Historia de tres Gatas

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Historia de tres Gatas
Por: Darío Valle Risoto

La primera fue Wendy aunque en realidad hubo otra Wendy que a poco de traerla a casa huyó por la terraza y jamás la volví a ver. Pero en el 2003 un amigo me trajo a Wendy 2, también negra, muy pequeña y llena de pulgas.
Y esta gata siempre chúcara que no le gustaba mucho que la toquen se transformó en una gran compañera, inteligente que siempre respondía a su nombre y me contestaba si le hablaba. Wendy sin embargo era muy violenta con las visitas al punto de que si venían niños a casa debía atarla porque se ponía mala.

Wendy era como ya escribí completamente negra, algo peluda y mediana, no trepaba mucho, era al decir de Jackson Galaxy una “gata de arbustos”. Convivimos durante once años hasta que el domingo 25 de enero del 2015 se fue por la misma ventana recién reparada que está en las fotos que le había sacado apenas unas horas antes.

Wendy siempre había tenido la posibilidad de escaparse pero nunca lo había hecho, supongo que con once años ya, se fue a morir porque no volvió jamás dejándome con la sensación triste del vació de perder a una gran compañía. No salí a buscarla porque sería imposible hallarla en el laberintico mundo de las viviendas donde vivo, además quise pensar en que ella tomó su decisión, a fin de cuentas era una gata libre que vivía conmigo.IMG_20150124_194231

A menos de un mes de perderla la casa se agigantó y me sentí por primera vez en mi vida realmente solo, me contacté con la Asociación protectora de animales (A.P.A.) y un sábado me tomé el ómnibus a la otra punta de Montevideo para buscar una gatita de ser posible negra.

En una especie de cubículo tenían a varios gatitos grises y una única hembra que a los pocos días me llevaron a casa. Le puse “Selma” porque inmediatamente por su color la asocié a las queridas cuñadas de Homero Simpson. Selma ya tenía tres meses, no era tan chica como Wendy al llegar pero ya desde el primer día se subió a mi pecho estando tirado en el sofá viendo televisión y comenzó a cabecearme.

Me costó adaptarme a Selma porque esta si es una verdadera gata no “de arbusto” sino de “Árbol”, en pocos días trepó a todo los lugares posibles de la casa rompiéndome varios adornos y utensilios al punto de que me volvió casi loco, pero lo compensaba porque es una gata extremadamente buena y receptiva con cualquier visita aunque meta su cabeza dentro de sus bolsas y mochilas para ver que traen.
Por suerte poco a poco se ha vuelto más tranquila y sigue siendo una gata absolutamente amorosa al punto de que sucedió algo que en casi cuarenta años que vivo en este barrio nunca me había pasado y paso a contarles…20160629_155009

Al salir a trabajar me enteré de que había una gatita atigrada de color gris que siempre andaba en torno a mi apartamento o abajo en la calle por lo que al salir comencé a dejarle algunas galletitas en el piso delante de mi puerta, poco a poco comenzó a entrar a casa y tras descubrir los tachitos de Selma comenzó a comer de ellos. Por suerte mi gata apenas si se inmutó y a la fecha tienen una relación de mutuo respeto.

La iba a llamar “Patty” por razones obvias pero como era medio gordita la llamé: “Pochita” y resulta que ahora prácticamente es otra gata de la casa aunque a veces sale por una de las ventanas aunque pasa largo tiempo y algunas noches con nosotros al punto de que en el invierno pasado he tenido que dormir contra el borde de mi cama de una plaza porque ambas estaban ocupando el resto.

El caso de Pochita me sigue intrigando ya que ella ha decidido “adoptarnos” y cada vez sale menos y por menos tiempo, he visto que entra a la casa de algunos vecinos o he tenido que rescatarla abajo en la calle de la persecución de algunos perros al punto de que cuando falta mucho tiempo temo que la maten o la atropelle un auto. ¿Pero qué puedo hacer?

Pochita entra y sale mientras por suerte Selma no la sigue y solamente la observa como tratando de pensar en qué tipo de bicho es, porque de seguro ella no entiende que son de la misma especie.

Es así que casi tengo dos gatas en casa pero sigo extrañando inmensamente a mi amiga Wendy, esa gata arisca pero compañera que sobrevivió junto a mi mucho más tiempo que mis parejas, quizás porque ella si sabía que me gusta vivir en paz y sin perros que me ladren.20170413_15593420170413_16095520170331_174714

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