Neo Vampiros 68: Moonchild

037_silentNeo Vampiros 68
Moonchild
Por: Darío Valle Risoto

Lorena ya se había tomado su tiempo cuando entró en éxtasis, impedida de ayudar a Henrich, que según ella, estaba en graves apuros en Barcelona. Paula no se explicaba esa conexión entre los vampiros, pero de todas formas menos se explicaba el vampirismo.

Tampoco era raro que Lorena desaparezca, era experta en hacerlo: niebla, transformación, licantropía. ¿Qué no podía hacer?: Ver ese sol que se tomaba con fuerza la capacidad de derrotar la tormenta y abrirse paso rabioso, como con furia entre las nubes e iluminando los jardines del gran fondo de la casa de Carrasco y ella con una taza de café entre las manos mirando desde su habitación al exuberante verde que se tomaba tiempo de revivir tras casi una semana de lluvias.

Se encontraba cansada de lo vivido últimamente, sus amigas de la alta sociedad parecían dedicadas exclusivamente a consumir cocaína, hablar pavadas y salir constantemente en las notas de sociales: inauguraciones, vernisages, muestras, presentaciones, casamientos, bautismos, un montón de mierda que ya no podía soportar.

Pamela Gross se había hecho la liposucción y había quedado bastante bien, estrenaba su nueva figura, mientras que Rossana Ryus al fin había logrado casarse con el hijo de un diplomático alemán, por lo pronto María José Menchaca seguía tratando de ocultar su lesbianismo yéndose con una “amiga” de excursión nada menos que a la India.

Paula había comprendido que odiaba a esas tres imbéciles no porque eran personas desagradables sino porque representaban lo que ella misma había sido hasta conocer a Lorena, ahora temía por su vida pero más temía perderla a ella.

__ ¡Qué terrible! __Exclamó la voz de una de las sirvientas a su espalda, casi no había reparado en que la televisión encendida pasaba las últimas noticias sobre las inundaciones en el litoral oeste del país.
__ ¿Vos no sos de Paysandú?
__De Salto, pero mi familia todavía no corre riesgos, ¿No escuchó que está apareciendo gente destrozada en los campos?
__ ¿Qué? __Preguntó azorada justo en el momento en que el cronista adjudicaba los muertos a las alimañas que las crecidas traían desde el Brasil.
__Yo creo que anda un Lobisón suelto. __Dijo con cierto recelo Rosaura pero no encontró la clásica incredulidad en Paula sino todo lo contrario.

Al día siguiente y dado que le sobraba el tiempo y también el dinero y frente a la total desaparición de su amiga, Paula le dejó una carta en su casa desierta y partió en su Nissan Rojo rumbo al centro del país, de alguna forma había quedado enganchada a la historia de Leticia, la prima mayor de su amiga que había pasado la mayor parte de su vida internada en psiquiátricos y había escapado hacía dos meses de Villa Carmelita.

Era difusa la historia de una mujer que desde muy joven, casi una niña había sido internada porque manifestaba un extraño caso de demencia, algunos diagnosticaban: Graves trastornos de la personalidad, y por lo tanto había pasado más de treinta años recorriendo instituciones, pero de pronto un joven doctor la había ayudado a huir.

Había algo de fatalidad pero también de mágico en que Lorena tenga uno de sus pocos familiares vivos con cierta característica familiar al vampirismo, era como si de alguna manera su vida hubiera estado predestinada a ser una habitante de la noche, un hijo de la luna. ¿Era casualidad que Henrich le haya regalado la inmortalidad o ya tenía en sus genes la posibilidad de la transformación?

Dentro de las leyendas campesinas del país, ronda la historia del séptimo hijo varón que nace con la característica de trasformarse en Lobo las noches de Luna llena, dicen también que las mujeres en cambio son brujas. A veces los mitos y leyendas tienen un fuerte asidero en la realidad.

No eran fantasías las dos imponentes mujeres-lobo que habían luchado por su vida cuando fue secuestrada, por lo tanto debía encontrar a Leticia aunque no sabía muy bien para qué.
Juicio y castigo

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