Neo Vampiros 85: Venganza de sangre

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Neo Vampiros 85
Venjança a la Sagnant Barcelona
Por: Darío Valle Risoto

Algo que los Catalanes guardan con recelo es la amistad pero cuando la otorgan es un premio para quién se la gana. Henrich lo comprende cuando Piedrafina y Nora lo ayudaron a recuperarse luego de que el inglés…

Pero esa noche comienza un verano donde este no muerto definitivamente se encuentra en toda su plenitud, Piedrafina y su mujer han demostrado ser amigos realmente insustituibles.

Por lo tanto esa noche se retira solo porque ha recibido la pista de que el inglés volvió a la ciudad y se hospeda en el Hotel Condal muy cerca de Las Ramblas en la calle Boquería. El hotel es un viejo edificio que le trae ciertos recuerdos de Montevideo. Siempre recordará sus años en Uruguay donde buscando alejarse de Europa, hizo lo que nunca planeó hacer: crear a una vampira.

Evitó preguntar por el inglés y prefirió sentarse en una plaza cercana donde no pasaba del todo desapercibido aunque había varios “darks” tomando licor con botellas escondidas dentro de bolsas de papel o simplemente escuchaban sus I Pods.
Una chica de largo saco negro se le acercó y le habló en catalán.
__ Parla’m en espanyol preciosa, si us plau
__ Bueno, pero te haces entender bien tío, ¿De dónde eres?
__ Vivo en Boston si a eso te refieres, pero nací en Austria, en Graz.
__ No tienes aspecto de turista, ¿Me prestas un duro?

Henrich sintió la presencia del inglés antes de que este se bajara de un lujoso auto con chofer acompañado de dos de sus guardaespaldas, seguramente pagados del dinero que le había robado por aquella estatua que resultó una estafa pero… ¿Por qué razón le había disparado a la cabeza?
__ ¿Qué te pasa en los ojos? __preguntó la joven mientras el hombre de aspecto delgado y ropas oscuras trataba de evitar la transformación en un ser de la noche que podría saltar fácilmente sobre el escaso tráfico y decapitarlos.
__ Estoy cansado. __Dijo restregándoselos, uno de los amigos de la chica llegó y le convidó con licor.
__ Esos tíos que bajaron del taxi tienen mala estrella, deberían estar muertos.
__ ¿Por qué? __Les preguntó y no era que no pensara lo mismo.
__ Me llamo Marcos, hace unas noches ese tipo y sus secuaces fueron a por putas a las ramblas, resulta que maltrataron mucho a una tía que es amiga mía, me dijo que eran unos sádicos hijos de puta y mira que esta amiga mía ya tiene mucho trecho en el oficio, así que imagínate.
__ Me lo imagino. __Contestó escuetamente mientras recordaba un gran borrón rojo cuando le borraron media cabeza de un certero disparo, luego despertó en el hospital y escapó mientras su condición de no muerto lo reconstruía poco a poco.
__ Deberíamos darles una lección muchachos, ¿Cuento con su ayuda?

El joven llamado Marcos era de baja estatura pero grueso, llevaba una remera blanca debajo de un saco de cuero negro, botas militares y unas gafas oscuras, sonreía y tenía los dientes maltratados por la mariguana.
__ Cuenta con nosotros pero la pasma nos tiene un poco acosados por esto de andar bebiendo en las plazas, a veces debemos salir corriendo de ellos o nos la liamos a pedradas pero ya sabes, inevitablemente terminamos en la delegación.

Henrich sonrió, eran unos chicos buenos a pesar de sus aspectos góticos y fúnebres.
__No se preocupen, hoy se me hace tarde, pero mañana al caer la noche intentaremos ver como sacamos a ese tipo del hotel, a mí me debe una deuda de honor y me la va a pagar.

Era ya tarde y hacía calor, de todas formas no quería llamar mucho la atención, el chofer se había llevado el auto del inglés al garaje el que seguro subió por una puerta interior. Una de las chicas se acercó y le tocó el rostro.

__ Estás demasiado frío para el calor que hace, ¿Te sientes bien?
__ Tú podrías darme el calor necesario. __Le sonrió mientras ella le tomaba la mano y le llevaba como a un niño rumbo a un estrecho callejón junto a una posada.

Unos minutos después la penetraba tras rasgarle la ropa interior por debajo de su pollera y le besaba el cuello tratando de sofrenar el hambre que comenzaba a acuciarle. Era una chica de cabellos rubios y cortos con atractivas pecas en las mejillas y nariz algo desproporcionada lo que le agregaba cierta esencia atractiva a sus apenas quince años.

Sus colmillos blanquearon a la luna y sus ojos se volvieron unas profundas cuentas de color carmesí pero Henrich era un vampiro ducho en las lides de combatir sus instintos bestiales.
Juicio y Castigo

 

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