La Felicidad y el Celular

celulares 2

La Felicidad y el Celular
Por: Darío Valle Risoto

El domingo es algo así como la antesala de ese infierno llamado “Lunes” pero de alguna manera también es ese día en que uno debería tratar de pasarlo bien sin preocuparse demasiado por lo que vendrá. A fin de cuentas uno debería comprender que siempre habrá un lunes y que no hay nada que hacerle a menos que cambiemos este tipo de calendario heredado quién sabe de cual sacerdote malicioso cristiano.

Una vez vi a aquel gurú tratando de explicarnos la felicidad, lo que siempre es tan arriesgado como contarles a los ciegos sobre el arcoíris, la felicidad para este señor gurú radicaba en no vivir con un pie en el pasado y otro en el futuro sino en tratar de disfrutar el presente, lo que me parece una visión interesante pero la verdad que se vaya al cuerno, porque la felicidad es una cosa personal de cada uno y punto. Acaso como dijo aquel tipo: __ Para lo que unos es postre para los otros es mierda. Con el perdón de la palabreja.

Hoy día parece que la felicidad está en tener un buen celular y poder estar conectado con el resto del planeta intercambiando emojis y otras yerbas y me parece muy pero muy… al pedo, pero cada loco con su tema. A mí me gusta viajar en el colectivo escuchando heavy Metal al mango mientras me divierto mirando con un gesto de superioridad a la gente que enfrascada en sus celulares teclea frenéticamente citas y pensamientos de seguro muy interesantes y que son más importantes que tomarse bien de los pasamanos o preocuparse de esos carteristas que les hurgan bolsos y bolsillos. Por ejemplo: me ha parecido la mar de entretenido ver a esa chica muy linda que baja del colectivo mirando el celular, cruza por delante de este mirando al celular a media cuadra entre el tráfico incesante de Avenida Rivera y tras cruzar y ya segura en la vereda lo guarda en su bolsillo tal vez porque es una amante del peligro o simplemente una pelotuda.

Y esa cita a ciegas prometía bastante porque la joven era atractiva, se vestía bien y tenía buen sentido del humor, así que pedimos un par de pizzas y yo muy crédulo de la vida me disponía a tener una velada fantástica hasta que sacó su celular. Sonreí y fui hasta la barra para solicitar un par de cervezas de las mejores ya que ella me había dicho que le gustaba la “birra” y así me ganó un poco más el corazón hasta que volví a la mesa y seguía hablando por teléfono con quién sabe quién. Por lo tanto fui al baño a orinar sin ganas y mirar al espejo a ese viejo conocido que no tiene nada de atractivo pero cuenta con esa especie de suerte de conocer a chicas lindas, inteligentes y… cuando volví estaba tecleando en su celular y por suerte se reía.

Ya habían traído las cervezas y estaba buena la mía, más también la pizza aunque ella no había probado ni bocado ni bebida y seguía dándole con los deditos a la pantalla de su Samsung Galaxia ocho mil quinientos. Me gustaron sus uñas pintadas de celeste y no tanto esos peircings raros que le atravesaban las orejitas tan perfectas, también me gustó su cabello negro, lacio, seguramente planchado.

Buena la pizza, ya me lo había dicho un amigo: __ Te arrancan la cabeza con los precios pero su pizza con muzarella es como un bocado de los dioses. Me pregunto que si de haber dioses ellos comerían esta proverbial pizza algo picante con una doble capa de queso derretido mientras miran a su cita a ciegas que ya debe haber recalentado el teléfono de tanto meterle mano.

__ Discúlpame, es que tuve que atender y…
__ No, no es nada. __En ese momento mí celular suena y sin mirarlo lo apago y lo vuelvo a meter en mi bolsillo, entonces le digo: __Perdóname voz, no quiero interrumpir la velada atendiendo llamadas porque la gente me parece más importante que los dispositivos estos… ¿En que estábamos?

La felicidad a veces es quedarse solo comiendo pizza en un bar del centro, tomando cerveza y reírse de esta terrible tendencia a ser sincero al punto de ver como chicas lindas, bien vestidas y atractivas se alejan enojadas porque uno les dio a entender que son unas enfermas de mierda que viven pegadas al teléfono mientras la vida les pasa de largo…al carajo con ellas.

FIN

celularescelulares 3

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s