BrightBurn… Un Super malo

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BrightBurn
Por: Darío Valle Risoto

Alguna vez intentaré escribir algo sobre esa compulsión de traducir los nombres de las películas del Inglés al castellano a nombres que o no tienen nada que ver con el título original o que de alguna manera parece que tratan de explicar mejor de que van las películas porque quizás opinen que los latinos somos más tontos que ellos. Abundan los ejemplos de películas que fueron cambiadas de nombres a cosas muy diferentes, les doy un solo ejemplo de miles: “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” tendría su traducción más o menos literal en: “Alguien voló sobre el nido del cuco” y sin embargo en el Uruguay la llamaron: “Atrapado sin salida”, ¿Qué les parece?

A lo nuestro, esta: “Brightburn” me llega como: El Hijo de la oscuridad, lo que bien serviría para una película de vampiros o de un niño que nace durante un apagón pero no, nada de ello, esta película si bien es difícil de clasificar bien que puede encasillarse como una de terror por más que el referente principal de la historia sea el mero origen de Superman pero tomado en un tono por demás siniestro.

Así que tenemos todos los elementos ya clásicos del niño proveniente del espacio al que se le van manifestando superpoderes pero en este caso no se trata del noble Clark Kent sino de algo tan poderoso como siniestro encarnado por un niño de trece años que comienza a notar que bien puede superar a todo el mundo, a todo el mundo precisamente.

Ambientada en un medio rural muy similar a la Kansas de Superman veremos que la película tiene estos elementos pero fácilmente es una de espantos varios y por sobretodas las cosas nos pone en la terrible perspectiva de que haríamos si existiera alguien con poderes casi ilimitados y con ninguna posibilidad de amar.

Buena narración, excelente ambientación y actuaciones con un algo original dentro de dos estilos de cine que raramente se pueden cruzar como el de superhéroes y el del terror, más de súper héroes poco y nada, ya lo verán.

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Aparentemente hay un cómic sobre este personaje

Algo para meditar

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La mujer le preguntó: “¿A cuánto estás vendiendo los huevos?”

El viejo vendedor respondió: a $10 / – el huevo, señora”.
Ella le dijo: “Tomaré 6 huevos por $50 / – o me iré”.
El anciano vendedor respondió: “Esta bien señora, llévelos al precio que usted quiera”. Puede ser, que este sea un buen comienzo, porque hoy no he podido vender ni un solo huevo.

Ella tomó los huevos y se fue sintiendo que había ganado. Se subió a su automóvil y se fue a un elegante restaurante con una amiga.

Allí, ella y su amiga, ordenaron de la carta, lo que mas les gustaba. Comieron un poco y dejaron mucho de lo que ordenaron. Luego ella fue a pagar la cuenta. La factura le costó $3800 / -. Ella dio 4000 / – y le pidieron al dueño del restaurante que se quedara con el cambio.

Este incidente podría haber parecido bastante normal para el propietario pero, muy doloroso para el pobre y anciano vendedor de huevos.

La cuestión es:
¿Por qué siempre demostramos que tenemos el poder cuando compramos a los necesitados? ¿Y por qué somos tan generosos con aquellos que ni siquiera necesitan nuestra generosidad? ¿Por qué nos gusta tanto vivir de las apariencias?

Alguna vez leí en alguna parte:

“Mi padre solía comprar productos simples a los pobres a precios altos, aunque no los necesitaba. A veces solía pagarles más.
Me preocupé por este acto y le pregunté por qué lo hacía. Entonces mi padre respondió: “Es una caridad envuelta en dignidad, hija mía”

La religión es el opio del pueblo

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“La religión es el opio del pueblo…”

Fuente: Sin Dioses

La frase “La religión es el opio del pueblo”, traducida del alemán “Die Religion […] Sie ist das Opium des Volkes”, es una cita del filósofo alemán Karl Marx (https://es.wikipedia.org/wiki/Opio_del_pueblo), que forma parte del escrito “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, publicado en 1844 por el periódico Deutsch-Französischen Jahrbücher her (Anuarios Franco-Alemanes). De origen judío, Karl Heinrich Marx nació en el Reino de Prusia en 1818, y falleció en Inglaterra en 1883.

El opio es, como se sabe, una sustancia narcótica y analgésica extraída de las semillas de la planta Papaver somniferum, una amapola común. Del opio se derivan además la morfina y la heroína, que son drogas altamente adictivas. Durante la primera mitad del siglo XIX, mientras Marx vivía, el comercio del opio con China por parte del Reino Unido, Francia y Estados Unidos, generó conflictos que concluyeron en dos guerras entre los imperios chino y británico.

El párrafo completo de Marx dice: “La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura atormentada, el alma de un mundo desalmado, y también es el espíritu de situaciones carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo.” Aquí se observa que para Marx aunque la religión es una forma de miseria humana, constituye a la vez un alivio artificial de carácter emocional, para una humanidad atormentada que necesita de una vida “espiritual” en un mundo material que es indiferente a su bienestar.

Tengamos en cuenta sin embargo, que una vida “espiritual” no tiene que ser proporcionada necesariamente por la religión. Sam Harris (n. en 1967) lo explica: “Es común que la gente crea que los ateos están en principio cerrados a experiencias espirituales. Pero lo cierto es que no hay nada que impida a un ateo experimentar un amor más fuerte que ellos, o éxtasis, o sobrecogimiento. De hecho no hay nada que impida a un ateo entrar a una cueva durante un año o una década, y practicar meditación como un verdadero místico.” Christopher Hitchens (1949-2011) por su parte, prefería referirse a este tipo de experiencias psíquicas como “numinosas”, aplicando la palabra acuñada por el historiador religioso alemán Rudolf Otto (1869-1937).

Pero continúa Marx: “Renunciar a la religión en tanto dicha ilusoria del pueblo, es exigir para éste una dicha verdadera. Exigir la renuncia a las ilusiones correspondientes a su estado presente, es exigir la renuncia a una situación que necesita de ilusiones.” O sea, según entiendo, para Marx la religión proporciona una dicha ilusoria similar a la droga, y renunciar a esta forma de auto-engaño, es reclamar una forma de dicha más basada en la realidad. En otras palabras, aunque Marx reconoce en las sociedades la necesidad de una “vida espiritual” (o numinosa) que satisfaga sus requerimientos emocionales, considera que esa necesidad no debe ser satisfecha con subterfugios que alejen a las personas de su realidad, como la religión.

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Es comprensible que la religión, con su propuesta de un mundo imaginario después de la muerte, tenga un efecto sedante y analgésico que ayuda a sobrellevar el dolor, el sufrimiento y la miseria del ambiente social en que vive la persona; pero igual que como ocurre con las drogas, la desenfoca de la realidad, la adormece y la vuelve más manipulable y tolerante a las injusticias. Así que podemos decir que igual que el opio, la religión alivia el dolor, pero también limita el pensamiento, e impide enfrentar la realidad, además de que también es adictiva.

Discépolo nos cuenta…

enrique santos

DISCÉPOLO CUENTA… “Cómo escribí Yira, yira”
“Yo no escribí ´Yira… yira…´ con la mano. La padecí con el cuerpo. Quizás hoy no la hubiera escrito porque los golpes y los años serenan. Pero tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista… Como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad…

“Yira… yira…” surgió, tal vez, como el más espontáneo, como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas” inspirado en un momento de mi vida. Yo, sin un centavo, me fui a vivir con mi hermano Armando a la calle Laguna. Ahí surgió “Yira… yira…”, en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento, el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor.

“Yira… yira…” nació en la calle. Me la inspiraron las calles, el hombre y la rabia de Buenos Aires… La soledad internacional del hombre frente a sus problemas…

La letra de esa canción yo la padecí más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí. Hay un hambre que es tan grande como el hambre del pan. Y es el hambre de la justicia, de la comprensión. Y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires…, todas deben ser iguales… Y no por crueldad preconcebida sino porque los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar el cielo… El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa… No las ve… No lo conmueven…

“Yira… yira…” fue una canción de la calle. Grité el dolor de muchos, porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan, ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos…

-Fuente: Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo. Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1986, págs. 28-30–

YIRA YIRA
Tango 1930
Enrique Santos Discépolo

Cuando la suerte qu’ es grela,
fayando y fayando
te largue parao;
cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao;
cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol;
cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar…
la indiferencia del mundo
-que es sordo y es mudo-
recién sentirás.

Verás que todo el mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa…
¡Yira!… ¡Yira!…
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao…
Cuando te dejen tirao
después de cinchar
lo mismo que a mí.
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar…
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
¡se puso a ladrar!

 

Uruguay: Ley Trans y tiempos de definiciones.

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Uruguay: La necesidad de definirnos
Por: Darío Valle Risoto

Hace unos días fracasó el referéndum para ir contra la ley de derechos para la población Transexual del Uruguay, ley que cumple al menos en parte como ha sucedido con tantas otras, con una vieja deuda con esta minoría, otra de tantas postergadas en este país y el mundo todo.

Desde luego que la derecha “hace cintura” porque intenta ocultar su visión contraria a estos derechos que ellos llaman: “privilegios” y como no quieren parecer lo que realmente son esta compulsa cayó nada menos que en manos de un líder evangélico que junto a cuatro gatos locos sacaron la cara valientemente contra esta ley por supuesto que con argumentos muy débiles ya que solamente se trata y en definitiva que los que sean minorías se jodan mientras ellos conserven su privilegios de posiciones dirigentes.

No llegaron al veinticinco por ciento necesario para que se haga un referéndum de verdad y paradójicamente metieron al estado en un gasto por estas elecciones mucho mayor que los tristes once mil pesos que cobrarían de pensión los veinte o treinta” favorecidos” por esta ley. Así suele suceder siempre en estos casos.

Lo que aún me mantiene con una suerte de furia interior es el dialogo entablado con Fernando mi ex baterista de lejanas épocas de nuestra banda y que mediante un intercambio de notas por Messenger me hizo saber de su oposición a esta ley y osó preguntarme si yo iba a votar, dado el caso de que no se trataba de elecciones obligatorias. Le contesté que no porque no soy fascista.

Tuve que bloquearlo poco después porque de verdad me dio asco tamaño ignorante que desgranó una suerte de argumentos redundantes en contra de los Transvestis que luego pasó a los gays, feministas (Que este como otros imbéciles llama: feminazis), etc.

Y me quiero detener en lo siguiente: Fernando con alrededor de cincuenta años nunca trabajó en su vida, siempre lo mantuvieron sus padres, ni siquiera se tomó la tarea de enseñar batería que podría hacerlo porque es un excelente baterista, por consiguiente durante muchos años alimentó su propia frustración de ser un casi completo inútil con odio y esto no es nada original.

También me viene a la mente hace unos meses en que una cajera del supermercado que se encuentra cerca de mi trabajo le decía a una compañera que en el Uruguay “hace falta un Bolsonaro” y no pude quedarme callado a lo que le dije que no sabía que era fascista y me contestó que no le interesaba la política, seguro tampoco le interesa mucho usar su cabeza porque si ahora en los supermercados ganas bastante más que antes es gracias al gobierno del Frente Amplio y sus consejos de salarios y eso mi querida: Es política.

Estas dos anécdotas refieren precisamente a lo mismo, a la ignorancia de ciertas personas que carecen por completo de los elementos mínimos para evaluar la realidad con al menos algo de objetividad y solamente lanzan consignas desde su situación frustrada y carente de objetivos mayores que el de abrir la boca para repetir justamente el discurso de las clases que los tienen sometidos.

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Para finalizar debo también referirme a que hay una cuarta fuerza política en el Uruguay llamada jocosamente: “Cabildo Abierto” y está integrada mayormente con lo que tristemente se llama: “la familia militar” lo que significa ni más ni menos que generaciones educadas en el ámbito del ejército han producido una suerte de estirpe de idiotas uniformados que le siguen teniendo odio a los comunistas léase: Todo aquel que no sea milico y use un poco la cabeza.

Las encuestas les dan un 10% del electorado, desde luego que sus mayorías están en el interior del país, pensemos por ejemplo que en los departamentos del norte: Salto y Rivera los antes mencionados votos contra la ley Trans tuvieron altas cotas de participación por lo que seguimos deduciendo que aún en el interior del país hay una gran ignorancia y muchos ciudadanos siguen siendo presa fácil de estas consignas que alientan el odio y la discriminación.

Para terminar debo referirme necesariamente a que los izquierdistas debemos hacer una inteligente pero continua oposición de ideas cuando nos encontramos con estos especímenes que frustrados por la vida y sin tener donde caerse muertos tienen la ceguera suicida de votar justamente a aquellos que los han puesto en esas posiciones de miseria mental fomentando así que el pobre termine siendo enemigo del propio pobre mientras los que viven de todos nosotros, incluso de los militares se cagan de risa. Perdón por la palabra pero no se me ocurre otra más acertada.

No dejemos entonces que cuatro loquitos abran la boca tanto en la calle como en los medios masivos de comunicación fomentando estas ideas abyectas y no cometamos el horror de creer que son insignificantes porque en la Alemania de los años treinta comenzaron hablando estos temas en una cervecería y terminaron por matar a millones de inocentes.por un uruguay de verdadpor un uruguay de verdad 2

Los Hambrientos: La Poesía Zombie

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Los Hambrientos
Por: Darío Valle Risoto

Película dentro del género de “Zombies” donde su originalidad reside toda en su origen Canadiense y una mirada un tanto “francesa” del cine que como siempre se detiene en una cierta mirada artístico-poética de las situaciones y esta no es la excepción a pesar de alguna escena sangrienta, que las hay.

Filmada por entero en la campiña tenemos una visión hermosa y pacífica de un mundo que de pronto se ve sacudido por esta plaga que se transmite no se sabe cómo pero hace hambrienta y con una furia animal a todas las personas, incluidos los amigos y parientes de los protagonistas.

Hay ciertos aspectos que yo llamaría del estilo “Stephen King” que no creo sea bueno adelantarles pero en síntesis dentro de un genero usado y abusado hasta el cansancio Los Hambrientos con muy pocas ambiciones económicas llega a buenas cuotas de calidad lo que no nos debe resultar extraño si nos remitimos a que es un cine que si bien incursiona en lo comercial tiene en su tratamiento aspiraciones de verdadero arte y las cumple.

Hay una fotografía fabulosa, verdaderos cuadros de imágenes de bosques, lugares abandonados, estos infectados en círculo esperando no se sabe qué y alguna escena de sobresalto que desde los primeros minutos os hará saltar de sus poltronas. De verdad que es bueno que aparezcan dentro de géneros muy en boga este tipo de síntomas de que el cine siempre nos guarda sorpresas, Muy recomendable.

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