Fotos de Greenville

 Fotos en Greenville
Por: Darío Valle Risoto

La tarde caía rápidamente y Cejas decidió irse en su camioneta para buscar un hotel en la ciudad, se llevó a tres de las modelos con él. Me sorprendió un poco que Ángela quisiera quedarse para tomarse más fotos conmigo. Ángela era una chica realmente sensual pero muy delgada con pechos casi inexistentes, servía para los fines publicitarios explotar su imagen casi ambigua y ganaba buen dinero pero no tanto como las voluptuosas: Michelle, Annabella y Beatriz que se habían ido con nuestro jefe a pasar la noche.

__ Vos sos diferente. __Me dijo mientras enteramente vestida de Jean jugaba con varias posiciones levantándose la remera blanca hasta casi mostrar sus breve pechos. Habíamos elegido posiciones contra el sol junto al cementerio que nos habían concedido para la sección de fotos que había llevado todo el día.

El condado de Greenville tiene una vieja historia de monstruos y fantasmas a la que todos tomábamos por risa pero cuando llegamos al pueblo su imagen como detenida en unos tiempos añil-sepia nos hizo cambiar de idea. Uno de los asistentes nos pidió que rezáramos antes de entrar al cementerio y John Cejas lo mandó a la mierda mientras trataba de caminar sobre las piedras para no pisar el pasto húmedo con sus botas tejanas de piel de víbora.

El convoy lo formaba la camioneta Mustang de John Cejas el dueño de la agencia de modelos “Covercity” y el camión de cacharros como cámaras, paneles de luz, paraguas de efectos, etc. Yo prefería viajar con los técnicos porque si bien John pagaba sueldos considerables era un tipo realmente infumable y escucharlo alardear de sus mujeres y su dinero durante cientos de kilómetros sería la muerte en vida.

__ Vos sos diferente. __Me había dicho la joven pelirroja de cabellos cortados casi al rape fijando sus enormes ojos verdes en mi figura mientras trataba de fotografiarla con mi Nikon 4100.
__ ¿A que? ¿Se puede saber?
__ Yo creía que todos los fotógrafos eran maricas como Antoine o como Rissak pero vos sos hombrecito. ¿O me equivoco?
__ Por favor trata de agacharte y apoyar tu mano izquierda en esa cruz celta mientras miras hacia abajo. Y si…soy hombrecito suponiendo que lo tomas por heterosexual.
__ Pero nunca nos decís nada, no nos has propuesto salir o algo parecido.
__ Ahora por favor quítate la campera y mantenla en tu mano mientras de pie apoyas la pierna, esa misma, sobre aquella lápida.
__ Está haciendo frío.
__ Bueno, tienes razón, mejor nos vamos está anocheciendo rápidamente y me temo que pronto helará.

Dejamos el cementerio, el sol tenuemente bajaba sobre las colinas al oeste de Greenville suponía que en dirección a Marble Hall donde pernoctaría el grupo, sin embargo tenía ganas de quedarme en un hotel de la propia ciudad y así se lo hice saber a Ángela.
__ ¿No será un plan para pasar la noche conmigo nada más? __ Me dijo con una mirada picaresca mientras caminaba como si fuera etérea hacia mí, tenía unas botas negras hasta las rodillas con hebillas y tachas de acero.
__ Puedo dejarte en Marble Hall si quieres, Cejas tiene tres cuartos reservados desde la semana pasada así que podrás dormir con las otras modelos en una habitación que supongo será más o menos confortable.
Entrecerró los ojos, pensativa y en ese momento graznó un cuervo demasiado cerca como para que no nos asustemos, ella se tiró en mis brazos.
__ ¡Fuck!
__ Es solo un jodido cuervo, sube al camión que ya metí las luces adentro, los muchachos de la técnica se fueron caminando a la ciudad cuando John se peleó con Antoine sobre el dinero que le debe, espero que no se hayan largado del todo.
__ Antoine es un puto histérico, apenas le debe una semana de honorarios y se negó a sacar fotografías luego de que accedió a venir.
__ Fue una forma de presionar a John para que le pague, no tiene idea de que ese bastardo pagará cuando se le cante, no es por falta de dinero que se toma esas libertades.
__ ¿Y entonces por que lo hace?
__ Porque es un sádico hijo de puta, hace tres años que fotografío para él y a mí nunca me hace esos juegos… bueno solo la primera vez.

Conversábamos mientras yo conducía, la noche caía demasiado rápido y temía perderme en esa carretera de tierras agrietadas rodeada de altos pastos o túmulos de piedras grises y negras.
__ ¿Quieres decir que a ti te paga siempre en fecha?
__ La primera vez me tuvo un mes sin pagarme entonces le prendí fuego a un álbum que tenía que entregar en Chicago en dos días, allí aprendió la lección sobretodo porque quiso dispararme con su famosa magnum y le saqué un diente de un puñetazo, el mismo que ahora tiene de diamante.
__ ¡Vaya!, ¡Notable! __Me dio un beso en la mejilla que me pegó todo ese maravilloso perfume francés que llevaba desde el mediodía sin perder nada de su aroma.

El hotel “Cuthulur” no era precisamente un cinco estrellas, pero conseguimos un par de habitaciones muy baratas en el segundo piso, un botones de más o menos ciento veinte años nos llevó a las habitaciones doce y trece y se despidió sin siquiera tomar la propina que intenté darle.
Dos minutos después Ángela golpeó en mi cuarto.

__ Perdóname. __Me dijo poniendo cara de niña de siete años. __Mi habitación tiene el aspecto de que vivieron Lovecraft y Poe juntos en ella…o más bien Drácula.
Me reí a carcajadas mientras me volvía a poner la camisa, le mostré la mía que seguramente era idéntica a la suya. Pasó, luego de pedirme permiso y se sentó en la cama mirando al empapelado con figuras de flores blancas sobre un fondo que supo ser verde el siglo pasado. Había dos lámparas de pie de bronce con confusas formas torneadas que daban una luz fantasmal.

__ Hay una sola cama. __Le dije, mientras entraba al pequeño baño a lavarme la cara, la canilla lanzó un gemido lastimero y largó un chorro oscuro de agua espesa hasta que poco a poco se hizo casi transparente pero olía a demonios. Me lavé los dientes con agua de mi botella de mineral y se la ofrecía a la chica que comenzaba a parecerme extrañamente atractiva.
__ Supongo que no estarás pensando en propasarte conmigo. __Le dije mientras ella se lavaba los dientes con el resto del agua, a los pies de la cama ya descansaban sus botas de cuero, volví a mirarla descalza sobre las frías baldosas bastante sucias y noté que tenía unos pies pequeños y hermosos como los de una bailarina.
Escupió el agua y se enjuagó, tenia la playera blanca solamente, su campera descansaba en el perchero junto a la mía, no había reparado en cuando la había dejado allí, salió del baño y me dio un beso que me dejó pasmado, realmente pasmado.
__ ¿Te gustan las chicas?
__ Las chicas, el whisky y el rock and roll, en ese orden.

A la mañana siguiente me desperté con sus piernas rodeando mi cintura, estaba estirada con la cabeza casi colgando de la cama y una sonrisa realmente espléndida. Habíamos tenido sexo en forma bastante particular sobretodo porque yo la había juzgado como una modelo punki y en verdad era una chica muy dulce haciendo el amor.
__ ¿Y ahora? __Me dijo cuando llegué con dos donuts y una botella de Yogurt, lo único decente que había conseguido en un pueblo que parecía detenido en el siglo diecinueve.
__ Desayunamos, John y las otras chicas ya deben estar llegando a la abadía, ese es el plan, sacamos fotos junto al convento, la abadía, el cementerio y volvemos a Boston al atardecer.
__ Me refiero a nosotros. __Me dijo mientras se vestía, habíamos evitado el intento de bañarnos cuando las cañerías del baño nos despidieron del recinto con un sonido de ultratumba antes de derramar agua casi negra sobre mi mano. Las cortinas del baño tenían el aspecto de no haber sido lavadas en años, todo era un desastre.

__ Me gustas mucho Ángela pero no sabes nada de mí, creo que podremos ser amigos para comenzar, eso me parece muy bueno tomando en cuenta que en este ambiente del modelaje lo que sobran son enemigos.
Ella sonrió, yo creía que se iba a enojar, seguía sorprendiéndome, la ayudé a ponerse esas enormes botas con hebillas. Evidentemente era mucho más fácil quitárselas que calzarlas. Quedó más alta, se puso en puntas de pie y me lamió los labios.
Luego de pagar las habitaciones fuimos en el camión rumbo a la abadía junto al cementerio en el distrito este y si bien habíamos obtenido permiso del ayuntamiento me extrañó ver las luces de un vehículo policial esperándonos.

El sheriff Robert Townsedd nos recibió con mirada sombría.
__ Les estamos esperando hace un rato, nos dijeron en Marble Hall que ustedes optaron por quedarse en la ciudad. __Dijo seriamente mientras con la cabeza hizo un gesto hacia Greenville. Era un hombre gordo, enorme con nariz de boniato y ojos pequeños, a su lado había un policía esmirriado y tuerto con un ojo de vidrio realmente sobrecogedor.
__ ¿Pasó algo?
__ Muertos, todos muertos, las modelos, los tipos de la ciudad, sus colegas, todos decapitados, desmembrados, una masacre.
Tanto Ángela como yo quedamos realmente pálidos por la noticia, ella se aferró tan fuerte de mi brazo izquierdo que sentí sus uñas sobre el cuero de mi campera.
__ ¿Pero como…?
__ Bueno, se investigará, pero les aconsejo volver de donde vinieron sin pasar por Marble Hall. ¿Para que hacerlo?…nadie va a revivir.
El policía flaco lanzó una risa nerviosa mientras su jefe lo miró con aire de disgusto.
Miré al camión, si todos estaban muertos, no había nada que hacer, la policía se iba a encargar del asunto pero una puntada en el estómago me indicó que habíamos salvado la vida solamente por quedarnos en Greenville, era algo extraño pero sentí cierta culpa.

__ ¿El hombre de las botas de víbora era su jefe?
__ John Cejas el dueño de la agencia, efectivamente.
__ Supongo que ahora están desempleados. ¿Ella es su novia?
__ Si, si, claro. ¿Nos podemos ir?
__ No veo para que quedarse, los muertos fueron muertos en otro distrito, nosotros vinimos a avisarles porque en el hotel de Marble Hall escucharon que dos citadinos habían decidido quedarse en Greenville y pensamos en evitarles la sorpresa. Tampoco son sospechosos porque no podrían haber ido y vuelto con las condiciones del terreno.
__ ¿Y quienes creen que cometieron tal atrocidad?
__ Estamos en Greenville señor…
__ Steve, Steve Madock.
__ Señor Madock estamos en una tierra muy alejada de dios, la naturaleza o las leyes naturales de la vida ya agradézcale a quien fucking sea que vuelven vivos y con la mente sana a sus casas.


Un largo rato después rompimos nuestro absorto silencio por la carretera de regreso a Boston en el camión con los elementos para la fotografía.
__ ¿Por qué les dijiste que era tu novia?
__ No lo sé, creo que de alguna manera alguna suerte de extraña fortuna nos mantuvo vivos y prefiero tenerte cerca por un tiempo si es posible.
__ ¿Soy tu amuleto?
__ Precisamente.__Le dije sonriendo.
Ella se apoyó en mí, felizmente el paisaje volvía rápidamente a parecerse a un mundo de cosas vivas y no yermas como en Greenville.

FIN

Orquídea de la Noche

Orquídea de la Noche
Por: Darío Valle Risoto

Ella estaba fumando en un rincón del boliche junto a la escalera que iba a la zona VIP, Carlos se despidió de Marta y Horacio, sus queridos amigos y se quedó solo tomando el resto de su Martini, no tenía ganas de volver a casa y mucho menos de sentarse a estudiar para el examen parcial del Lunes.
Ella había llegado a eso de la una de la mañana, lo sabía bien porque justo había consultado la hora nervioso cuando Marta le rogó que fuera el padrino del primer hijo de la pareja, estaba embarazada de cuatro meses y brillaba de alegría, tanto como el siempre optimista Horacio.
Con mucha elegancia les dijo que era ateo, ellos deberían recordarlo, les agregó que se negaba a jugar a las religiones con una criatura pero que el futuro y tal vez presente cariño por un niño que ya consideraba un sobrino, nada tenía que ver con esos rituales. Muchas veces olvidaba que su pareja de amigos era de la iglesia protestante, desde hacía mucho tiempo soslayaban el tema religioso por una cuestión de mutuo respeto.
No les agradó mucho el desdén y poco después se fueron, Marta aseguró tener un dolor de cabeza y entonces se quedó solo.
Había consultado la hora nervioso, la una y diez de la mañana y pasó esa mujer con un vestido verde y un bolso marrón y evidentes señas de que era una prostituta. Pero no bien lo miró desde el rincón Carlos se sintió absolutamente involucrado con la dama.
La opción de sentirse culpable por el desprecio era mejor dejarla debajo de la creciente excitación por esa dama que tenía un cuerpo más que generoso, digamos que absolutamente solidaria había sido la naturaleza con todo su perfecto fuselaje.
Una de las camareras le sonrió y él pidió otro Martini, la dama tomaba vino y a veces tenía la impresión de que lo observaba pero era difícil de asegurar cuando las luces de “Perdidos en la Noche” eran a veces muy tenues mientras sonaba un tema de Gal Costa en el aire.
Cuando comenzaba a pensar en volver a la pensión y dormir suficiente para entrarle a los libros de Filosofía ella ya no estaba sola sino acompañada de dos hombres de aspecto extranjero que le hablaban en voz alta.
Uno de los tipos le tomó la muñeca y ella se rió a carcajadas, el otro se mostró tan asombrado como Carlos, cuando se quitó el grueso apretón con un simple movimiento de su brazo y tomó del cuello al hombre solo para soltarlo segundos antes de que comience a toser con el rostro enrojecido.
Algo brillo debajo de la mesa.
Carlos comenzó a temblar nervioso, seguramente eran los proxenetas que la hacían trabajar y le pedían dinero, uno de ellos le apuntaba con una pistola por debajo y la cosa se ponía fea.
¿Qué hago?
Cuando todo anunciaba un terrible despelote, el recientemente disuadido tipo habló con el otro y ambos se retiraron, al pasar junto a Carlos este comprobó que evidentemente lo que había brillado por debajo de la mesa era el caño de un revolver que el tipo llevaba desprolijamente en la cintura debajo de su saco beige.
La mujer siguió tomando vino y luego fue al baño, Carlos pidió una Coca Cola, estaba decidiendo para sus adentros como acercarse a esa extraña y seductora mujer del vestido verde y los cabellos castaños.
Ella volvió del baño a tomar su lugar, Carlos se puso de pie y paso a paso se acercó a su mesa.
___Perdóneme, ¿La estaban molestando?
___ Acompáñame, ¿Qué tomás?
___ Me traigo mi Coca Cola, permiso.
___ Carlos Forteza.
___Orquídea
___Lindo nombre.
___No es el verdadero, desde luego, pero el otro es impronunciable, ¿Por qué te parecía que me estaba molestando?
___ Dos hombres bastante grandes, uno armado, discúlpeme pero creo que vi demasiadas películas de Scorsese.
___ Son mis empleados, no quieren que salga sola por Montevideo, dicen que es una ciudad peligrosa para mí, por mi condición de extranjera.
Carlos ya había adivinado cierto acento europeo indescifrable, pero era mucho más interesante observar la palidez de sus hermosos pechos agazapados dentro del escote del vestido.
___ ¿Te gustaría…? ¿Cómo es que dicen en Uruguay?…si, ya me acuerdo… ¿Ir a encamarnos?
Si no fuera por la Coca Cola Carlos hubiera pensado que estaba totalmente alcoholizado y que luego desvariaba cuando fueron juntos en un taxi a una casa de Carrasco y pasaron el resto de la mañana haciendo el amor en una habitación completamente a oscuras.
Al mediodía descubrió que los cristales de las ventanas estaban pintados de negro, que algo raro sucedía en esa casa y que ella, allí desnuda detrás suyo tenía algo de sobrenatural cuando abrió su hermosa boca de labios carnosos y desmesurados colmillos.

Unas horas antes del anochecer encontraron los restos de Carlos sin una gota de sangre en el arroyo Carrasco.

FIN