Los Amigos de Caín (Cuento)

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Los amigos de Caín
Por: Darío Valle Risoto

Con el pasar de los años Leonardo se preguntó si de verdad fue amigo de Esteban o solamente siguieron siendo compañeros como en el liceo con todo lo que puede significar eso. Para empezar había una clara diferencia entre ambos en el aspecto religioso porque tanto Esteban y su familia eran porfiadamente católicos con cuadro del papa en el comedor y toda esa parafernalia de imágenes cristianas que en determinado momento se le volvieron perturbadoras al visitante.

En aquellos años Leonardo manifestaba un incipiente ateísmo que por aquellos tiempos aún se permitía tolerar lo intolerable de una familia desquiciada por la mitología Bíblica, el creacionismo y esa sarta de fantasías tan falsas como antiguas. De igual modo no le era fácil sostener que Esteban le daría gracias a dios hasta si le cortaran una pierna y que todo lo que emprendiera en su vida estaba medido por la extraña magia de la frase: “Si dios quiere”

Por lo tanto no fue difícil imaginarse que esta amistad con el tiempo se fue diluyendo porque Esteban demostró ser otro creyente hipócrita engañando a su esposa hasta con unos travestis aquella noche que salieron con otro amigo, el que luego le contó a Leonardo esa retorcida aventura en una fiesta donde se acostaron con dos tipos vestidos de mujer.

Leonardo no era un santo, si es posible utilizar tal comparación, pero estaba incapacitado para mentir y mucho menos a sus escasas parejas a las que siempre trató de respetar más que a si mismo, en su defecto prefería estar solo. Sin embargo descubrió que Esteban era un mentiroso consumado y un absoluto enfermo a por conseguir continuamente mujeres con las que relacionarse sin importarle un caracho tener esposa y dos hijos.

De igual manera su esposa era evangélica por lo que era casi seguro que si sabía que era sistemáticamente engañada por su marido, probablemente trataría de solucionarlo rezando o entregando más dinero al pastor de turno. Así que Esteban trató de poner cada vez más espacio entre las visitas a la casa de su amigo sobretodo porque sus hijos crecían y le era duro ser espectador de cómo le metían en el cerebro a los pobres niños aquella podrida metafísica religiosa.

Y si bien Leonardo evadía conversar de temas religiosos tanto como su amigo, no era fácil evitarlo todo el tiempo sobretodo porque el otro, el creyente, se sentía dado el momento con la responsabilidad casi obsesiva de atraerlo al redil de la gente que solo por creer piensa que todo es posible.

Cierta noche antes de navidad conversando con él y su esposa les expuso la teoría de por que sentía que no podía seguirles la corriente por más que ellos tuvieran toda la fe y la convicción en ese mamotreto de cuentos cristianos y se los expuso de la siguiente manera:

__ Si yo les invito por ejemplo un sábado a mi casa a cenar y cuando ustedes entran me encuentran con un sombrero de papel diario en la cabeza y les manifiesto que ambos deben llevar sombreros de papel durante toda su visita porque los sábados los que somos seguidores del gran unicornio rosado del templo del arco iris así lo hacemos. ¿Qué pensarían?
__ Bueno, si es en lo que tu crees.
__ Bárbaro, entonces antes de comer tomo el gran libro de la liturgia del arco iris y recito veinticuatro versos sobre el gran unicornio y cada vez que trate de contar una situación donde tenga algo que ver la suerte le agradezco a la figura de un pequeño unicornio pony rosado en la repisa a la que le acaricio el cuerno y digo la frase: Gracias gran equino cornudo por todos tus dones.
__ Pero no podes comparar todo eso con la Biblia y el cristianismo que tienen miles de años y son seguidos por la mayoría de los seres humanos, lo tuyo sería una secta y por supuesto que endemoniada. ___Dijo ella.

__ ¡Ese es el punto! Ustedes están convencidos que esa mentira repetida y transformada hasta el cansancio debe ser cierta por dos razones absolutamente inconsistentes: 1-Porque mucha gente cree en ella y 2- Porque es una cuestión de fe.
__ Será mejor que te vayas mi amigo, hoy estás mal. __ Dijo Esteban cambiando su clásico semblante afable.
__ Si, claro que me iré y no voy a volver a su casa porque perdónenme pero esa foto del papa me revuelve el estómago y ya me tienen harto hablando de Jesús como si fuera un amigo invisible presente hasta cuando voy a cagar al baño y sobretodo porque vos Esteban sos un tipo de mierda que vive cagando a su esposa y vos Soraya sos o muy pelotuda o tan “inteligente” como él y realmente espero que te acuestes con ese pastor brasileño que les vive quitando la plata.

Leonardo retornó triste a su casa porque apreciaba a la pareja pero sobretodo porque quería a sus hijos y sabía que ya estaban irremediablemente contaminados por un católico y una evangélica absolutamente desquiciados con la Biblia y toda su mierda. Para ellos todo era un acto de “fe” y estaba sometido a la ley de un dios que no existe y para Leonardo había miles de cosas en la naturaleza que aún estaban por explicarse pero si sabía muy bien que él era el artífice de su destino en la medida de lo posible porque en un mundo rodeado de gente que alucina todo tipo de dioses esto suele ser bastante difícil.

 

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