El Uruguay y la apariencia delictiva

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El Uruguay y la Apariencia Delictiva
Por: Darío Valle Risoto

Quizás envalentonados con su dudosa victoria, los representantes de la derecha nos regalan frases que son motivo de comprensible furia para muchos, desasosiego para parte de estos también y seguramente de disfrute para sus acólitos que no cuentan con un mínimo de sentido de consideración por el prójimo.

Uno ya hace años que se dio cuenta de que no alcanza con ser doctor, licenciado, comandante o lustrabotas para andar de ignorante por la vida o lo que es peor: ser un tipo mala leche que goza frente a los que están peor. Por otra parte desde que aquel estúpido Neanderthal dijo: “Esto es mío” y nació el capitalismo, los pobres son condición necesaria y absoluta de un sistema que se nutre de las desigualdades. Por lo tanto no es de extrañarse que estos señores sientan que están por encima del vulgo y hasta algunos (por suerte pocos) son hasta reyes.

Así que la frase: “Se acabó el recreo” en alusión a que se terminaron las justas reivindicaciones sociales de miles de compatriotas que iban de mal en peor, ahora en alusión a su concepto nazi de la seguridad tenemos esta explicación de lo que sería la apariencia delictiva para que actúen los “gatillo fácil” a saber: tener tatuajes, piercings, gorritas de visera, ser medio negritos, llevar camiseta de Peñarol y diría yo que resumiendo: Ser evidentemente pobres.

Y “ojo al gol” porque siendo duramente honestos probablemente este cretino esté en lo cierto si pensamos que algunos, muy pocos, que andan por allí “de rastrillos” vistan con ese uniforme de chicos malos, porque pertenecen de seguro a una clase social a muchos escalones por debajo del benemérito integrante del partido nacional que dijo esta enorme burrada y no sería raro que se vistan más o menos igual que el 90% de los demás uruguayos, es decir: Ropa informal deportiva.

En Relaciones Públicas aprendimos que las apariencias no engañan y que mostramos lo que somos primero con nuestra imagen y luego con nuestras palabras y obviamente nuestros actos. Por lo tanto sería muy extraño que un prolijo hombre de saco, camisa y corbata, bien peinado y de aspecto pulcro ande por la calle empujando viejas para robarles la cartera o trepando azoteas para hacerse de la ropa colgada en algún barrio de la periferia, cosas de esas. Tampoco lo veremos asaltando bancos porque eso sería imposible ya que probablemente su trabajo (porque de seguro tiene trabajo) esté relacionado con alguna forma de administración de los dineros de otros, como abogado o simplemente como político neoliberal de la derecha más rancia y cristiana.

Este tipo de ciudadanos no roba los bancos, al menos desde afuera.

El síndrome: “Doña Florinda”

¿Recuerdan la vecindad del Chavo? Por supuesto que sí y doña Florinda, la madre de Kiko tenía un característica en particular que la hermana con muchos uruguayos pobres que votaron a la derecha en las últimas elecciones: Era una desclasada.

Les explico mejor: Era una desclasada porque siendo tan pobre como sus vecinos y compartiendo un lugar en la misma vecindad solo por andar más prolija y tener ciertos valores se creía por encima de los otros y los despreciaba, ellos eran la chusma, ella no. Y allí radica todo el centro de esta dudosa nota que de seguro despierta en muchos “Florindos” aquella sonrisa socarrona del milico que no tiene donde caerse muerto y manifiesta: “Se les acabó el recreo”

Milicos y policías son parte de la parte más sumergida del pueblo y aunque sus generales y jefes manifiestan en su discurso sus orígenes de entre el pobrerío sin embargo se creen que son otra cosa porque fueron educados, no educados, más bien adiestrados cual perros ovejeros para cuidar las majadas del amo, ese mismo que precisamente nos mantiene a todos en la pobreza y nos discrimina.

Para terminar les diré que la apariencia delictiva es verdad, una cruda verdad generada por la desigualdad social, el abandono y la negligencia de quienes siendo representantes del pueblo obedecen a intereses espurios, los mismos que más tarde o más temprano vacían los bancos, maniobran con la posesión de la tierra y privatizan hasta sus calzoncillos en nombre de la patria, la seguridad y su puto dios.

2 comentarios en “El Uruguay y la apariencia delictiva

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