El Mito del Uruguayo educado

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El Mito de los Uruguayos educados
Por: Darío Valle Risoto

En la última copa mundial de futbol desarrollada en Rusia fue noticia que los aficionados del Japón luego de cada partido limpiaran absolutamente las gradas que habían ocupado quitando todo lo que ellos mismos durante la euforia del partido habían tirado. Esto para comenzar no debería ser noticia si el mundo realmente tuviera una pizca de sentido común pero lo es, precisamente porque es una rareza que haya personas que hagan lo que se debe hacer y no lo común que es vivir como cerdos tirando desperdicios aún donde viven y comen. Pero esta noticia tuvo el colofón de que un grupo de hinchas de la celeste tuvieran la luminosa idea de vestirse algunos como escolares con túnicas blancas y moñas azules, supongo que en un homenaje al Maestro Tabares director técnico de la selección, e imitar a los japoneses juntando lo que habían tirado aunque se olvidaron de llevar bolsas al respecto por lo que se limitaron a hacer bultos de desperdicios, al menos hasta allí vi los videos que también recorrieron la web y ese era su principal y único cometido.

Hace unos días una internauta de la Argentina me decía algo que es como un viejo eslogan y es que los uruguayos somos gente educada, etc. Inmediatamente y aunque lo lamento le dije que eso es un mito y que no es así pero me siento bien de que le haya tocado conocer a esa minoría que espero constituir no: “de uruguayos u orientales” sino de seres humanos que fuimos educados en un pensamiento lógico y tan simple que parece que a muchos se les escapa y es el de hacer para uno y para lo demás lo mejor posible en todos los aspectos. Lamentablemente acabo de recorrer el parque interno de las viviendas donde vivo caminando por senderos cuarteados por el tiempo y el descuido y rodeado de montañas de basura que mis adorables vecinos tiran como si tal cosa.

Uruguay es un país que tiene buena prensa porque sabemos ser excelentes hipócritas a la hora de juntarnos con otra gente y parecemos educados y pulcros pero en general somos sucios, descuidados y mal educados a la hora de convivir entre nosotros. No nos importa si molestamos a los vecinos, quién se hará cargo de nuestra basura o que los demás se jodan a costa nuestra. Todas las mañanas tomo el ómnibus (Transporte colectivo) casi lleno y debo caminar haciendo zigzag hasta el fondo pidiéndoles permiso a un montón de pelotillas que se van quedando parados en cualquier lugar sin importarles que posteriormente el ómnibus se saltee paradas en la presunción de que ya está lleno, la mayoría suele tener la costumbre de bajar por adelante aún si iban viajando en el fondo quizás porque les resulta gratificante hacer esperar a los que van a subir mientras ellos bajan por donde no deberían.

Hay innumerables pequeños aspectos que ilustran la mala educación de mis conciudadanos, me basta ir al supermercado para darme cuenta de que vivo entre seres desagradables que en la cola me empujan, me enchufan los carros en el trasero, intentan colarse y nunca pero nunca nunquita se les escapa un: “perdón” o “disculpe”. Me ponen sus artículos encima de los míos en la caja o me dejan el carro vacío adelante cuando se retiran, esto sin olvidar que tres cuartas partes de los lockers están rotos porque los rompen a golpes cuando se olvidan de las llaves o sencillamente para robarse los bolsos de la gente.

Si voy a ser atendido en una comercio o en un departamento de la intendencia u otra dependencia del estado generalmente paso a mi faceta de: “hombre invisible” porque nadie me da bola y miren que soy alto, mido 1.82 y sin ser gordo estoy anchito, así que generalmente espero un rato y opto por retirarme e ir a otro lado o pregunto si allí atiende alguien o hay un paro sindical y yo no lo sabía. Obviamente se enojan.

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En este momento en el Uruguay y específicamente en Montevideo porque aún en el interior no todo está tan podrido el ser educado es un acto de locura o sencillamente revolucionario, la gente me mira como el loquito que al bajar del ómnibus pide permiso y dice gracias a diestra y siniestra, tampoco entienden que deje pasar a las personas delante de mí cuando entro o salgo de un lugar o que pida disculpas si por alguna razón pienso que las he molestado. Así me educaron mis padres que jamás pasaron de segundo de escuela porque ambos eran inmensamente pobres, uno en Montevideo y otra allá en la lejana cuarta sección del departamento de Lavalleja. Quizás aquellos tiempos de los años sesenta y setenta en que me tocó ser niño eran diferentes de estos y quizás allí si ese eslogan de que los uruguayos somos educados y gente bien fuera cierto, realmente no lo sé.

Para terminar y volviendo a un ejemplo que implica a los japoneses, allá por el 2012 mi amigo César me invitó a acompañar a dos amigas del Japón al Museo Blanes, una de ellas trabajaba en su embajada y la otra venía de vacaciones. Luego de visitar el museo fuimos caminando al boliche “Los Yuyos” que queda bastante cerca y tras recorrer algunas cuadras sorteando la basura y el descuido con auténtica vergüenza les pedí disculpas por mis compatriotas y su falta de conciencia social, una de ellas sonrió sin decir nada y la otra me contestó. __Si, ya me había dado cuenta.

 

2 respuestas a “El Mito del Uruguayo educado

  1. Si, es tal cual. Una vez en el Jardín Botánico vi a dos señores ponderar las bellezas de los Campos Elíseos y su limpieza. Sin embargo, mientras lo hacían una de ellas tiraba un papel en el piso. Me quedé pensando si en París se lo iban a permitir…

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