¿Nos liberamos de la televisión?

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¿Liberarse de la televisión o no?
Por: Darío Valle Risoto

Hubo un tiempo en que conseguir un aparato de televisión era inmensamente costoso por lo que en el barrio solíamos ir a la casa de algún generoso vecino que contaba con aquellos enormes armatostes generalmente de veinticuatro pulgadas con aquella pantalla abombada que nos mostraba un mundo en blanco y negro. Esto a pesar de los diversos contratiempos como que las imágenes se movieran, hubiera lluvia, fantasmas y todo tipo de problemas era lo más grande que uno podía tener y con el tiempo casi todo hogar contó con una “tele” para beneplácito de todos, especialmente de muchos padres que ya tenían un gran aliado a la hora de tranquilizar a sus pequeños.ad65db56fde742b4bca92c9d08d986c8

Pero no faltaron los críticos que comenzaron a notar entre otras cosas que se iba perdiendo el diálogo dentro de las familias y lo que era peor que muchos de los mensajes difundidos a través de diferentes programas no eran los mejores para las nuevas generaciones que estábamos trayendo a un mundo cada día más tecnológico.

La discusión aún sigue en pié pero el mundo continua girando con este hoy incesante bombardeo de mensajes a través de diferentes dispositivos mediáticos que superan por lejos aquellos mencionados enormes aparatos que eran por al menos dos o tres décadas el centro de la familia y que fueron tan criticados en su tiempo.

En lo personal muchos años antes de estudiar comunicación social me sentí harto y furioso por las cada vez más extensas tandas publicitarias de aquellos cuatro canales Uruguayos pero como me dijo un tío: nada es gratis en la vida por lo que ver televisión abierta “ gratuita” significaba fumarse tales campañas publicitarias y propaganda política a grados increíbles.

Por ejemplo una película que duraba por ejemplo hora y media en la televisión uruguaya se extendía desde por ejemplo las diez de la noche hasta las doce y media o más. Recuerdo en que llegaba un momento luego de la tanda en que ya ni me acordaba en que escena habíamos dejado la historia, así que poco a poco dejé de ver televisión hasta que finalmente llegaron los liberadores reproductores y grabadores de videos en VHS.5cf058033bc8cace4eed20148a2e7c75

Desde allí en adelante además de la capacidad de alquilar películas y poder verlas incluso en su idioma original subtituladas tuve la posibilidad de grabar de la televisión y adelantar a velocidad las tandas por lo que sentí que definitivamente estaba de nuevo al mando de lo que quería ver y no a merced de estos maquiavélicos diseñadores de programación tan dados a meternos basura publicitaria donde cuadre.

Un segundo hito fue la llegada de la televisión “cable” o Tv por abonados donde si hay que pagar una cuota y que tenía una gran propuesta sobre todo en cine con canales como HBO que en su momento ofrecía las películas como se debe: es decir de principio a fin, cosa que hoy ha dejado de suceder en casi todos los canales y ya nos enchufan publicidad tanto propia como ajena aún dentro de los programas y los títulos finales ya están decapitados por doquier.

Una mención aparte son los llamados: Realityes Shows que nada tienen de realidad y aparecen guionados con una desfachatez tal que creo que hay que ser muy tontos para no darnos cuenta. “El Gran Hermano” fue de los primeros y recuerdo que ante los incesantes comentarios de mis compañeros de trabajo lo puse y solamente soporté unos diez minutos de un grupo de tarados metidos en una casa donde rascarse una nalga en calzoncillos o contar intimidades de frente al susodicho “Hermano” elevaba el rating y por supuesto los cánones de publicidad.f863433dfe88cb5c96aaae6f66fafd28

De todas formas los canales cable ofrecen más o menos la posibilidad de elegirlos temáticamente por más que con los años canales como el que fue: History Chanell hoy día tenga adefesios como esos programas de extraterrestres o terminen como National Geografic o Discovery con cosas como “El precio de la historia”, fabricantes de piscinas, casas en los árboles o esos programas en que un grupo de gente destruida intenta que alguno deje la droga para terminar consumiendo lo mismo que ellos: toneladas de hamburguesas y televisión chatarra.

En lo personal más que nada miro: Warner, Fox y en menor medida el canal de Sony porque si voy a tener la televisión prendida prefiero ver alguna sitcom que aunque repetidas siempre me divierten por más que también estos canales tengan adefesios tales como toda esa tendencia para mí abominable de programas de concursos donde un montón de personas cantan, bailan o hacen bobadas en público y un panel de tres o cuatro tarados los califican poniendo constantemente caras de todo tipo cual emojis humanoides.

Este tipo de programas de concursos están super producidos y todo está deliberadamente guionado, hasta las tomas de expresiones entre un público debidamente extraído de ciertos parámetros muy acordes a la sociedad de consumo de hoy, es decir: Gente gorda, negra o gay que parece normal pero en realidad solamente actúa de acuerdo a este guion para que compremos dicho producto. Formato que puede ser siempre peor y caer en por ejemplo en cosas como: Shark Tank o tanque de tiburones donde aparente gente con ideas y sin dinero se enfrenta a otra gente rica para conseguir inversiones de estos mientras son denigrados en público y frente a miles de espectadores.

Y pensar que hace como cuarenta años cuando veíamos aquellos programas alemanes o japoneses donde estudiantes competían con juegos absurdos frente a las cámaras creíamos ingenuamente que ya se había caído suficientemente bajo.

Por lo tanto aquel cable liberador solamente fue otra amarra al cuello del consumidor para que compre, compre y no deje de comprar. Todas las mañanas asistimos a esos videos tele evangelistas donde gente con acento centroamericano nos indica que determinado aparato reduce nuestro abdomen y nos deja con tremendo cuerpo mostrándonos diferentes expresiones de supuestos usuarios que destacan lo maravilloso del: “Supermusculator con FM” a un módico precio que si: “Llamamos ya” viene con un sobre de esponjas de regalo o porquerías parecidas.

La última ola de la televisión ha sido indudablemente su mezcla con los formatos del Internet a través de la web con You Tube y tantos otros soportes aparentemente también gratis donde no faltan publicidades varias.

Todo este repaso responde a aquella vieja consigna de un profesor cansado porque un alumno en aquellos primeros días de clase refiriéndose a todo lo antedicho trataba de demostrar que la televisión es de verdad una porquería y que solamente pretende que compremos de todo, hasta lo que no necesitamos le dijo: Mire que usted siempre tiene un botón de apagado si no está de acuerdo con lo que ve.

Esperemos que en un tiempo no muy lejano a algún magnate de los medios no se ocurra que estemos conectados con estas maléficas pantallas aunque no le deseemos.

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