Lujos de Clase

Lujos de clase
Por Darío Valle Risoto

Cuando la soledad hace tumba en mí
Renace aquel viejo desvelo por el ayer
Un tiempo remoto que se fue fraguando
Entre lágrimas y amaneceres.

Había un frío húmedo
Entre baldosas rotas y paredes agrietadas
Pero caliente la olla estaba ancha
Plena de verduras cociendo promesas.

Yo ponía la mesa y servían el vino
Raras veces había un refresco
Pero nunca faltaba el pan en la mesa
Ni aún en los días de silencio.

Mis padres me amaban
Yo era su premio a una vida sin clemencia
La hostilidad de una infancia pobre
O el entorno de una vida modesta.

Cuantos recuerdos y aquella hambre
Por la lectura, el cine, la educación
Los amigos que venían a casa
Desde sus lujos y sirvientas
Y siempre querían retornar
Y mi madre siempre me decía…
Vuelven porque en sus hogares
No hay amor.

Vuelve en las Noches

Vuelve en las noches
Por: Darío Valle Risoto

Entorna la noche despierta
Una oscuridad familiar
Con el aliento del nombre
De aquella inolvidable mujer.

Siento que todo es posible
Cuando en su foto la veo sonreír
Hasta parece que se mueve
Esperando a que yo la abrase.

Teníamos todo el mundo
Y perdimos la isla prohibida
Solo por hacer una conquista
Donde solo debió haber
Dos territorios libres.

Escuchamos sin embargo
El viento del mar y los pájaros
Y cuando estábamos mejor
Algo malo nos fue separando.

Preferimos cobrar la cuota
De algo que no tenía dueño
Y a cambio de sentir los besos
Nos medimos los defectos.

Vos eras más que lo mejor
Alta, sinuosa y desnuda
Y yo supe agradecerte
Pero nunca debí dejarte escapar.

Acaso seremos cobardes
Por humanos y descontrolados
Que hacemos de la felicidad
Agua entre las manos
Cuando en realidad todo sirve
Si lo vamos disfrutando.

Invierno del 11

Invierno del 11
Por: Darío Valle Risoto

Se ciernen las nubes como una amenaza
Sobre mi solitaria figura desalojada
Viento gris de momentos que se fugan
Del cerebro a los ojos y bajan al cuerpo.

Las manos frías que se abrazan buscando
Aquella codicia por la piel más tibia
Y el roce infrecuente de una espalda
Donde terminarían todas las fronteras.

No habrá posibilidad de burlar al tiempo
Porque irremediablemente estará la soledad
Esa prisión con barrotes de invierno
Sobre una celda helada de recuerdos.

Ningún hada en el bosque petrificado
Ni un sortilegio de labios calientes
Solo una taza de chocolate y un tango
Para engalanar el tiempo de quedarme solo.

Compendios

Compendios
Por: Darío Valle Risoto

Apenas comienza el juego
La codicia no busca perdón
Todos tomamos en cuenta
Que nacimos para perder.

Y será cuestión de suerte
Este tiempo y esta tierra
Una porción de realidad
Es todo lo que tendremos.

El sudor que cubre el alma
Y la piel de una mujer
El queso, el pan, el vino
Que más se puede pedir.

Pero los años cobran su deuda
Y la salud se va quebrantando
Engañando con el pasado y
Lo que menos cuenta es el amor.

Una sonrisa, la casa, el perro
Un amigo que nos vea llorar
Las madrugadas serán frías
Pero todo tuyo será mi calor.

Sabrá la vida ver mi alma
Anotándome en las derrotas
El beso, el adiós, la mirada
Y aquella que no veré jamás.

El Blues del Ajeno

El Blues del ajeno
Por: Darío Valle Risoto

Ayer recorrí esas calles perdidas
De esta ciudad que es ajena y extraña
No son esas casas las que yo más quería
Ni esa gente que me mira enojada.

Y volví a pensar que el pasado no vuelve
Ni los amigos ni aquel vino tan dulce
Recorro los barrios del lejano olvido
Y siempre vuelvo a caer en el adiós.

Tampoco encuentro la guía de este camino
Que me lleva de ninguna parte a ningún lugar
No se si me he ido o estoy regresando
Ni tampoco si esta es mi querida ciudad.

Ya tengo agujeros en mis zapatos de blues
Y los codos gastados de quedarme en el bar
Voy a dormir cansado en plazas tan frías
A la sombra de árboles resecos de dolor.

Olvide mi rumbo en un costado de la ruta
Entre el polvo del tiempo, la luna y el sol
Caminando en la lluvia me estuve perdiendo
Y siempre vuelvo a caer en el adiós.

Ya tengo agujeros en mis zapatos de blues
Y los sueños gastados de quedarme en el bar
Voy a morir cansado en plazas tan frías
A la sombra de árboles resecos de dolor.

El Encanto Siniestro

El Encanto Siniestro
Por: Darío Valle Risoto
(A Poe)

Encontraré el regreso de las horas
Allí consustanciadas del gris
Atardeceres fríos de soplos helados
Y la oscuridad desatando el terror.

Antes de la madrugada tendré miedo
Porque no estaré más vivo que las piedras
Y entre los líquenes seré un vagabundo
Arrastrando mi silueta incierta.

Tendré en las lápidas de horror olvidado
El tridente de un tiempo que fue breve
E inundado de un pasado exorbitante
Morirá en la pasión de unos pocos amantes
Ese incierto y fúnebre espejismo…
Que los hombres idiotas llaman amor
Y las mujeres…
Romanticismo.

No habrá aullidos que me calmen
Las manos agarrotadas, la sed de sangre
Ni siquiera el sexo virginal de unas niñas
Calmará mi deambular monstruoso
Por las avenidas de una ciudad de  muertos.

Tendré en el puño todos los misterios
La rosa olvidada, la gruta del cencerro cruel
Ese que tañe cuando las frazadas no salvan
Ni de la oscuridad ni de las uñas podridas
Que se asomarán por debajo de tu cama.

Lo Estatal

Lo Estatal
Por: Darío Valle Risoto
(Dedicado a todos los que deben ir a la intendencia a hacer trámites)

Dichoso el usuario que es apenas sensitivo
Y más el extranjero que a eso no se somete
Porque no hay dolor más grande que el archivo
De un funcionario estatal e inconciente.

Nunca sabe nada, ni siquiera lo cierto
Y el temor de ventanillas es ya un terror
Y el espanto municipal de estar perdidos
Y sufrir por corredores interminables
Y el asesinato del funcionario que nos tienta
Con el final de todos los reclamos
Para saber a donde vamos
Y que nunca jamás volvimos.

Al palacio municipal
Hijos de puta.