Hombre al agua: Muy buena comedia

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Hombre al agua
Por: Darío Valle Risoto

Esta excelente comedia es la nueva versión de una de los años ochenta protagonizada por Goldie Hawn y Kurt Russell, en este caso los papeles caen en Anna Faris y el comediante mexicano Eugenio Derbez pero en esta ocasión se cambian los roles, el es el millonario y ella la chica pobre.

Creo realmente que con la incorporación del elemento Mexicano-latino la nueva versión es mucho mejor a la original y que esta pareja se mueve tan bien como aquella protagonizando una historia que trata de un millonario muy mal criado que sufre amnesia y es engañado por una empleada despechada haciéndole creer que es su esposo.

La película está bien llevada, hasta le podríamos encontrar cierta moraleja en torno a lo que es ser verdaderamente ricos o no, la familia nueva trata a este extraño con renuencia pero poco a poco comienzan a acomodarse los sentimientos y luego tenemos el desenlace esperado cuando recuperará su memoria y por tanto su vida normal.

Anna Faris vieja conocida actriz de innumerables comedias siempre funciona interpretando papeles muy similares, es cierto, pero no podemos negar que es muy buena y aquí junto a este gran comediante se las ve de maravillas al punto de que este servidor ya quisiera verlos juntos en alguna nueva historia porque de verdad tienen mucha química.

Hombre al agua es una buena comedia, funciona y entretiene, ese es todo su cometido y lo logra, demás está que es una de esas películas para pasar un buen rato y lejos estaremos de comprenderla si le buscamos más de lo que se propone, a fin de cuenta la primer premisa del cine es entretener y lo logra con creces.

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Un Mar de Lios 1987

84 Que Bello es Vivir

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84 Que Bello es Vivir
Mis 100 películas
Por: Darío Valle Risoto

Esta película quizás sea la más famosa de una larga lista de clásicos usamericanos que colaboraron en exportar aquella idea del ciudadano yanqui común y corriente que sin embargo es importante para toda la sociedad idea peligrosamente socialista si se me permite la transgresión. Dirigida por ese hacedor de ciudadanía llamado: Frank Capra, nadie como él para retratar al hombre común y corriente que lucha persiguiendo sus sueños.

No recuerdo realmente si la vi en el cine pero sí que Jack Stewart es de esos actores que uno siente como una persona cercana, como si viera a mi propio padre en la pantalla con la misma inmensa altura y su gran humildad.

Dicen que en los Estados Unidos es tradición que se dé en la navidad y creo que es una excelente idea porque esta película es reconfortante, positiva pero quizás algo demasiado idealista para este mundo de hoy donde la gente se ha transformado en consumidores de basura electrónica y tiene amigos virtuales.

George el protagonista se dispone a suicidarse y aparece un ángel que le muestra lo que sería el mundo de no haber nacido. No se las voy a contar si por esas casualidades nunca la llegaron a ver pero creo que es de esas historias que tienen el valor agregado de llegar al corazón de prácticamente todo tipo de público a lo largo del mundo sin importar en que crean.

Que bello es vivir

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Navidad: porque siempre se hizo así

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Porque siempre se hizo así
Por: Darío Valle Risoto

Venimos a este mundo que está armado de cierta manera por nuestros ancestros, en el mejor de los casos tendremos la fabulosa buena fortuna de tener unos padres que nos críen en el libre pensamiento pero la mayoría de las veces no es así.

Hay un error repetido hasta el hartazgo que todos tomamos como una ley casi inmutable, que es el de creer que porque siempre se ha actuado de determinada manera es que así debe ser. De allí que las tradiciones que nos forman en determinada cultura operan como formas atávicas de atarnos a conductas que no necesariamente son buenas o al menos necesarias para vivir.

En nuestra evolución como seres sociales hicimos de determinadas instituciones los basamentos para este mundo que heredamos hoy, al punto de que muy poca o casi ninguna gente se pregunta para que cuernos necesitamos religiones, ejércitos o ese concepto de familia tan precioso de un matrimonio heterosexual con dos o tres hijos y un perro que si es posible serán rubios, simpáticos y se retraten junto a la chimenea.

Cuando desde pequeño comencé a hacer algunas preguntas sobre estos y otros asuntos me miraron raro, ahora ya los que me conocen están resignados pero siempre solía ver a algunas situaciones como el producto de actos dementes que por convención solemos repetir por siempre y para siempre.

Los lunes cantábamos en la escuela, el himno a la bandera y el himno nacional eran los hits obligatorios para elevar la moral, supongo de maestras, directora, secretaria, y la mayoría de mis compañeros que con los pechos henchidos de orgullo patriótico cantaban: “La patria, la tumba y todo lo que sigue…” A mí no me gustaba nada eso y hoy con los años pienso que en esos precisos instantes en que ejecutábamos tal acto dadaísta en algunos cuarteles estaban torturando seres humanos.

Cierta vez una maestra me quitó de la fila tirándome de los pelos de la nuca porque yo no cantaba el himno nacional, al llegar a casa se lo conté bajito a mi padre porque seguro mi madre me iba a rezongar y mi viejo me dijo que de allí en adelante no cantara si no quería pero que moviera la boca como si lo hiciera.

También cometí ese mismo acto revolucionario cuando en primero de liceo nos obligaron a jurar la bandera. ¿Será posible tamaña idiotez? Aún hoy siguen pidiendo el famoso certificado de esa promesa a morir por ese trapo azul y blanco si la patria, la coca cola y la carabina de Ambrosio así lo demandan.

Las navidades son otro tema: una conjunción de tradiciones celtas, un santa Claus reinventado por ese refresco mencionado antes y la mitología cristiana que nos enseñó que dios tuvo un hijo con una señora casada allá en Nazareth pero lo mandó a morir por nuestros pecados, si, hasta por los pecados de todos los que íbamos a nacer luego.

Todavía la gente arma esos pesebres absurdos al pie del árbol celta con nieve artificial y con esas inmundas luces intermitentes que parecen un aeropuerto de mosquitos. Cierta vez en el año 1995 le dije a mi madre que ya estaba grave que el arbolito me importaba un carajo pero por ella lo armaba si quería y me dijo que no, que no lo armara. Desde allí me libré de otra tradición absurda.

Aún así me gusta la navidad, un par de días libres donde puedo mirar esas viejas películas como “Qué bello es vivir” con el gran Jack Stewart o más modernas como: “Mi pobre angelito” y disfrutar de esa tradición tan yanqui de apoyar a la familia como la gran institución democrática, blanca y cristiana. Pero claro que pertenecen a un mundo que nos enseñaron a idealizar a fuerza de intervenciones no siempre militares porque la colonización cultural es la más fuerte que existe y me remito a aquel viejo grafiti en una pared de Montevideo donde alguien escribió: “Yanquis Go Home” y alguien le agregó abajo: “Y llévenme con ustedes”.

De todas formas no vamos a ponernos tan negativos, hace algunos años fui a la casa de Elma, ella una querida señora comunista, pero comunista de veras, estaba ese 24 de diciembre almorzando con varios familiares y amigos y cuando llego y saludo me pregunta si yo anarquista como el hijo también estaba en contra de la navidad a lo que le dije que realmente sí, pero si es la razón para reunirse con los seres queridos y pasarlo bien cualquier excusa es buena, hasta el nacimiento de ese ser imaginario llamado Jesús.

Hay instituciones que ya no deberían existir jamás, entre ellas las religiosas, los militares y las familias esas de catálogos de Tienda Inglesa, más deberemos luchar para que persista la mejor cosa que le ha pasado a este mundo y se llama: Fraternidad entre los hombres.

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1b1a29892079336e6a9f850d6b1dd85damigos pinochet y otro viejo de mierda

Ni ejércitos ni Religiones

Stubby: Un Héroe muy especial

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Stubby Un héroe muy especial
Por: Darío Valle Risoto

Esta película hecha casi totalmente con animación generada por computadora o SGI cuenta también con algunas imágenes en 2D y si no me equívoco es una coproducción entre Canadá y los Estados Unidos.

Es interesante porque relata la historia real de un perro que en la primera guerra mundial fue la mascota de un pelotón de soldados yanquis que fueron a reforzar las líneas de Francia en contra de sus enemigos los alemanes, allí este perro se destacó tanto por buscar soldados heridos como protegiendo a muchos en plena batalla dando ladridos de alerta, etc.

La película cuenta con la voz de Gerard Depardieu y de Helena Bonham Carter entre otras y de verdad que es una muy buena historia muy bien equilibrada que se destaca por narrar el tremendo acto de la guerra sin mostrar nada digamos muy duro como para que sea para todas las edades pero la realidad es fácilmente reconocible en algunas escenas que no necesitan de lo explícito para ser 

comprendidas. Al final en los créditos veremos fotos del verdadero Stubby aunque desde luego supongo que a los efectos de la historia se han modificado algunas situaciones y como suele suceder lo que vemos es solo una versión cinematográfica de una realidad que sucedió hace ya un siglo atrás.

De todas maneras es justamente el tipo de personajes que me gustan en SGI al estilo de Los Increíbles, con ese equilibrio entre los cartoons y la realidad que tan bien quedan en este maravilloso mundo de lo generado en ordenadores. La recomiendo. 13cabeed49d9c3bcba446e94f0990b65