Dios los cría y ellos: Comedia francesa pero muy liviana.

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Dios los cría y ellos…
Por: Darío Valle Risoto

Comedia francesa bastante liviana con algún momento más o menos interesante pero que sin embargo me llegó a parecer bastante superflua sobretodo con los grandes antecedentes del cine de este querido país.

Por lo pronto todo parte de la idea de un productor musical de reunir a un sacerdote católico a un Rabino judío y a un Imán musulmán en un trío musical que llamarán: “Coexistens” con la idea de unir a la gente por medio de estas tres religiones occidentales y sus representantes.

Y si bien los personajes del musulmán y del judío destacan bastante más que el sacerdote la historia no parece salir a flote quizás porque se evitó dañar a los espectadores presuntamente seguidores de algunas de estas tres estafas a la razón, realmente no lo sé.

Se deja ver, es bonita pero aquí termina todo, carece de ese algo más con que siempre nos regaló el cine Francés pero de todas maneras hay como escribí anteriormente alguna cosa realmente disfrutable.

 

La última Niebla (Cuento)

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La última Niebla
Por: Darío Valle Risoto

Hoy se cumple un nefasto aniversario: hace doce años que nos robaron nuestra esperanza. No, no soy un poeta ni quiero serlo, pero cuando nos regalaron esta niebla perpetua nos dejaron sin la posibilidad de ver el horizonte y sin horizonte los hombres no somos nada.

Aquí sentado en este lugar ignoto al sur del sur, pienso en estas malditas criaturas que llegaron un buen día y no puedo dejar de sentir cierta tendencia a la risa pero temo definitiva e insoslayablemente volverme loco y no quiero seguir el mismo camino que el resto de la humanidad.

Supongo que era la mejor alternativa: aceptarlos con sus condiciones a cambio de que curaran el cáncer, acabaran con el hambre y trajeran esta nueva tecnología y esas malditas flores que crecen por todas partes y que la gente usa en infinitas aplicaciones sin saber que esconden.

La niebla envolvió absolutamente toda la tierra, en unos meses ellos necesitaron adaptar este planeta antes azul a sus necesidades y la comunidad de naciones se bajó los lienzos y hoy que cumplimos los doce años y poco más de coexistencia un treinta por ciento de la humanidad se fue al carajo, millones han muerto y la mayoría por suicidio.

Nos quitaron el horizonte, a veces los vemos caminar entre nosotros delgados y altos, con esos rostros impávidos, sus pequeños ojos, sus narices inexistentes y ese asqueroso zumbido que utilizan para comunicarse entre ellos.

Todo cambió cuando el sol se transformó en ese círculo difuso en el cielo y todo fue cubierto por esa masa globular de eterna sombra aún de día y bajo la lluvia y aún con viento y ese maldito olor químico que estoy seguro contiene algo más que los nutrientes para que estos malditos bichos del espacio vivan aquí, Precisamente aquí porque según ellos la tierra tiene las condiciones necesarias para perpetuar su cultura.

Y con la niebla surgió la desazón general, la revolución de la depresión, los suicidios solitarios de gente que se volaba los sesos o se ahorcaba en la oscuridad de sus hogares o los suicidios en masa como el del año pasado en Beijing: treinta mil personas se cortan las venas en plena plaza roja y la niebla por unos días tuvo ese nefasto color carmesí.

Yo quise hacerlo pero aún soy de los pocos que tengo dentro de mí el horizonte de la rebelión, ayer mismo maté a otro de estos bichos de mierda y por un momento creí notar, mientras le hundía un destornillador en la frente que con su vida que se iba se abría un pedacito de ese cielo que alguna vez fue celeste. Sé que son seres vivos pero también nosotros lo somos y después de todo la tierra era nuestra.

Inevitablemente me van a encontrar, sé que me pueden oler aún sin narices, tienen algún sentido que nosotros desconocemos, siguen sus propios rituales, su forma de vida supongo que será muy cotidiana para ellos pero que se vayan al cuerno, yo quiero que me devuelvan el horizonte, la posibilidad de ver aquella querida, hermosa línea al final del mar por donde asomaba el sol o se perdía para traernos una noche estrellada. ¿A dónde se llevaron mis estrellas?

Hace tiempo no nacen niños en este mundo, son inteligentes estos alienígenas, de a poco nos exterminan sin guerras, sin conflicto evidente pero con esta niebla perpetua nos han quitado a dios, el sentido de la vida y la posibilidad de perseguir al futuro caminando hacia adelante.

Ayer mismo tratando de volver a casa con solamente unos metros de visión a mi alrededor me topé con ese humanoide asqueroso y calvo que me quitó a un costado empujándome con esas inmundas manos de tres dedos y no sé como a continuación le estaba dando de puntadas con mi destornillador en la frente y viendo sus sangre verde y sintiendo que ese asqueroso sonido saliendo de su pequeña boca se apagaba lentamente.

Ahora estoy aquí en casa escuchando música con las ventanas cerradas como siempre porque ya no hay más para ver que ese muro gris y depresivo que perpetuamente nos espera afuera y en todas partes, si hasta creo que en mis habitaciones hay niebla.

Traje algunas de esas flores para comerlas como hace todo el mundo pero las miro y se me revuelve el estómago, se que pronto vendrán por mi para que pague mi crimen así que ya he empapado todos mis muebles, mis ropas, mis escasas pertenencias con nafta y apenas entren me voy a prender un cigarrillo.

FIN

Trabajo hecho como tarea para el taller de escritura, la consigna de este caso proviene de pensar como el clima puede transformarse en el protagonista o  co-protagonista de una historia y tomamos a la niebla con todo lo que ello implica.