El Veneno (Cuento)

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El Veneno
Por: Darío Valle Risoto

Ningún matrimonio se mantiene feliz y amoroso por mucho tiempo, la convivencia y los años que se acumulan pueden alejar mucho a dos personas, aún a las aparentemente almas gemelas que se juraron amor eterno delante del altar, cualquier altar, incluido el de la promesa con miradas profundas a los ojos.

A pesar de esto Sergio y Nora la llevaban bien, con ocho años de vivir juntos y casi siete de casados estaban suficientemente acostumbrados el uno al otro con sus mañas y locuras que iban siendo comprendidas como en una especie de pacto que ni la falta de hijos pudo romper.

Hacían el amor dos o tres veces por mes como casi todos los matrimonios, un poco más en vacaciones, un poco menos en el invierno que en el verano y se dejaban llevar por la pasión alguna primavera que otra, todo iba bien hasta que de alguna manera al pisar los cuarenta quizás por la crisis de la media edad o por la alta taza de contaminación atmosférica Sergio comenzó a sospechar que su esposa tenía: “Algo”.

No es que fuera celoso pero aquella tarde cuando llamó al sanatorio donde ella era jefa de enfermeras del pabellón “C” le habían informado que se había retirado a las catorce horas pero llegó a las nueve de la noche cansada porque el trabajo: “la estaba matando”
No le preguntó más y al otro día ella al enterarse que su marido había llamado le dijo que justo habían ido a llevar un enfermo a un CTI del interior y por eso la demora sin explicaciones.
Pero la notó nerviosa y como estaba en un período de poco trabajo como abogado se dispuso a tratar de observarla un poco más pero siempre con la suficiente discreción como para no meterse de lleno a hacer peguntas tontas como: ¿Estas son horas de llegar? O: ¿Me parece que me estás echando los cuernos mi amor?

También comenzó a notar en Nora largos momentos donde pensativa se ponía a mirar por la ventana de la cocina al patio o le perdía el hilo a algún programa de televisión e incluso a una conversación tanto con él como con un matrimonio amigo que venía seguido a la casa.

Una tarde a ella se le calló la cartera y vio un juego de llaves que no pertenecía a la casa, tampoco eran del sanatorio porque solían tener etiquetas identificatorias, tampoco le quiso preguntar pero vio que las recogió nerviosa dentro de su fiel cartera de cuero.

Por lo tanto un buen día con la excusa de irla a buscar al sanatorio, la esperó en el auto y cuando la vio abandonar el estacionamiento en su Subaru azul y tomar al norte se dio cuenta de que no iba a casa.
Bajó en un chalecito con jardín y entró utilizando llaves propias, Sergio estaba casi a media cuadra pero hubiera apostado que con las llaves misteriosas que se le habían caído. Luego de esperar por más de dos horas volvió a su hogar ahora casi convencido de que Nora tenía un amante.

Y ella llegó tarde contándole que el trabajo la tenía muerta, él sonrió y siguió mirando el partido sin ver que estaba pasando en la cancha porque su mente se iba nublando con infinidad de sospechas. Esa noche ella se acostó después de bañarse y el pensó que había demorado más de la cuenta debajo de la ducha quizás para quitarse el aroma a otro hombre.

Cuando ella quiso tocarlo pero él se hizo el dormido, Nora se dio vuelta y en el silencio de la noche Sergio creyó notar que estaba llorando pero afuera comenzó a llover y bien pudo ser engañado por el ruido exterior.

Desde esa noche en adelante pidió licencia sin sueldo en el despacho, no podía concentrarse en su trabajo como abogado y procurador porque solamente un pensamiento le rondaba la cabeza: el de la traición y luego uno nuevo comenzó a obsesionarlo: debía hacer algo.

Varias veces a la hora de comer o cuando ella llegaba tarde a la casa quiso encararla, sacudirla y preguntarle que carajo estaba pasando pero era un cobarde, lo sabía y quizás temiendo que ella lo deje optó por vengarse del tipo.
En primer lugar averiguó que el personaje era un tal Fernando Mesa y que vivía solo y que no salía mucho de casa, que tenía cuarenta y cinco años y era ingeniero o arquitecto, algo de eso.

Un sábado cuando ella se fue a dormir la siesta porque estaba de turno en el sanatorio quitó esas llaves de la cartera y fue corriendo al cerrajero de la avenida para hacer copias de las tres. Luego devolvió las originales a su lugar pensando en que la semana entrante debía ir lo más lejos posible de su casa para conseguir lo necesario para deshacerse del hijo de puta. Como no era un tipo de acción ni amante de la violencia había optado por hacer algo que si bien era riesgoso, seguro pondría fin al asunto para siempre.

Y así fue que a mitad de la semana cuando se percató de que Nora estaba de verdad trabajando, fue hasta la casa del tipo y utilizando las llaves entró, como era muy temprano en la mañana supuso que estaba durmiendo y así lo constató al asomarse a un cuarto con la puerta entreabierta. Por suerte no tenía perros.
Abrió la heladera bien provista, tomó un envase de leche y le agregó suficiente arsénico como para matar un caballo. El tipo vivía solo, Nora solamente venía a la casa y ella era alérgica a la lactosa así que no corría el riesgo de matarla, por lo pronto quizás se lo mereciera.

Dejó la casa cuando comenzaba a amanecer, a las pocas cuadras tiró la campera que llevaba y el gorro de lana a un contenedor tras percatarse de que nadie lo veía y volvió a la casa, muy nervioso por un lado pero por otro con la convicción del justiciero que ha hecho lo que se debe hacer.

Con el transcurso del día pensó en que tenía que volver y deshacer esa locura, pero también había tirado las replicas de las llaves. ¿Y si otra persona se envenenaba?
Nora llegó un poco tarde pero como siempre cenaron y hablaron de varias cosas intrascendentes hasta que un llamado telefónico sonó sobresaltando la aparente quietud del alma de Sergio.

__ ¡Se mató!, ¡Dios mío, pobre Ernesto!
__ ¿Qué pasó?
__ Mi primo que voy a visitar desde hace días y que tenía esclerosis múltiple se envenenó esta mañana. __Le dijo con los ojos llenos de lágrimas.
__ Pero… ¿Nunca me dijiste nada?
__ No te quería molestar con cosas de enfermos, vos sabes que trabajo de enfermera y no quería traerte tristezas… Pobre Ernesto, pobre hombre.
__ Si…pobre hombre. ___Dijo Sergio con la mirada perdida en la blanca pared.

FIN

 

 

Marx en los Grillos, la novela de Artigas Gonzáles

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Marx en los Grillos
Por: Darío Valle Risoto

Este libro tiene dos factores muy importantes para hacerse de un ejemplar: en primer lugar y el más determinante es que es un excelente libro, una novela costumbrista autobiográfica donde solo el autor sabe que hay de fantasía o no en cada relato sobre su vida en un ignoto pueblo o ciudad del interior del país donde crece entre un padre con un trabajo muy poco ortodoxo y una madre testigo de Jehová. Nada más debo adelantarles porque sería quitarles el hambre con que me lo leí en poco más de dos días y eso que cuento con el tiempo muy acotado, pero no lo podía dejar así como así.

Dicen que es mejor escribir de lo que se conoce y Artigas Gonzáles me confesó que le costó mucho hacerlo por más que contó con colaboradores en este difícil arte de poner en palabras la cosa humana pero la verdad que para ser un escritor novel, no lo parece para nada. “Marx en los Grillos” es un título muy adecuado, ustedes verán porque, además este fantástico título encierra quizás uno de los mensajes sobre esta vida en que sin saberlo todos somos políticos pero mucho antes seres humanos.

La segunda razón que potencia este libro es que el autor, militante del sindicato gráfico y por estos tiempos presidente del mismo (Sindicato al que pertenezco hace más de 30 años) ha donado todo el concepto de ventas y derechos de autor a los compañeros de la imprenta Polo hoy ocupada desde hace más de nueve meses por sus trabajadores luego de que sus dueños desmantelaran prácticamente la empresa dejándolos sin sueldos y en una situación de lucha que solamente se puede sustentar por medio de actos solidarios y combativos como el que les relato.

Si están en Montevideo pasen por la calle Paysandú a pocos metros de avenida Rondeau y en la misma impresora Polo podrán comprar un ejemplar de este maravilloso libro que está tan bien escrito que uno lo termina con la pena en que se abandona a un ser querido aunque ahora estoy releyendo algunos relatos porque hay capítulos realmente fabulosos.

Cenizas al Mar (Poema)

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Cenizas al mar
Por: Darío Valle Risoto

Empujó el recipiente y sus cenizas cayeron
Lluvia seca sobre el mar violento
Tormenta de resacas de ella en el viento
Y un nudo atroz que lo va consumiendo
Su carne, su risa, su voz, sus cabellos
¿Que quedó de todo aquello?

Acaso una brisa de gris melodía
Resecas cenizas de una vida plena
Volcadas sobre el mar que la va recibiendo
¿Donde quedó aquella vida?
Su joven lozanía, sus poemas, sus versos
Tormenta de cenizas de ella en el viento
Consumida una vida y adiós sentimientos

El, hecho todo un hombre, sollozó lento
Mirando un resto en el fondo del cuenco
¿Acaso su risa sea ahora del viento?
Tal vez sus manos acaricien el silencio
Tal vez de sus labios sea el mar inmenso
Un beso del abismo, un nudo del tiempo.

¿Por qué no fue él el quemado a destiempo?
Y no se fueron juntos entre tanto fuego
Para entrar abrazados de ceniza al cielo
De un mar profundo para anidar en sueños.

Porque no quedó nada de ella
Y tan solo los recuerdos
Que labraran en las olas
Aquellos momentos
Porque un hombre llora
Y vivir es tan perverso…

Luke Cage: Muy Buena serie Marvel

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Luke Cage
Por: Darío Valle Risoto

Luke Cage si no me equivoco es la tercera serie sobre personajes Marvel que produce Netflix luego de Daredevil y Jessica Jones y previa a la cuarta: Iron Fist que dará lugar a una quinta serie llamada: Defenders que reúne a estos personajes en una especie de grupo al estilo Avengers pero más barrial, digamos.

En verdad este personaje, al parecer el primer héroe negro del cómic de super héroes no me gustaba cuando lo leí de pequeño quizás por aquella estética “afro” exagerada que afortunadamente ahora ha abandonado por un estilo mucho más normalito. Y de verdad que es una excelente serie si aman todo lo que tiene que ver con ese universo del Harlem y sus pintorescos personajes que están perfecta y respetuosamente diseñados sin ningún exceso de tolerancia o simpatía por lo negro que hoy día serían políticamente correctos.

Principalmente el actor protagónico es un excelente hallazgo al menos para mí porque no recuerdo haberlo visto antes y el tipo realmente se luce además de la conocida Rosario Dawson que ya habíamos visto en Daredevil interpretando a una enfermera cubana, en esta serie conoceremos a su madre nada menos que la actriz Sonia Braga y otra serie de intérpretes cada uno perfectamente ensamblado en una historia de trece episodios que se centra en Cottonmouth, su prima y su asociación con el bajo mundo con el boliche: Harlem Paradise como centro de operaciones y mudo testigo de algunos crímenes siempre violentos.

Creo que se mencionan muchos conocidos basquetbolistas y raperos pero como conozco poco de estos temas no puedo adelantarles mucho y ni siquiera es necesario, por allí aparece: Method Man, un rapero al parecer bastante conocido que en algún momento desglosa un recitado sobre este hombre negro indestructible llamado: Luke Cage o Powerman por algunos que se resiste a ser sometido por la corrupción y siempre antepone la protección de los más débiles aún cuando el mismo llegará a correr peligro.

Realmente no soy muy afecto a la cultura negra y no es porque sea racista o algo así sino simplemente porque no me atrae por fuera del Blues que si me mola, al decir de mis amigos españoles, pero nada más y hay mucho cine “Negro” llamado en alguna época: “Black explotation” que era muy malo y plagado de estereotipos negativos y poco interesantes que llegaron a cansarme en aquellas largas matines del Intermezzo.

En definitiva la serie está muy bien construida, me gustó mucho más que Jessica Jones que aún no he podido terminar y definitivamente más que Iron Fist que en algún momento me tragaré como para cumplir y quizás hasta me sorprenda igual que esta que acabo de recomendarles.

PD: Debo recordarles que Luke ya había aparecido con Jessica Jones e incluso creo que…

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Entre la música y los ruidos

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Viviendo entre la música y el ruido
Por: Darío Valle Risoto

Es paradójico que alguien que tiene al heavy metal como su estilo musical preferido, entre muchos otros, sea tan sensible a los ruidos de todo tipo y el volumen alto pero es así.

En algún momento de mi niñez vi la película protagonizada por Vincent Price: “la Caída de la casa Usher”, obra del gran Edgard Allan Poe e inmediatamente supe que iba a morir como ese anciano acuciado por la alta sensibilidad de sus oídos que le permitían escuchar hasta el sonido de las patitas de una araña sobre el techo. No estoy tan loco pero tengo una capacidad para que cualquier tipo de ruido me moleste y bastante al punto de que llevo años durmiendo de a ratos y siendo despertado por mis queridos vecinos que son adictos a cerrar puertas a los portazos y abrirlas a los golpes, solo por dar un ejemplo.

Por otro lado desde siempre en mi casa hubo una radio prendida durante todo el día que solo se apagaba cuando se iba a dormir y no puedo vivir sin tener música de fondo, aunque como comprenderán no la pongo “a todo trapo” ni mucho menos. Si por algún motivo quiero escuchar alguna banda de forma “potente” solamente me calzo mi celular con auriculares y listo, pero les reitero que no soy afecto a quedar tonto a fuerza de volúmenes altos.

Por otro lado detesto ciertas formas musicales que para mi son absolutamente vulgares amén de programas radiales conducidos por tipos imbéciles que piensan que gritando y mofándose de todo son cómicos por lo que por ejemplo en el colectivo obligatoriamente debo escuchar por medio de mis auriculares bandas de metal extremo optando por el mal menor. Ni decirles que hace más de treinta años que no voy a fiestas o casamientos donde se escuchan este tipo de insultos al arte con la extraña premisa de que “es divertido”.

Lo del principio: “la caída de la casa Usher”. Y ya me he referido antes a algo constante en mis tierras que creo se replica en casi todo el mundo occidental al menos y es el clásico “discnazijockey de barrio”, una especie de enano fascista que somete a todo el distrito a su discutible gusto por la música al punto de que no se como hace para hablar con su familia dentro de su casa… si es que sabe hablar.

basta de ruido 2En mi país: Uruguay se legisla mucho, de algo tienen que entretenerse los legisladores, se legisla bien, mal o más o menos pero se legisla demasiado y a menudo sobre cosas obvias como por ejemplo levantar la caca de los perros por parte de los paseadores en la calle o no fumar en lugares cerrados. Y salvo este último caso que es una excepción, la mayoría de la gente no respeta nada y para peor no hay una forma de supervisar por medio de inspectores quedando todo librado quizás a la denuncia del vecino que indudablemente quedará escrachado como el “buchón” al que todo le molesta.

Luego de la reciente legislación sobre el consumo de alcohol se dice que los ruidos molestos serán lo siguiente pero abrigo muy pocas esperanzas para que la gente tome conciencia sobre este tema.

No somos un país tan culto como nos venden y tratar de pedirle a un vecino que baje el insoportable volumen de su reggaeton o suplicarle que aprenda a cerrar sus puertas sin que tiemble todo el edificio es ganarse un problema que en el mejor de los casos terminará con un insulto y con que luego hará lo mismo que venía haciendo pero peor aún, dejándonos con esas ganas de cometer una especie de asesinato masivo a por la paz y la vida en común que deberíamos tener los que somos de verdad humanos.
Otro tema que daría solamente en si mismo para otro artículo es el ininterrumpido ladrido de perros de todo tamaño y marca que sobretodo a la madrugada parece extenderse desde nuestro barrio a toda la galaxia.

El tema de fondo siempre termina cuando trato de estos temas sociales en la capacidad de ser considerados con los demás, en pensar que no podemos vivir como carajo se nos ocurra cuando se trata de que estamos rodeados de otra gente y que nadie tiene que aguantar la presión de un vecino o un compañero de trabajo que vive sometiendo nuestros oídos a su arbitrio. ¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo mismo?

Seria vivir enloquecidos por una suerte de enorme suma de música y ruidos varios que nos aíslan y evitan nuestro merecido descanso. Es triste pero uno vive donde puede y no donde quisiera vivir, es en esos pocos casos en que quisiera ser millonario solamente para comprar una casa y vivir en medio de la nada escuchando mi música y pudiendo dormir sin sobresaltos.

La Gótica desnudez

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La Gótica Desnudez
Por: Darío Valle Risoto

En las elevadas cumbres del hastío
Glamorosa y esquiva la daga infiel
Cauteriza una vieja prenda de olvidos
Sobre el percal que sangra oscuridad.

Ufana la muerte se ríe ansiosa y vana
Sobre la ubicuidad de un alma senil
Que sufre magnetizada por la aurora
Hundida tormenta de relámpagos heridos.

Ósculos de raso se deslizan desnudando
La pálida simiente de la hembra azul
Sobre un lienzo pintado de múltiples voces
Que templa mil heridas en un cuadro hostil.

Llora la soledad pariendo sus retoños
Sobre la pluma desolada de un libro negro
Y plañideras las horas sobrevuelan inocuas
La mente desorientada del ritual enloquecido.

Llena las tinajas con sus órganos juveniles
Orinando serpientes sobre bandejas de algodón
Una clara letanía de oboes y violines
Que conjugan una serenata que la vida diluye.

Siembra de infortunios la oscuridad discreta
Y en el corredor las cortinas van desflorando
Los relieves de los hijos sordos de la noche
Sobre el regazo de una virgen que escupe dolor.

Próculo bosteza a la musa y sonriente mata
A la irradiada salamandra que bebe absenta
Sobre una alfombra de rostros humanos
Confesando a si misma que nunca habrá de amar.

Gótica y desnuda la alondra recorre cementerios
Sobre las colinas que la noche devora
Caminando entre cadáveres de tumbas
Con nombres ausentes, tristes, desesperados.

Penny Dreadful: Aquellos monstruos queridos…

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Penny Dreadful
Por: Darío Valle Risoto

Llevo vistos hasta el quinto episodio de los ocho que conforman la primera temporada de esta serie de la que apenas había visto los avances en televisión pero creo que de su tercera temporada por lo que esperaba asistir a ella desde luego desde el principio, por lo tanto ahora con más de media temporada frente a mis ojos puedo decirles que si mi única expectativa era ver a la hermosa y super talentosa Eva Green nuevamente, me he quedado corto porque es un producto verdaderamente excepcional toda la serie, ella incluida desde luego.

Y aunque no creo tenga conexión alguna con los estudios Universal y si son como yo fanáticos de los monstruos del cine, me refiero a aquellos tradicionales: Drácula, monstruo de Frankenstein, etc., no pueden perdérsela porque magistralmente en un Londres victoriano reúne con inteligencia y pluma eficaz a estos arquetipos del mundo de la oscuridad con una ambientación formidable y ciertos giros que les van a dejar de bocas abiertas.

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La cosa va de pequeño grupo que quiere rescatar a una joven secuestrada por algo siniestro pero esto no se queda allí porque hay historias y subtramas como para que cada capítulo sea como una película en si misma, recomendable absolutamente con personajes como: Dorian Grey o el pistolero de los estados unidos que de un circo ambulante del lejano oeste pasa a “cazador” de monstruos pero con su propio secreto.

Como escribía antes la ambientación es fabulosa y cual ciudad gótica que es parte inseparable de Batman, en esta Londres sucia y victoriana es donde mejor se desarrollan estas monstruosidades quizás fruto de una época donde la transición a la modernidad ponía de manifiesto las terribles injusticias de una Inglaterra colonial y despótica dentro y fuera de fronteras.

Espero le presten atención a esta serie que creo solamente fue de tres temporadas lo que no deja de ser de alguna manera bueno porque ya sabemos lo que pasa cuando se exceden demasiado ciertas historias y terminan como terminan.

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