Cuentos de Robots 2: Capítulo 18 El final

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Cap: 18 – Y se fue el mundo
Por: Darío Valle Risoto

Kimico había caminado durante horas, había quitado el pequeño chip de su brazo fácilmente con una pequeña navaja, luego había cerrado su piel sintética usando un pegamento plástico que siempre llevaban los de su raza para subsanar pequeñas heridas.

Luego de quitarse el rastreador igual trataba de mantener un bajo perfil porque sabía que podían detectarla por las innumerables cámaras que reconocían los rostros y buscaban criminales o transgresores de la ley por menores faltas.
Un androide intentaba podar un árbol sobre una calle de un barrio pletórico de vegetación y enormes casas solariegas con jardines florecidos y personas de rostros somáticos y bolsillos llenos de dinero.

Kimiko encontró a Sorel que estaba sentado en una banca de una pequeña plaza donde unos niños se columpiaban cantando una canción en alemán, una señora de avanzada edad era ayudada a caminar por un androide con traje de ordenanza.
__ Parecen tan inocentes.
__ ¿Quienes?
__ Ellos, los humanos, pienso siempre en ellos. ¿No se trata de eso?
__ ¿Tu nombre?
__ Sorel, vine del Brasil a buscarte, hace meses que recorro esta ciudad, ayer encontré tu rastro en alguna parte.
__ ¿Alguna parte?
__ Nos presentimos, eso dicen algunos, otros se lo achacarían a la suerte o a dios. ¿Crees en dios?

Kimico sentada junto a Sorel lo observó, era un bioandroide de rasgos bellos, era un masculino de cabello corto y rubio, ojos verdes, nariz proporcionada, llevaba una cuidada barba con reflejos rojizos al sol.
__ Esa pregunta es demasiado estúpida o demasiado inteligente como para que te la conteste alguien como yo.
El hombre se rió a carcajadas, era joven pero no tanto en apariencia como la pequeña compañera de raza oriental a su lado.

Un vehículo negro del gobierno estacionado en la esquina permanecía en silencio, adentro cuatro funcionarios escaneaban a los dos personajes que parecían conversar al sol descuidadamente.
__ Son ellos, debemos proceder. __Dijo el oficial Smith.

__ A propósito, me llamo Kimiko. ¿Viste la camioneta?
__ Me vienen siguiendo, creí perderlos ayer pero por lo visto cometí un error, lo siento mi amiga.
__ Seguro van a exterminarnos.
__ Seguro. __Dijo él mientras el cañón asomaba del techo de la camioneta y un pequeño misil de plasma era disparado.

Y la plaza, y los niños y todo en ochenta metros a la redonda desapareció.
Kimiko solo dijo una palabra antes de ser exterminada: __Nick

FIN.

 

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