spiderman y Batman tienen a su vez quizás los trajes más originales de todo el universo tanto Marvel como Dc aunque desde luego habrá otros pero nunca podrán imitarlos como se ha hecho hasta el cansancio con la vestimenta de Superman por citar un ejemplo.
Eso sí, los dos tienen orígenes trágicos y bastante similares aunque vuelvo a quedarme con Spiderman porque él heredó a su tía, a la que deberá cuidar mientras sale a ganarse el pan vendiendo fotos de Spidy, por otro lado Batman solo conservó su búsqueda de venganza imposible que cargará durante el resto de su vida.

Comparaciones son injustas desde luego y esto no es más que un juego tal que siendo personajes ficticios de más de cuarenta años han cambiado durante décadas para mejorar en la mayoría de los casos, Batman volvió a oscurecerse y se le quitó el terrible estigma de la serie de televisión, mientras que Spiderman ahora está casado y atado a otras responsabilidades sin embargo habrá en la impronta Marvel de este último un realismo que DC solo rasguña de vez en cuando pero nunca alcanzará. A excepción de Watchmen, claro.

Como todos saben abomino constantemente de las versiones de Batman de Nolan, ni hablar de las de Schumacher que al menos tenían, eso sí algunos villanos interesantes como The Riddler en la primera y el Dr Freeze en la última, después todo bastante lamentable. Spiderman en cambio nos amenaza con un agiornamiento que creo muy arriesgado luego de una trilogía de lujo, pero esto es en el cine. En el cómic ambos son héroes emblemáticos de dos de las más importantes editoriales usamericanas y aunque los nuevos tiempos hayan dejado a los “tebeos” un poco de lado, creo que dentro de cien años seguiremos hablando de ellos.

Joan Fontaine: De las más bellas del Cine

Joan Fontaine
Wikipedia, la enciclopedia libre

Joan de Beauvoir de Havilland (Tokio, Japón, 22 de octubre de 1917), conocida como Joan Fontaine, es una actriz estadounidense de origen británico nacida en Japón, ganadora de un premio Óscar. Se convirtió en ciudadana estadounidense en abril de 1943.

Es la hija menor de Walter de Havilland y de Lilian Augusta Ruse, actriz británica conocida como Lilian Fontaine, quienes se casaron en 1914. El padre de Joan Fontaine, Walter, era un abogado que trabajaba en Japón. Es la hermana pequeña de la también actriz Olivia de Havilland, con la que ha estado enemistada durante muchos años. Ambas hermanas asistieron a la escuela Los Gatos High School y a la Notre Dame Convent Roman Catholic girls school en Belmont, California.

A los dos años de edad, los padres de Joan se divorciaron. Joan era por aquel entonces una niña enfermiza que había desarrollado anemia. Por prescripción de los médicos, la madre de Joan se trasladó con sus hijas a los Estados Unidos donde se asentaron en la ciudad de Saratoga, California.

La salud de Joan mejoró rápidamente y pronto empezó a tomar lecciones de dicción junto a su hermana. También fue una niña muy brillante que obtuvo un valor de 160 en un test de inteligencia a los 3 años. A los 15 años, Joan volvió a Japón donde vivió con su padre durante dos años.

 Cuando volvió a los Estados Unidos, siguió los pasos de su hermana Olivia y empezó a aparecer sobre los escenarios y en películas, pero no obtuvo el permiso de su madre, quien prefería que fuera su hermana quien usara el apellido de la familia. Fue entonces cuando Joan se vio forzada a inventarse un nombre (primero fue Joan Burfield, y finalmente Joan Fontaine, utilizando el antiguo nombre de su madre sobre los escenarios).

Joan hizo su debut sobre los escenarios en la producción “Call It A Day” en 1935 y pronto recibió una oferta para firmar un contrato con la RKO.

Su debut en el cine fue un pequeño papel en la película “No More Ladies” (1935). También fue seleccionada para aparecer en la primera película de Fred Astaire sin Ginger Rogers para la RKO: “Señorita en desgracia” (1937), pero la película fue un fracaso.

Continuó apareciendo en pequeños papeles durante una docena de películas, pero su contrato expiró en 1939 y no fue renovado. Ese mismo año se casó con su primer marido, el actor británico Brian Aherne.

Su suerte cambió una noche en la que asistía a una cena donde se encontraba sentada cerca del productor David O. Selznick. Durante la cena, ella y Selznick hablaron sobre la novela de Daphne du Maurier “Rebeca”. A raíz de la charla, Selznick le pidió que hiciera una audición para el papel de la heroína anónima. A partir de ese momento aguantó seis meses de pruebas y audiciones junto con cientos de actrices, hasta que se aseguró interpretar el papel.

La película “Rebeca” supuso el debut en el cine estadounidense del director británico Alfred Hitchcock. La película fue estrenada en 1940 y Joan fue candidata al premio Óscar a la Mejor actriz.

Aunque ese año no ganó el premio (se lo llevó Ginger Rogers por su papel en “Kitty Foyle”), sí que lo ganó al año siguiente por “Sospecha”, que también dirigió Hitchcock. Ambas hermanas fueron candidatas ese año al premio. El biógrafo Charles Higham describe el momento de recogida del Óscar, apuntando que Fontaine, al subir al escenario, rechazó la felicitación de su hermana, y que Olivia se ofendió mucho por el comportamiento de su hermana.

Algunos años después, de Havilland le devolvió el desplante cuando Fontaine, que la esperaba con la mano extendida, vio rechazado su saludo por unas declaraciones que había hecho Joan sobre el marido de Olivia.

Las hermanas dejaron de hablarse por completo en 1975, porque, según declaraciones de Fontaine, de Havilland no la había invitado a un servicio en memoria de su madre, Lilian de Havilland, quien había fallecido recientemente a causa de un cáncer. Por el contrario Olivia aseguró que había avisado a su hermana, pero que Joan rechazó acudir alegando que tenía mucho trabajo.

Siguiendo con su carrera artística, su éxito continuó durante los años 1940, cuando destacó en algunos melodramas románticos. Entre sus películas más memorables están “La ninfa constante” (1943), “Alma rebelde” (1944), “Abismos” (1947) o “Carta de una desconocida” (1948). Durante los años 50 su éxito decreció un poco y empezó a aparecer en la televisión y en el teatro. En 1954 protagonizó en Broadway junto a Anthony Perkins la obra “Tea and Sympathy”, por la que obtuvo muy buenas críticas.

Durante los años 1960, continuó trabajando en el teatro, donde apareció en obras como “Private Lives”, “Cactus Flower” y la producción austriaca de “El león en invierno”. Su última película fue “The Witches” (1966), la cual también coprodujo. A partir de entonces realizó apariciones esporádicas en la televisión durante los años 70 y 80 y fue candidata a un Emmy por la telenovela “Ryan’s Hope” en 1980.

Miss Fontaine ha sido también piloto con licencia, piloto de globo aerostático, una experta amazona, ganadora de concursos de pesca de atún, golfista, experta cocinera y decoradora de interiores.

En la actualidad vive en Carmel en una relativa reclusión. Publicó su autobiografía, “No Bed of Roses”, en 1979.

Joan Fontaine tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, concretamente en el 1645 de Vine Street.