Algunas viñetas trágicas

Wallpaper Magic Part 221 (16)

Viñetas trágicas 666
Por: Darío Valle Risoto

Volaría con las ganas inmensas de esas que uno siente de vivir cuando tiene diez años o menos. Tristeza será crecer atormentado por una cuna de realidades a cual más abrasiva para el corazón que no admite el juego de la cebolla que esconde los sentimientos bajo capas y capas de lágrimas.

Levantar ansiosos la mirada para tratar de encontrarlos con aquel otro o aquella otra que nos contenga esta carga de viejos anhelos a por un amor que siempre llegará tarde y fuera de hora.

Llamas de luz iridiscente que se quiebran en el brillo de un vaso de cerveza sobre el mostrador del bar de la soledad, donde los vagabundos, los desheredados y huérfanos de la vida le piden al barman algo de sus propios sueños. Y el pobre tipo que no dice nada y sirve otra y otra hasta que nada importe y veamos desde el suelo que esa piltrafa reflejada en el charco de vomito somos nosotros mismos.

Rafael lloró toda la tarde porque Horacio volvió con su esposa queriendo ser hombre de nuevo como si alguna vez por acostarse con él hubiera dejado de serlo. Aún siente el aroma de su transpiración en unas sábanas que huyen volando por la ventana para no ser testigos de un amor que nunca podrá concretarse.

Patricia encontró en el costurero una foto desgastada de sus abuelos en la vieja Galicia, nunca sabrá porque su madre la dejó allí entre las agujas, dedales y tubitos de hilos de colores. Patricia se sintió mal por nunca coser nada y feliz porque a Esteban se le haya perdido un botón de esa camisa blanca que siempre elije para ir a estudiar medicina.

Se le secaron las plantas de ruda macho y ahora habrá que robarse algún gajito de esa vecina de mala cara que siempre anda merodeándole las hortensias. Cosas de viejas que ahora se preocupan por sus perros, sus gatos y sus plantas, la familia se la fue llevando el tiempo pero siempre habrá cosas por las que sentirse mejor. Como robarle un pedacito de ruda a esa vieja que parece la bruja de Disney.

Se vuelve como el vuelo del moscardón la diatriba de rezongos y consejos del judío que de nuevo con lo mismo de las llegadas tardes, la poca venta en la zapatería y la carabina de Ambrosio. Daniel piensa en como será la carabina del tal tipo: Ambrosio, mientras el judío se queda colorado, se le inflama el rostro y se cae al piso con un ataque al corazón machazo.
Al salir le pide a la secretaria que no moleste al jefe porque pidió que lo dejen solo un rato. Ella le sonríe.

Hoy perdieron cuatro a uno pero que uno, tremendo gol que el negro “pastilla” festejó como si fuera Obdulio en Maracaná. Las banderas amarillas y negras ondean y la tarde se viste de gloria mientras los jugadores y los simpatizantes de Nacional quedan congelados.
Le hicimos cuatro y estos muertos de hambre festejan ese gol de cabeza, creo que están todos locos. Comenta uno que no entiende nada.

Todos son iguales pero algunos son más iguales que otros, dice aquel político parado sobre un cajón en medio de la plaza cuando nadie le da bola y el viento del invierno se lleva los volantes que acabó de tirar, en ellos hace la declaración de principios de su partido, esta es demasiado escueta, demasiado sincera, demasiado increíble: Me comprometo a no robar nada.

Tengo guardadas todas tus cartas y siempre me gusta leerlas cuando me dan ganas de llamarte para verte de nuevo, entonces las leo y me doy cuenta de que no nos podemos encontrar jamás porque están llenas de mentiras o vos estabas demasiado loca de amor por este que hoy se da cuenta de que no tenía paño suficiente para hacerte la mujer feliz que mereces seguramente ser.

THE END

Rómulo y la desgracia con suerte

Wallpaper Magic 253 (13)

Rómulo y la desgracia con suerte
Por: Darío Valle Risoto

Estaba linda la tardecita. Rómulo empujó a duras penas su silla de ruedas, es que todavía no se acostumbraba a tal trajín porque eran solo unos meses hasta que la operación de sus piernas cicatrice como para entrarle a la recuperación en el banco de seguros. Así fue que la llevó hasta el jardín de la casona donde alquilaba un cuarto a observar el sol sobre los paraísos del frente, el movimiento de las ramas con la brisa de septiembre y a pensar quizás en sus pagos de Tacuarembó.

No había sido muy afortunado ser atropellado cuando descargaban tablones de un camión en plena calle avenida Italia, por suerte los compañeros del sindicato del Sunca le habían dado tremendo apoyo, aún así la pesadilla de aquel BMW levantándolo en el aire y tirándolo casi debajo de un colectivo lo atormentaba. Y eso a solo cuatro meses de haber llegado desde sus pagos a Montevideo, la capital.

Rómulo se armó un tabaco mientras tenía casi toda la visión de la cuadra hasta la esquina donde salía esa muchacha de la panadería siempre por las cuatro de la tarde con su enorme cuerpo, siempre vestida de negro, todos los días con dos flautas y una botella de leche asomando de la bolsa chismosa.

La señora Fernández lo saludó y volvió a preguntarle como andaba. Rómulo ya era como una parte al frente de la pensión en su silla de ruedas, fumando y escuchando en su pequeña radio Spica a Carlos Gardel, siempre en las horas pares.
__ Gracias, señora, estoy mejorando, gracias a dios.
Ella movió la cabeza y continuó llevando a su pequeño perro a hacer sus necesidades.

Y la muchacha que caminaba siempre pesada, gorda, enorme pero con un rostro muy lindo que para Rómulo era una suerte de extraña sensación de remanso en esos ojos que adivinaba verdes o azules porque nunca la veía muy de cerca ya que ella vivía en frente casi en la esquina de la calle Munar.

__ ¡Gorda!, ¡Se te desató un cordón!, ¡Gordaaaaaa!
El grito sonó violento e inesperado desde un camión que pasó por la calle en medio de ellos, eran unos desorejados a bordo de un camión sin toldo, le habían gritado creyéndose vivos o graciosos.
Ella dejó la bolsa en el piso y con dificultad trató de anudarse el zapato, Rómulo advirtió que le costaba muchísimo porque era muy obesa pero igual le seguía pareciendo linda.

__ ¿Estás bien? ¿Te ayudo en algo?
Le gritó desde el frente y sin pensarlo siquiera, al punto de que su propia voz le pareció como aquella de los furibundos del camión: inesperada y violenta.

La muchacha terminó de atarse su zapato y lo miró, estaban a unos metros pero Rómulo quiso desaparecer inmediatamente porque temía que ella se enoje o algo peor, que le tire con las flautas o la leche por la cabeza.
Entonces cruzó hacia él y el canarito tembló como una rama al constatar que esa enorme figura de muchacha gorda toda ataviada de negro se le acercaba quien sabe con que intenciones.

__ No gracias, me llamo: Estela.
__ Y yo… Rómulo, lamento lo de esos locos, hay gente muy mala.
Ella sonrió, era de verdad linda y tenía los ojos verdes.
__ ¿Qué te pasó?
__ Un auto me llevó puesto, pero dicen que para las fiestas voy a poder caminar de nuevo, por eso la paso acá mirando a la gente que pasa por la vereda y… a vos.

Ella se ruborizó.

FIN

Enredados en las redes sociales 9 De Susceptibles y violentos

almafuerte grandes exitos

Enredados en las redes sociales 9
De Susceptibles y violentos
Por: Darío Valle Risoto

Hay gente que se lo toma todo personal, hasta aquello que alguien con quien sabe que identidad y de quien sabe que lugar sostiene por más frívolo que esto sea. No hace mucho tiempo en una página de Facebook dedicada a las series viejas de televisión deslicé que la serie: A-Team, conocida en el Uruguay como: Los Magníficos y en Argentina como: Brigada A era bastante mala y aunque usted pertenezca a sus miles o millones de seguidores de esta no me lo puede discutir, porque de verdad era muy mala o al menos mediocre, cosa que no era muy extraño en la mayoría de los seriales televisivos de los años 70´s.

A continuación cierto usuario me trató de “poser” lo que se podríamos traducir como; “Careta”, es decir: alguien que opina de algo sin saber nada lo que tratándose de este tema y en mi caso particular no es así porque de cine, televisión y música se y mucho, lo que no significa que algo no se me escape, desde luego. Inmediatamente después de un pequeño intercambio de mensajes y tras meditarlo un rato me borré de dicha página y no acepté invitaciones posteriores a esta, lo mismo me pasó luego en otra de seguidores de Star Trek porque alguien se ofendió cuando mencioné que el famoso y muy talentoso actor Patrick Stewart (Capitán Picard de the next generation – Profesor Xavier de X-Men) es gay, según parece puede que mi fuente de información esté equivocada y no lo sea pero de ser así creo que no es ninguna ofensa que a alguien se lo confunda con ser gay. ¿O si? Y también opté por borrarme de dicha página, lamentándolo porque había allí mucha y buena información y fotografías sobre esta apasionante saga de ciencia ficción.

Solamente ayer y por tercera vez me fui de otra página porque sin esperarlo al colgar una foto de una tapa de disco diseñada por mi para una selección particular de Almafuerte, algunos comenzaron a insultarme ya que esta tapa tiene a Otto de Los Simpson fumando algo y me acabo de enterar que para muchos metaleros argentinos el fumar marihuana es cosa de blandos, hippies, cumbieros y quien sabe cuantas tonterías más solamente para traer a colación la enorme cantidad de prejuicios que tienen muchos con el cannabis cuando en realidad no es la gran cosa, de veras.

Y también me borré porque para acabar esta suerte de intercambio de amargas experiencias en facebook, debo reconocer que tal como fui educado, no sirvo para convivir con violentos, estúpidos o atrevidos o la mezcla de todos ellos que estas redes contienen y no es ninguna novedad. Vuelvo a reiterar que el anonimato en la web no existe y que todo queda absolutamente documentado por lo que si alguien desata su furibunda caterva de frustraciones violentando por medio de insultos a otros, más tarde o más temprano podría llevarse una desagradable sorpresa. Y como me enseñaron de pequeño es mucho mejor poner distancia de los imbéciles que quedarse, por aquello del riesgo de contagio.