Pelechando sueños

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Pelechando Sueños
Por: Darío Valle Risoto

Cuna de pobreza sin misterios
Abanico de dolor y sufrimiento
Nació en las sierras sin quererlo
Y de allí vino pelechando sueños.

Empleada doméstica sin amo
Y mujer rebelde sin dueño
Abrigo una nueva esperanza
Soñando con un hijo pequeño.

Murió prematuro el primero
Tal vez tenía que saberlo
La pobreza no da tregua
Y duele y dolerá comprenderlo.

Un conventillo y mi padre
Centro de Montevideo
Convertir lágrimas en vicios
Y transcurrir la vida con empeño.

Sesenta años para sufrir
Y un hospital allá en el puerto
¿Habrá muerto arrepentida?
Eso nunca lo sabremos.

Cuna de pobreza sin misterios
Abanico de dolor y sufrimiento
Nació en las sierras sin quererlo
Y así vivió pelechando sueños.

A mi madre
Evelina 1935-1995

 

 

Estoy repasando el Folclore

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Repasando el Folclore
Por: Darío Valle Risoto

Aunque a mi madre le gustaba mucho la música cantada en inglés preferentemente de los Estados unidos y con los años se hizo muy fanática de Pink Floyd y de Queen es obvio que como alguien del interior del Uruguay escuchara folclore.

Teníamos una radio armada por mi padre de la que conservo aún su imagen en mi memoria, sobre un armario en la pequeña cocina de casa, allí escuchaba el programa: “Su cita folclórica” y también unos payadores que pasaban a mediodía pero no puedo recordar el nombre del programa, tal vez era el mismo, no lo sé.

Tengo clavadas en mi memoria algunas canciones como: “El Corralero” cantada por Hernán Figueroa Reyes la que aún me llena los ojos de lágrimas y vi en la película “Argentinísima” en el cine intermezzo interpretada por el mismo cantante luego muerto en un accidente con solo treinta y seis años. También por supuesto la canción de Horacio Guarani, esa que dice: “Este castigo tiene el alma mía” o algo así que yo interpretaba apenas aprendido a hablar. Había grupos como: Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los TucuTucu y muchos otros en una época donde había una importante mirada sobre el campo aún en las ciudades que creo que ya no existe o está limitada a pequeños ámbitos.

los-chalchalerosHoy con unos cuantos años demás y nuevamente gracias a internet estoy bajando algunas canciones que me han hecho pensar en lo fabuloso de la mente humana que varias décadas después hacen que algunas canciones disparen imágenes, aromas, voces y ruidos que uno creía olvidados para siempre. Pero al crecer también trae aparejado este tema de la nostalgia donde uno recuerda con los sentimientos y analiza con la razón y puede analizar la época que nos tocó vivir allá por los años setenta donde nuestro continente convulsionado sin embargo producía grandes intérpretes del folclore que no se comprometían políticamente y otros que dieron hasta sus vidas por una visión socialista y unida de América. Hubo de todo.

Del lado de acá encontré un par de discos de Amalia de la Vega, una mujer con una voz fabulosa que me remite a la tía Blanca, tía de mi madre que tenía ese tipo de rara voz de mujer tan cálida y expresiva a la vez. No pueden dejar de escucharla alguna vez.

Lo que es indudable es que estos cientos de intérpretes, solistas o grupos nos dieron una maravillosa mirada que pintó paisajes de campo en nosotros los bichos urbanos y nos hicieron pensar en nuestras raíces y nuestro lugar en un mundo de concreto que sin embargo existe y come y duerme confortablemente gracias a los anónimos hombres de campo que con una guitarra se divierten contándonos su realidad.

Me he sorprendido encontrando canciones de Zitarrosa interpretadas por Los Chalchaleros, la nefasta canción: “Disculpe” cantada por el citado Hernán Figueroa Reyes, canción que durante la dictadura uruguaya intentó acallar las voces del canto popular nuestro liderado por grandes como Viglietti o Los Olimareños. También he vuelvo a encontrar obras como: “Collar de caracolas” que con su ritmo me han hecho dibujar una sonrisa y volver a ver a mi madre cocinando sus enormes pucheros allá en un rincón de los buenos recuerdos.