Pedro y el hombre celoso (Cuento)

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Pedro y el hombre celoso
Por: Darío Valle Risoto

Pedro salió de la fabrica demasiado cansado como para reparar en que lo estaban esperando, de todas maneras no conocía al hombre que recostado a una columna fumaba nerviosamente y al verlo tiró el cigarro para interponerse en su camino.
__ ¿Vos sos Pedro Leites?
__ ¿En que le puedo servir? __ Le dijo sin imaginar para que lo estaba esperando ese hombre de tez morena con aspecto de trabajador tal como el aunque quizás de un oficio un poco más duro como la construcción o algo por el estilo.
__ ¿Vos estás saliendo con la Laura?

En ese momento pasó la bicicleta que llevaba entre ambos a su costado derecho para el izquierdo y se entreparó tratando de aclararse las ideas porque comenzaba a pensar seriamente en que el tipo quería tener un problema y de los duros con su persona. Pero se sentía demasiado cansado y viejo como para repetir aquellas historias de: “te agarro a la salida” de la escuela.
__ No entiendo que está buscando pero me imagino que usted es algo de Laura la que apenas la conozco, supongo que no es el hermano porque no se parecen en nada a menos que sea adoptado uno de ustedes lo que sería interesante, pero mejor me cuenta…

No era la primera vez que Pedro se paraba frente a alguien que quedaba obnubilado por su forma de hablar, no era un tipo común y corriente por más que fuera un obrero con un pobre salario en la fábrica.
__ Yo soy, era, el novio de Laura y tenemos que aclarar algunas cosas.

__ ¿Está seguro de esto?, Porque la verdad no tengo idea de quien es usted y me hace preguntas que me ponen nervioso, no tanto como veo en usted pero creo que puede complicarse, además estaba a punto de irme a casa a darme un baño y descansar, hoy ha sido una jornada difícil así que realmente le agradecería que no me complique el día, además justo es lunes.
__ Tiene que dejar de verse con Laura, yo estoy interesado en ella.

Allí Pedro tuvo que detenerse, habían caminado casi media cuadra en ese diálogo absurdo de tipo despechado y celoso y él, futura víctima de un golpe en la nariz o cosas peores.
__ Mire mi amigo, usted sabe mi nombre, también pienso en que hemos salido con Laura solo dos veces y para serle sincero han sido las últimas ya que su presencia me ha quitado todas las ganas de tener un romance con su ex, así que todo bien y vaya tranquilo por la vida que no corre peligro su obsesión.

Y otra vez esa sensación en el rostro de los otros de que ha vuelto a conseguirlo, es decir: aplicar un baño de realidad no esperada por el interlocutor de turno.
__ Pero es que yo…
__ Se lo voy a explicar claramente, Laura me gustaba bastante hasta que una persona viene a esperarme a la fábrica como si le hubiera robado la princesa de su castillo y se me ocurre que si usted señor, del que no se el nombre ni me interesa, tiene la penosa capacidad de perseguirla es porque salieron alguna vez, lo que significa que Laura no es ni muy inteligente y mucho menos sabia para elegir a sus parejas y eso me hace sentir mal conmigo mismo por lo que le voy a resumirlo todo en esto: Se la devuelvo.

Y allí quedó el hombre corpulento y morocho parado en la esquina viendo a Pedro subir a su bicicleta y tomar por la avenida Capurro hasta que se perdió rumbo a Agraciada.
Cuando Pedro llegó a su casa y antes de darse un baño reparador la llamó para contarle ese suceso y despedirse para siempre.

FIN

 

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