Los siete cielos de Matilde

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Los siete cielos de Matilde
Por: Darío Valle Risoto

Primer cielo:
La abuela tenía más de ochenta años, eso era muchísimo, pero entre tantos recuerdos borrosos quedó aquella tarde sintiendo su perfume a lavanda y sus arrugadas pero delicadas manos haciéndole trenzas con sus largos cabellos negros. La abuela Rosa le contaba historias de su niñez en Asturias, siempre iba vestida de negro y sonreía poco, pero con Matilde era diferente.
Con ella se reía a carcajadas para sorpresa y envidia del resto de la frondosa familia Sánchez.
Hoy Matilde recopila recuerdos y a esta tarde perdida entre sus seis, siete u ocho años la pone en primer lugar, aún no había hecho listas de buenos momentos hasta que sucedió la noticia, entonces se vio obligada a repensar su vida y a tratar de saber cuánto valió la pena vivirla.

Segundo cielo:
El catecismo era obligatorio en ese tiempo y lugar, al menos para la familia Sánchez, a ella no le gustaba, hasta que tuvo una tarde de sábado la visión de la virgen. En realidad se trataba de la vecina nueva que había salido de camisón a regar las plantas y que su padre espiaba detrás de las cortinas del living. Su madre ya había muerto igual que la abuela Rosa. Mucha gente se moría, debió haberlo sospechado, pero apenas si había terminado el catecismo.
Constanza Miravalles se llamaba la vecina. Era linda pero no era su madre, era buena pero no era su madre, se casó con su padre unos meses después y nacieron los mellizos.
Ella quería no quererlos a los intrusos pero en el fondo los amaba a todos aunque le diera vergüenza solo de pensarlo.

Tercer cielo:
Era bochornoso ir a estudiar francés y piano pero cuando se quedaban a la tarde a escuchar la radio y pasaban una canción de Maurice Chevalier ella les inventaba traducciones a los mellizos que se lo creían todo. Luis era más alto que Marcelo y menos gordo e inteligente, no se parecían en nada, algo no debía andar bien.
Lamentablemente cuando Constanza entró al culto o lo que sea las cosas cambiaron bastante, todas las tardes había que estudiar la Biblia y a ella no le gustaba nada al punto de que comenzaba a preferir las clases de francés y piano.
Pero entonces una tarde conoció a Marcos que tampoco quería aprender piano pero lo obligaban como a ella. Allí también sus dudas sobre las escrituras se fueron transformando en decepciones e incredulidad.

Cuarto cielo:
Se casó con Marcos Funes a los diecinueve, el tenía veinte, fue un lindo matrimonio según decían todos, pero ella que al principio se sentía una princesa poco a poco comenzó a creer que se había casado porque era lo correcto después de haberse besado en aquel cine mientras daban una de romanos.
Los mellizos traían a sus compañeros del cuadro de futbol a casa y comenzó a tratarse con Leo al principio como si nada pero cuando el muchacho venía ella sentía algo diferente en el pecho. Para colmo su marido nunca estaba porque era militar y eran tiempos difíciles para el país.
Una tarde Leo le dijo que era comunista pero ella prefirió acordarse de su mano rosando la suya cuando le arrimó un plato de galletitas, todos tomaban mate, por suerte ni sus hermanos ni los otros se dieron cuenta de aquella carga eléctrica entre ambos.

Quinto cielo:
La tristeza puede encerrar una suerte de esperanza si una no se rinde. Pensó, cuando vio el avión irse a Suecia con ese muchacho que apenas si la había besado una tarde de lluvia diciéndole que lo perdonara pero si no se iba lo iban a matar. Ella no entendía nada y menos cuando su marido le confesó que su trabajo a veces era de cierto riesgo porque había que defender las instituciones. Para ella las instituciones eran los bancos y las iglesias y  no le gustaban.
La esperanza vino cuando fue a la casa de su amiga Belén y ella le tenía guardada una carta de Leonardo, ese mismo que ella trataba de olvidar pero no podía.
La carta la hizo sentirse mareada con un tropel de cosas que solo creía pasaban en las películas, resultaba que ese “comunista” estaba enamorado de ella y allá en Estocolmo no podía vivir sin recordarla.

Sexto Cielo:
Los tiempos cambiaron y los años se tragaron algunos sueños y esperanzas, Matilde ya con tres hijos todos los meses visitaba a su hermano en el hospital siquiátrico, quién iba a decir que el gemelo más listo iba a sufrir de desordenes mentales.
Las cartas de Leonardo se fueron espaciando hasta desaparecer, un cierto día las quemó a todas como para invocar al olvido. Tonta de ella.
Su marido fue condenado a veinticuatro años de cárcel y se lo llevaron a Ushuaia, cuando se reunió con el fiscal para suplicarle clemencia no pudo creer lo que detallaba el legajo sobre el trabajo de su esposo.
Lo bueno aunque dolió mucho fue abrir los ojos de un largo sueño de ignorancia y de mirar para otro lado cuando la vida se cobraba victimas a su alrededor. Ese mismo día echó de la casa a los del culto que venían como siempre a estudiar la Biblia con su madrastra.

Séptimo Cielo:
El doctor no le dio buenas noticias, ella tuvo que tratar de sonsacarle palabras como metástasis, cáncer y terminal. El tipo sudaba frío y ella sonreía.
La gente se muere, le dijo, mis hijos ya son mayores y se pueden cuidar, mi marido afortunadamente se murió hace unos años y yo estoy tranquila como para esperar lo que se viene, no se preocupe.
El profesional no lo podía creer.
Esa misma semana arregló todo y se tomó el avión para Suecia, la esperaba un maduro Leonardo que ya no era comunista pero aún la amaba.

FIN.

Batman vs. Dos Caras.

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Batman contra dos caras
Por: Darío Valle Risoto

Luego de esa excelente idea de llevar al dúo dinámico de los años sesentas al dibujo animado iniciada con el regreso de los encapotados aparece esta película con nada menos que la voz de William Shatner como Harvey Dent – Two Faces, si no saben quién es este actor salgan inmediatamente de este blog. Obviamente retornan: Adam West y Burt Ward como el dúo dinámico en lo que creo fue el último trabajo del primero fallecido muy poco luego de esto y por lo tanto le dedican la película, no olvidemos tampoco a la actriz que encarnara a una de las tres catwomans que también colabora, lamentablemente los años se han llevado a varios de los ilustres intérpretes de una serie que marcó toda una época para la televisión.

Se reiteran todos los tips que la hicieron grande, desde los “Pow”, “Socks” y “Zaz” de los combates a algún chiste con respecto a la poca capacidad de la policía para lidiar con ciertos malhechores, afortunadamente tampoco faltan los sabios consejos de Batman para hacernos ciudadanos útiles para la sociedad.

Es un excelente entretenimiento que pone de nuevo para aquellos que recordamos a una versión de Batman muy naif y evidentemente pop que deslumbró a legiones de niños y encumbró a este personaje aún por sobre su suceso en los cómics, sobretodo porque generó la llamada: “Batimanía” con miles de productos alusivos a esta versión muy despojada del aspecto oscuro que hoy conocemos.

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