Stuck: Seis pasajeros, nuestra vida.

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Stuck
Por: Darío Valle Risoto

Esta es de esas escasas películas que nos renuevan la idea de que si hay un cine usamericano de verdad bueno y por más que sea un musical, estilo de cine que no me gusta nada, bien que me atrapó al instante.

La premisa puede ser simple: seis personas quedan varadas en su vagón del metro por un buen rato por un problema en las líneas y poco a poco comienzan a conocerse sus historias. El nexo es un vagabundo negro que prácticamente vive en el vagón y que trata de entretenerlos cantando y ¿por que no? Pidiéndoles algo de dinero.

De aquí en adelante los cinco restantes: una bailarina coreana, una joven negra embarazada, una señora mayor blanca, un joven dibujante de cómics y un emigrante latino, presuntamente mexicano, se embarcan en diversas conversaciones que implican desde la situación de los inmigrantes a los hijos no deseados, la pobreza y el destino de las personas y las tragedias de toda vida.

Profunda y sin aristas la película conmueve por lo que nos cuenta que indefectiblemente nos habrá de involucrar a todos, por una u otra razón cualquier persona se sentirá implicada entre los ocupantes de esta transitoria prisión de un vagón de metro donde deberán caer algunas caretas y verse tal como son nuestras miserias y virtudes.

Quizás no sea una película fácil, lo reitero, es un musical y no me gustan pero las canciones son perfectas, yo diría que encajan diabólicamente en la historia que en definitiva es también la nuestra. Ya lo verán.

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El libro para niños de la tía Hortensia

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El libro para niños de la tía Hortensia
Por: Darío Valle Risoto

Anoche vino la tía Hortensia a visitarnos y me regaló un libro con dibujos muy lindos pero no puedo entender porque papá se enojó mucho con la tía y después que se fue discutieron con mamá.

Me gustan especialmente uno de los dibujos donde todo tipo de animales están sentados en un prado muy verde alrededor de ese señor de barba que sostiene un bastón largo, dice mi mamá que es un pastor no de ovejas sino de hombres, que vino al mundo a llevarnos a ese lugar tan lindo pero papá se enoja y toma mate mientras la mira juntando las cejas.

Hoy en la escuela le pregunté a la maestra si conoce ese libro y lo estuvo observando con atención y después me dijo que era muy lindo pero que lo guardara porque tenemos que leer el texto de lectura de la escuela. Allí hay también muchos dibujos pero los pastores solamente tienen ovejas a su alrededor, no hay leones ni jirafas ni cocodrilos, solamente ovejas ah… y un perro ovejero debajo de un árbol.

Cuando llegué a casa esperé a papá y le mostré otro dibujo del libro que me regaló la tía donde hay un barco enorme y se ven todo tipo de animales en parejas subiendo por una gran escalera entrando por una enorme puerta mientras se ve mucha agua debajo de lo que me dijeron es una montaña muy alta.

Arriba hay dos ángeles con espadas de fuego entre las nubes y un lindo arco iris.
Papá prendió un cigarro, cada vez que quiere pensar prende un cigarro y siento ese olor raro que no sé si me gusta pero es papá y me encanta que converse conmigo sin gritar como lo hace mamá que siempre está nerviosa por algo.

Me dijo que los ángeles son como Superman, seres con poderes que no existen, que son producto de la imaginación como aquel pastor y un mundo donde todo se llene de agua y parejas de animales sobrevivan sin comerse entre ellos. Eso me dio miedo y casi me pongo a llorar pero me tranquilizó diciéndome que la vida es así, que es natural que haya animalitos que coman plantas y otros que coman carne. Igual me dio miedo y él se rió mucho.

Me dio lástima que el libro de la tía Hortensia esté lleno de fantasías, me hubiera gustado estar en ese prado pero aunque a mamá no le gusta que papá me lo diga, él me convenció de que hay muchos mundos en la imaginación pero solo este de la realidad y que debemos aprender cual es cual.

Entonces le pregunté por qué mamá reza todas las noches y me dijo que porque ella es como esos corderos, que no saben pensar muy bien y que necesitan un pastor para que los guíe.

FIN

Taller de Lectura: La tarea esta vez fue escribir un relato como si fuera escrito por un niño, con su forma de pensar, de razonar, etc.

Religión: Ser un hipócrita o ser odiado

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Religión: Ser un hipócrita o ser odiado  

Por: Darío Valle Risoto

Recuerdo vívidamente una de las conversaciones que teníamos con mi tío Tito las pocas veces que llegaba sobrio a casa, lamentablemente era tan alcohólico que eran las menos y era por demás penoso porque era un hombre muy inteligente y de gran conversación al que le encantaba conversar conmigo y con mis padres de mil temas desde cine a consideraciones filosóficas.

Cierta vez me confesó que desde que había decidido ser hipócrita y falso siguiéndoles la corriente a las personas había logrado ser mucho más apreciado que antes en que les discutía aquellos temas con que no concordaba. Por cierto que en mi casa tenía ambas escuelas: por un lado a mi padre que no era falso ni hipócrita pero que nunca se ponía a discutir o a defender demasiado sus puntos de vista y a mi madre que en cambio no reparaba en disentir o argumentar contra un punto en que no estaba de acuerdo con quien fuera y en cualquier momento.

Con los años creo que la posición de mi padre era mucho más inteligente y evitaba confrontaciones absurdas, más también pienso en que es bueno que los demás conozcan nuestra posición sobre cualquier tema sin importar si estamos de acuerdo con ellos o no. Desde luego que esto último nos puede ganar muchos problemas y hasta algunos encarnizados enemigos.

Por lo tanto y específicamente con respecto a la religión y por ende la existencia de dios he tenido bastantes escaramuzas que siempre me dejan cansado y con aquella convicción de que conversé al santo botón con las personas, generalmente a la gente no le gusta nada que le digan en la cara que no existe su dios y que todo lo que creen en aspectos religiosos es una absurda mentira. Desde luego que no me interesa para nada que se vuelvan ateos como yo pero sí que me dejen de intentar convencer o hacerme dudar con alegatos que van desde: “Está escrito” a “Es cuestión de fe” porque ambas frases son sencillamente estúpidas.

Es entonces que alego como lo haría mi tío que cualquier persona tiene derecho a creer en lo que quiera y que lo respeto, lo que es una mentira porque no puedo aceptar que gran parte de la historia humana esté plagada de millones de atrocidades y muertes solamente porque determinados grupos creen en una u otra versión de una existencia superior, un pueblo elegido o su derecho a subyugar a los no conversos.

Realmente no puedo siquiera ponerme a conversar sobre si la Biblia es un libro ¿Inspirado? O si de verdad el tal Jesús fue hijo de dios, de los extraterrestres o un iluminado tipo Buda, de verdad me gusta más conversar sobre el último capítulo de los Simpson y hasta podría fumarme un comentario sobre fútbol, tema que tampoco me interesa.

Por lo pronto muchas personas que creía inteligentes de golpe y porrazo (Como decía mi madre) se me ponen a conversar sobre religión con una convicción muy grande que hasta hace pensar que han vivido todas esas alucinaciones en persona, tal es el poder de siglos de repetir esa sarta de mentiras.

Para peor aún es que algunos se ofenden porque de seguro imaginan que yo los creo locos y no se equivocan, pero acaso una locura compartida por muchos tenga cierta necesidad de ser defendida para que no se les desmorone su concepto de la vida y su circunstancia solo porque un tipo les dice de frente que dios no existe, que es producto de la imaginación y de que no hay absolutamente ninguna prueba de que algo de esta magnitud pueda tener alguna forma de estar allí.

Este tipo de conversaciones indefectiblemente termina yéndose por las ramas con conceptos como los de que “debo creer en algo” como si fuera un decreto divino (Con perdón de la palabra) y hasta me deslizan que lo mío también es un dogma como si los ateos tuviéramos también una suerte de religión con todo ese mamotreto de reglas, rituales, templos, representantes, etc.

Me dicen por ejemplo que no tengo pruebas de que la teoría del Big Bang sea verdad y les aclaro de que es una teoría que me parece interesante y posible pero nada más y que aparte de ello no hemos edificado a su alrededor ninguna institución que salga al mundo a sostenerla a sangre y fuego como la iglesia católica, los musulmanes, etc.

Para la mayoría, al menos en esta parte del mundo, hay un solo dios y es el cristiano. Algunos son católicos, otros no, unos sostienen una visión antropomórfica de su dios y otros piensan más bien en algo metafísico pero todos concuerdan en que hay una entidad creadora y aparentemente superior que rige los destinos de nosotros los seres humanos con esa particular forma de adoctrinar su amor pero con reservas.

Me gustan mucho: la fantasía, la ciencia ficción, los relatos de magia y espada pero especialmente porque forman parte de un mundo imaginario los últimos y mucho de lo primero es anticipatorio en general de un futuro cada vez más inmediato, pero me resulta intolerable que la gente crea que debo creer en cualquier forma de supra existencia, vida después de la muerte, extraterrestres, fantasmas y reino de los Pitufos solamente porque miles de personas creen a ojos cerrados en ello. Perdónenme pero prefiero ser dolorosamente sincero y están de la cabeza aunque sigan siendo buenas personas.