El Primero

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El primero
Por: Darío Valle Risoto

Nunca hubiera imaginado que el silencio grita, no es un grito que se pueda escuchar normalmente pero no hay nada de normal en mi condición. Hace dos años y cuatro meses que he perdido toda forma de comunicación con la tierra Y con lo que alguna vez fue la base lunar, debo comprender durante las veinticuatro horas del día que estoy irremediablemente solo.

Extraño cosas insólitas, la memoria es un fantasma hambriento que deja los despojos tristes de momentos que uno creía olvidados y que se vuelven puntadas en el corazón. Extraño los atardeceres en la playa Buceo, a mi abuela horneando pan casero allá en Juan Lacase, hasta a Romina echándome en cara que nunca nos casamos, lo extraño todo y sin embargo sé muy bien que no hay remedio.

Siento nostalgia hasta de lo que nunca viví o hice y sin embargo acá en esta estación espacial soy quizás el último ser humano de todo el universo, si es que hay algo vivo e inteligente en alguna parte.

Hace dos años y medio lo que fue un hermoso planeta azul, la vista de mis ventanas, el sentido de todo esto se volvió una esfera plagada de fuegos que evidenciaban una nueva contienda mundial, desde luego que la última, todos lo sabíamos desde mucho antes y sin embargo Rusia, China y los Estados Unidos lo hicieron.

Por lo tanto perdí todo contacto y me quedé aquí en este cascarón lleno de luces, pantallas y tubos de plástico para ser el mudo testigo de toda la estupidez humana, si hasta una biblia me trajeron entre los suministros semestrales la última vez allá en el aparentemente lejano 2028.

El silencio a veces me grita que me suicide y cierta veza tomé las pastillas que encontré entre los abalorios médicos y solo conseguí un dolor de cabeza insoportable, claro que me podía haber ahorcado pero no lo he hecho, es evidente.

Fue en el dos mil veintiuno cuando hicieron el llamado en todo Latinoamérica de los voluntarios para esta locura de vivir en el espacio, querían algo políticamente correcto y por lo tanto el llamado era exclusivamente para los latinoamericanos. Yo fui el único uruguayo que se ofreció como voluntario gracias a la insistencia de Romina que me aseguraba que yo tenía alma de astronauta.

Al final quedamos Beto Pueyrredón un capitán argentino y yo, al final me eligieron porque descubrieron que Beto estaba medio loquito y no se dieron cuenta de que un servidor no es precisamente el monumento a la coherencia y aquí estoy esperando la muerte cuando por fin la línea de reciclajes constantes colapse y me quede sin oxígeno o alimentos.

A veces en medio de esta ensordecedora soledad me sobrevienen espasmos de risa, me río hasta casi perder el conocimiento porque recuerdo a Romina felicitándome tras ganarle a 120 tipos de toda Sudamérica este perfecto lugar como testigo de la debacle de la humanidad.

__ Vas a salir primero mi amor. __Me decía.

FIN

PD: Cuento “Tarea” escrito a razón de un deber del taller de escritura que pedía escribir con tema libre un cuento con el título: El Primero.

2 respuestas a “El Primero

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