Pato a la Naranja

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Pato a la Naranja
Por; Darío Valle Risoto

Cuando era chico recuerdo que esta película se estrenó con bastante éxito en Montevideo, hoy día creo que ha envejecido mal dado que su humor por momentos absurdo y por otros coloquial tiene lo interesante del cine italiano pero también raya con lo tonto visto con ojos actuales.

De todas maneras la película descansa sobre el gran Hugo Tognazzi ya que Mónica Vitti al menos en este trabajo deja mucho que desear.

En síntesis la película proviene de una obra teatral y se nota, con solamente seis actores, los cuatro protagonistas y la pareja de sirvientes todo se trata de un marido que descubre que la esposa le fue infiel y haciendo gala de una visión moderna y desinhibida le pide que invite al amante a la casa a pasar un fin de semana antes de se la lleve a España.

Como era de esperarse lo que en principio parece la decisión de un hombre centrado y liberal termina con una serie de subterfugios para recuperar a su esposa sobretodo con la complicidad de su secretaria, la bellísima Barbara Bouchet que aquí la veremos en un par de escenas totalmente desnuda y solo por eso corresponde “estudiar” este clásico del cine italiano.

Hay algún diálogo interesante pero todo se circunscribe a una serie de gags no siempre inteligentes lo que de alguna manera para bien o para mal me hacen recordar al viejo teatro rioplatense de un tal Darío Víttori que utilizaba exactamente el mismo humor coloquial y cotidiano con una pizca de picardía.

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Barbara Bouchet…y lo bizarro

En la selva misionera

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En la selva misionera
Por: Darío Valle Risoto

Le dijo a Fulgencio que fuera a ver a su mujer, no era bueno trabajar en la colina mientras ella estaba a punto de parir, pero el tipo era un viejo testarudo y se quiso quedar para seguir labrando la tierra. Cuando Benjamín llegó gritando todos entendieron que el consejo de Mauro era acertado.
Y bajaron corriendo y tropezando contra los troncos caídos, las ramas secas y las zonas desforestadas hasta la boca del río y se tiraron casi de cabeza en la canoa mientras Mauro sudando la gota gorda los vio desparecer remando nerviosos detrás de los árboles.
Comenzaba a llegar la noche y tampoco era bueno quedarse sin refugio Mauro les dijo a los muchachos que fueran a descansar porque al día siguiente debían seguir arando la colina para intentar robarle más tierra fértil a la selva.

Mauro Rosedales prendió un tabaco negro que armó previamente dentro de una hoja de chala, entrecerró los ojos cuando un picor rojo le hizo lagrimear un poco, estaba sucio y su camisa más nueva estaba hecha gironés por culpa de los espinales a la derecha del camino.
Chucho y los otros perros se quedaron con él, nunca lo dejaban solo, eran como ángeles guardianes y les debía la vida de más de una manera, acarició al viejo y flaco perdiguero que entrecerró los ojos siempre tristes.

__ ¿La extrañas vos también?
El perro metió la cola entre las patas y lanzó un débil gemido, el sol iridiscente antes, ahora bostezaba detrás de las montañas enrojecidas y cubiertas de nieves lejanas.
A veces las nubes se parecían al pelo de Rosario o a su vestido y hasta a sus manos. Pero solo era el deseo de verla colgada de ese cielo que protegía el paraíso más salvaje de la Argentina.
Mauro miró desde la colina la medialuna del río por donde Fulgencio se había ido a recibir a su nuevo retoño seguramente con el corazón en la boca y a diosito en sus plegarias, ya había perdido tres hijos que nacieron demasiado débiles para vivir.

__ ¡Ojala que este sí hermano! Y que sea un varoncito fuerte como el padre.
Se descubrió hablando solo mientras bajaba cabizbajo por el lado este de la colina de espaldas al río, allí estaba una destartalada cabaña donde los muchachos sentados bajo el alero tomaban mate luego de asearse.
__ ¿Un amargo?
__ Gracias pero prefiero una caña. __ Dijo para desaparecer en su cuarto, sacó una botella sucia de “Caña Santoro” de una maleta raída y le besó el pico. Lanzó una exhalación y se miró al pedazo de espejo que colgaba del pequeño ropero. Allí se encontró con un viejo hombre cansado de cuarenta y tantos años, viudo y sin hijos.

Chucho era el único perro autorizado a entrar e hizo uso de su potestad yendo a tirarse a los pies del catre. Mauro le acarició el lomo y él se quedó quieto como para no desperdiciar los mimos.
__ ¿Vos también la extrañas?
Terminó el resto de la caña y un calor amargo le subió desde las tripas para anidarse junto a la tristeza resguardada en su cabeza despeinada.
Salió afuera y llenó una palangana con agua de la aljibe, luego se dio grandes manotazos para enjuagarse, la camisa hecha jirones no serviría de mucho al día siguiente.
Entró y encontró una vieja camiseta de cuando jugaba al Rugby en Buenos Aires, de cuando andaba limpio y no tenía la menor idea de lo que era la selva y mucho menos el amor.

¿Cuándo la conoció a Rosario?
Fue en esa casona de San Telmo cuando los Araoz lo invitaron al vernisage donde Armando Araoz iba a ser galardonado con un premio, una de esas cosas pitucas que no son para uno. __Dijo.
__ ¿Y se enamoró de usted? __Le volvió a preguntar Benjamín, de puro atrevido nomás.
El viejo siguió con la caña en una mano y acariciando al perro con la otra.
__ ¿Y qué te parece?, Se vino conmigo a esta selva a…
__ ¿A ser feliz?
__ Se supone que sí, quiero creer que sí. __Dijo y se secó una lágrima enorme con el dorso de la mano con que acariciaba a Chucho.

FIN

El Negocio del Futuro: La Tierra

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Por: Javier Jerez

Si hay un negocio que tiene el futuro garantizado, no es otro que el de la alimentación. Se puede prescindir de todos los objetos que nos rodean y que supuestamente nos hacen la vida mejor, sin embargo, llenar el estómago siempre será una obligación. Así lo han entendido esas pocas multinacionales que controlan el comercio de alimentos y los inversionistas que han volcado su dinero en los mercados agrícolas.

En la búsqueda frenética de oportunidades dentro del agronegocio, se ha extendido el “acaparamiento de tierras”, en el que inversores, empresarios, estados, etc. están adquiriendo millones de hectáreas en diferentes países. Algunos buscan especular con las tierras, otros sembrar agrocombustibles para los países ricos, y otros aprovechar el agua y la tierra ajena para cultivar alimentos y luego exportarlos a sus naciones.

De esta forma, las personas desalojadas de sus tierras se cuentan por decenas de miles. Además se han reportado expulsiones violentas, encarcelamientos, procesos judiciales contra campesinos, precariedad laboral en los nuevos proyectos agrícolas, acaparamiento de otros recursos naturales como el agua, deforestación de bosques, alteración de cauces en ríos, etc.

El largo día del Águila

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El Largo día del Águila
Por: Darío Valle Risoto

Esta superproducción italiana pero con un elenco internacional encabezado por el español: Francisco Rabal y el usamericano Van Johnson de 1969 es una gran película bélica que aborda los acontecimientos desde la retirada de Dunkerque de las tropas Inglesas y Francesas hasta la gran batalla aérea de Inglaterra.

Lo interesante es que una patrulla alemana infiltrada en Londres pretende sabotear el gran invento Inglés de nada menos que el sistema de radar que posibilitó defender las islas de la invasión aérea de los nazis que presagiaba una incursión por mar que afortunadamente nunca sucedió gracias a los mencionados artilugios de rastreo.

Una buena historia que hasta contiene ciertos trazos de romance, traición y hasta una investigación sobre soldados que aparecen muertos en Londres sin sus identificaciones. Todo dicho, una de esas buenas películas viejas que nos dejan con la duda de si la sobrevalorada Dunkerque de mi archí enemigo Christopher Nolan es tan buena como la pintan o ya fue relatada mejor algunos años antes. Ustedes después me cuentan.

Algunos efectos se notan como los aviones maqueteados y las batallas en el aire sobre fondos indiscutiblemente de estudios pero todo se le puede perdonar a una gran película que dentro de poco cumplirá cincuenta años y  eso no es poco mis amigos.
PD: Como es habitual la pueden encontrar tal vez con otros nombres, por allí aparece como: “La Batalla de Inglaterra” y otros títulos.

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